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Berkeley en el Callejón de los Perros en Bauta

Berkeley en el Callejón de los Perros en Bauta

POR Denys San Jorge

Bauta, Cuba, 2017. Con un grupo de 25 estudiantes de la Universidad de Berkeley de California de Estados Unidos, la profesora Elizabeth Vasile del Departamento de Geografía de dicha Universidad estuvosemanas atrás en mi casa, en la barriada del Callejón de los Perros en Bauta, donde llegaron en la fresca mañana de un sábado de verano.

Una charla sobre el batey obrero de Cayo de la Rosa y su Textilera Ariguanabo esperaba esta ocasión a los jóvenes universitarios, entre diapositivas que comenzaban desde 1931 hasta los años 2000, abarcando toda la historia de dicha industria y su batey, mostrando la época capitalista, las huelgas obreras y la épica revolucionaria. También enseñándoles sus cambios geográficos, económicos y socioculturales que han tenido un impacto y han dejado su huella en el imaginario social, como la fábrica textil más famosa de América Latina.

Los estudiantes pudieron ver sobre mi investigación que he venido realizando en torno a este poblado de Cayo de la Rosa y su fábrica de tejidos desde hace cinco años acá, que me ha inspirado a crear varios proyectos en procesos de trabajo, entre ellos: un documental y la novela inédita “Avenida Dayton Hedges”. Al final después de un rico almuerzo, dimos un tour por dicho batey bajo la fresca brisainsular.

Denys San Jorge

Callejón de los Perros/Bauta

Agosto/2017

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Bauta: Con cariño y amor fraternal

Bauta: Con cariño y amor fraternal[1]

POR Denys San Jorge

Dijo el Apóstol y Hermano Masón José Martí, que: “No se pueden hacer grandes cosas, sin grandes amigos”[2], en esa frase, que nos lleva a la unión, ha estado intrínseca la fuerza de emprender grandes proyectos dentro de la sociedad.

Bauta, desde aquellos años de las Guerras de Independencia fue testigo de esta y de la importancia de la amistad. Bien los supo el Q:.H:. Esteban Delgado, quien anduvo siempre junto a su primo Baldomero Acosta y un día se unió como mambí del Regimiento Goicuría a las huestes de Maceo en el Cayo de la Rosa[3]. Desde ahí sería importante el unirse para defender la libertad entre los hombres y tiempo después, en los mismos albores de la República, gracias a la unión entre los oriundos de aquel pueblo nombrado también como Hoyo Colorado y de emigrantes que llegaban, comenzaría a desarrollarse un pueblo desbastado por la guerra.

También afirmó José Martí, que: “El cariño es la llave del mundo”[4], y sabía también de la importancia de la Fraternidad. Ambasmáximas martianas, sin dudas las tuvieron presente, aquel grupo de masones fundacionales de este Taller que iban a la Logia “Fraternidad y Constancia” de los valles de Punta Brava, cuando a finales de 1914, decidieron fundar un Taller propio en los valles de su “Hoyo Colorado”.

¿Por qué se unirían? Que mejor motivo que mostrar cariño fraternal en el progreso humano y fortalecer así la unión entre los hombres para con un pueblo y la sociedad cubana. Comenzarían entonces a sesionar bajo este estandarte y los postulados masónicos. Fue en la noche del 27 de febrero de 1915, en la calle real número 33, cuando quedó constituida la R:.L:. Salvados Cisneros, bajo el simbolismo de la escuadra y el compás. Dirigidos por el Maestro Braulio González, acompañado delos hermanos Emiliano Morales, Antonio Fraga, Salustiano Felipe, José A. Menéndez, Manuel Rabelo, Emilio Cañal, Julio Carrasco, Juan F. Trevejos, Luis Miguel Castillo, Esteban Delgado Acosta y Avercio Valdés, comenzarían así a enorgullecer a un pueblo con el significado del salmo 133 cuando dice: “Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía”.

Durante la historia de esta Colmena, tres miembros de este Taller, se conocieron y fueron amigos de pensamiento y hermandad, ellos me han fascinado inmensamente, como ejemplo de fraternidad y de progreso intelectual, Washington Guerra Miranda,René Valdés Acosta y Julio Carrasco Herrera. Tres masones devenidos en destacados oradores e intelectuales con una labor interesante quienes publicaron en diferentes publicaciones y enorgullecieron a este pueblo.

En aquella primera Sesión de 1915, solicitaría su ingreso Washington Guerra. Años después ya como un destacado ciudadano y masón, un 6 de enero de 1943, se presentaría como secretario de la Delegación de los Veteranos del pueblo en el Cementerio local,en un día en que “Bauta, fue testigo de una hermosa demostración de fervor patriótico”, (así mostraba una revista Ariguanabo)[5]. Un homenaje a aquel día de emancipación y de simbolismo donde los restos de los Veteranos de la Guerra de Independencia, se llevaban al camposanto local, a un fastuoso Panteón construido por cuestación popular, por el balear Francisco Canet, radicado en Bauta, y el Q:.H:.Washington Guerra, comentó en aquel lugar de honor y gloria donde descansarían los valerosos mambises por la eternidad, donde su padre el Coronel Carlos Guerra Agüero, también se enterraría ahí ese día.

El Q:.H:. Rene Valdés Acosta, se inició en 1928 de manos de Washington Guerra en esta Logia y quien fuera un destacado intelectual, en una revista Ariguanabo mostró que: “Bauta, es una emoción. Bauta es todo cariño y cordialidad, todo recuerdos y veneración para su pasado, y así se transparenta en cada uno de sus actos y en todas las manifestaciones de su espíritu”.Un bautense que amó a su pueblo y le dedicó cuantiosos ensayos y el libroCon la Kodak del recuerdo y los Viejos Cafés Bautensespublicado en 1944, con prólogo de Washington Guerra, quien la califica como “la primera piedra angular de la historia de Bauta”.

Con la Kodak… mostraba la Bauta que emergía en los nuevos cimientos restaurados con el tesón y la voluntad de buenos hombres y mujeres criollos y otros emigrantes de pueblos cercanos y de otras naciones que fueron llegando a la comunidad durante la primera mitad del siglo xx nucleándose en torno a sus sueños, quienes fueron fundadores de un nuevo pueblo, con sus Logias, asociaciones fraternales y de distintas sociedades.

