Archivo de la categoría: Denys San Jorge

Regresa a Bauta… postal criolla de la Virgen de las Mercedes

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POR Denys San Jorge

Hace tan solo hace unos días atrás un bautense me trajo desde España una postal de 1887 de Nuestra Señora de la Merced. Me la trajo de obsequio de cuando Bauta se nombraba Hoyo Coloráo y tenía su Iglesia Parroquial y Católica en el pueblo de Corralillo, muy cerca de lo que fue el Hato del Ariguanabo.

La postal fue enviada por Pepe Pepín Pérez, un bautense-español y amigo, el cual me afirmó que era descendiente de un lejano Eutaquio Pérez (un militar español) que siempre dejó constancia en la familia de la postal y de cuando se afincó en el pueblo de Corralillo en Cuba.

La postal de la virgen bautense: “Nuestra Señora de la Merced” que según en nota escrita por detrás me mandó Pepito Pepín Pérez: «¡Amigo, esta postal perteneció a mi bisabuelo Eutaquio Pérez el Valenciano indomable, que luchó bajo las órdenes del Capitán General Arsenio Martínez Campos en Cuba y estuvo después bajo las órdenes del otrora Capitán General Valeriano Weyler en Hoyo Coloráo hasta alzarse en armas junto a los mambises del Ariguanabo en Loma Blanca como siempre me dijo él… contra Valeriano Weyler. Se alzó contra la Metrópoli pues lo pusieron a poner postes y cercas de púas contra el pueblo criollo cubano de Hoyo Coloráo! Y siempre creyó era una injusticia humana tanto alambre. Al finalizar la guerra se quedó viviendo ahí en Corralillo e hizo familia y un día envió esta postal a su hermano aquí a la costa del Mediterráneo antes de finalizar la guerra cubano-española y escribió por detrás con minuciosa caligrafía, por mi parte espero que la postal te sirva en tu investigación sobre el Ariguanabo… Un saludo desde Castellón, Valencia, Pepito Pepín.

La postal por detrás tenía escrito:

“Hermano entrañable… abandoné el ejército del Capitán General, como dicen mis amigos cubanos de por aquí del Hoyo Coloráo… ¡¡Valeriano Weyler es un cabrón!! Te dejo con nuestros reyes. Me quedo viviendo en Cuba, en un pueblo que de pronto se nombra Hoyo Colorao, Corralillo y a veces estos criollos lo nombran así por así Bauta, yo no entiendo mucho pero esto es un paraíso y a un costado está una laguna nombrada de Ariguanabo con un Cayo misterioso en su interior que lo nombran De la Rosa… y dicen se aparece ahí de pronto el espíritu de una india mulata que la nombran la Reina del Lago. ¡Estos cubanos cuentistas me han maravillado! Me quedo con Aurora, es una bella cubana y es media morena, media mulata y media… india. ¡Qué cubana joder! Si la vieras. En España no hay mujeres como esta. Espero entiendas. Me he identificado con la causa cubana de estos criollos y con esta hembra. Ponle flores a papá y mamá. Te quiere hermanito Eutaquio el indomable… el mambí valenciano.

PD: No te traiciono, pero Hoyo Coloráo… me gusta infinitamente”.

Eutaquio Pérez el Valenciano, envió la postal a España al finalizar la guerra y a mediados de Siglo XX regresó a España a ver a su hermano ya enfermo y viejo. Nunca más regresó a Bauta. La postal quedó en la familia durante todo el siglo XX en las costas del Mediterráneo.

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Fito Pimpollo y la 12 Bienal de La Habana

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POR Denys San Jorge Rodríguez

Fito Pimpollo, ve el periódico Trabajadores en sus manos y me mira serio. Me aclara que yo no cambio, que sigo con la misma historia con los hierritos, con las arandelas y las herramientas sobre las planchas de metales. “¡Hasta cuando macho! ¡Hasta cuando con el cuento este! ¡Ponte a pintar paisajes carajo, deja esos hierros que no te dan ná!” Me dice y quedo en silencio. Vuelve contra mí muy seriamente: “¡Ahora es la palabra Patria! ¿Qué coño será mañana? ¿Revolución? ¡Ni se te ocurra tirar un chiste con esa palabra!” Me lo dice y me aclara además que el no entiende ese arte que yo hago con los hierros, menos que intente coquetear con la política, que lo que debo hacer es pintar como su nieto Pablito, pintar… misiles surrealistas o palmitas insulares.

Al viejo Fito Pimpollo, nunca le gustó la idea que su nieto graduado en la escuela de arte le vendiera cuadros a extranjeros y menos en su casa en Caimito del Guayabal. Menos si eran… “americanos”. Cuando un cliente venía interesado y si era norteamericano of course, el viejo Fito Pimpollo simplemente le aclaraba: “¡Pablito esos cabrones son del imperio, mira ver tú con esos enemigos aquí en mi casa!”, el abuelo no dejaba al muchacho solo frente “aquel” campo de batalla. Iba y se sentaba a oír como los yanquis coleccionistas comentaban sobre las obras del joven artista. Se sentaba a oírlos de chaperón y cuando el nieto le pedía que hiciera un poco de café, él le aclaraba simplemente que al imperialismo ni un tantico así… ni de café. Que si lo dejaba, los envenenaría a todos con el café de la bodega y una pizca de sal de nitro.

