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Oggún o Hefesto contruyen un puzzle mecánico

Oggún o Hefesto contruyen un puzzle mecánico[1]

POR Yuray Tolentino Hevia[2]

 Los destellos de las luces de nuestros padres marcan y guían el camino que, desde niños, desde el vientre materno, vamos a seguir. Sea cual sea la senda, en alguna de sus esquinas nos encontramos con esas personas a las cuales no solo nos parecemos genética y físicamente, sino en sentimientos, miradas o hasta en la manera de caminar. Denys San Jorge Rodríguez, cual mecánico del arte, ha tomado las herramientas de su padre para honrar su memoria y legado.

Denys fue el menor de los dos hijos del matrimonio de Jesús, mecánico chapista, y Marlen, ama de casa. Nacido el 7 de marzo de 1984 en Bauta, comenzó a los seis años de edad en los talleres de la Casa de cultura municipal, con los instructores Ezequiel Sánchez y Orlando Rodríguez López. Desde pequeño, su incipiente obra comenzó a dar de que hablar; obteniendo diferentes premios y menciones en concursos provinciales, nacionales, y un en un concurso de pintura en la India, en 1996. Estudió en la Academia de Bellas Artes de San Alejandro desde 1999 hasta el 2004. A partir de ese año y hasta el 2012 sería profesor de grabado, especialidad que cursó en dicha institución.

La obra de Denys San Jorge Rodríguez está marcada por una gran imaginación y destreza. Lúdica, figurativa, ingenua y filial son las piezas que a manera de puzzle arma sin dejar de ser el hijo de papá. Es la fotografía el medio artístico en el cual se expresa fundamentalmente. Paisajes antibélicos que denuncian el horror de la guerra a través de los ojos de un niño-grande; un niño-hombre-artista que construye a partir de tuercas, remaches, pinzas, metales e instrumentos que combinados pueden llegar a ser un arma; escenas híbridas llenas de color local y universal. He aquí piezas que primero son instalaciones y luego fotografías; de ahí que Los juegos de guerra de San Jorge traen un mensaje de paz y unidad. Entre ellas destaca La Virgen de papá y mi sueño con el Cobre, obra obsequiada al papa Francisco en su visita a la Isla.

En 2008 expondría, por vez primera, quince fotografías en blanco y negro donde utilizaba los instrumentos de trabajo de su papá. Escenas antibélicas que potencian un estado de aprensión ante lo que puede venir, si la guerra nos tocara. Memoria familiar cargada de símbolos y recuerdos. Desarme cambiaría la visualidad de su obra hasta el presente. Ese mismo año exhibiría El espía francés a unos kilómetros del campo de concentración, en la Casa Lezama Lima.

Otras exposiciones, realizadas en 2009 en México, siguen siendo hasta el presente significativas en su carrera: Habana tomada, en la Galería de la ciudad de Tecate, Baja California. La muestra fotográfica jugaría entre el kitsch, lo nacional y el comic americano al descontextualizar ambos referentes en un acercamiento cultural entre el pueblo norteamericano y cubano. Con Cambio de estado, realizada y expuesta en San Pancho, daría un carácter tridimensional e instalativo a su carrera.

Denys es miembro de la UNEAC y cuenta con catorce exposiciones personales y más de cuarenta muestras colectivas; entre las que sobresalen: I like America does america like me, en el Instituto de Cultura de la Ciutat d’Olot, Cataluña, España, y Desde la piel de Eva, con los ojos de Adán, en el Salón de la Plástica Mexicana, México, D.F.; ambas exhibidas en 2008. En  2013 participó en el evento POSIT 3 en la Galería Collage Habana.

Importantes museos ya atesoran sus piezas; entre ellos el Museo Nacional de Bellas Artes; de Arte Cubano de Maximilian Reiss, en Viena, Austria; el Museo Internazionale Dinamico di Arte Contemporanea, Belforte del Chienti, Macerata, Italia, y en colecciones privadas en Canadá, España, México, Italia, Alemania, Holanda, Estados Unidos, Austria y Cuba.

Incansable y con horizontes nuevos cada día despierta San Jorge. Desde 2012 lleva adelante el proyecto Mezcla, en la Biblioteca Municipal. Una peña de arte que como el nombre indica, une todas las manifestaciones. Entre los invitados han estado presente el ya fallecido Premio Nacional de Artes Plásticas René de la Nuez y el Premio Nacional de Literatura Eduardo Heras León; así como importantes críticos de arte, ensayistas, artistas como el doctor Rafael Acosta de Arribas; Nelson Herrera Ysla; Virginia Alberdi, Ares, los coleccionistas cubanoamericanos Emilio Cueto y Jesús Fernández Torna, presidente de la Fundación Torna & Prado Fine Art Colection de los Estados Unidos.

Pero San Jorge no es hombre de amarrar su barca a un solo puerto; de ahí que en los últimos años la investigación sobre la textilera ariguanabo fundada en 1931 en Cayo de La Rosa en Bauta, le este robando el sueño. Cuenta ya con la novela inédita Avenida Dayton Hedges; con más de diez mil fotografías, objetos y publicaciones cubanas y norteamericanas de la época y con el documental: Cayo La Rosa: un paraíso textil, en proceso de trabajo. A la vez que da continuidad a su interesante serie Bauta Long Playing. Esta vez ha tomado el disco de vinilo como soporte, debido a su nivel de fidelidad en la reproducción; estableciendo una analogía entre el sonido y la memoria histórica. A través de fotografías de época, captura y trae al presente importantes acontecimientos que influyeron en el desarrollo cultural, social y político de su municipio. Combina y reproduce el ayer entre fotografías que van del sepia al blanco y negro. Bien sabe que el nivel de ruido en las grabaciones en estos discos era muy bajo; de ahí que también recuente la épica de la revolución en Bauta. El Ché, Camilo, el Comandante Bernabé Ordaz, Fidel, fueron algunos de nuestros líderes que estuvieron allí; en esa Textilera Ariguanabo que rescata de la desmemoria, pues giraron a más de 78 RPM el destino de la nación.

Fiel seguidor de la ruta del padre Gaztelu es Denys, quien en 2018 acaba de obtener el Tercer Premio en la 13 Bienal de Fotografía de Artemisa con la Serie: Rescatando los recuerdos. Cinco fotografías sobre cartulina que grafican la Bauta del siglo pasado. Con orgullo asume ser ese fotorreportero, que tal parece «estuvo ahí»; situado en el punto más nítido de la memoria para mostrarnos la noticia de la primera ambulancia que tuvo el pueblo, los centros escolares o el histórico tanque que los nacidos en Hoyo Colora’o asumen como patrimonio local.

Multidisciplinario y experimentador es este creador para el cual el tiempo es un puzzle artístico que siempre lo mantiene activo, y dando los acordes que lleva la memoria. A veces con el traje de Oggún o Hefesto; con el del paleontólogo que necesita el ayer para afianzar las vigas del futuro. Lo cierto es que con un solo traje: de laboriosidad y arte, Denys San Jorge Rodríguez no deja de ser el hijo de su papá y de Bauta.

