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Vivan los cuentapropistas bautenses

Vivan los cuentapropistas bautenses

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POR Denys San Jorge

Bauta, nunca se queda atrás, es un pueblo próspero que emana gratitud y orgullo, es un pueblo que le ha gustado siempre la “competencia”, que ha tratado además de imponerse siempre, sobre duras circunstancias. Es un pueblo que le gusta “el negocio”, que le interesa salir a flote y está intrínseco en la idiosincrasia de los bautenses, desde el ser presumido al pintar hermosa su casa, hasta ese batallar más arduo en la “lucha” diaria.

Es un pueblo que ha heredado esa laboriosidad y un orgullo producto de aquella industria textil Ariguanabo que existió en Bauta, dando vida y prosperidad al pueblo. Pudiéndose ver en su escudo municipal, compuesto por una laboriosa abeja; una casa y un plantío de tabaco, que antes se cosechaba en las fincas alrededor de la municipalidad, también aparece una rueda dentada que simbolizaba estas industrias locales en la época republicana, donde se muestra una frase trascendental en el mismo: “Los pueblos pequeños se hacen grandes por su labor y sus virtudes”, y en el Catauro bautense[1] en torno a este escudo municipal, se afirma con mucho acierto: “La laboriosidad y el espíritu de superación del bautense es loable y conocida”.

Sin dudas, Bauta es un pueblo emprendedor y algo que disfruto en Bauta actualmente, son el variopinto de Trabajadores por Cuenta Propia (TCP) y ciertos negocios cuentapropistas, comoel empeño con que se han creado muchos de estos locales de servicios. Entre ellos me llaman la atención algunos talleres electrónicos bautenses como Electrolab, creados en los últimos tiempos, por la creatividad de mis amigos Ociel y su hermano Eduardo, y más allá de beneficio propio que puedan recibir, se puede apreciar un interesante impacto social y este detalle que es de gran importancia, cuando se percibe el interés en fomentar el aprendizaje de estosjóvenesy futuros técnicos electrónicos, dándole talleres y capacitándolos en este taller.

Hace unos días vi a dos bautenses de a pie discutir con pasión, sobre la calidad en los servicios de muchos establecimientos estatales en la localidad y mientras se comían el helado en el Coppelia Municipal, una le decía a la otra: ¡Tenía que coger la heladería un particular después de tanto tiempo para que hiciera esto tan agradable, para que arreglara esta esquina que ya daba su cosa!

Ambas tenían razón y mucha. Pero quizás, ninguna de estas dos bautenses que discutían fervorosamente, sobre la calidad de muchos establecimientos estatales de Bauta o gozaban sublimemente el helado del cooperativista, sabían que el6 de enero de 1946, el historiador bautense y masónRené Valdés Acosta, un profundo patriota cubano de marcada proyección antimperialista, presentó en ese mismo lugar, en lo que fuera el Bar Club Parocho su trascendental libro, Con la Kodak del recuerdo y los Viejos Cafés bautenses, donde estuvieron veteranos mambises, intelectuales y todo un pueblo ese día con muchos invitados de la Habana, en que se le otorgó una medalla de Hijo Predilecto de Bauta al autor aquel. El Bar Club Parocho, en aquel momento era privado y equivaldría técnicamente hoy, a un buen negocio cuentapropista. Ese espacio actualmente era en el que ellas saboreaban aquel helado, donde igualmente lo administra una Cooperativa que brinda un excelente servicio a la población.

Aún recuerdo hace meses atrás cuando junto a la querida amiga Margarita, quien llegaba desde Alaska de visita, me pidió almorzar con ella en el Restaurante Pica Pica de Bauta. Un almuerzo exquisito, donde el excelente trato y la mejor cultura culinaria, seducían y nos tentaban a una próxima visita, a un lugar donde los precios eran bien módicos. Margarita, quedó seducida por el lugar, por el respeto, por el trato, por los servicios y la estética del sitio, donde me comentó como imaginaba años atrásel paladar de la artesana amiga Zoila Díaz.