Pero todos esos clientes del norte que han pasado por la sala en Caimito del Guayabal y frente a la mirada seria y cerrada del viejo abuelo, no saben que el viejo Fito Pimpollo no es un cubano y viejo cualquiera. ¡No! Fito Pimpollo, ahí ya viejo cuando estaba joven luchó contra la dictadura batistiana, combatió en la lucha contra bandidos, en Girón y cuando la Crisis de los Misiles fue protagonista de un hecho que trascendió la historia del pueblo en que nació.

Menos saben, “esos clientes del norte” que han venido a comprar los cuadros de su nieto, que el veterano Fito Pimpollo y con varias medallas a cuestas por cortar caña en la Zafra del Setenta, tuvo el privilegio que un gran escritor de su localidad como Francisco García González, un día lo escuchó en el parque municipal contándole a otros viejos de cuando venía manejando aquel KP3 ucraniano, que encima cargaba un misil de largo alcance cuando este se volcó por culpa de una vaca, en la curva a la salida en Caimito del Guayabal y fue a la cuneta incrustándose hasta chocar con una palma real que atravesó el motor del vehículo, a punto de provocar otra Hiroshima en el kilómetro 36 de la carretera central.

¿Cómo sería posible? Encontrar un anciano así entre aquellos viejos tirados en un rincón del parque, tomando ron y fumando. Muy solos leyendo el periódico provincial. Pero siempre hay alguien al acecho cazando una historia sugerente, interesante y novedosa, y ahí estaba ese escritor en el parque en su momento justo esperando un camión para ir a Bauta, un escritor que se inspiró entonces en el viejo Fito Pimpollo, aquel héroe local y olvidado por volcar el KP3 por no querer matar una vaca nombrada Chola, un anciano que hablaba ahora de la gesta y que por poco detona nuestro holocausto sin lograr el objetivo en aquellos trece días al borde de una contienda mundial. Francisco, le realizó un cuento, más no podía hacer ese talentoso escritor, el no era un escultor, no podía edificarle un pedestal, eso era tarea de otros si la querían, tarea que nunca sucedió claro está pues el viejo Fito Pimpollo en sí… no fue un héroe, solo cometió el grave error de dejar voltear el misil nuclear por aquella vaca, cuando su superior se enteró en aquellos días le dijo ¡Fito al carajo la vaca Chola cojone! ¡Coño mira ver que por poco nos vamos nosotros primero que el Kennedy ese! Entonces el escritor si le hizo un cuento, en sí un minicuento hermoso y nombrado: “En el kilometro 36”, donde Fito Pimpollo plasmaba sobre un misil soviético y con un pedazo de metal su nombre en el acero que cubría las ojivas nucleares que vinieron desde Moscú, no dibujó la vaca Chola a su lado pues no sabía dibujar, pero si plasmó su nombre. Fue una historia épica y real al borde del holocausto atómico, que desde La Loma del Esperón en Caimito del Guayabal se pensaba desaparecer el norte enemigo. Un cuento que al viejo Fito Pimpollo, le fascinó cuando lo vió publicado y al leerlo le dijo al escritor: “¡Así mismito fue, lo dibujé con la bayoneta! ¡Oiga y qué duro e´taba el acero eh pinga ese del misil soviético! ¡La bayoneta no lo arañaba nada!”, y el otro “pícaro al fin” le escribió un guión cinematográfico además y después devino en filme entonces bajo la dirección del director cubano Daniel Díaz Torres, una narración que bajo el nombre de Lisanka, Fito Pimpollo vió su simple acto de arañar aquel metal soviético en su juventud como algo maravilloso, ahora convertido en una obra de arte que transitaba por todo el mundo en cines y en libros.

Su nieto Pablo, es pintor y es un joven artista de una nueva generación de cubanos, que inspirados en hombres como su abuelo Fito Pimpollo, están en el momento oportuno del curso de la historia entre las relaciones entre Cuba y los EE.UU. El viejo Fito Pimpollo, siempre le ha criticado esas ideas al joven artista de venderle al enemigo norteamericano y más, sus obras inspiradas en la heroicidad familiar de él cuando joven con el misil soviético, dibujando en plena Crisis de los Misiles sobre un cohete nuclear, agobiado por el calor y el estrés constante al sacrificio humano que se vivió por la libertad de la isla también en Caimito del Guayabal. “¡Al enemigo ni un tantito así!” siempre se lo ha dicho su abuelo. Se lo ha repetido mil vecez aclarándole que lo dijo un gran hombre. Es verdad. Pero después del 17 de diciembre en que se tomó un nuevo rumbo en el país. El viejo Fito Pimpollo, ha cambiado algo su mentalidad y la ilusión del nieto Pablito de “atrapar” un coleccionista norteamericano que le compre y que ayude su vida ha crecido de sobremanera en la casa en Caimito del Guayabal, lo primero que hizo el joven artista fue iniciar una limpieza espiritual y hasta él mismo abuelo de pronto lo ha comenzado a ayudar a preparar su exposición para el mes de mayo, el viejo Fito Pimpollo cortó hasta el árbol de cedro que había en el patio de finales del Siglo XIX de la casa en Caimito del Guayabal, un cedro glorioso para que su nieto hiciera sus bastidores y oí que le dijo hace poco: “Pablito, si tiene que ser un coleccionista norteamericano, yo prefiero que sean de Chicago, por lo trabajadores que un día en esa ciudad se enfrentaron en huelgas y se hicieron mártires”.