 

[1] Artículo publicado en el Tabloide Noticias de Arte Cubano. Agosto 2018, p.11.

[2] Guionista del programa televisivo Signos

 

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Entre la nostalgia y el deshielo

Denys San Jorge: Entre la nostalgia y el deshielo

POR Tomas Delfín Hernandez Díaz

Eduardo Galeano, a modo de exergo en “El libro de los abrazos”, hacía referencia al probable origen etimológico del vocablo recordar: del latín re-cordis (volver a transitar por el corazón) lo cual es uno de los alicientes que nutren esta especie de proyecto que Denys San Jorge nos propone ahora. Un viaje a la memoria, un traspaso por la fina y accidentada orilla que bordea el olvido y nos impide desbocarnos frente a la nada. Eso descubre todo espectador al encarar estas series donde el artista manipula recuerdos y recortes impresos de unos y multitudes.

Collages que se conforman a partir de fotografías antiguas, quemadas para enmarcar el pasado con la misma y deforme silueta que corroe todo azar, vertidas en soportes tan disímiles que van desde discos de acetato (DECCA, Remington, RCA Victor, Columbia…) hasta lienzos, cartulinas, papel manufacturado, y todo realizado con técnica mixta utilizando empastes, acrílicos y óleos.

Para mí, la finalidad del conjunto no es repasar meras imágenes sin un orden aleatorio pre-determinado. No. Por el contrario, nos resulta en extremo fácil izar puentes, construir vasos comunicantes lo mismo entre edificaciones que hoy ya son extintas, o en ruinas, por el silencioso complot entre el paso del tiempo y la desidia humana, que en rostros fundidos donde cualquier testigo buscará percibir rasgos que les resulten familiares. Y tal vez como hilo conductor entre la obra y quien la rete a duelo (o la padezca si el ente es de vetusto linaje) queda el aprensivo sopor que entrecruza nuestras diferentes maneras de peregrinaje hacia todo pasado.

Confesaré algo: yo, que poco paso las cuatro décadas de existencia, encuentro en ese tanque de agua, sita en las afueras de mi pueblo y en dirección hacia la capital, un bálsamo herido, un brocal ante las fieras del olvido por cuantos regresos a deshoras tuve que realizar desde que tengo uso de razón. Imagino que ese tótem para cada bautense, a la distancia de 2 o 3 km, tras viajes tropelosos y hasta en muchas ocasiones frustrantes, sobre todo a principio de los noventa y en pleno período especial, nos apaciguaba el alma porque habíamos llegado por fin al hogar tan ansiado y eso no tenía precio.

Dentro de la trilogía existencialista que nutre a cada grupo humano el quo vadis? siempre se ha apoyado sobre un de dónde vengo? para poder proyectarnos hacia el futuro con el hacia dónde voy? Ya hablaba el genial escritor uruguayo en otros de sus escritos “Las venas abiertas de América Latina” acerca de la importancia de semejante tópico: “la historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás”, pero sin despreciar la dialéctica hegeliana. El Hoyo Colorado del génesis pervive en esa nomenclatura que deambula en los retratos: Almacenes Pikin, la Iglesia Católica, Panadería La Paila, Círculo de Recreo, la Textilera Ariguanabo, las fraternidades, entre hechos trascendentales, fotos íntimas y familiares, etc. En la misma medida acontecimientos y figuras que hicieron de nuestra tierra un lugar de mayor amplitud, por ejemplo, la primera vez que la Caridad del Cobre arribó a nuestro pueblo en Cayo de la Rosa en 1952, y quien le rinde los honores del recibimiento es nada más y nada menos que el Padre Angel Gaztelu, aquel padre espiritual del grupo “Orígenes”, cuyos distinguidos integrantes (Eliseo Diego, Fina y Bella García Marruz, Cintio Vitier, Lezama Lima, René Portocarrero y otros) deambularon por nuestras calles y parques.

Y es que la obra de San Jorge nos conduce siempre a ese viaje a la semilla. Ya lo hizo con “Desarme”, un conjunto de piezas conformadas con herramientas que solía utilizar su padre para reparar viejas lavadoras Aurikas, de procedencia soviética. Y lo ha venido haciendo desde entonces. Así pues, cada trabajo suyo lleva implícito algún trozo de entrana y se torna personal, casi íntimo por instantes. Lo aceptamos pues, sin reparos ni objeciones. Es fácil de digerir. Engullimos el anzuelo porque perdemos de vista en qué lugar del nylon se está y rehacemos el itinerario a nuestra conveniencia, y comenzamos por aquellos detalles que más prendieron a nuestros recuerdos, por tanto, somos igualmente coautores; cazadores y presas al unísono. Y en esta aventura la carnada es la nostalgia, nostalgia que se transpira entre oscuros ocres, tonos sucios del sepia y negros bordes.

Su objetivo es claro: dotarnos de una memoria histórica de la cual nuestro pequeño espacio en este mundo carece, y entonces, solo entonces, a partir de ahí abrir un resquicio en el hielo del desánimo y darnos a conocer al mundo.

 

Antonio “Tony” Lorenzo: Un bautense olvidado

Antonio “Tony” Lorenzo: Un bautense olvidado

POR Denys San Jorge

Sin dudas el más importante jugador dentro del team textil Ariguanabo[1] que trascendió a niveles estratosféricos fue Antonio “Tony” Lorenzo. Los fanáticos del equipo Habanacuando jugaba en el equipo profesional que dirigía Mike González lo nombraban como“el zurdito de Cayo de la Rosa”, en la Liga Internacional de la Florida lo apodaban como “el niño prodigio del Havana Cubans[2]donde en distintos equipos de las ligas estadounidenses lo aclamaban con tan solo algo más de veinte años y hoy es una figura olvidada aquí en Bauta.

En una de esas primeras revistas Ariguanabo que llegaron a mis manos, de la extinta Textilera, mencionaban ellanzador zurdo nacido en aquel batey industrial de Cayo de la Rosa en Bauta, en el mismo centro del mar de agua dulce de la laguna Ariguanabo y poseedor de una curva envidiable, con una dureza en sus envíos que hacia sucumbir a sus contrincantes desde muy joven y en esta publicación, aparecía un excelente texto de su contemporáneo Manuel Valdés Roche, que comentaba acerca del estelar Lorenzo:

        “…hemos de gradecer que nació aquí en Cayo de la Rosa y que sus primeros años transcurrieron ignorados para todos, confundiéndose con el trepidar rítmico y continuo de las maquinarias de la industria textil Ariguanabo”.[3]

Ahí podía leerse como a finales de la década del cuarenta todos estaban muy orgullosos de Tony Lorenzo, o “Pilla” como le nombraban y es sin dudas una de esas figuras olvidadas dentro del panorama local. En la década del cincuenta fue el orgullo del pueblo de Bauta y su batey textil, donde se quería que fuese igual a Babe Ruth, o le hiciesen un film como al mismo pelotero Roberto Ortiz.

