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El Padre Ángel Gaztelu en la memoria de los bautenses

El Padre Ángel Gaztelu en la memoria de los bautenses

Por Denys San Jorge Rodríguez

Soy de los que piensa que en cada pueblo de Cuba hay una historia increíble que contar y cada una de estas inspira a crear una obra de arte. El hallazgo de nuevos documentos locales, de imágenes poco dadas a la luz y que han permanecidos engavetadas al margen de la historia oficial, forma igual parte de nuestra historia y tiene su más profunda importancia llegando a convertirse en la historia de todos, bien lo sabía el poeta Carlos Jesús Cabrera y más recientemente el coleccionista cubanoamericano Emilio Cueto con el cuál en varias ocasiones he hablado del tema y que un día me afirmó de la importancia de estas pequeñas historias locales dispersas en cada pueblo de Cuba.

Durante varios años hurgando en esa vieja gaveta del recuerdo y el olvido para realizar varios proyectos en torno a Bauta, me fueron apareciendo en muchas familias obreras de estas, la huella del Reverendo Padre Mons. Ángel Gaztelu Gorriti, (Navarra, 1914 – Miami, 2003), quien desde 1940 llegó a la Iglesia Nuestra Señora de la Merced de Bauta y que sin dudas todas estas fotografías encontradas llamaron mucho mi atención.

Este hallazgo que fui agrupando de casi medio centenar de fotos y que en muchos casos nunca sus propietarios las habían mostrado, fueron capturadas algunas por estos mismos miembros de familias, otras han llegado anónimas y buena parte creadas por fotógrafos locales como Abelardo Rodríguez, Baudilio Camaraza (Grant), Oriol, Lu-Rey, Arrate y Erenio, me demostraron la importancia de esta fotografía comercial y local como testimonio en el cursar de los años, resguardando la memoria histórica y me inspiró entonces a manipularlas y crear una serie de collages sobre discos de Long Playing que bajo el título de “Nuestro Ángel Gaztelu”, expuse en el pasado evento “Taller Orígenes y el espíritu actual[1]” realizado en la Biblioteca Municipal de Bauta y me han servido igual para crear un documental en proceso con estos entrevistados.

El Padre Ángel Gaztelu surgía para mi asombro en cada álbum familiar de estas familias, de manera imprevista a mis ojos en fotos de bodas, bautizos, catequesis, comuniones, reuniones, eventos sociales y muchas otras, se mantenía así en la memoria latente de estos bautenses con mucho orgullo, como un eco en el espacio del tiempo en muchas de estas imágenes inéditas que nunca habían aparecido publicadas y comenzó así a surgir igual para mi asombro en otros recortes de prensa locales y en revistas Ariguanabo. Tal es el caso de Acela Forte quien me mostró un recorte del periódico El Mundo donde aparecía su mamá junto al Padre Gaztelu cuando este llevó al batey de Cayo de la Rosa a la Virgen Mambisa en la década del cincuenta en su peregrinación por Occidente; también Zoe Larrea Díhigo guardó con afecto sus fotos junto a Gaztelu cuando ella estuvo en el Colegio Parroquial Academia José Martí y lo mismo sucede con Mery Ordáz; Olga Reyes conserva las suyas cuando ella impartió clases en aquel colegio y Berna Cordero Sánchez tenía con recelo aquella imagen de 1942 cuando la iniciación de la Juventud Católica en Bauta, como otras fotos en el interior de la iglesia y un recorte de prensa que mostraba “una misa de campaña” en que aparecía Gaztelu oficiándola en conmemoración a las víctimas del 13 de marzo; Eliecer Torres y José Manuel Cruz Méndez (Pepe) en Playa Baracoa me facilitaron fotos de cuando la inauguración de la Capilla Nuestra Señora de la Caridad y ese día vino el Cardenal Arteaga, como otras de misas y peregrinaciones por esas calles costeras que ellos guardan con afecto.

Si bien son famosos los matrimonios celebrados en Bauta a intelectuales de la Cultura Cubana, también el Padre Gaztelu bendecía la unión en su templo de obreros[2], estas fotos de bodas realizadas por el abundan aquí, tal es el caso de Mirta Rodríguez Ordáz quien con afecto guarda las fotos de sus padres; mi querida amiga Hortensia Presmanes con más de noventa años guarda las suyas y también Lilia Mabaldi; como mismo Norma Llanes guarda con afecto un viejo álbum con las fotos de su primer matrimonio en la Capilla de Playa Baracoa; también Juanito Estévez y Ada Valdés atesoran su álbum familiar cuando se casaron; como también para Altagracia Estrada han sido muy importantes los recuerdos de su hermana en el viejo batey industrial de Cayo de la Rosa y de su boda bendecida por el Padre Gaztelu, dándole eco en una revista Ariguanabo donde Burke Hedges[3] entraba junto a ella en la Iglesia; en otras se veía al párroco por aquel batey industrial junto a los niños en las clases de catecismo y con la Juventud Católica e igualmente en la inauguración del busto al fundador de la Textilera Mr. Dayton Hedges el 20 de mayo de 1943.