El nieto sonrió, estaba contento por el apoyo del abuelo con el cedro familiar de antaño y el viejo Fito Pimpollo, no sabe que ya Pablito está preparado para el enemigo con sus obras conceptuales. ¿Cómo es posible? Que el viejo Fito Pimpollo cambie de un día a otro. Pero como se aproximaba la Bienal de La Habana, Pablito apresuró su mano y realizó casi un centenar de obras inspiradas en la gesta heroica de su abuelo con el misil ruso, bajo el título de: “Abuelito, la vaquita Chola y los 36 kilómetros entre misiles en Caimito del Guayabal”. Obras con la idea de atrapar a algún coleccionista del norte y que le compren sus composiciones inspiradas en el viejo abuelo. Una historia interesante. Novedosa, Que ha tenido éxito ya en la literatura y en el cine cubano. ¿Por qué no llevarla entonces a las artes visuales? El nieto sabe lo que hace, sabe que está en el momento justo. La avalancha de coleccionistas contra la exótica isla, los otros que quizás vengan del propio Chicago… (como quiere abuelo) a comprar a los jóvenes artistas y él, que no quiere quedarse atrás, menos en su natal Caimito del Guayabal. Pinta entonces palmas y misiles, la propia vaca Chola con ideas surrealistas entre kilometrajes por la carretera central, palmas para vender, misiles pál inglés, vacas que vuelan…

Pero su nieto en las nuevas circunstancias ha creado un estudio en el Vedado con la idea de atrapar a algún coleccionista, pues a Caimito del Guayabal nadie va a llegar y hasta allí también ha ido a visitarlo su abuelo Fito Pimpollo, y también a recorrido la 12 Bienal de La Habana.

Hace unos días me dijo que estuvo en varias exposiciones con su nieto, me dijo que las obras que vió les resultaron maravillosas, que los artistas amigos de Pablito eran ocurrentes, atrevidos y que patinó hasta en La pista de hielo del artista norteamericano Duke Riley, que pusieron en Malecón y Belascoaín. ¿Cómo es posible? Quedé con duda. ¿Fito y tú… estuviste en la pista de hielo del norteamericano? Le pregunté asombrado y me aclaró con un sí sonriente comentándome que le recordó cuando patinó en Moscú. Estaba feliz. Había patinado una vez más y junto a su nieto bajo el calor insular.

El viejo Fito Pimpollo aunque no le gusta la idea de su nieto por la capital solo dando su pellejo para los turistas extranjeros, espera impaciente la inauguración del muchacho mientras le sonríe apoyándolo y le aclara: ¡Pablito cuando to´ esos amigos norteamericanos vean allá en el Vedado, en tu estudio todas tus palmas volando y los misiles inspirados en mí sobre tus lienzos, vendrán de segurito hasta Caimito del Guayabal, a conocerme en persona y caminar sobre el mismo Kilómetro 36, que tanto ha inspirado a la literatura, al cine y al arte cubano!… ¡Ambicionarán llegar donde un día pudo explotar aquel misil soviético que sin salir de Cuba iba a acabar con el propio Kennedy y con nosotros mismos! ¡Oye… y si son americanos los coleccionistas, tráelos que nuestra casa es su casa… y que yo mismo les hago su cafecito cortadito!

 

 

 

 

 

Las crónicas de Alter Ego nos restauran de la memoria*

2013 editorial UNICORNIO portada DENYS SAN JORGE

(…en torno al libro de ensayos: “Se busca un título” publicado por la Editorial Unicornio en el 2012 por el escritor bautense Carlos Jesús Cabrera)

POR Denys San Jorge Rodríguez

La primera vez que estuve algo cerca y supe de Alter Ego, como saber que existía… ese gran escritor que es hoy Carlos Jesús Cabrera, fue como en una situación medio que raptado dentro de un moscovich ruso. Entre un viaje Bauta-Boyeros-Bejucal y una escala en el psiquiátrico de La Habana [aquí hubo un antes y un después en la obra del gran escritor] donde dos amigos artistas Orlando Rodríguez López y Ezequiel Sánchez Silva, con los que iba destino UNEAC, decidieron hacerle una visita al otro que estaba hospitalizado en ese centro médico. Y yo ahí con miedo, apendejado… lo admito, y decidí quedarme dentro de la nave rusa, con temor a ese lugar y a Alter Ego [que por gusto no estaba ahí]. Recuerdo que los otros demoraron en su visita y tuve que subir las ventanillas encerrándome a pesar del calor, pues el moscovich comenzó a ser asediado por otros pacientes que venían a mí buscando: cigarros, comida, sexo… una experiencia tenebrosa con sudor y miedo.