Cuando se fundó El Tanque de Zoila, hubo algunos escépticos que cuestionaron aquel magnífico lugar, donde todos emanábamos gratitud hacia Zoila y ella hacia nosotros, donde se unían los mejores menús nacionales con el arte y la cultura cubana. Zoila, comenzó a invitar a cuanto artista e intelectual del patio, como a otros que llegaban al pueblo, e incluso iba a la capital a buscar a un destacado cineasta o un músico cubano ganador de un Grammy, todos pasaron por ese patio y están ahí hoy retratados. Desde los caricaturistas Ares y René de la Nuez, músicos como Pedrito Calvo, Laritza Bacallao y grupos como Buena Fé, a escritores como Eduardo del Llano, Fina García Marruz, Carlos Jesús Cabrera, Miguel Terry Valdespino, Guillermo Rodríguez Rivera, críticos de arte como Jorge Rivas Rodríguez, Nelson Herrera Ysla, el historiador Ciro Bianchi y hasta el coleccionista cubanoamericano Emilio Cueto. La Paladar El Tanque o la casa de Zoila, comenzó a brillar con mucho orgullo en el pueblo, como un buen ejemplo donde se unía cuentapropismo y la cultura cubana.

Para cuando comenzaron a florecerhace poco esta nueva generación de negocios de cuentapropistas, el ingenio creativo de los bautenses comenzó a expandirse e imponiéndose poco a poco, sobre la palestra pública local.

Me da mucho orgullo apreciar como en estos negocios bautenses, hay un interés por estos nuevos “dueños”, por el arte local y su cultura, con la obra de artistas como Ezequiel Sánchez Silva en muchas de estos paladares, como la Taberna Sancho y la Fonda Pikin Chiki. También hace pocounas obras mías de la serie Bauta Long Playing, también han cubierto las paredes del Restaurante Pica Pica y la paladar El Swin, dando muestra del interés de estos pequeños comerciantes por el arte local y el orgullo con el cuál lo coleccionan, donde los bautenses van y se retratan a viejas fotos y con estas obras.

Hoy dirigida por el amigo Dimas Lima su Restaurante Pica Pica es un punto de referencia indudable que rescata la historia local; la Taberna Sancho nos lleva a una cantina medieval poblada de elementos posmodernoscubanos que Alex, el Yoe y la Gallega han sabido proponer; como mismo Alain en la carretera a Playa Baracoa ha edificado un negocio familiar fructífero ensu Bar-RestauranteEl Lugar con un sentido arquitectónico muy interesante, donde unecon un excelente manejo del diseño viejos objetos de la cotidianidad insular que han quedado dentro delos museable y rescatados del olvido; también el estimado amigo bautense Pavel restaura y amplía su paladar El Swin en lo que fuera la antigua Casa de Socorro de Bauta de 1935;la pizzería Donna Pizza del amigo Enrique García González nos brinda lo mejor en pastas y brinda arte popular en su decoración;y mi querido hermano Ovlis Armenteros Pérez hace emprender su Fonda Pikin Chiki, que crece también en la carretera a Playa Baracoa, con obras también de Sánchez Silva en su interior.

Son algunos ejemplos de buen gusto, confort y elegancia en el pueblo de Bauta, con un sentido del diseño en su arquitectura, con un respeto increíble a sus clientes y una añoranza a su identidad local, que se imponen por su elevada calidad en los servicios como en la disciplina laboral y quizás sean la punta del iceberg, para ver poblada Bauta de fastuosos espacios agradables y restaurada en muchas de sus esquinas que se encuentran en la desidia. Eso lo sabe igualmente la bautense Idania del Río, que ahora se muestra como una triunfadora cuentapropista con sus Clandestinas, allá por la capital, pues lleva ese impulso local en lo profundo de sus venas y ahí pudimos verla frente a Barack Obama hablando de su negocio cuentapropista.

Los bautenses lo llevan en el interior, en su cultura popular y aquel6 de enero de 1946, el Bar Club Parocho apoyaría la Cultura y la Patria grandemente, seguro el dueño de “aquel negocio cuentapropista”, apreció la importancia del libro local y brindó su espacio para aquella presentación, y eso lo sabe el amigo y profesor bautense Rafael Cervera Gordillo, quien esta ensimismado en construir un Restaurante Balear que enorgullezca a sus ancestrosibéricos frente al Paseo del Sardiné de Bauta, en más de una ocasión me ha brindado ya su espacio para mostrar arte cubano opara hacer peñas en un futuro y presentar un buen libro donde me asegura que lo llenará de fotografías de toda la historia de Bauta. Es su sueño y su orgullo, como mismo lo refleja el querido Dimas Lima, en la decoración del Pica Pica.