Recuerdo con infinita pasión como siempre el poeta y escritor bautense Carlos Jesús, un fiel admirador de lo mejor de la poesía latinoamericana, me decía que Bauta, también tenía para su orgullo, un busto de bronce en su parque municipal, de un poeta del dolor.

Entonces iba y se detenía frente al busto de aquel otro poeta cubano Julio Carrasco Herrera, que se encuentra hoy ahí en el centro de nuestro pueblo, y muy orgulloso me comentaba que cuando un pueblo, en su parque tenía el busto de un poeta, era un pueblo inteligente, un pueblo que tenía el derecho de ser libre y respetado. Era un pueblo que admiraba la cultura y la poesía por encima de todo. Entonces este busto, era para mi amigo Carlos Jesús, su orgullo local, donde siempre decía. «En mi pueblo, hay un busto de un poeta de Bauta».

Técnicamente el poeta Julio Carrasco, no había nacido aquí, pero si pertenecía por completo a Bauta. Había nacido en San Juan de los Remedios, el 26 de julio de 1870 y se asentó a inicios de siglo XX en este pueblo. Pero, ¿qué es un poeta del dolor? Sin dudas, dolor y literatura van cogidos de la mano, donde la vida marca penurias, sufrimientos y enajenaciones, ahí donde el dolor convoca las más tristes soledades y difíciles inspiraciones.

Carlos Jesús, sabía que Carrasco, fue un bardo «tierno, melancólico y sentimental; cantor del dolor y de la tristeza en forma clara y sencilla; poeta popular»[6], ytenía estas mismas características, acerca del dolor de la vida reflejado en la literatura. Fue el primero que me habló de este poeta “del dolor”, y tenía un elevado orgullo por aquel busto, realizado por el escultor cubano Crispín Herrera[7] e inaugurado el 10 de octubre de 1947. Para 1947, existía la Logia A.J.E.F. Julio Carrasco Herrera y cuando se devela este busto existían los dos libros de poesías de Carrasco titulados: “Dolorosas” y “Gotas de Tinta”, que lo perpetuaron como un “Poeta Ilustre”, entre sus contemporáneos. Libros hoy desaparecidos y desconocidos.

Para cuando Carlos Jesús publicó en 1997, Escritores en Bauta[8], aquel ensayo donde mencionaba a varios autores bautenses no pudo dejar de empezar por este y mostraba en sus inicios: «En el parque, bajo la sombra, casi oculto a la mirada del transeúnte distraído, hay un busto del poeta Julio Carrasco (fallecido el 20 de agosto de 1928), como un recuerdo persistente que se niega a ser presa del olvido». «Triste, abatido, con el dolor y la amargura de su infortunio, era aquel hombre bueno, melancólico y meditabundo». «Comprenderás mi pesar, mi angustia y padecer, cuando tú quieras tener, lo que no puedes lograr»[9].

Para el profesor bautense Heriberto González Torres, Carrasco: «Fue uno de esos hombres de vida fecunda, que a fuerza de sacrificios, amor y cariño, logran hacer de ella surco fructífero, amor que construye, reja que ara, faro que alumbra; seres que al pasar por la vida, integran el grupo de los que fundan y crean, de los que siembran recuerdos, haciendo que sus vidas sean culto en las almas y corazones de quienes convivieron con ellos y de los que le conocen a través del recuerdo magnífico de sus obras»[10].

También el historiador René Valdés Acosta nos muestra como Carrasco Herrera, fundó “El Progreso de Bauta” y según el bautense Aldo Alpízar: “El hijo predilecto de Venus, el muchacho por Minerva consentido nunca fue favorecido por Hércules y si mirado con recelo. Aquella naturaleza sensible y de mente preclara fue puesta a resguardo en infame cáscara. Como el Quasimodo de Víctor Hugo una masa excedente coronaba su espalda y como si no le bastara, con el tiempo, una recurrente hidrocele se enseñoreó de sus testículos acrecentando sus angustias y descompensando suequilibrio emocional; obligándolo de este modo a la renunciación y al aislamiento en su hogar”[11].

Cuando comencé a investigar para la realización de mi novela “Avenida Dayton Hedges”, sobre el Batey de Cayo de la Rosa y su extinta Textilera Ariguanabo creada por el empresario norteamericano Dayton Hedges, fue grato registrar en esa gaveta que es la memoria y el olvido, trayendo sin dudas emocionantes sorpresas y para mi asombro encontré varias revistas Ariguanabo, que mostraban con orgullo acerca de la masonería, las Hermandades y la Logia Salvador Cisneros, donde este norteamericano era Miembro de Honor.

En el enclave textil, la masonería bautense era fundamental, muy respetada y existían fuertes vínculos de amistad. Como mismo entre telares se vivían aires de hermandad y pasión por el algodón que ahí se procesaba, en cada revista Ariguanabo, se daba publicidad a los eventos organizados por la masonería bautense con infinito orgullo. Puede resaltarse ahí los textos de René Valdés Acosta y del Q:.H:. Oliverio Sánchez, quien era una fuerte columna en esta publicación, dando eco de los Ajef, de las Hijas de Acacia y de Salvador Cisneros. Sin dudas estos hallazgos desde mi perspectiva profana hicieron crecer mi interés aún más por la masonería. ¿Qué era la fraternidad? ¿Por qué se unían? ¿Quién era René Valdés Acosta? ¿Quiénes eran estos obreros e intelectuales que hablaban con orgullo de sus hermanos y los aportes a la sociedad bautense?

Con cariño y amor fraternal recordamos a estos hermanos, que enorgullecieron este Taller, quizás algún día deba reimprimirse Con la Kodak del recuerdo y los Viejos Cafés Bautenses del hermano René Valdés Acosta. Bien lo sabe el querido hermano Luis René Arzola cuando plasmó. “Ojalá algún día podamos reeditar “Con la Kodak del recuerdoy los Viejos Cafés Bautenses”. Estoy seguro que se convertiría en el libro de cabecera de todos aquellos, que estemos donde estemos y seamos lo que seamos, llevamos dentro de nuestro corazón este pedacito de Cuba llamado Bauta”[12].