Hace poco tiempo atrás en ese peregrinar mío, hurgando en el pasado bautense buscando el rastro de Tony Lorenzo y del béisbol en medio del Ariguanabo, tuve el privilegio de conocer en Bauta a una madre y su hija, ambas como parte de una familia de obreros textiles de este enclave industrial que un día aquel industrial norteamericano[4] los llevó desde San Antonio de los Baños al centro de la laguna donde erigía su industria del algodón. La madre con la que me encontré se llamaba Dolores Ordaz, con cariño le decían Lola, y estaba junto a su hija María Elena Lorenzo. Recuerdo aún con la ternura con la cual me recibieron, y en aquel momento comenzaron a mostrarme sin conocerme fascinantes recuerdos de su familia, del viejo batey y para mi asombro aquella señora que me pidió la llamase Lola, era ya una anciana con hermosas arrugas y esposa de Tony Lorenzo, aquel pelotero oriundo de Bauta que yo andaba rastreando.

La anciana con su sonrisa encantadora y con mucho orgullo, comenzó a mostrarme aquel álbum confeccionado por ella misma, con recortes de prensa y viejas fotos que comenzaba en la década del cuarenta, donde salían todas las noticias y estadísticas de Lorenzo en su paso por el béisbol amateurs y profesional en Cuba,como en el extranjero hasta mediados de la década del cincuenta. Recortes de revistas Ariguanabo, periódicos del The Tampa Daily Times y The Scranton Tribune con noticias de Tony y ella en otros junto a su esposo. Me mostraba más fotos de Tony junto al “Chino” Hidalgo, junto a Willy Miranda, con Conrado Marrero este último quien era su amigo y compañero[5], y recortes de periódicos nacionales con victorias del Club Habana, con fotos de Tony junto a Lorenzo “Chiquitín” Cabrera, Edmundo Amorós, Carlos Pascual y la foto de cuando fueron campeones en la temporada de 1950-51, y con lágrimas en los ojos me evocaba de la Serie del Caribe en Venezuela que presenció desde las gradas cuando perdieron el campeonato.

Nacido en este batey en 1930, fue uno de esos niños que crecieron y corrieron en el viejo batey de la época capitalista. Tony Lorenzo, o más bien conocido por “Pilla”, desde niño jugó por los potreros y la planicie húmeda del valle del Ariguanabo con palos y bolas de cuero frente a la fábrica que crecía nave a nave, con la ilusión y sueños de ser un gran pelotero que ayudaría así a sus padres obreros. Toda su familia, eran humildes obreros textiles que vivían en el batey y que estaban destinados a trabajar con mucho orgullo y pasión por entre el algodón y los telares donde el propio Tony comenzó a trabajar en la lavandería de la industria textil.

En 1945, con tan solo quince años y 120 libras fue escogido junto a un grupo de adolescentes del batey para integrar el equipo textil Ariguanabo de la fábrica en el Campeonato Juvenil patrocinado por la Dirección General de Deportes celebrado en el Stadium Tropical, en aquel campeonato inicial bajo las noticias de la Segunda Guerra Mundial, en que grandes peloteros como JoeDiMaggio, Hank Greenberg y Ted Williams se habían ido al frente de guerra europeo a luchar contra el fascismo, tuvo así el joven pitcher de Cayo de la Rosa a 78 adversarios ponchados y al año siguiente 103 ponches[6] donde lo catalogaron como el Rey de los Struckouts. Seguidamente el equipo del Círculo de los Artesanos de San Antonio de los Baños lo llamó a sus filas amateurs para suplir la ausencia de “Jiqui” Moreno. En 1946 debutó en el profesionalismo con el equipo de los Havana Cubans, obteniendo 16 victorias en esa primera temporada. Al año siguiente ganó 12 juegos en este mismo equipo y en su tercera temporada de 1947 obtuvo 23 triunfos para el Havana Cubans. En una revista Carteles afirmaban acerca del zurdito textilero a su paso por estas ligas de la Florida con más de 275 ponches a su favor:

Tony Lorenzo fue la revelación del año en la Liga Internacional de la Florida. Además de haber impuesto un record de “Struckouts”, obtuvo más victorias que ningún otro lanzador cubano. Fue una de las bases principales en el tercer campeonato[7].

El año de 1948 para el bautense Lorenzo fue un gran año con 23-8, 2.23, liderando la poderosa Liga Internacional de Florida en victorias y ponches (275). Fue nombrado MVP de la liga. El total de ponches sería el récord de la liga de todos los tiempos.[8]

En el campeonato profesional nacional debutó en la Liga de Invierno de Cuba en la temporada de 1947-48 en el Club de los Rojos del Habana. En 1949 lanzó para los Chattanooga Lookouts,de la Asociación del Sur, jugó por temporadas en los Browns de St. Louis,en los Tampa Smokersy en el Scranton Minersde la Eastern League, a mediados de los cincuenta y a muy corta edad, tuvo una grave lesión muscular en el brazo de lanzar que impidió ingresar ese año en las Grandes Ligas por el equipo del Detroit, que lo querían comprar.

Hace poco hicieron en Bauta, un monumento a las glorias del deporte cubano, cuando fui a buscar su nombre sobre su superficie, este no aparece ahí.¿Como era posible? Su nombre aparecía por internet en estadísticas en La Florida y en los clubes que participó y la foto oficial que mostraba el equipo Habana campeón nacional de 1950-1951 estaba en disímiles lugares por diferentes países en museos, pero en su pueblo natal no existía.

Antonio “Tony” Lorenzo, murió en Bauta un 12 de enero de 2000 y muchos lo vimos en los terrenos de béisbol de Cayo de la Rosa como entrenador donde mismo comenzó de niño, y después en el estadio de Bauta en muchas ocasiones, simplemente como el encargado de Mantenimiento y que terminó ahí como un desconocido más para muchos que lo recuerdan como aquel hombre entrado en años que sencillamente se preocupaba por el césped, por las mallas y las pelotas que iban de foul, o si se enfurecía si alguien no entraba al terreno con los tenis idóneos, pero una cosa cierta… nadie o muy pocos saben hoy quizás la leyenda que fue y lo que hizo dentro del deporte cubano.

Pasó para muchos… sin saber que pasó entre nosotros y olvidado, su familia con mucho orgullo guarda y atesora sus recuerdos más preciados para el público local y nacional, esas fotos y sus estadísticas perfectas, los records y su imagen en recortes de prensa y publicaciones nacionales e internacionales. Este pueblo bautense debe recordar siempre a “el zurdito de Cayo de la Rosa”, como lo nombraban en medios nacionales cuando jugaba en el equipo profesional Habana que dirigía Mike González que tanta gloria dio a ese equipo, y que además jugó en un Serie del Caribe, o como lo nombraban internacionalmente de “el niño prodigio del Havana Cubans”en la Liga de la Florida.