Fue ese día 6 y en un “Bar cuentapropista”, donde decidieron presentar aquel libro, en un día de orgullo y muy especial para aquel pueblo de Hoyo Colorado (Bauta), un día honorable que rememoraba la entrada triunfante de la Columna Invasora guiada por El Titán de Bronce Antonio Maceo y el Generalísimo Máximo Gómez, reuniéndose todo un pueblo para adquirir aquel libro de historia local y el Bar Club Parocho, tuvo la iniciativa de brindar su espacio y presentar aquel escritor, que creció por sus callejuelas y solares como un niño bautense más, convirtiéndose en un futuro en un honorable intelectual. Sin dudas, yo sé que Cervera, si se lo formula lo hace, como todos los bautenses que se lo propongan.

Pero el patriota masón y antimperialista René Valdés Acosta, tuvo el privilegio en 1946, que su libro fuera vendido en los mejores establecimientos “cuentapropistas” de la época,como la Tienda La Aurora, en la Casa Penabad, en la Sastrería América, en la Casa Ruiz, en La Revoltosa, en la Farmacia Sorondo, en la Bodega La Paila, en el Bar La Viña de Bebo Rueda y en la Farmacia de los Hermanos Capote; un libro que se agotó y que quizás sea necesario ver en un futuro no muy lejano, una edición facsimilar, ya que hoy quedan solo algunos ejemplares dispersos en Cuba o en el extranjero, siendo la memoria del pasado de este pueblo que no debiera perderse y eso lo sabe en Barcelona Abilio Estévez, quién conserva un ejemplar celosamente guardado, como bien un día me dijo. Abilio, sabe lo que conserva, la memoria viva.

Como quisiera que, en cada cuadra, en cada barrio y en cada esquina cubana florecieran cuentapropistas cubanos y amigos míos bien emprendedores como estos, que hoy se expanden por Bauta en pleno 2017, que aman a su pueblo, que sienten profundamente la identidad insular o como muchos otros por toda la isla. Que pongan mucho empeño y que exista la competencia entre ellos. ¿Por qué no? eso nos traerá progreso de seguro. Quizás en el futuro florezca algún escritor como aquel historiador bautense y masón antimperialista que un día escribió aquella Con la Kodak del recuerdo y los Viejos Cafés bautenses, que evocó y supo la importancia de aquellos primeros negocios cuentapropistas que fueron trascendentales y dieron vida a este pueblo a finales del siglo XIX, como a principios del XX, con establecimientos como “el café de Manolo”,“el valenciano”, “Gallo loco”y “El Nuevo Mundo”, negocios cuentapropistas que dieron identidad y formaron un pueblo.

Hoysin dudas, todos hablan en Bauta de estos espaciosde cuentapropistas que brindan su servicio con un excelente diseño, con constancia y calidad, con servicio a domicilio y también se habla de los otros que se construyen en la actualidad, en que apreciamos que están proyectados con luz larga. Tendremos que esperar. Pero sin dudas, con la máxima del escudo municipal de que: “Los pueblos pequeños se hacen grandes por su labor y sus virtudes”, el Bar-Restaurante El Lugar, la Taberna Sancho, la Fonda Pikin Chiki, el Restaurante Pica Pica, el paladar El Swin, DonnaPizza o El Tanque de Zoila, quizás un día aparezcan estos antologados en algún libro que muestre como fueronestos a inicios del siglo XXI en Bauta, excelentes ejemplos de cómo un proyecto inteligentemente pensado y llevado a cabo, han dado identidad y vida, no solo económica sino también social y cultural a todo un pueblo.

2-largeCon mi amigo cuentapropista Alain en su Bar-Restaurante El Lugar

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La Taberna Sancho liderada por el Yoe, La Gallega y Alex, foto interior y Promo.

pica-pica-8-largepica-pica-4-largepica-pica-7-largeRestaurante Pica Pica del bautense Dimas Lima.