Los bautenses también deben saber más sobre la oratoria y los escritos de Washington Guerra. Aunque el poeta Julio Carrasco Herrera es un poeta inédito, bien local y muy poco divulgado entre sus contemporáneos, las generaciones posteriores tienen el deber de estudiarlo un poco más a profundidad. El nos mira hoy en su silencio, desde la elipsis del bronce cada día, a los bautenses que rozan su mirada inerte, sin haber leído estos quizás, sus poemarios en el silencio del olvido.

La Respetable, Benemérita y Centenaria Logia Salvador Cisneros de Bauta, hoy esta de festejos emanando todo su cariño y amor fraternal. Bien lo afirmó José Martí, cuando dijo:“El cariño es la llave del mundo”[13]. Esta Logia, honra sin dudas a Cuba y al Apóstol José Martí. Honra a la masonería cubana y universal. Sus fundadores en aquellos inicios de la República, nunca hubiesen imaginado que su Taller cumpliría un siglo después, 102 años de fundado, por donde han pasado los hijos de Bautay aquellos tres intelectuales en el espacio del tiempo, que enaltecieron el significado del salmo 133 y que supieron usar e inspirarse desde sus letras y con su pluma en mano, defendiendo con lo mejor del pensamiento intelectual desde Bauta,la libertad, la igualdad y la fraternidad de los hombres.

  1. Denys San Jorge Rodríguez

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Marzo/2017

[1] Texto leído, domingo 5 de marzo 2017, en el 102 Aniversario de la Logia Salvador Cisneros, Bauta, Artemisa, Cuba.

[2] Valdés Galarraga, Ramiro: “Diccionario del Pensamiento Martiano”, Ciencias Sociales, 2012.

[3]Alpízar, Aldo: “Maestro: Braulio González Rosa”. Texto inédito, leído en Resp:. Logia Salvador Cisneros, Bauta.

[4] Valdés Galarraga, Ramiro: “Diccionario del Pensamiento Martiano”, Ciencias Sociales, 2012.

[5]Revista Ariguanabo, Cayo de la Rosa, 1943.

[6]Sánchez López, Luis María. (1985). Diccionario de escritores colombianos, 3ª. Ed., Bogotá, Plaza &Janés, pp. 394-395.

[7] Según Ursulina Cruz Díaz, en su Diccionario Biográfico de las Artes Plásticas, este fue un destacado escultor cubano, nacido en 1896 en La Habana, con obras como “Aguadora” en madera y “Máter Dolorosa” en yeso patinado que se conservan en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba.

[8] Cabrera Enríquez, Carlos Jesús: “Escritores en Bauta”, periódico el habanero, 29 agosto de 1997, La Habana, Cuba.

[9]Ibidem

[10] González Torres, Heriberto: “Julio Carrasco Herrera”, periódico Orientación, julio 1959, Bauta, Cuba.

[11]Alpízar, Aldo: “Maestro: Braulio González Rosa”. Texto inédito, leído en Resp:. Logia Salvador Cisneros, Bauta.

[12] Arzola, Luis René: “René Valdés Acosta, adalid de la memoria”, trabajo central presentado en la Logia Salvador Cisneros el 4 de marzo de 2012.

[13] Valdés Galarraga, Ramiro: “Diccionario del Pensamiento Martiano”, Ciencias Sociales, 2012.

Ariguanabo, aquel algodón, aquella fábrica…

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POR Denys San Jorge

Hoy, como todos los días, pasé bien temprano en la mañana por Cayo de la Rosa, ese minúsculo pueblo dentro de la geografía bautense, quizás olvidado como las viejas raíces de sus árboles laureles, pero con el orgullo de tener para muchos, un gran pasado textil.

No siempre, pero a veces en este antiguo batey sus húmedos amaneceres se encuentran en una profunda neblina, que los abraza y consume. Hoy pude sentir la rica frialdad. Hoy hizo neblina. Cuentan que cuando la laguna estaba llena de agua, la neblina misteriosa que cubría aquel mar de agua dulce, solo se compararía al algodón que allí se fabricaba o a la propia blancura de las nubes en el cielo. Tan compacta. Tan impenetrable. Tan blanca…

Pero, cada vez que paso, miro allí a su fábrica sin su función primaria, su urbanización y agradables casas con aquel estilo de vida norteamericana, que aún hoy persisten en todo su esplendor y en la mayoría de sus casos, se conservan increíblemente. Cayo de la Rosa, aquel enigmático lugar en medio de la laguna más grande de Cuba, nombrada como Ariguanabo… me llamó un día la atención en su silencio sepulcral y la estática de su arquitectura de la era Republicana, abrazada después por una Modernización de hormigón, dentro de aquel paraíso detenido y hasta olvidado por el destino.

Llegando de pronto a inspirarme a caminar… y seguir una pista tras otra de viejos textileros, en busca de datos, rastreando valiosas fotos de casa en casa, recortes de prensa y rescatando esos recuerdos de la Textilera Ariguanabo para mi novela Avenida Dayton Hedges y el documental en proceso Cayo de la Rosa: Un Paraíso Textil, ambos en torno a este lugar desde su fundación hasta la actualidad, donde fueron muchas las sorpresas y entre ellas, el conocer de cómo aquel norteamericano y dueño del batey textil, apoyó intensamente, a pesar de ser protestante al Padre Ángel Gaztelu, donando en la década del cuarenta cuantiosas sumas de dinero para la restauración de la Iglesia Nuestra Señora de la Merced en Bauta.

Hoy, mientras iba en la camioneta entre la fría neblina, sentí las mismas sensaciones que cuando contemplé por primera vez la fábrica textil de niño, o cuando hace unos años decidí buscar viejas fotos, documentos textiles o una lanzadera… siempre me pasa, y pienso entonces en los miles de obreros que laboraron ahí por décadas y en aquel norteamericano fundador. Muchos imaginan aún, que en el mítico batey suenan los ecos de las lanzaderas, los miles de telares, cardas y equipos norteamericanos, y también maquinarias soviéticas, que movían un pueblo entero, y bajo esa frialdad imagino aquel 22 de septiembre de 1931, cuando en él, comenzaran a laborar los primeros bautenses, gracias a aquel hombre llamado Dayton Hedges, que le dio vida, trabajo y mucho orgullo al pueblo de Bauta.