Bauta cuenta con un pelotero local, hijo de obreros textiles que jugó y se convirtió en una gloria del béisbol cubano con los sueños de representar a su batey textil y su pueblo bautense como a su nación entera y hoy, con las glorias que conquistó, nadie lo conoce o lo recuerda. Está olvidado y nadie sabe de sus records, ponches como su paso por las ligas nacionales y norteamericanas. Su nombre es totalmente desconocido, ha caído en el ostracismo del olvido, en esa indiferencia que nadie quiere hurgar como si nunca hubiese existido, como muchos otros que también caen al ocaso y la indolencia, que a pesar de no abandonar jamás la isla, también fueron borrados como si lo hubieran hecho[9], pero que algún día estoy seguro que ocupara su lugar como se lo merece en la historia del deporte nacional, y una cosa cierta… si su foto esta allá fuera en disímiles lugares con mucho respeto, porque no está aquí dentro para el disfrute y el orgullo de todos nosotros.

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Noviembre/2017

[1]Equipo de baseball surgido a mediados de la década del treinta por obreros y pobladores del batey de Cayo de la Rosa como parte de la Compañía Textilera Ariguanabo S.A. fundada en 1931 por el empresario norteamericano Dayton Hedges en el centro de la laguna Ariguanabo, en dicho equipo también jugaron Armando Brito y Tony Nápoles quienes jugaron en clubes de la Florida, y Severino Méndez quien formó parte del Cienfuegos de la Liga Profesional Cubana, también jugó en el Habana Cubans de la Florida International League y en diferentes clubes de Estados Unidos.

[2]Cuellar, Víctor: “Tony Lorenzo: el “niño prodigio” del equipo “Havana Cubans”, en revista Ariguanabo, Cayo de la Rosa, Bauta, Ano V, No. 49 y 50, agosto-septiembre 1946, pp. 28-29.

[3]Valdés Roche, Manuel: ““Tony Lorenzo”, Entrevista al Gran Pitcher del Club Habana que regentea Mike González”, en revista Ariguanabo, Cayo de la Rosa, Bauta, Ano VI, No. 65, Enero 1948, pp. 29-32. 

[4]Dayton Hedges quién compró Cayo de la Rosa construyendo la Compañía Textilera Ariguanabo y dicho batey en torno a esta industria en Bauta.

[5] Entrevista a Dolores Lola Ordaz antes de fallecer y datos pertenecientes a los archivos personales de su hija María Elena Lorenzo Ordaz, hija del pitcher Tony Lorenzo, en Bauta, enero 2014.

[6]Datos de internet:  http://www.baseball-reference.com/bullpen/Antonio_Lorenzo

[7]Recorte de revista Carteles… datos obtenidos de los archivos personales de María Elena Lorenzo Ordaz, hija del pitcher Tony Lorenzo, en Bauta, enero 2014.

[8]Datos de internet:  http://www.baseball-reference.com/bullpen/Antonio_Lorenzo

[9]Terry Valdespino, Miguel: El acto inútil de borrar ciertos nombres, en Palabra Nueva, noviembre 2015, pp. 41-42.

FOTO 1: Tony Lorenzo en el Havana Cubans, 1946

FOTO 2: Tony Lorenzo en el Chattanooga Lookouts, de la Asociación del Sur, Estados Unidos, 1949.

FOTO 3: Tony Lorenzo en el equipo de la Compañía Textilera Ariguanabo, Cayo de la Rosa, Bauta, 1952.

 

Berkeley en el Callejón de los Perros en Bauta

Berkeley en el Callejón de los Perros en Bauta

POR Denys San Jorge

Bauta, Cuba, 2017. Con un grupo de 25 estudiantes de la Universidad de Berkeley de California de Estados Unidos, la profesora Elizabeth Vasile del Departamento de Geografía de dicha Universidad estuvosemanas atrás en mi casa, en la barriada del Callejón de los Perros en Bauta, donde llegaron en la fresca mañana de un sábado de verano.

Una charla sobre el batey obrero de Cayo de la Rosa y su Textilera Ariguanabo esperaba esta ocasión a los jóvenes universitarios, entre diapositivas que comenzaban desde 1931 hasta los años 2000, abarcando toda la historia de dicha industria y su batey, mostrando la época capitalista, las huelgas obreras y la épica revolucionaria. También enseñándoles sus cambios geográficos, económicos y socioculturales que han tenido un impacto y han dejado su huella en el imaginario social, como la fábrica textil más famosa de América Latina.

Los estudiantes pudieron ver sobre mi investigación que he venido realizando en torno a este poblado de Cayo de la Rosa y su fábrica de tejidos desde hace cinco años acá, que me ha inspirado a crear varios proyectos en procesos de trabajo, entre ellos: un documental y la novela inédita “Avenida Dayton Hedges”. Al final después de un rico almuerzo, dimos un tour por dicho batey bajo la fresca brisainsular.

Denys San Jorge

Callejón de los Perros/Bauta

Agosto/2017

Bauta: Con cariño y amor fraternal

Bauta: Con cariño y amor fraternal[1]

POR Denys San Jorge

Dijo el Apóstol y Hermano Masón José Martí, que: “No se pueden hacer grandes cosas, sin grandes amigos”[2], en esa frase, que nos lleva a la unión, ha estado intrínseca la fuerza de emprender grandes proyectos dentro de la sociedad.

Bauta, desde aquellos años de las Guerras de Independencia fue testigo de esta y de la importancia de la amistad. Bien los supo el Q:.H:. Esteban Delgado, quien anduvo siempre junto a su primo Baldomero Acosta y un día se unió como mambí del Regimiento Goicuría a las huestes de Maceo en el Cayo de la Rosa[3]. Desde ahí sería importante el unirse para defender la libertad entre los hombres y tiempo después, en los mismos albores de la República, gracias a la unión entre los oriundos de aquel pueblo nombrado también como Hoyo Colorado y de emigrantes que llegaban, comenzaría a desarrollarse un pueblo desbastado por la guerra.

También afirmó José Martí, que: “El cariño es la llave del mundo”[4], y sabía también de la importancia de la Fraternidad. Ambasmáximas martianas, sin dudas las tuvieron presente, aquel grupo de masones fundacionales de este Taller que iban a la Logia “Fraternidad y Constancia” de los valles de Punta Brava, cuando a finales de 1914, decidieron fundar un Taller propio en los valles de su “Hoyo Colorado”.

¿Por qué se unirían? Que mejor motivo que mostrar cariño fraternal en el progreso humano y fortalecer así la unión entre los hombres para con un pueblo y la sociedad cubana. Comenzarían entonces a sesionar bajo este estandarte y los postulados masónicos. Fue en la noche del 27 de febrero de 1915, en la calle real número 33, cuando quedó constituida la R:.L:. Salvados Cisneros, bajo el simbolismo de la escuadra y el compás. Dirigidos por el Maestro Braulio González, acompañado delos hermanos Emiliano Morales, Antonio Fraga, Salustiano Felipe, José A. Menéndez, Manuel Rabelo, Emilio Cañal, Julio Carrasco, Juan F. Trevejos, Luis Miguel Castillo, Esteban Delgado Acosta y Avercio Valdés, comenzarían así a enorgullecer a un pueblo con el significado del salmo 133 cuando dice: “Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía”.