Hace par de años Emilio Ichikawa, me comentó desde Miami vía mail, acerca de la poesía de Carlos Jesús Cabrera [dato que no sabía y le pregunté… ¿Quién coño es Carlos Jesús Cabrera?] el otro me afirmó, que era la mejor que se había escrito y era un orgullo para él de que en Cuba y más aún: “en nuestra Bauta” existiese un poeta de la talla de Carlos, tan descomunal… El restaurador anónimo, daba pie a ello a un libro extinto. Pero para nada anónimo, ¿Anónimo? Como plantease Francisco García González cuestionando, en nota crítica del Caimán Barbudo hace un tiempo atrás. Ese libro nos pertenecía a todos, éramos parte del, era irrevocable. “El otro” desde el monstruo, solo estaba deseoso y me exigía un ejemplar para él, que se lo mandase con alguna “mula”… yo siempre evadí el envío [al monstruo una candela… eso pensé] además también ya no quedaban ejemplares de ese libro de Alter Ego disponible… ya que fue un éxito editorial.

¿Pero como era posible? Ver escritor de esa valía recluido en un centro como aquel en Boyeros. Hace unos días me le acerque a Carlos Jesús Cabrera y le mostré el libro de Emilio Ichikawa, La escritura y el límite publicado aquí en Cuba, [tantas vecez leído y analizado por todos de mano en mano, gastado, sucio, mutilado, llegando al final hasta mi…un libro valioso, con hoy guardo con aprecio]. No pensaba asombrarlo, nunca imaginé eso. Dicho libro La escritura y el límite, que Alter Ego, nunca había visto desde su publicación en 1998 para mi asombro [y el del…] el autor lo había mencionado junto con Rolando Sánchez, Walter Benjamín, Mishima y Kenzaburo Oe, como también como Weber y Comte. Yo lo sabía pero Alter Ego no, nunca se había percatado, nadie se lo había dicho, un libro “extinto también”. ¿Cómo era posible? No importaba que el otro lo mencionara haciendo referencia e incluyéndolo en un párrafo que hablaba de manicomios y suicidios. Escritores también desgarrados y mutilados en un abismo sin fondo, quizás como yo dentro del moscovich aquel día. Alter Ego se conmovió al no saber de esa nota y estaba feliz por salir en esa página. La experiencia y la unión eran sin igual con los ojos enrojecidos, no importaba ese potaje intelectual de tanta soga y harakiri, de tanta muerte, sudor y miedo. Lo importante es que estaba ahí en esa página, ¿Qué importaba encontrarse entre harakiris y miedo?, y en la página donde el otro [por gusto no] lo comparaba junto a Rolando Sánchez, Walter Benjamín, Mishima y Kenzaburo Oe, sino por su talento desmedido, pues Carlos es tan grandes como esos otros, tan importante.

El escritor cubano Francisco García González en algún momento me habló de Carlos Jesús Cabrera, de su amistad y de la obra literaria del otro. Ya Alter Ego no estaba hospitalizado, había superado esa etapa. Como aquellos autores que hacía referencia el amigo filósofo. Residía ahora en su Rosa Marina natal, en un pequeño punto de la geografía bautense que le servía de inspiración, de horizonte para comenzar a crear después de diez años inactivo. Estaba trabajando además como asesor literario en la Casa de Cultura Municipal en Bauta y ahí fue donde lo conocí de verdad y ha surgido una amistad inquebrantable. Su obra es de un incalculable valor artístico el que posee, la cuentística, la novela Este era tu deseo, de fuerte contenido fue el regreso del hijo pródigo a las letras cubanas. Un gran regreso.

Ahora Carlos Jesús Cabrera, nos asombra y vislumbra [como siempre] después de recibir varios premios y el premio provincial de La pupila insomne a la obra de toda su vida, decidió reunir en un cuaderno, las crónicas realizadas [entre el antes, el después y… del moscovich]. Pero: ¿Por qué no publicar otra novela? Un cuaderno de cuento como El llanto del arpista, o uno de poesía como El restaurador anónimo, tan codiciado desde “el otro lado” u otra de un éxito tal como; Este era tu deseo, y aprovechar la oportunidad editorial. Pero no, es que Alter Ego, siempre piensa en los otros, artistas, intelectuales, amigos a los que en su vida él le ha dedicado tiempo, páginas y relatos críticos. Y también es una obra fuerte, merecedora de valores y premios, meritoria de la oportunidad. Ensayos publicados en el periódico el habanero [extinto ya] donde pasó lo mejor de la vanguardia artística, literaria y de pensamiento de la “antigua Habana”, de Cuba y de Bauta toda.