Recuerdo justo el pasado 22 de septiembre, cuando pasaba en camioneta por ese pueblo y hacía una intensa neblina… y un veterano amigo bautense y ex-obrero textil, al que aprecio mucho con casi ya ochenta años a sus espaldas, se me acercó con la última revista Palabra Nueva de la Iglesia Católica, y me mostró con mucho asombro un titular: ¿Un socialista llamado Dayton Hedges?, ya yo sabía de la existencia de la revista y del texto ahí publicado, pero para su asombro era increíble después de tantos años… aquel titular donde se mostraba ahí ese texto premiado, de mi amigo el periodista Miguel Terry Valdespino, que mencionaba mis proyectos y de este norteamericano, que un día él de niño conoció, que le estrechó la mano y hasta le daba un centavo por ir diario a la escuela para estudiar. Era asombroso.

Mi amigo, el anciano textilero, me fue leyendo un párrafo final de este artículo premiado con mucho orgullo: “Es justo que todos sepan que, bajo la ruina total del presente, ayer latió una fábrica pujante y vigorosa, la más excelsa de su tipo en América Latina por espacio de dos décadas, una fábrica pujante y amada con igual fervor, y a veces hasta el delirio, por sus patronos y obreros”. Era simplemente su fábrica, su microcosmos, la misma industria en la que conoció al viejo Hedges fundador, en la que tuvo su primer Chevrolet en la época capitalista, en la que estuvo igual en la milicia, donde conoció de cerca a Fidel y al Che, e hizo trabajos voluntarios con pasión, donde vio soviéticos como Kosiguin, checos, búlgaros y personalidades como Jean Paul Sartre, Angela Davis o la cosmonauta Valentina Tereshkova, entre muchos otros, que venían para ver el esplendor de la industria textil y donde un día hasta contempló, escenas filmadas de la película cubana Retrato de Teresa… por entre la maquinaria Índigo.

Solo me miró con una lágrima que caía de pronto por su mejilla, recordándome la primera vez, que cuando me conoció y vio mi interés por la vieja Textilera, por telares, por norteamericanos y obreros socialistas, me aclaró con desconfianza: ¡No pierdas el tiempo ya nosotros y todo ahí… estamos en el olvido! ¡No encontrarás nada! Adonde yo solo le respondí con mucho optimismo: ¡Es nuestra historia textil debemos salvarla! Recuerdo que en aquel momento me miró y quizás hasta pensó que era testarudo, insistente o porfiado de ir a veces, hasta contra la corriente, quizás sin esperanza de encontrar nada en el vacío misterioso de años y décadas. Pero insistí… Ahora el anciano textilero, me miraba y me dijo con orgullo, refiriéndose a mi andar en busca de toda la historia olvidada de la textilera: “Denys, has desempolvado mi pasado sin temor, sin los prejuicios que tuvimos nosotros, has revivido mi niñez, has amado mi fábrica igual que yo, no sabes el tesoro que tienes en tus manos y no sabes cuánto te lo agradezco…”

En Cayo de la Rosa con los años, poco a poco se fueron extinguiendo el sonar de telares, se fueron apagando las maquinarias y se sabe que la famosa Índigo, ya no teñirá más la mezclilla, pero cada obrero bautense, recuerda con pasión y dolor la vieja fábrica, que dio vida y esperanza, suerte y orgullo a la familia cubana, de pertenecer a esta industria.

Ahora, se transforma totalmente lo que fue la Textilera Ariguanabo, pero para viejos textileros y amigos bautenses, ha sido muy impactante ver desvanecer su colosal fábrica en los últimos años, y ver desaparecer frente a sus ojos los últimos telares donde un día trabajaron, y hasta rozaron con su cuerpo, telares y maquinarias que movían el algodón, con el que nacieron, crecieron, amaron con delirio y hasta sufrieron, en una fábrica en la que soñaron bajo los impactos trepitosos de lanzaderas, toda una vida entera entre los tejidos de gingham, y los famosos driles de Ariguanabo.

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 denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Septiembre/2016

En libros desenterrados… los misterios descubiertos

Corbea.. ARIGUANABO REVISTA febrero 1948 007

POR Denys San Jorge Rodríguez

Un libro, un recorte de prensa (aunque sean minúsculos), un periódico de décadas atrás, un diario personal o un folleto cualquiera de la serie de: “Raros y Valiosos” de una posible biblioteca o un archivo personal; y con ellos un vestigio de la propia historia rescatada del olvido, del ostracismo o restaurados con el noble propósito de que no quede en la desidia o el abandono, es un tesoro valiosísimo.

Su legado y la importancia dentro del patrimonio local, nacional o universal para generaciones que preceden a contemporáneos y esa historia encontradas se convierte en un hecho trascendente y de por sí… muy misterioso.

Cuando comencé por los predios de Cayo de la Rosa y por callejuelas de Bauta inspirado en hacer “algo” con la historia local, decidí desde el inicio, registrar en esa gaveta que es la memoria y el olvido, sin saber quizás las sorpresas con aquella frase del poeta español: Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Para mi asombro surgieron fotos, documentos, páginas rasgadas, recortes amarillentos de imágenes y disímiles objetos que sin dudas hicieron crecer mi interés aun mas por esa cultura local que para muchos a quedado en el pasado y para mi cada objeto o documento encontrado se convertía en mi fiesta innombrable.

Mi amigo el periodista Miguel Terry Valdespino escribía con un excelente título Soñador en la Avenida Dayton Hedges una reseña crítica al verme apasionado sobre mi novela en torno a Cayo de la Rosa y yo tocando puertas, entrevistando viejos veteranos textiles, esos hombres y mujeres que vivieron la República y que también fueron obreros vanguardias dejando plasmado: “Bauta entera guardaba, de manera cómplice, una historia que se negaba a morir entre la abulia y el desgano del depredador y el “bostezador” contemporáneo de la Isla de Cuba”. Era verdad.