Durante la historia de esta Colmena, tres miembros de este Taller, se conocieron y fueron amigos de pensamiento y hermandad, ellos me han fascinado inmensamente, como ejemplo de fraternidad y de progreso intelectual, Washington Guerra Miranda,René Valdés Acosta y Julio Carrasco Herrera. Tres masones devenidos en destacados oradores e intelectuales con una labor interesante quienes publicaron en diferentes publicaciones y enorgullecieron a este pueblo.

En aquella primera Sesión de 1915, solicitaría su ingreso Washington Guerra. Años después ya como un destacado ciudadano y masón, un 6 de enero de 1943, se presentaría como secretario de la Delegación de los Veteranos del pueblo en el Cementerio local,en un día en que “Bauta, fue testigo de una hermosa demostración de fervor patriótico”, (así mostraba una revista Ariguanabo)[5]. Un homenaje a aquel día de emancipación y de simbolismo donde los restos de los Veteranos de la Guerra de Independencia, se llevaban al camposanto local, a un fastuoso Panteón construido por cuestación popular, por el balear Francisco Canet, radicado en Bauta, y el Q:.H:.Washington Guerra, comentó en aquel lugar de honor y gloria donde descansarían los valerosos mambises por la eternidad, donde su padre el Coronel Carlos Guerra Agüero, también se enterraría ahí ese día.

El Q:.H:. Rene Valdés Acosta, se inició en 1928 de manos de Washington Guerra en esta Logia y quien fuera un destacado intelectual, en una revista Ariguanabo mostró que: “Bauta, es una emoción. Bauta es todo cariño y cordialidad, todo recuerdos y veneración para su pasado, y así se transparenta en cada uno de sus actos y en todas las manifestaciones de su espíritu”.Un bautense que amó a su pueblo y le dedicó cuantiosos ensayos y el libroCon la Kodak del recuerdo y los Viejos Cafés Bautensespublicado en 1944, con prólogo de Washington Guerra, quien la califica como “la primera piedra angular de la historia de Bauta”.

Con la Kodak… mostraba la Bauta que emergía en los nuevos cimientos restaurados con el tesón y la voluntad de buenos hombres y mujeres criollos y otros emigrantes de pueblos cercanos y de otras naciones que fueron llegando a la comunidad durante la primera mitad del siglo xx nucleándose en torno a sus sueños, quienes fueron fundadores de un nuevo pueblo, con sus Logias, asociaciones fraternales y de distintas sociedades.

Recuerdo con infinita pasión como siempre el poeta y escritor bautense Carlos Jesús, un fiel admirador de lo mejor de la poesía latinoamericana, me decía que Bauta, también tenía para su orgullo, un busto de bronce en su parque municipal, de un poeta del dolor.

Entonces iba y se detenía frente al busto de aquel otro poeta cubano Julio Carrasco Herrera, que se encuentra hoy ahí en el centro de nuestro pueblo, y muy orgulloso me comentaba que cuando un pueblo, en su parque tenía el busto de un poeta, era un pueblo inteligente, un pueblo que tenía el derecho de ser libre y respetado. Era un pueblo que admiraba la cultura y la poesía por encima de todo. Entonces este busto, era para mi amigo Carlos Jesús, su orgullo local, donde siempre decía. «En mi pueblo, hay un busto de un poeta de Bauta».

Técnicamente el poeta Julio Carrasco, no había nacido aquí, pero si pertenecía por completo a Bauta. Había nacido en San Juan de los Remedios, el 26 de julio de 1870 y se asentó a inicios de siglo XX en este pueblo. Pero, ¿qué es un poeta del dolor? Sin dudas, dolor y literatura van cogidos de la mano, donde la vida marca penurias, sufrimientos y enajenaciones, ahí donde el dolor convoca las más tristes soledades y difíciles inspiraciones.

Carlos Jesús, sabía que Carrasco, fue un bardo «tierno, melancólico y sentimental; cantor del dolor y de la tristeza en forma clara y sencilla; poeta popular»[6], ytenía estas mismas características, acerca del dolor de la vida reflejado en la literatura. Fue el primero que me habló de este poeta “del dolor”, y tenía un elevado orgullo por aquel busto, realizado por el escultor cubano Crispín Herrera[7] e inaugurado el 10 de octubre de 1947. Para 1947, existía la Logia A.J.E.F. Julio Carrasco Herrera y cuando se devela este busto existían los dos libros de poesías de Carrasco titulados: “Dolorosas” y “Gotas de Tinta”, que lo perpetuaron como un “Poeta Ilustre”, entre sus contemporáneos. Libros hoy desaparecidos y desconocidos.

Para cuando Carlos Jesús publicó en 1997, Escritores en Bauta[8], aquel ensayo donde mencionaba a varios autores bautenses no pudo dejar de empezar por este y mostraba en sus inicios: «En el parque, bajo la sombra, casi oculto a la mirada del transeúnte distraído, hay un busto del poeta Julio Carrasco (fallecido el 20 de agosto de 1928), como un recuerdo persistente que se niega a ser presa del olvido». «Triste, abatido, con el dolor y la amargura de su infortunio, era aquel hombre bueno, melancólico y meditabundo». «Comprenderás mi pesar, mi angustia y padecer, cuando tú quieras tener, lo que no puedes lograr»[9].

Para el profesor bautense Heriberto González Torres, Carrasco: «Fue uno de esos hombres de vida fecunda, que a fuerza de sacrificios, amor y cariño, logran hacer de ella surco fructífero, amor que construye, reja que ara, faro que alumbra; seres que al pasar por la vida, integran el grupo de los que fundan y crean, de los que siembran recuerdos, haciendo que sus vidas sean culto en las almas y corazones de quienes convivieron con ellos y de los que le conocen a través del recuerdo magnífico de sus obras»[10].

También el historiador René Valdés Acosta nos muestra como Carrasco Herrera, fundó “El Progreso de Bauta” y según el bautense Aldo Alpízar: “El hijo predilecto de Venus, el muchacho por Minerva consentido nunca fue favorecido por Hércules y si mirado con recelo. Aquella naturaleza sensible y de mente preclara fue puesta a resguardo en infame cáscara. Como el Quasimodo de Víctor Hugo una masa excedente coronaba su espalda y como si no le bastara, con el tiempo, una recurrente hidrocele se enseñoreó de sus testículos acrecentando sus angustias y descompensando suequilibrio emocional; obligándolo de este modo a la renunciación y al aislamiento en su hogar”[11].

Cuando comencé a investigar para la realización de mi novela “Avenida Dayton Hedges”, sobre el Batey de Cayo de la Rosa y su extinta Textilera Ariguanabo creada por el empresario norteamericano Dayton Hedges, fue grato registrar en esa gaveta que es la memoria y el olvido, trayendo sin dudas emocionantes sorpresas y para mi asombro encontré varias revistas Ariguanabo, que mostraban con orgullo acerca de la masonería, las Hermandades y la Logia Salvador Cisneros, donde este norteamericano era Miembro de Honor.