Para mi orgullo tuve la oportunidad de ilustrar la portada de este libro, y ver como Bauta cuenta con intelectuales como Carlos Jesús Cabrera, que en palabras de Whitman: “Quien toca a este libro, toca a un hombre”, que nos asombra ahora con un cuaderno así. Eso no falla. Un libro que muestra en su mayoría, la cultura que ha pasado por Bauta, en los últimos veinte años. Uniendo a fenómenos vanguardistas como el Grupo Orígenes con el Padre Ángel Gaztelu, con intelectuales de la talla de Francisco García González, Emilio Ichikawa, Ezequiel Sánchez Silva, Mongo P, Miguel Terry Valdespino, Erdwin Vichot e Israel García Fernández, entre otros tantos nacionales como Leonardo Padura, Senel Paz, Amir Valle, Roberto Zurbano y Gerardo Chijona, también textos críticos con temas nacionales e internacionales de pensamiento cultural y literario.

Creo es la inspiración o deuda de Carlos Jesús Cabrera, o el deseo de restaurarnos del olvido de esos años a nosotros, ese olvido que inspira y fortalece a pesar de todo y de sus circunstancias, de reintegrarnos de la memoria de papeles engavetados y de entre miles de recortes en un archivo bibliotecológico. Que nadie sabe que existen, que se publicaron, salvo los protagónicos que fueron homenajeados en su momento, orgullosos del hecho y que aún los conservan, como de contar con la amistad del escritor.

En un solo libro para gloria de todos, las crónicas de Alter Ego y Carlos Jesús Cabrera. Crónicas de altos valores como las de Guillermo Cabrera Infante, colosales. Como le dije en una ocasión a Miguel Terry Valdespino, este es un libro para los amigos y de los amigos, de todos nosotros, es de un importante clan… como Orígenes y movimientos vanguardistas, estuvo en lo cierto. Periódicos amarillos que con el tiempo, en desuso cualquier cubano puede usarlo en un acto sanitario, dígase otro harakiri o seppuku como el de Mishima o el mejor samurái, esos que llevan como el escritor japonés, la escritura muy al límite con miedo, a ese límite oculto, solitario que es el oficio de escribir. La letra herida, mutilada. El deleite máximo del arte contra el cuerpo. En buena hora, las letras nos devuelven la memoria de todos con un total éxito, arrasador.

Callejón de los Perros/Bauta-Cuba.

Enero 2013

*Palabras leídas en la presentación del libro Se busca un título en la Feria del libro en Artemisa 2013.

 

presentación PATRIA INTERIOR en la FERIA ARTEMISA 2013  (1) (Large)

 

DENYS SAN JORGE: ARMADO CON TODOS SUS HIERROS

Por Manuel Alejandro Hernández Barrios

DENYS SAN JORGE Foto de Cayo La Rosa, Bauta. 1958 (2)¿Qué se aprende del hierro?

El hierro enseña. Se aprende mucho, pero en mi caso es una cuestión muy íntima. Un misterio heredado y la importancia que le he dado a un grupo de simples objetos (herramientas, tuercas, arandelas, metales que durante años estuvieron en cualquier rincón…) a partir de la muerte de mi padre, con los que decidí a partir de aquí comenzar una obra artística, rescatando la memoria personal y marcada por la experiencia familiar, que me han servido de mucha inspiración.

 Vulcano o Hefestos… ¿Quién es Denys San Jorge?

Un soñador que no puede estar quieto pues arde. Que le gusta variar, cambiar. Viene intrínseco con mi personalidad. Siempre estoy imaginando algún proyecto nuevo, tratando de forjar una obra, de lograr una idea que diga de por sí con un mensaje más allá de su soporte, o de sus propios límites que imponen de por sí todas las vivencias cotidianas. Pero a tono con mi obra, y con mi personalidad prefiero a Oggún, quien simboliza el hierro, los metales y es dueño de las herramientas.

Katiuska y Kalashnikov coquetean mirando los Everglades (detalle instalación) 2010

DESARME 2008

 Con esta tónica entre hierros, con metales y herramientas has creado series fotográficas de fuerte impacto visual como Desarme. ¿Cómo surgieron?

Desarme, surge como las otras obras con esta índole visual producto de una intensa búsqueda dentro de mi trabajo creativo, armando y desarmando objetos de mecánica sobre una plancha de acero, donde aludía a un universo muy personal de referentes simbólico. Posteriormente vino una serie fotográfica “El espía francés a unos kms del campo de concentración”, y la instalación “Cambio de Estado” realizada y expuesta esta última en San Pancho, México en el 2009, y la serie instalativa “Katiuska y Kalashnikov coquetean mirando los Everglades”, que se expusiera en la expo colectiva El Extremo de la bala: una década de arte cubano, en el Pabellón Cuba.