En este andar, caminando por Bauta y por su pueblo textilero en medio de su laguna seca y borrada del mapa, surgieron libros importantes y folletos con extintas ediciones y en ellos para mi asombro un día encontré un libro valioso y extinto, Con la Kodak del recuerdo, que también hablaba de aquel Batey textil en una reseña nombrada: Un Callo que no duele ni molesta, ahí su autor el historiador René Valdés Acosta, un intelectual y ejemplar masón que siendo bautense además e hijo de aquel noble e inmenso maestro Carlo Valdés Rosas al cuál yo con mi mirada acariciaba desde niño su busto en el parque municipal de Bauta y nombrado un día Parque Barreda, veía como entonces el historiador había sido consecuente en las circunstancias que le tocó vivir de inicios del siglo xx y agrupó la historia en torno a Bauta y su progreso, donde hoy muchos no saben su legado, sus letras y libros grandiosos, como esta Kodak del recuerdo… extinta y que un día el intelectual cubano y bautense amigo Abilio Estévez desde España me subrayaba comentándome que él tenía con orgullo una Kodak del historiador bautense que celosamente guardaba en su habitación en Barcelona, Abilio sabía bien la importancia de este documento, su legado.

Con la Kodak del recuerdo… mostraba la Bauta que emergía en los nuevos cimientos restaurados con el tesón y la voluntad de buenos hombres y mujeres criollos y otros emigrantes de pueblos cercanos y de otras naciones que fueron llegando a la comunidad durante la primera mitad del siglo xx nucleándose en torno a sus sueños, quienes fueron fundadores de un nuevo pueblo, con sus Logias, asociaciones fraternales y de distintas sociedades. Mostraba entonces Con la Kodakla Bauta después de una cruenta guerra contra España, un pueblo sufrido de desolación e incendios, de exterminio weyleriano y de la valentía de sus próceres locales .

Seguí una pista tras otra de la historia local, con la constante fe de que …se hace camino al andar, encontrando esas viejas revistas Ariguanabo de la etapa republicana en Bauta donde se mostraban en todas sus ediciones los aportes de todas las Logias locales en la población y colegios, de Becas que ofertaban, y hace tan solo unos días de este febrero ya después de haber terminado mi novela y ahora en la faena de filmación del documental Cayo de la Rosa, un Paraíso Textil, surgió una nueva pista y muy interesante en una revista Ariguanabo de aquellos obreros y empleados de la otrora Compañía Textilera Ariguanabo S.A. del viejo Dayton Hedges, una hermosa revista de febrero 1948, que para mi asombro en sus páginas perfectamente conservadas surgió en una fotografía un nombre y un gran bautense que un día conocí estrechándole la mano a finales del 2006, y me dijo con orgullo que era masón mientras me mostraba una sonrisa, después supe que lo nombraban con afecto: El Masón de las bolitas blancas y en esa revista lo premiaban por no haber faltado un solo día en el año 1947 a esa fábrica textil de los dueños americanos, hecho que repitió toda su vida hasta retirarse. El amigo Luis Corbea. Un obrero vanguardia, un ciudadano y masón ejemplar que hace tan solo dos días de este febrero cumple dos años de fallecer y de que lo vi por última vez esa noche en la Logia Salvador Cisneros de Bauta, En esa misma Logia creada el domingo 27 de febrero de 1915, en que ingresó igual un día el historiador René Valdés Acosta, en la misma que también formaba parte el poeta Julio Carrasco Herrera, y ahora lo veía retratado en una fotografía perdida de una revista desenterrada que un amigo me hizo llegar ahora en todo su esplendor, feliz y con un premio que recibía a su ejemplaridad y al verlo ahí en Ariguanabo… y recordar aquella vez primera vez que le estreché la mano tuve mis más profundas alegrías.

Hoy 27 de febrero, en que escribo estas líneas donde evoco de mi localidad libros extintos y grandes masones que por las coincidencias del destino han reaparecido así de pronto… sé que el rescate de la historia es una fiesta innombrable, me viene a la mente un libro fascinante de Eusebio Leal Spengler, el Historiador de la Ciudad de La Habana y es su libro: El Diario Perdido de Carlos Manuel de Céspedes, quien ha sido una de las figuras más importantes de la historia cubana y el iniciador de las Guerras de Independencia y este Diario Perdido…nos rescata ese patrimonio incalculable. Hoy en este febrero a los 142 años de su muerte en San Lorenzo ese Diario Perdido… como para mí lo es esa última revista Ariguanabo donde aparece inmortalizado ahí el amigo masón Luis Corbea, es ese Diario Perdido… una joya inmensa que muestra esas íntimas líneas de patriotismo, de valentía y de hermandades en los valles cubanos, como también de temores y sufrimiento. Se bien porque mi amigo el intelectual cubano Rafael Acosta de Arriba se ha cautivado tanto con la historia y la figura del Masón y Padre de la Patria que se alzó un día en La Demajagua, y en su libro: Los silencios quebrados de San Lorenzo, uno queda hechizado al leerlo y también quiebra al andar con la historia desenterrada y descubre que camina quizás por las mismas laderas de aquella sierra en el oriente y recuerdo cuando Acosta de Arriba me comentó que se le erizó la piel cuando hizo un estudio de campo y estuvo en el mismo lugar de San Lorenzo donde el Padre de la Patria que un día sacrificó a su hijo Oscar tuvo sus últimos días, semanas y horas… y me dijo que solo miró al despeñadero en aquellos valles misteriosos por donde un día caía a la inmortalidad aquel glorioso cubano y ejemplar masón que defendió la libertad, la igualdad y la fraternidad de los hombres.

Callejón de los Perros/Bauta

Febrero 27/2016

FOTO: El empresario Burke Hedges entrega al obrero bautense Luis Corbea (derecha) Premio a la Constancia en Cayo de la Rosa en 1948. (Revista Ariguanabo 1948)

Boomerang: La memoria textil de Cayo de la Rosa

Olguita, recuerdo familiar

POR Denys San Jorge Rodríguez

“Boomerang”, es una serie fotográfica en la que vengo trabajando que se propone rescatar la memoria textil de la Textilera Ariguanabo en Cayo de la Rosa, a traves de los protagonistas que nacieron, o fueron partícipes como obreros y vivieron durante décadas en este pueblo.