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La Fonda Pikin Chiki del masón bautense Ovlis Armenteros Pérez

6-2-largeEl bautense Enrique García González en su pizzería Donna Pizza.

8-1-largeEl bautense Pavel restaurando su paladar El Swin en lo que fuera la antigua Casa de Socorro de Bauta de 1935.

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El amigo y profesor bautense Rafael Cervera Gordillo con su hijo y de fondo, su futuro Restaurante Balear que impactará en Bauta.

Denys San Jorge Rodríguez

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

febrero/2017

[1]Libro inédito de Omar Ríos y Eduardo Ordáz, sin publicar. 2008.

FOTO 1: Portada del libro Con la Kodak del recuerdo y los Viejos Cafés bautenses de Rene Valdés Acosta, presentado en Bauta el 6 de enero de 1946.

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El día que brinqué… al norte

mexico 2010 (47) (Large)POR Denys San Jorge Rodríguez

No hay dudas que cuando un cubano va a viajar al exterior… se protege. ¡Claro! Por si acaso, “se salvaguarda y muy bien” con todo lo posible sobre la faz de la isla que va desde un resguardo de Yemayá, hasta un baño espiritual con flores bien blancas, o un azabache, o un Ojito de Santa Lucía, quizás una tirita algo roja, un elegguá y lo más importante… un diente de ajo.                                                         Cuando me invitaron a exponer en Marzo del 2010 a Tecate en México recordé de pronto a Yunquiel, un amigo bautense que un día fue y brincó a los Estados Unidos por ahí mismo. ¡Quizás según Yunqui debía protegerme! El Yunqui, como le decíamos en el barrio lo recuerdo como algo increíble. El Yunqui, me dijo que llevó en su viaje de no retorno varias “prendas”, según él había brincado al norte por problemas económicos y allí, en Tecate fue donde tiró un diente de ajo de su huerto personal de La Minina en Bauta donde vivía, pero también tiró uno al salir de Cuba, otro cuando entró al aeropuerto del DF. igual, y también al salir de territorio mexicano tiró su último diente de ajo que llevó de Bauta. Este último me dijo lo sembró allí en la tierra en el suelo gringo. Bien profundo para que floreciese. ¿Cómo era posible? Gastar ajo, y probar para que otro obtuviese su cultivo en tierras desconocidas, con los tremendos precios del ajo de la isla.                Pero un viaje a México, a exponer en la frontera con los Estados Unidos puede resultar una fiesta innombrable. Cuando me invitaron a exponer en Marzo del 2010, decidí no pensar como mi amigo Yunquiel que tanto se auto protege, se lo dije y muy emocionado me pedía que llevara un dientecito de ajo, por si acaso y si yo… decidía algo. ¿Qué podría decidir? Quedé en silencio viendo aquel mensaje electrónico, donde me pedía que tirase un diente de ajo al salir de Bauta, otro a punto de salir de Cuba, uno al llegar al DF y otro en la galería donde expondría… Recuerdo que se despidió amistosamente enviándome un fuerte abrazo como… “Yunquiel alias el Ajo”. ¿Pero Ajo? El ajo está muy caro Yunqui, menos comprar una ristra de ajo completa, no se puede estar comprando ajo para botar en cada esquina por un gustazo espiritual, siempre he pensado eso pero Yunquiel no. Allí expondría en la Galería de Tecate, de Baja California mi muestra fotográfica Habana Tomada, con más de una docena de fotografías que representaban todo ese posible y real abanico del consumismo norteamericano en Cuba, y que yo veía a mi alrededor en los cumpleaños de los niños…                      Los cumpleaños de los niños… en la isla, puede resultar alarmante. Los padres retratan a sus hijos y después le piden por encargos a los fotógrafos que en Fotoschop les peguen superhéroes como Batman y Spiderman, animados de Disney, princesas, monstruos como Shrek y hasta villanos. ¿Por qué? ¿Cómo es posible? Inspirado en esta diatriba realicé mi serie Habana Tomada, que si bien exageraba algo la situación, era en sí mi complicidad al gesto noble de los padres y la acción por encargo del fotógrafo comercial en cada barrio cubano.  