Si bien se conoce las clásicas imágenes del Padre Ángel Gaztelu con los origenistas, en aquellos almuerzos famosos y junto a la glorieta en el parque municipal que han recorrido medio mundo, también hay otras como parte de ese intercambio y fiel testimonio con los bautenses a su huella dejada aquí. Son estas fotografías solo una parte de esas decenas de familias con los que he tenido el privilegio de disfrutar de primera mano sus recuerdos católicos que aún recuerdan al párroco español, apreciar estas fotos que permanecieron en el tiempo a buen resguardo entre álbumes con mucho afecto y orgullo por aquel hombre que vino a bendecir con toda su bondad esta tierra y en la que ofició desde 1940 hasta el año 1957.

Denys San Jorge

Callejón de los Perros/Bauta

Agosto/2017

 

[1] Evento fundado en Bauta por las especialistas de la Biblioteca Municipal María Virginia Pérez y Silvia Amaro hace ya 21 años, con el objetivo de rescatar la historia local del Grupo Orígenes y la figura del Padre Ángel Gaztelu.

[2]Olga Noa y Manuel Díaz: “Suntuosa boda”, en Revista Ariguanabo. Cayo de la Rosa, Bauta. 1949, Núm. 73, p 5.

[3] Hijo de Dayton Hedges, fundador de la Compañía Textilera Ariguanabo de Cayo de la Rosa en Bauta.

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En libros desenterrados… los misterios descubiertos

Corbea.. ARIGUANABO REVISTA febrero 1948 007

POR Denys San Jorge Rodríguez

Un libro, un recorte de prensa (aunque sean minúsculos), un periódico de décadas atrás, un diario personal o un folleto cualquiera de la serie de: “Raros y Valiosos” de una posible biblioteca o un archivo personal; y con ellos un vestigio de la propia historia rescatada del olvido, del ostracismo o restaurados con el noble propósito de que no quede en la desidia o el abandono, es un tesoro valiosísimo.

Su legado y la importancia dentro del patrimonio local, nacional o universal para generaciones que preceden a contemporáneos y esa historia encontradas se convierte en un hecho trascendente y de por sí… muy misterioso.

Cuando comencé por los predios de Cayo de la Rosa y por callejuelas de Bauta inspirado en hacer “algo” con la historia local, decidí desde el inicio, registrar en esa gaveta que es la memoria y el olvido, sin saber quizás las sorpresas con aquella frase del poeta español: Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Para mi asombro surgieron fotos, documentos, páginas rasgadas, recortes amarillentos de imágenes y disímiles objetos que sin dudas hicieron crecer mi interés aun mas por esa cultura local que para muchos a quedado en el pasado y para mi cada objeto o documento encontrado se convertía en mi fiesta innombrable.

Mi amigo el periodista Miguel Terry Valdespino escribía con un excelente título Soñador en la Avenida Dayton Hedges una reseña crítica al verme apasionado sobre mi novela en torno a Cayo de la Rosa y yo tocando puertas, entrevistando viejos veteranos textiles, esos hombres y mujeres que vivieron la República y que también fueron obreros vanguardias dejando plasmado: “Bauta entera guardaba, de manera cómplice, una historia que se negaba a morir entre la abulia y el desgano del depredador y el “bostezador” contemporáneo de la Isla de Cuba”. Era verdad.

En este andar, caminando por Bauta y por su pueblo textilero en medio de su laguna seca y borrada del mapa, surgieron libros importantes y folletos con extintas ediciones y en ellos para mi asombro un día encontré un libro valioso y extinto, Con la Kodak del recuerdo, que también hablaba de aquel Batey textil en una reseña nombrada: Un Callo que no duele ni molesta, ahí su autor el historiador René Valdés Acosta, un intelectual y ejemplar masón que siendo bautense además e hijo de aquel noble e inmenso maestro Carlo Valdés Rosas al cuál yo con mi mirada acariciaba desde niño su busto en el parque municipal de Bauta y nombrado un día Parque Barreda, veía como entonces el historiador había sido consecuente en las circunstancias que le tocó vivir de inicios del siglo xx y agrupó la historia en torno a Bauta y su progreso, donde hoy muchos no saben su legado, sus letras y libros grandiosos, como esta Kodak del recuerdo… extinta y que un día el intelectual cubano y bautense amigo Abilio Estévez desde España me subrayaba comentándome que él tenía con orgullo una Kodak del historiador bautense que celosamente guardaba en su habitación en Barcelona, Abilio sabía bien la importancia de este documento, su legado.