Tendrá como objetivo rescatar a través del retrato personal y con diferentes objetos, la memoria individual y colectiva de hombres y mujeres, de un pequeño pueblo de la geografía cubana.

Dentro del olvido de una asombrosa historia en un pueblecito de campo en Cuba, que tiene como protagonistas una Fábrica Textil y el pueblo donde está enclavada desde 1931, en Bauta. De cómo llegó a convertirse en un importante enclave industrial de América Latina y un pueblo próspero entre el antes y el después de la historia. Hoy en el pueblo solo quedan recuerdos y testimonios de quienes vivieron tantos años de amor y sacrificio por la industria que movía un pueblo y una sociedad entera hasta la década del noventa.

Garrote, foto en la escuelita y Bernabelito Ordáz como maestro. Medalla del padre.

 

Todo comenzó en Cayo la Rosa cuando el industrial norteamericano Dayton Hedges, funda la Compañía Textilera Ariguanabo S. A., inaugurándola un 22 de Septiembre de 1931, en medio de la laguna natural más grande de Cuba, la Ariguanabo.

 

DENYS SAN JORGE: ARMADO CON TODOS SUS HIERROS

Por Manuel Alejandro Hernández Barrios

DENYS SAN JORGE Foto de Cayo La Rosa, Bauta. 1958 (2)¿Qué se aprende del hierro?

El hierro enseña. Se aprende mucho, pero en mi caso es una cuestión muy íntima. Un misterio heredado y la importancia que le he dado a un grupo de simples objetos (herramientas, tuercas, arandelas, metales que durante años estuvieron en cualquier rincón…) a partir de la muerte de mi padre, con los que decidí a partir de aquí comenzar una obra artística, rescatando la memoria personal y marcada por la experiencia familiar, que me han servido de mucha inspiración.

 Vulcano o Hefestos… ¿Quién es Denys San Jorge?

Un soñador que no puede estar quieto pues arde. Que le gusta variar, cambiar. Viene intrínseco con mi personalidad. Siempre estoy imaginando algún proyecto nuevo, tratando de forjar una obra, de lograr una idea que diga de por sí con un mensaje más allá de su soporte, o de sus propios límites que imponen de por sí todas las vivencias cotidianas. Pero a tono con mi obra, y con mi personalidad prefiero a Oggún, quien simboliza el hierro, los metales y es dueño de las herramientas.

Katiuska y Kalashnikov coquetean mirando los Everglades (detalle instalación) 2010

DESARME 2008

 Con esta tónica entre hierros, con metales y herramientas has creado series fotográficas de fuerte impacto visual como Desarme. ¿Cómo surgieron?

Desarme, surge como las otras obras con esta índole visual producto de una intensa búsqueda dentro de mi trabajo creativo, armando y desarmando objetos de mecánica sobre una plancha de acero, donde aludía a un universo muy personal de referentes simbólico. Posteriormente vino una serie fotográfica “El espía francés a unos kms del campo de concentración”, y la instalación “Cambio de Estado” realizada y expuesta esta última en San Pancho, México en el 2009, y la serie instalativa “Katiuska y Kalashnikov coquetean mirando los Everglades”, que se expusiera en la expo colectiva El Extremo de la bala: una década de arte cubano, en el Pabellón Cuba.

La Virgen de Papá y mi sueño con el Cobre IMPRESION DIGITAL 50x61cm

 De tus piezas fotográficas La Virgen de Papá y mi sueño con el Cobre, es una de mis predilectas por su fuerte carga simbólica. ¿Cómo surge esta obra?

Esta obra tiene igualmente una gran importancia simbólica para mí. Imagínate, los hierros de mi padre y la Virgen de la Caridad, que dos detonantes. Surge para un proyecto colectivo que me invitó la curadora Sussette Martínez Montero con más de cincuenta artistas cubanos, y se llamó “Del símbolo a la metáfora”, exponiéndose en el Centro Cultural “Padre Félix Varela”, en diciembre del 2011 aquí en la capital. Posteriormente bajo el título “Virgen de la Caridad del Cobre. Miradas múltiples en la plástica de Cuba”, la muestra fue llevada a México y se expuso en la Galería Central del Centro Nacional de las Artes de México (Cenart), y en la Catedral Metropolitana de México DF. Durante este año 2014 se expuso nuevamente en tierras mexicanas ahora en Querétaro, en la Galería Libertad.

HABANA TOMADA 2008

 ¿Por qué Habana Tomada?

Te digo que Habana Tomada fue una serie digamos por encargo. De esas que surgen de improvisto en el andar, y a uno le resulta interesante y aplica. Fue expuesta primariamente en 2008 en la muestra colectiva “I like America does america like me”, en una galería en Cataluña, España. Es una serie que juega con el Kitsch, con lo popular y con el referente local y que ha transitado por varias muestras entre ellas dentro del evento “Arslatina” expuesto en 2009 en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de La Habana. Seguidamente en el 2010 la expuse en mi exposición personal “Inventario #68”, en la Fundación Ludwig de La Habana y ese mismo año viajé a México exponiéndola en la Galería de la ciudad de Tecate en Baja California.

¿Qué se aprende de viajar al extranjero?

De viajar al extranjero se aprenden muchas cosas, se logran experiencias. Se ve otro horizonte y uno se retroalimenta. Creo que es necesario.

Hay obras de arte que dejan a uno con la boca abierta ¿te ha pasado alguna vez?