Pero en Marzo del 2010 salí de viaje y no usé ajo, llegué al norte de la frontera tecatense invitado por la gran artista mexicana Laura Castanedo. Un viaje a México DF. y ver su fastuosidad desde el aire es impresionante, fui a Toluca y después de perder un vuelo llegué una noche a Tijuana y en una guagua fui al día siguiente hasta el pueblo de Tecate. En ese viaje fui viendo la frontera herida con cruces que evocaban los miles de muertos en ese inmenso muro y del otro lado aquel… ahora nuestro “antiguo enemigo”.                                           Hace unos días corrían las noticias por todo el planeta: “Se abrirán embajadas en Washington y La Habana a partir del 20 de julio”. Mi amigo Yunquiel, me escribió desde California aclarándome que el Presidente Barack Obama debía tener un buen diente de ajo que lo protegiese y sino él se lo fabricaría con orishas africanos, que la cosa no se podía joder y que él invocaría con ajo… me comentó además que él a pesar de haberse ido, pedía por Obama: “Pá que tó esto se diera! ¡Pa que no se echara pá atrá! ¡Pá que nadie lo jodiera!                               Obama, decía al Mundo que Este es un paso histórico”, lo dijo a la Humanidad entera y confesó: “Pido al Congreso que dé pasos necesarios para levantar el embargo que impide a los americanos viajar a Cuba (…) Hay estadounidenses que quieren viajar a Cuba. Hay empresas estadounidenses que quieren invertir en Cuba”. Lo dijo junto al Vicepresidente Joe Biden, en el Rose Garden de la Casa Blanca y Yunquiel me escribía emocionado desde Playas de San Diego al instante donde tenía un huerto de cultivos de ajo bajo paneles solares de última generación, en lo alto de un rascacielos.              Anteriormente estuve en el 2007 con Nelson Herrera Ysla y dos amigas más. Recuerdo que en aquella ocasión no llevé ningún diente de ajo, también en Tijuana brincamos al norte y nos retratamos con un pie en México y otro en la arena que llevaba a Playas de San Diego. De allí le traje a mi vecina Florencia una piedra del suelo norteamericano, me las pidió y yo no le pregunté, solo se las traje. Pensé en mi amigo bautense más conocido por Yunquiel alias el Ajo, que toda su vida la ha basado en el ajo como solución de vida y salvamento. Traté de buscar aquel retoño insular o aquella mata que de seguro había florecido en el punto fronterizo tecatense, y que según Yunkiel me aclaró: ¡Mi matica de ajo Denys! ¡Búscala que seguro floreció y retrátate con ella! Miré a mí alrededor y no encontré nada, el ajo bautense-cubano en Tecate no floreció…                                                                                                   Miré a mi amiga Giovanna y su esposo Cesar mientras me retrataban más allá de la reja de hierro, justo al lado de la bandera estadounidense y sonreí a la cámara fotográfica. Sonreí mirando la ruta por donde caminó un día mi amigo bautense y suspiré. Yo decidí regresar a Bauta con mucho orgullo, y regresaba con aquella imagen preciosa en la frontera tecatense. Salía de allí directo a tomar una cerveza Tecate en el centro del pueblo que daban gratis al entrar a la propia fábrica.                                                                                              El día anterior Habana Tomada se inauguró y había quedado hermosa. Mi amigo Emilio escribía en su web “Tecate tomada” con mucha lucidez y yo tenía en mi bolsillo una buena cabeza de ajo que compré en el mercado y que prometí a mi amigo bautense que vivía en Playas de San Diego. Pero ni la usé, menos la tiré en ningún punto acordado para mi protección. Tomé no solo el diente de ajo, sino la cabeza de ajo completa que había llevado, y no lo sembré en el suelo desértico del norte de Tecate como acordé con el buen amigo bautense Yunquiel, solo lo tiré bien lejos del otro lado y muy cerca y a los pies del guardia fronterizo que tenía un M16 en sus manos. El tipo no se percató nunca del ajo al lado de su bota, pero si tenía una cara de tranca del carajo. Era sin dudas… mi espaldarazo a la Ley de Ajuste Cubano.

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Callejón de los Perros/Julio 2015.