Con la Kodak del recuerdo… mostraba la Bauta que emergía en los nuevos cimientos restaurados con el tesón y la voluntad de buenos hombres y mujeres criollos y otros emigrantes de pueblos cercanos y de otras naciones que fueron llegando a la comunidad durante la primera mitad del siglo xx nucleándose en torno a sus sueños, quienes fueron fundadores de un nuevo pueblo, con sus Logias, asociaciones fraternales y de distintas sociedades. Mostraba entonces Con la Kodakla Bauta después de una cruenta guerra contra España, un pueblo sufrido de desolación e incendios, de exterminio weyleriano y de la valentía de sus próceres locales .

Seguí una pista tras otra de la historia local, con la constante fe de que …se hace camino al andar, encontrando esas viejas revistas Ariguanabo de la etapa republicana en Bauta donde se mostraban en todas sus ediciones los aportes de todas las Logias locales en la población y colegios, de Becas que ofertaban, y hace tan solo unos días de este febrero ya después de haber terminado mi novela y ahora en la faena de filmación del documental Cayo de la Rosa, un Paraíso Textil, surgió una nueva pista y muy interesante en una revista Ariguanabo de aquellos obreros y empleados de la otrora Compañía Textilera Ariguanabo S.A. del viejo Dayton Hedges, una hermosa revista de febrero 1948, que para mi asombro en sus páginas perfectamente conservadas surgió en una fotografía un nombre y un gran bautense que un día conocí estrechándole la mano a finales del 2006, y me dijo con orgullo que era masón mientras me mostraba una sonrisa, después supe que lo nombraban con afecto: El Masón de las bolitas blancas y en esa revista lo premiaban por no haber faltado un solo día en el año 1947 a esa fábrica textil de los dueños americanos, hecho que repitió toda su vida hasta retirarse. El amigo Luis Corbea. Un obrero vanguardia, un ciudadano y masón ejemplar que hace tan solo dos días de este febrero cumple dos años de fallecer y de que lo vi por última vez esa noche en la Logia Salvador Cisneros de Bauta, En esa misma Logia creada el domingo 27 de febrero de 1915, en que ingresó igual un día el historiador René Valdés Acosta, en la misma que también formaba parte el poeta Julio Carrasco Herrera, y ahora lo veía retratado en una fotografía perdida de una revista desenterrada que un amigo me hizo llegar ahora en todo su esplendor, feliz y con un premio que recibía a su ejemplaridad y al verlo ahí en Ariguanabo… y recordar aquella vez primera vez que le estreché la mano tuve mis más profundas alegrías.

Hoy 27 de febrero, en que escribo estas líneas donde evoco de mi localidad libros extintos y grandes masones que por las coincidencias del destino han reaparecido así de pronto… sé que el rescate de la historia es una fiesta innombrable, me viene a la mente un libro fascinante de Eusebio Leal Spengler, el Historiador de la Ciudad de La Habana y es su libro: El Diario Perdido de Carlos Manuel de Céspedes, quien ha sido una de las figuras más importantes de la historia cubana y el iniciador de las Guerras de Independencia y este Diario Perdido…nos rescata ese patrimonio incalculable. Hoy en este febrero a los 142 años de su muerte en San Lorenzo ese Diario Perdido… como para mí lo es esa última revista Ariguanabo donde aparece inmortalizado ahí el amigo masón Luis Corbea, es ese Diario Perdido… una joya inmensa que muestra esas íntimas líneas de patriotismo, de valentía y de hermandades en los valles cubanos, como también de temores y sufrimiento. Se bien porque mi amigo el intelectual cubano Rafael Acosta de Arriba se ha cautivado tanto con la historia y la figura del Masón y Padre de la Patria que se alzó un día en La Demajagua, y en su libro: Los silencios quebrados de San Lorenzo, uno queda hechizado al leerlo y también quiebra al andar con la historia desenterrada y descubre que camina quizás por las mismas laderas de aquella sierra en el oriente y recuerdo cuando Acosta de Arriba me comentó que se le erizó la piel cuando hizo un estudio de campo y estuvo en el mismo lugar de San Lorenzo donde el Padre de la Patria que un día sacrificó a su hijo Oscar tuvo sus últimos días, semanas y horas… y me dijo que solo miró al despeñadero en aquellos valles misteriosos por donde un día caía a la inmortalidad aquel glorioso cubano y ejemplar masón que defendió la libertad, la igualdad y la fraternidad de los hombres.

Callejón de los Perros/Bauta

Febrero 27/2016

FOTO: El empresario Burke Hedges entrega al obrero bautense Luis Corbea (derecha) Premio a la Constancia en Cayo de la Rosa en 1948. (Revista Ariguanabo 1948)