En el enclave textil, la masonería bautense era fundamental, muy respetada y existían fuertes vínculos de amistad. Como mismo entre telares se vivían aires de hermandad y pasión por el algodón que ahí se procesaba, en cada revista Ariguanabo, se daba publicidad a los eventos organizados por la masonería bautense con infinito orgullo. Puede resaltarse ahí los textos de René Valdés Acosta y del Q:.H:. Oliverio Sánchez, quien era una fuerte columna en esta publicación, dando eco de los Ajef, de las Hijas de Acacia y de Salvador Cisneros. Sin dudas estos hallazgos desde mi perspectiva profana hicieron crecer mi interés aún más por la masonería. ¿Qué era la fraternidad? ¿Por qué se unían? ¿Quién era René Valdés Acosta? ¿Quiénes eran estos obreros e intelectuales que hablaban con orgullo de sus hermanos y los aportes a la sociedad bautense?

Con cariño y amor fraternal recordamos a estos hermanos, que enorgullecieron este Taller, quizás algún día deba reimprimirse Con la Kodak del recuerdo y los Viejos Cafés Bautenses del hermano René Valdés Acosta. Bien lo sabe el querido hermano Luis René Arzola cuando plasmó. “Ojalá algún día podamos reeditar “Con la Kodak del recuerdoy los Viejos Cafés Bautenses”. Estoy seguro que se convertiría en el libro de cabecera de todos aquellos, que estemos donde estemos y seamos lo que seamos, llevamos dentro de nuestro corazón este pedacito de Cuba llamado Bauta”[12].

Los bautenses también deben saber más sobre la oratoria y los escritos de Washington Guerra. Aunque el poeta Julio Carrasco Herrera es un poeta inédito, bien local y muy poco divulgado entre sus contemporáneos, las generaciones posteriores tienen el deber de estudiarlo un poco más a profundidad. El nos mira hoy en su silencio, desde la elipsis del bronce cada día, a los bautenses que rozan su mirada inerte, sin haber leído estos quizás, sus poemarios en el silencio del olvido.

La Respetable, Benemérita y Centenaria Logia Salvador Cisneros de Bauta, hoy esta de festejos emanando todo su cariño y amor fraternal. Bien lo afirmó José Martí, cuando dijo:“El cariño es la llave del mundo”[13]. Esta Logia, honra sin dudas a Cuba y al Apóstol José Martí. Honra a la masonería cubana y universal. Sus fundadores en aquellos inicios de la República, nunca hubiesen imaginado que su Taller cumpliría un siglo después, 102 años de fundado, por donde han pasado los hijos de Bautay aquellos tres intelectuales en el espacio del tiempo, que enaltecieron el significado del salmo 133 y que supieron usar e inspirarse desde sus letras y con su pluma en mano, defendiendo con lo mejor del pensamiento intelectual desde Bauta,la libertad, la igualdad y la fraternidad de los hombres.

  1. Denys San Jorge Rodríguez

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Marzo/2017

[1] Texto leído, domingo 5 de marzo 2017, en el 102 Aniversario de la Logia Salvador Cisneros, Bauta, Artemisa, Cuba.

[2] Valdés Galarraga, Ramiro: “Diccionario del Pensamiento Martiano”, Ciencias Sociales, 2012.

[3]Alpízar, Aldo: “Maestro: Braulio González Rosa”. Texto inédito, leído en Resp:. Logia Salvador Cisneros, Bauta.

[4] Valdés Galarraga, Ramiro: “Diccionario del Pensamiento Martiano”, Ciencias Sociales, 2012.

[5]Revista Ariguanabo, Cayo de la Rosa, 1943.

[6]Sánchez López, Luis María. (1985). Diccionario de escritores colombianos, 3ª. Ed., Bogotá, Plaza &Janés, pp. 394-395.

[7] Según Ursulina Cruz Díaz, en su Diccionario Biográfico de las Artes Plásticas, este fue un destacado escultor cubano, nacido en 1896 en La Habana, con obras como “Aguadora” en madera y “Máter Dolorosa” en yeso patinado que se conservan en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba.

[8] Cabrera Enríquez, Carlos Jesús: “Escritores en Bauta”, periódico el habanero, 29 agosto de 1997, La Habana, Cuba.

[9]Ibidem

[10] González Torres, Heriberto: “Julio Carrasco Herrera”, periódico Orientación, julio 1959, Bauta, Cuba.

[11]Alpízar, Aldo: “Maestro: Braulio González Rosa”. Texto inédito, leído en Resp:. Logia Salvador Cisneros, Bauta.

[12] Arzola, Luis René: “René Valdés Acosta, adalid de la memoria”, trabajo central presentado en la Logia Salvador Cisneros el 4 de marzo de 2012.

[13] Valdés Galarraga, Ramiro: “Diccionario del Pensamiento Martiano”, Ciencias Sociales, 2012.

Julio César Pérez: un arquitecto ariguanabense en Harvard

Julio César Pérez: un arquitecto ariguanabense en Harvard

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POR Denys San Jorge Rodríguez

Hace un tiempo atrás en Tecate, México, el crítico de arte Nelson Herrera Ysla me habló una noche sobre el destacado arquitecto ariguanabense, Julio César Pérez Hernández (1957). Hasta ese momento no lo conocía. Después el pintor e ilustrador Roberto Conde Herrera, me habló un día de “su amigo” el arquitecto Julio César y me mostró el libro Inside Cuba, que este le había obsequiado y me comentó con orgullo, como muchos otros me han expresado: ¡Julio Césares un arquitecto ariguanabense en Harvard! Hace unos meses alguien me comentó que Julio Cesar era algo parecido así a un “cuarto bate” dentro de la arquitectura cubana actual. Era verdad.

Inside Cuba, publicado por la Editorial Taschen en 2006 muestra toda una Cuba ecléctica y Julio César al crear este proyecto, sabe que Cuba tiene un eclecticismo increíble y una arquitectura que se debe preservar, tal como hace el ilustrador Conde en sus acuarelas y plumillas.

Sabe que, en sus ciudades y pueblos más remotos, como San Antonio de los Baños, puede aún hoy apreciarse la huella imperecedera de un urbanismo ejemplar de siglos pasados legado por una monarquía criolla y española que antecedió al elevado esplendor arquitectónico alcanzado por la Isla en el Siglo XX, donde perduran hoy viejos muros de mampuestos y ladrillos, con diferentes tipos de arcos y columnas que soportan cubiertas de tejas francesas y criollas de casas e iglesias, de variados estilos: desde el más absoluto vernáculo, pasando por el Barroco y el Neoclásico, hasta el balloomframe de las casas de madera de influencia Norteamericana, y los edificios de estilo Art Déco y Moderno, junto con calles reales y plazas.

Tanto en la capital cubana como en ciertos pueblos como San Antonio de los Baños y parte de aquel famoso Hato del Ariguanabo, sitio de grandes hacendados y villas de Marqueses, y en lugares tan emblemáticos como el Cafetal Taoro en Bauta, o el Angerona en Artemisa, ubicados en la periferia, pero igualmente de un encanto tremendo, cada día contemplo como la desidia más agresiva se apodera de muchas de estas edificaciones.