Me ha pasado varias vecez en distintas circunstancias. De niño era una costumbre ir en el parque local a la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced en Bauta y allí me detenía a mirar los cuadros de Mariano Rodríguez y René Portocarrero, me fascinaban mucho. Recuerdo que en otra ocasión fui a la parroquia de Nuestra Señora de la Caridad en Playa Baracoa, y vi un mural que ascendía al techo de Portocarrero, y también aquella escultura muy suspendida en el aire del escultor mexicano Alfredo Lozano y quedé muy asombrado con su madera esculpida y aquel Cristo tan hermosamente tallado. En ambos casos quedaba seducido ante aquellas imágenes que no entendía, pero llamaban de sobremanera mi atención. Siempre dije al contemplarlas que quería ser algo así a un pintor. Sentía al verlas raras sensaciones, las mismas que siento aún hoy al detenerme frente a ellas. No importa las vecez que las mires, siempre te van a seducir. He ahí la importancia del arte, de llegar a lo más profundo.

Como a los dioses griegos necesitaste una mano amiga o un compañero para forjar el escudo vital ¿tus cíclopes tienen nombre?

Mi vida ha estado marcada por muy buenos amigos y maestros de los que he aprendido aquí en Bauta. De quienes he tratado de seguir su ejemplo. Quienes me han apoyado y me han orientado. Nombres han ido muchos. Mi primer amigo fue mi padre que ya no está, ha sido algo muy importante en mi vida. Respeto la amistad, y creo en ella, creo en esos amigos que están en las buenas y en las malas, y que se han incorporado con los años al andar como Francisco García González, Miguel Terry Valdespino, Ezequiel Sánchez Silva, Orlando Rodríguez López, y Carlos Jesús Cabrera este último, quién falleciera recientemente.

 Con tu juventud has incursionado dentro de la plástica con excelentes obras dentro de la fotografía y en la instalación, pero como diría el escritor Kafka “La Literatura tiene el salario del Diablo”. ¿Por qué ese giro repentino a la literatura?

No fue un giro de pronto, venía escribiendo pequeños relatos, cuentos desde el mismo año de 2005 en que murió mi padre y me inspiré viendo los cuentos de mi amigo Francisco García González. Pienso que también fueron las circunstancias quien me impulsó a tomar este camino. Necesitaba respirar. Cambiar de pronto. Dejar los pinceles, las artes visuales.

 Tu juventud denota que te queda mucho por hacer, pero ¿cuáles son tus proyectos inmediatos?

Acabo de terminar una novela que durante casi dos años llevo realizando titulada “Avenida Dayton Hedges”. Ha sido un proyecto el cual me he apasionado mucho. Quería escribir algo más profundo y más allá del cuento. Pero quería escribir algo en torno a Bauta, algo que estuviese involucrada la historia del pasado de mi familia y algo por así decirlo fresco, algo inédito.

 Pero con Avenida Dayton Hedges, ¿por qué apuestas?

Con esta he apostado por una historia que no imaginé que estuviese tan latente y hubiese permanecido en el tiempo en Bauta. He tratado de rescatar del olvido a través de una novela de ficción una asombrosa historia que tiene como protagonista una extinta Fábrica Textil y el pequeño caserío de Cayo la Rosa donde está enclavado desde su fundación en 1931.

Para llegar a escribir, comencé a investigar. Anduve por los alrededores de la extinta industria donde está enclavada esta fábrica hoy en cenizas, y buscando testimonios en ese propio pueblo, y desde Bauta a San Antonio de los Baños a donde primero llegó aquel americano, también anduve por Caimito del Guayabal hasta Ceiba, en Corralillo, en Playa Santa Fe, por Playa Baracoa hasta la capital cubana. Siguiendo la ruta una detrás de otra, entrevistándome con veteranos que nacieron en aquel paraje industrial. No te niego ha sido una experiencia maravillosa comenzar un proyecto a partir de testimonios de hombres y mujeres que nacieron allí en aquel lugar, en el que sus padres fueron fundadores cuando llegó aquel extranjero, donde ellos fueron partícipes de la creación de un pueblo próspero y de una fábrica que llegó a ser la más importante del mundo. Ha sido mágico oír a esos “hoy ancianos”, que mientras te hablan te demuestran ese orgullo por un lugar de historia hoy destruido, donde había una Textilera y miles de metros de tejidos en producción constante, un aeropuerto, un terreno de béisbol, una urbanidad que aún hoy mantiene su mismo estilo de construcción, de hechos trascendentales entre “el antes y el después” de nuestra historia, de relatos fascinantes de sobreproducción de tejidos y que esas personas te narran sus vivencias hasta inicios del año noventa del siglo pasado con mucho orgullo, de jornadas laborales, de trabajar incesantemente para lograr una meta y que te demuestran toda esa pasión durante toda una vida entre el algodón, a la entrega a una fábrica con sus colosales maquinarias textiles por donde crecieron de niños y anduvieron frente a una fábrica rodeada por un inmenso mar de agua dulce, de la Laguna Ariguanabo.

 Siendo esta novela un proyecto atrevido o ambicioso, en la que estas enfrascado y que con tanta pasión te has entregado ¿qué sueños tienes con Avenida Dayton Hedges?

Lograr publicarla algún día y que todas esas personas que me brindaron sus testimonios, y su apoyo durante mucho tiempo, a los cuales le he dedicado algún capítulo en la novela, vean ahí reflejado un pedazo de nuestra historia local y de sus vidas. Eso me va a enorgullecer mucho.

 He podido apreciar en la web de Radio Artemisa que te han promocionado tu novela y otro proyecto tuyo relacionado con la Textilera pero de índole documental. ¿De qué trata este?

Las noticias sobre la novela y el documental en Radio Artemisa han sido increíbles el impacto que ha tenido. Fue escrita por la periodista Maricela Menéndez quién comentó en la web y en la Radio primeramente sobre mi novela que venía escribiendo desde hacía un tiempo y sacó una reseña bajo el título: Rescatan a Dayton Hedges en Bauta”. Por ahí comenzó todo. Al otro día en el pueblo muchas personas fueron por mi casa a preguntarme. Otros me comentaron por la calle que lo habían escuchado, y si era cierto que yo estaba escribiendo algo sobre la Textilera Ariguanabo, y del… “americano”. Les afirmé que sí. Con los días fueron llegando a mi casa muchas personas con recortes que me fueron regalando y otros me prestaron disímiles fotos, objetos, periódicos, y hasta fragmentos de revistas del pasado capitalista y posterior a la Revolución en aquel paraje. De por sí todas las imágenes eran hermosas. Fue una experiencia hermosa cuando comencé a recopilar tanta información. Como señaló mi amigo el periodista Miguel Terry Valdespino en su blog Cubano de la Loma, donde escribió sobre mi novela y en que estoy del todo de acuerdo: “Bauta entera guardaba, de manera cómplice, una historia que se negaba a morir entre la abulia y el desgano del depredador y el “bostezador” contemporáneo de la Isla de Cuba”.