La Virgen de Papá y mi sueño con el Cobre IMPRESION DIGITAL 50x61cm

 De tus piezas fotográficas La Virgen de Papá y mi sueño con el Cobre, es una de mis predilectas por su fuerte carga simbólica. ¿Cómo surge esta obra?

Esta obra tiene igualmente una gran importancia simbólica para mí. Imagínate, los hierros de mi padre y la Virgen de la Caridad, que dos detonantes. Surge para un proyecto colectivo que me invitó la curadora Sussette Martínez Montero con más de cincuenta artistas cubanos, y se llamó “Del símbolo a la metáfora”, exponiéndose en el Centro Cultural “Padre Félix Varela”, en diciembre del 2011 aquí en la capital. Posteriormente bajo el título “Virgen de la Caridad del Cobre. Miradas múltiples en la plástica de Cuba”, la muestra fue llevada a México y se expuso en la Galería Central del Centro Nacional de las Artes de México (Cenart), y en la Catedral Metropolitana de México DF. Durante este año 2014 se expuso nuevamente en tierras mexicanas ahora en Querétaro, en la Galería Libertad.

HABANA TOMADA 2008

 ¿Por qué Habana Tomada?

Te digo que Habana Tomada fue una serie digamos por encargo. De esas que surgen de improvisto en el andar, y a uno le resulta interesante y aplica. Fue expuesta primariamente en 2008 en la muestra colectiva “I like America does america like me”, en una galería en Cataluña, España. Es una serie que juega con el Kitsch, con lo popular y con el referente local y que ha transitado por varias muestras entre ellas dentro del evento “Arslatina” expuesto en 2009 en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de La Habana. Seguidamente en el 2010 la expuse en mi exposición personal “Inventario #68”, en la Fundación Ludwig de La Habana y ese mismo año viajé a México exponiéndola en la Galería de la ciudad de Tecate en Baja California.

¿Qué se aprende de viajar al extranjero?

De viajar al extranjero se aprenden muchas cosas, se logran experiencias. Se ve otro horizonte y uno se retroalimenta. Creo que es necesario.

Hay obras de arte que dejan a uno con la boca abierta ¿te ha pasado alguna vez?

Me ha pasado varias vecez en distintas circunstancias. De niño era una costumbre ir en el parque local a la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced en Bauta y allí me detenía a mirar los cuadros de Mariano Rodríguez y René Portocarrero, me fascinaban mucho. Recuerdo que en otra ocasión fui a la parroquia de Nuestra Señora de la Caridad en Playa Baracoa, y vi un mural que ascendía al techo de Portocarrero, y también aquella escultura muy suspendida en el aire del escultor mexicano Alfredo Lozano y quedé muy asombrado con su madera esculpida y aquel Cristo tan hermosamente tallado. En ambos casos quedaba seducido ante aquellas imágenes que no entendía, pero llamaban de sobremanera mi atención. Siempre dije al contemplarlas que quería ser algo así a un pintor. Sentía al verlas raras sensaciones, las mismas que siento aún hoy al detenerme frente a ellas. No importa las vecez que las mires, siempre te van a seducir. He ahí la importancia del arte, de llegar a lo más profundo.

Como a los dioses griegos necesitaste una mano amiga o un compañero para forjar el escudo vital ¿tus cíclopes tienen nombre?

Mi vida ha estado marcada por muy buenos amigos y maestros de los que he aprendido aquí en Bauta. De quienes he tratado de seguir su ejemplo. Quienes me han apoyado y me han orientado. Nombres han ido muchos. Mi primer amigo fue mi padre que ya no está, ha sido algo muy importante en mi vida. Respeto la amistad, y creo en ella, creo en esos amigos que están en las buenas y en las malas, y que se han incorporado con los años al andar como Francisco García González, Miguel Terry Valdespino, Ezequiel Sánchez Silva, Orlando Rodríguez López, y Carlos Jesús Cabrera este último, quién falleciera recientemente.

 Con tu juventud has incursionado dentro de la plástica con excelentes obras dentro de la fotografía y en la instalación, pero como diría el escritor Kafka “La Literatura tiene el salario del Diablo”. ¿Por qué ese giro repentino a la literatura?

No fue un giro de pronto, venía escribiendo pequeños relatos, cuentos desde el mismo año de 2005 en que murió mi padre y me inspiré viendo los cuentos de mi amigo Francisco García González. Pienso que también fueron las circunstancias quien me impulsó a tomar este camino. Necesitaba respirar. Cambiar de pronto. Dejar los pinceles, las artes visuales.

 Tu juventud denota que te queda mucho por hacer, pero ¿cuáles son tus proyectos inmediatos?

Acabo de terminar una novela que durante casi dos años llevo realizando titulada “Avenida Dayton Hedges”. Ha sido un proyecto el cual me he apasionado mucho. Quería escribir algo más profundo y más allá del cuento. Pero quería escribir algo en torno a Bauta, algo que estuviese involucrada la historia del pasado de mi familia y algo por así decirlo fresco, algo inédito.