Con tristeza y pena se observan en estas viejas edificaciones, árboles y raíces que crecen sobre sus tejados y balcones incidiendo en su avanzado deterioro. Este patrimonio arquitectónico atestigua la gloria de épocas pasadas y la persistente memoria de siglos que se obstina en permanecer contra todos los vientos, pero que se arriesga a enviar un adiós desolador al futuro.

En Estampas Antiguas de San Antonio de los Baños, su autor el historiador Julián Vivanco, nos muestra ese esplendor arquitectónico que nacía en la antigua villa de San Antonio Abad. También el doctor en teología y pastor Rev. Abiel Abbot, de Massachusetts, quedó maravillado en su peregrinar por la antigua villa y dejó constancia de su admiración por ella en sus célebres “Cartas” de 1829.

Bien lo sabe Julio César, devenido primer y único Loeb Fellow Cubano de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos en 2002 y luego Catedrático Invitado de esta en 2013, quien se graduó de la Escuela de Arquitectura de La Habana, y es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y quienes autor de “Un Plan Maestro para La Habana del Siglo 21”,además del libro Inside Havana,publicado también por la Editorial Taschen en 2011y merecedor además de disímiles e importantes premios nacionales e internacionales como el Cuban ArtistsFund en 2003 por su proyecto urbano y paisajístico “Paseo Urbano en las Márgenes del Río Ariguanabo” y por su proyecto “Arcadia”, una nueva comunidad en las afueras de San Antonio, en 1987.

Julio Cesar, tú sabes que la Villa de San Antonio de los Baños, fundada en 1794, por el Marques de Monte Hermoso, es un pueblo sui generis con sus edificios de paredes de piedra y barro, con tejados rojizos, que en la actualidad se encuentra bastante maltrecho. ¿No te has propuesto ningún proyecto de rescate sobre la Arquitectura en tu pueblo natal?  

Soy autor de un Plan Maestro para San Antonio de los Baños (1994) que abarca:

Un nuevo aeropuerto internacional con una Terminal Intermodal en el aeródromo militar o Base Aérea de SAB.

La limpieza, preservación y rescate del Río Ariguanabo y su bosque y un Paseo para Las Márgenes del Río Ariguanabo.

La Rehabilitación Urbana del Centro Histórico-Urbano

Una nueva comunidad: ¨Arcadia¨, proyecto urbano premiado en 1987 a nivel nacional e internacional frente a la Laguna Ariguanabo.

A lo largo de 30 años he realizado proyectos para el rescate de San Antonio, de su urbanismo y de su arquitectura: proyectos de Renovación Urbana, de Rehabilitación Urbana, de Restauración (desde 1987) y de nuevas edificaciones que se inspiran en la esencia y el espíritu de la arquitectura tradicional y los rasgos más sobresalientes de esta, aunque expresan de modo contemporáneo la visión artística del autor. Los proyectos sintetizan y expresan, además, la preocupación genuina por salvaguardar el ámbito urbano, el entorno idílico del río y su bosque yde algunas edificaciones relevantes que son hitos a nivel urbano.

Esto, paralelamente con otros proyectos para otros lugares de Cuba, España y Estados Unidos y junto con la enseñanza y la investigación.

La arquitectura cubana es muy rica por su gran eclecticismo, con una historia de grandes arquitectos que vinieron en sus distintas épocas a diseñar y a construir. ¿Cómo ves el futuro de la Arquitectura en Cuba de esas localidades como San Antonio de los Baños?

Yo soy un optimista. El futuro de la Arquitectura en Cuba tiene que ser brillante, con mucho trabajo para los arquitectos por la gran necesidad de restaurar, preservar y edificar que se avizora.

 ¿Cómo impedir que ese patrimonio arquitectónico caiga al ocaso?

Primero es necesario conocer la historia y sensibilizar a todos y, luego, concebir planes a corto, mediano y largo plazo. Elaborar proyectos de diferente escala que tengan en cuenta la historia y geografía del lugar, la idiosincrasia particular de sus habitantes y las tradiciones existentes. Y junto con esto es esencial la voluntad política.

Has publicado importantes libros sobre Arquitectura y fotografía de Cuba. ¿Qué impacto tuvieron Inside Havana e Inside Cuba?

Ambos libros tuvieron tal éxito que sus ediciones se agotaron muy rápido. Actualmente trabajo en dos libros para una editorial diferente.

Hace unos meses atrás impartiste según me comentaste una conferencia en la Biblioteca Nacional del Congreso de Estados Unidos, en Washington DC. ¿Cómo ven desde los Estados Unidos la arquitectura que permanece hoy en Cuba?

Los norteamericanos se deslumbran al conocer la arquitectura y el urbanismo cubano. Lo perciben como algo muy singular, perteneciente a una cultura y tradición de gran valor. Valoran el inmenso patrimonio que atesoramos.

¿Próximos proyectos?

Continuar trabajando en distintos proyectos, impartiendo docencia y conferencias y escribiendo

Con su amistad y al ver la pasión que profesa por la arquitectura, recuerdo aquella noche en Tecate cuando oí por primera vez del arquitecto Julio César Pérez y veo siempre como con orgullo muchos ariguanabenses me hablan de este “estelar y cuarto bate” arquitecto que sabe que la arquitectura de su San Antonio de los Baños perdura sin dudas entre el misterio de los anchos muros de piedra y barro que conforman viejas casas criollas, de los grandes puntales y sus grandes fachadas sin portal con tejas francesas, con esas grandes rejas coloniales y donde sus artistas seguirán preservándolo en su arte,para que la desidia no desplace a la memoria.

También muchos otros amigos de esa tierra del Ariguanabo saben del arquitecto y saben también de gloriosas edificaciones de las que no pueden desprenderse, como el amigo ilustrador Roberto Conde, quien dibuja con total esmero y mucha pasión su pueblo natal, y que resguarda como un divino tesoro el libro Inside Cuba, de su amigo el arquitecto Julio Cesar, único arquitecto Cubano que ostenta el título de Loeb Fellow de la Universidad de Harvard en la historia de Cuba.

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En la Biblioteca del Congreso de EE.UU., 2015

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El arquitecto ariguanabense con el Príncipe Charles de Inglaterra en Londres, 2012.

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El arquitecto dando una Conferencia en Berlín, Alemania, 2015.

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Vista Aérea de la zona del parque Maceo en Centro Habana, dentro del “Plan Maestro para La Habana del Siglo 21”.

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Plan Maestro para el Puerto y La Habana del Este, otro de los grandes proyectos incluidos y desarrollados dentro del “Plan Maestro para La Habana del Siglo 21”.

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Diciembre/2016

 

FOTO 1: El Julio César Pérez Hernández, impartiendo una conferencia en Nápoles, Italia, sobre el “Plan Maestro para La Habana del Siglo 21”, cuando fue Profesor Invitado en la Universidad Federico II para el Curso de Maestría Erasmus MundusMaClands (sobre Paisajes Culturales de la UNESCO).