Pero era mucha información visual, y llegué a un punto que supe que toda esa información no iba a poder usarla en un texto literario. Le propuse entonces a mi colega bautense Yessi Lezcano, quien recientemente se había graduado de la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual del ISA, y quien había realizado su tesis a partir de un cuento de mi autoría al corto audiovisual Moscú Rojo, unirse a mí en este proyecto donde ambos estamos codirigiendo este proyecto documental nombrado “Cayo la Rosa: un paraíso textil”, en el que estamos enfrascados y vamos a sacarlo para el próximo año 2015.

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¿Mezcla?

Es una peña que comencé en Bauta en enero del 2011, en la Biblioteca Municipal con el caricaturista cubano Ares como primer invitado, el cual ha asistido en varias ocasiones. Por ahí ya han pasado excelentes personalidades y amigos de la Cultura Cubana, como el Premio Nacional de Artes Plásticas y caricaturista cubano René de la Nuez; el crítico de arte y periodista Jorge Rivas Rodríguez; Isabel Pérez editora y curadora de la Revista Arte Cubano; el crítico de arte Nelson Herrera Ysla; el actor y director de cine Jorge Molina; las curadoras de arte Sussette Martínez y Virginia Alberdi; los escritores cubanos Eduardo Heras León, Carlos Jesús Cabrera, Miguel Terry Valdespino, Raúl Aguiar y Yoss; el caricaturista Adán, jóvenes creadores como la periodista Susana Gómez Bugallo y la curadora y crítica de arte Chrislie Pérez; el intelectual español Andrés Vásques de Sola, y el coleccionista cubanoamericano Sr. Jesús Fernández Torna, presidente de la Fundación Torna & Prado Fine Art Colection de los EE.UU.

 ¿Cuál es tu papel en la UNEAC provincial?

Actualmente estoy como Vicepresidente de la UNEAC en la provincia de Artemisa. Es una organización que durante toda su historia ha agrupado lo mejor de la intelectualidad cubana y para mí es un orgullo hoy pertenecer a ella.

 ¿Bauta?

Para mí ser de Bauta es algo maravilloso. Porque había un Tanque de la Conaca a la entrada del pueblo, porque había una colosal Textilera Ariguanabo. Porque un día arribó al pueblo el Padre Angel Gaztelu y surgió el Grupo Orígenes en ese parque municipal, y por estas calles transitaron los músicos José Ardevol y Julián Orbón, los escritores Cintio Vitier, Eliseo Diego, Gastón Baquero, Bella y Fina García Marruz, José Rodríguez Feo y los artistas de la plástica René Portocarrero, Mariano Rodríguez, Mario Carreño, Raúl Milián y el escultor Alfredo Lozano. En cierta ocasión Emilio Ichikawa, en reseña crítica sobre mi trabajo de las artes visuales, mostró que: Bauta es un pueblo cosmopolita. Incluso promiscuo. Es campo y costa. Criollez y extranjería”. Por todo, me viene entonces el encantador verso de José Lezama Lima y recontextualizar, a mi libre antojo estas líneas en la actualidad por este minúsculo pueblo: “porque nacer aquí ha sido mi fiesta innombrable”. Es verdad.

 Volviendo al mítico Oggún, a tus excelentes fotografías de mecanismos de hierro y visualidades bélicas. ¿Qué nuevos proyectos dentro del universo de la plástica se aproximan?

Este diciembre cierro con la literatura después de escribir por casi dos años esta novela sobre la Textilera Ariguanabo. Quiero volcarme en el panorama de las Artes Visuales, ahora necesito otro giro. Estoy proyectando nuevas ideas, y maquinando ya una nueva serie que desearía exponer el próximo año. Entre fotografías e instalaciones, se mantiene el hierro, los metales y las herramientas.

 ¿Cuál es tu fuente de inspiración, el método más útil, la bebida perfecta, la sustancia imprescindible, la mejor técnica?

Bueno te diré que no me gusta la bebida, menos fumo. Prefiero la Coca Cola, soy muy adicto a los dulces y a la buena comida cubana. Pero mi fuente de inspiración para realizar mi trabajo indudablemente siempre ha sido y son las circunstancias. Esas que inspiran a veces hasta de madrugada y fortalecen, aunque te hagan sufrir. Cuando no están yo las busco, las provoco, esa es la verdad. Como diría el poeta español Antonio Machado “Caminante no hay camino se hace camino al andar”.

 Has incursionado en el universo de las Artes Visuales donde te graduaste de la Academia San Alejandro, has publicado libros en Cuba y en el extranjero, un cuento tuyo se ha llevado a un corto audiovisual, conduces una peña en Bauta donde has invitado a importantes personalidades de la Cultura Cubana. ¿Cómo te gustaría que te vieran? ¿Como el artista de la plástica que escribe? ¿Cómo el escritor que tiene una peña?

Me gusta que me vieran como dicen algunos y se refieren a mí como “el muchacho del Callejón de los Perros, de Bauta”. Para mí es un orgullo el barrio. De ahí vengo de ese microcosmos. De un barrio cualquiera, como otro en Cuba. Un barrio que no es marginal, pero que se inunda cuando viene un buen ciclón, más cuando los dirigentes no limpian como es debida la zanja que abraza el barrio y entonces el agua llega como decimos en buen cubano “al pecho”. Que me vean como alguien que aprecia la amistad, que me vean como el pintor del barrio, el vecino “que anda con los yerros de su viejo”, el socio que escribe. En fin como Denys San Jorge, y siempre… muy armado por si acaso, con todos los hierros de papá.

Revista CRITICA. Universidad Autónoma de Puebla. México 2007portada periodico CAIMAN BARBUDO 2012