 Pero con Avenida Dayton Hedges, ¿por qué apuestas?

Con esta he apostado por una historia que no imaginé que estuviese tan latente y hubiese permanecido en el tiempo en Bauta. He tratado de rescatar del olvido a través de una novela de ficción una asombrosa historia que tiene como protagonista una extinta Fábrica Textil y el pequeño caserío de Cayo la Rosa donde está enclavado desde su fundación en 1931.

Para llegar a escribir, comencé a investigar. Anduve por los alrededores de la extinta industria donde está enclavada esta fábrica hoy en cenizas, y buscando testimonios en ese propio pueblo, y desde Bauta a San Antonio de los Baños a donde primero llegó aquel americano, también anduve por Caimito del Guayabal hasta Ceiba, en Corralillo, en Playa Santa Fe, por Playa Baracoa hasta la capital cubana. Siguiendo la ruta una detrás de otra, entrevistándome con veteranos que nacieron en aquel paraje industrial. No te niego ha sido una experiencia maravillosa comenzar un proyecto a partir de testimonios de hombres y mujeres que nacieron allí en aquel lugar, en el que sus padres fueron fundadores cuando llegó aquel extranjero, donde ellos fueron partícipes de la creación de un pueblo próspero y de una fábrica que llegó a ser la más importante del mundo. Ha sido mágico oír a esos “hoy ancianos”, que mientras te hablan te demuestran ese orgullo por un lugar de historia hoy destruido, donde había una Textilera y miles de metros de tejidos en producción constante, un aeropuerto, un terreno de béisbol, una urbanidad que aún hoy mantiene su mismo estilo de construcción, de hechos trascendentales entre “el antes y el después” de nuestra historia, de relatos fascinantes de sobreproducción de tejidos y que esas personas te narran sus vivencias hasta inicios del año noventa del siglo pasado con mucho orgullo, de jornadas laborales, de trabajar incesantemente para lograr una meta y que te demuestran toda esa pasión durante toda una vida entre el algodón, a la entrega a una fábrica con sus colosales maquinarias textiles por donde crecieron de niños y anduvieron frente a una fábrica rodeada por un inmenso mar de agua dulce, de la Laguna Ariguanabo.

 Siendo esta novela un proyecto atrevido o ambicioso, en la que estas enfrascado y que con tanta pasión te has entregado ¿qué sueños tienes con Avenida Dayton Hedges?

Lograr publicarla algún día y que todas esas personas que me brindaron sus testimonios, y su apoyo durante mucho tiempo, a los cuales le he dedicado algún capítulo en la novela, vean ahí reflejado un pedazo de nuestra historia local y de sus vidas. Eso me va a enorgullecer mucho.

 He podido apreciar en la web de Radio Artemisa que te han promocionado tu novela y otro proyecto tuyo relacionado con la Textilera pero de índole documental. ¿De qué trata este?

Las noticias sobre la novela y el documental en Radio Artemisa han sido increíbles el impacto que ha tenido. Fue escrita por la periodista Maricela Menéndez quién comentó en la web y en la Radio primeramente sobre mi novela que venía escribiendo desde hacía un tiempo y sacó una reseña bajo el título: Rescatan a Dayton Hedges en Bauta”. Por ahí comenzó todo. Al otro día en el pueblo muchas personas fueron por mi casa a preguntarme. Otros me comentaron por la calle que lo habían escuchado, y si era cierto que yo estaba escribiendo algo sobre la Textilera Ariguanabo, y del… “americano”. Les afirmé que sí. Con los días fueron llegando a mi casa muchas personas con recortes que me fueron regalando y otros me prestaron disímiles fotos, objetos, periódicos, y hasta fragmentos de revistas del pasado capitalista y posterior a la Revolución en aquel paraje. De por sí todas las imágenes eran hermosas. Fue una experiencia hermosa cuando comencé a recopilar tanta información. Como señaló mi amigo el periodista Miguel Terry Valdespino en su blog Cubano de la Loma, donde escribió sobre mi novela y en que estoy del todo de acuerdo: “Bauta entera guardaba, de manera cómplice, una historia que se negaba a morir entre la abulia y el desgano del depredador y el “bostezador” contemporáneo de la Isla de Cuba”.

Pero era mucha información visual, y llegué a un punto que supe que toda esa información no iba a poder usarla en un texto literario. Le propuse entonces a mi colega bautense Yessi Lezcano, quien recientemente se había graduado de la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual del ISA, y quien había realizado su tesis a partir de un cuento de mi autoría al corto audiovisual Moscú Rojo, unirse a mí en este proyecto donde ambos estamos codirigiendo este proyecto documental nombrado “Cayo la Rosa: un paraíso textil”, en el que estamos enfrascados y vamos a sacarlo para el próximo año 2015.

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¿Mezcla?