 

 

Ariguanabo, aquel algodón, aquella fábrica…

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POR Denys San Jorge

Hoy, como todos los días, pasé bien temprano en la mañana por Cayo de la Rosa, ese minúsculo pueblo dentro de la geografía bautense, quizás olvidado como las viejas raíces de sus árboles laureles, pero con el orgullo de tener para muchos, un gran pasado textil.

No siempre, pero a veces en este antiguo batey sus húmedos amaneceres se encuentran en una profunda neblina, que los abraza y consume. Hoy pude sentir la rica frialdad. Hoy hizo neblina. Cuentan que cuando la laguna estaba llena de agua, la neblina misteriosa que cubría aquel mar de agua dulce, solo se compararía al algodón que allí se fabricaba o a la propia blancura de las nubes en el cielo. Tan compacta. Tan impenetrable. Tan blanca…

Pero, cada vez que paso, miro allí a su fábrica sin su función primaria, su urbanización y agradables casas con aquel estilo de vida norteamericana, que aún hoy persisten en todo su esplendor y en la mayoría de sus casos, se conservan increíblemente. Cayo de la Rosa, aquel enigmático lugar en medio de la laguna más grande de Cuba, nombrada como Ariguanabo… me llamó un día la atención en su silencio sepulcral y la estática de su arquitectura de la era Republicana, abrazada después por una Modernización de hormigón, dentro de aquel paraíso detenido y hasta olvidado por el destino.

Llegando de pronto a inspirarme a caminar… y seguir una pista tras otra de viejos textileros, en busca de datos, rastreando valiosas fotos de casa en casa, recortes de prensa y rescatando esos recuerdos de la Textilera Ariguanabo para mi novela Avenida Dayton Hedges y el documental en proceso Cayo de la Rosa: Un Paraíso Textil, ambos en torno a este lugar desde su fundación hasta la actualidad, donde fueron muchas las sorpresas y entre ellas, el conocer de cómo aquel norteamericano y dueño del batey textil, apoyó intensamente, a pesar de ser protestante al Padre Ángel Gaztelu, donando en la década del cuarenta cuantiosas sumas de dinero para la restauración de la Iglesia Nuestra Señora de la Merced en Bauta.

Hoy, mientras iba en la camioneta entre la fría neblina, sentí las mismas sensaciones que cuando contemplé por primera vez la fábrica textil de niño, o cuando hace unos años decidí buscar viejas fotos, documentos textiles o una lanzadera… siempre me pasa, y pienso entonces en los miles de obreros que laboraron ahí por décadas y en aquel norteamericano fundador. Muchos imaginan aún, que en el mítico batey suenan los ecos de las lanzaderas, los miles de telares, cardas y equipos norteamericanos, y también maquinarias soviéticas, que movían un pueblo entero, y bajo esa frialdad imagino aquel 22 de septiembre de 1931, cuando en él, comenzaran a laborar los primeros bautenses, gracias a aquel hombre llamado Dayton Hedges, que le dio vida, trabajo y mucho orgullo al pueblo de Bauta.

Recuerdo justo el pasado 22 de septiembre, cuando pasaba en camioneta por ese pueblo y hacía una intensa neblina… y un veterano amigo bautense y ex-obrero textil, al que aprecio mucho con casi ya ochenta años a sus espaldas, se me acercó con la última revista Palabra Nueva de la Iglesia Católica, y me mostró con mucho asombro un titular: ¿Un socialista llamado Dayton Hedges?, ya yo sabía de la existencia de la revista y del texto ahí publicado, pero para su asombro era increíble después de tantos años… aquel titular donde se mostraba ahí ese texto premiado, de mi amigo el periodista Miguel Terry Valdespino, que mencionaba mis proyectos y de este norteamericano, que un día él de niño conoció, que le estrechó la mano y hasta le daba un centavo por ir diario a la escuela para estudiar. Era asombroso.

Mi amigo, el anciano textilero, me fue leyendo un párrafo final de este artículo premiado con mucho orgullo: “Es justo que todos sepan que, bajo la ruina total del presente, ayer latió una fábrica pujante y vigorosa, la más excelsa de su tipo en América Latina por espacio de dos décadas, una fábrica pujante y amada con igual fervor, y a veces hasta el delirio, por sus patronos y obreros”. Era simplemente su fábrica, su microcosmos, la misma industria en la que conoció al viejo Hedges fundador, en la que tuvo su primer Chevrolet en la época capitalista, en la que estuvo igual en la milicia, donde conoció de cerca a Fidel y al Che, e hizo trabajos voluntarios con pasión, donde vio soviéticos como Kosiguin, checos, búlgaros y personalidades como Jean Paul Sartre, Angela Davis o la cosmonauta Valentina Tereshkova, entre muchos otros, que venían para ver el esplendor de la industria textil y donde un día hasta contempló, escenas filmadas de la película cubana Retrato de Teresa… por entre la maquinaria Índigo.

Solo me miró con una lágrima que caía de pronto por su mejilla, recordándome la primera vez, que cuando me conoció y vio mi interés por la vieja Textilera, por telares, por norteamericanos y obreros socialistas, me aclaró con desconfianza: ¡No pierdas el tiempo ya nosotros y todo ahí… estamos en el olvido! ¡No encontrarás nada! Adonde yo solo le respondí con mucho optimismo: ¡Es nuestra historia textil debemos salvarla! Recuerdo que en aquel momento me miró y quizás hasta pensó que era testarudo, insistente o porfiado de ir a veces, hasta contra la corriente, quizás sin esperanza de encontrar nada en el vacío misterioso de años y décadas. Pero insistí… Ahora el anciano textilero, me miraba y me dijo con orgullo, refiriéndose a mi andar en busca de toda la historia olvidada de la textilera: “Denys, has desempolvado mi pasado sin temor, sin los prejuicios que tuvimos nosotros, has revivido mi niñez, has amado mi fábrica igual que yo, no sabes el tesoro que tienes en tus manos y no sabes cuánto te lo agradezco…”

En Cayo de la Rosa con los años, poco a poco se fueron extinguiendo el sonar de telares, se fueron apagando las maquinarias y se sabe que la famosa Índigo, ya no teñirá más la mezclilla, pero cada obrero bautense, recuerda con pasión y dolor la vieja fábrica, que dio vida y esperanza, suerte y orgullo a la familia cubana, de pertenecer a esta industria.

Ahora, se transforma totalmente lo que fue la Textilera Ariguanabo, pero para viejos textileros y amigos bautenses, ha sido muy impactante ver desvanecer su colosal fábrica en los últimos años, y ver desaparecer frente a sus ojos los últimos telares donde un día trabajaron, y hasta rozaron con su cuerpo, telares y maquinarias que movían el algodón, con el que nacieron, crecieron, amaron con delirio y hasta sufrieron, en una fábrica en la que soñaron bajo los impactos trepitosos de lanzaderas, toda una vida entera entre los tejidos de gingham, y los famosos driles de Ariguanabo.

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 denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Septiembre/2016