Es una peña que comencé en Bauta en enero del 2011, en la Biblioteca Municipal con el caricaturista cubano Ares como primer invitado, el cual ha asistido en varias ocasiones. Por ahí ya han pasado excelentes personalidades y amigos de la Cultura Cubana, como el Premio Nacional de Artes Plásticas y caricaturista cubano René de la Nuez; el crítico de arte y periodista Jorge Rivas Rodríguez; Isabel Pérez editora y curadora de la Revista Arte Cubano; el crítico de arte Nelson Herrera Ysla; el actor y director de cine Jorge Molina; las curadoras de arte Sussette Martínez y Virginia Alberdi; los escritores cubanos Eduardo Heras León, Carlos Jesús Cabrera, Miguel Terry Valdespino, Raúl Aguiar y Yoss; el caricaturista Adán, jóvenes creadores como la periodista Susana Gómez Bugallo y la curadora y crítica de arte Chrislie Pérez; el intelectual español Andrés Vásques de Sola, y el coleccionista cubanoamericano Sr. Jesús Fernández Torna, presidente de la Fundación Torna & Prado Fine Art Colection de los EE.UU.

 ¿Cuál es tu papel en la UNEAC provincial?

Actualmente estoy como Vicepresidente de la UNEAC en la provincia de Artemisa. Es una organización que durante toda su historia ha agrupado lo mejor de la intelectualidad cubana y para mí es un orgullo hoy pertenecer a ella.

 ¿Bauta?

Para mí ser de Bauta es algo maravilloso. Porque había un Tanque de la Conaca a la entrada del pueblo, porque había una colosal Textilera Ariguanabo. Porque un día arribó al pueblo el Padre Angel Gaztelu y surgió el Grupo Orígenes en ese parque municipal, y por estas calles transitaron los músicos José Ardevol y Julián Orbón, los escritores Cintio Vitier, Eliseo Diego, Gastón Baquero, Bella y Fina García Marruz, José Rodríguez Feo y los artistas de la plástica René Portocarrero, Mariano Rodríguez, Mario Carreño, Raúl Milián y el escultor Alfredo Lozano. En cierta ocasión Emilio Ichikawa, en reseña crítica sobre mi trabajo de las artes visuales, mostró que: Bauta es un pueblo cosmopolita. Incluso promiscuo. Es campo y costa. Criollez y extranjería”. Por todo, me viene entonces el encantador verso de José Lezama Lima y recontextualizar, a mi libre antojo estas líneas en la actualidad por este minúsculo pueblo: “porque nacer aquí ha sido mi fiesta innombrable”. Es verdad.

 Volviendo al mítico Oggún, a tus excelentes fotografías de mecanismos de hierro y visualidades bélicas. ¿Qué nuevos proyectos dentro del universo de la plástica se aproximan?

Este diciembre cierro con la literatura después de escribir por casi dos años esta novela sobre la Textilera Ariguanabo. Quiero volcarme en el panorama de las Artes Visuales, ahora necesito otro giro. Estoy proyectando nuevas ideas, y maquinando ya una nueva serie que desearía exponer el próximo año. Entre fotografías e instalaciones, se mantiene el hierro, los metales y las herramientas.

 ¿Cuál es tu fuente de inspiración, el método más útil, la bebida perfecta, la sustancia imprescindible, la mejor técnica?

Bueno te diré que no me gusta la bebida, menos fumo. Prefiero la Coca Cola, soy muy adicto a los dulces y a la buena comida cubana. Pero mi fuente de inspiración para realizar mi trabajo indudablemente siempre ha sido y son las circunstancias. Esas que inspiran a veces hasta de madrugada y fortalecen, aunque te hagan sufrir. Cuando no están yo las busco, las provoco, esa es la verdad. Como diría el poeta español Antonio Machado “Caminante no hay camino se hace camino al andar”.

 Has incursionado en el universo de las Artes Visuales donde te graduaste de la Academia San Alejandro, has publicado libros en Cuba y en el extranjero, un cuento tuyo se ha llevado a un corto audiovisual, conduces una peña en Bauta donde has invitado a importantes personalidades de la Cultura Cubana. ¿Cómo te gustaría que te vieran? ¿Como el artista de la plástica que escribe? ¿Cómo el escritor que tiene una peña?

Me gusta que me vieran como dicen algunos y se refieren a mí como “el muchacho del Callejón de los Perros, de Bauta”. Para mí es un orgullo el barrio. De ahí vengo de ese microcosmos. De un barrio cualquiera, como otro en Cuba. Un barrio que no es marginal, pero que se inunda cuando viene un buen ciclón, más cuando los dirigentes no limpian como es debida la zanja que abraza el barrio y entonces el agua llega como decimos en buen cubano “al pecho”. Que me vean como alguien que aprecia la amistad, que me vean como el pintor del barrio, el vecino “que anda con los yerros de su viejo”, el socio que escribe. En fin como Denys San Jorge, y siempre… muy armado por si acaso, con todos los hierros de papá.

Revista CRITICA. Universidad Autónoma de Puebla. México 2007portada periodico CAIMAN BARBUDO 2012