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Visita fraternal a Logia de Vereda Nueva

Visita fraternal a Logia de Vereda Nueva

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POR Denys San Jorge Rodríguez

El pasado domingo 29 de enero, un grupo de masones bautenses de las Respetables Logias Salvador Cisneros y Perfecto Lacoste, de Bauta, visitamos el Taller Flor de la Perseverancia, de nuestros queridos hermanos en Vereda Nueva,en la provincia de Artemisa, que celebraban su 67 Aniversario dentro de la celebración por el natalicio, de nuestro Hermano y Héroe Nacional de Cuba, José Martí.

Un Aniversario al que asistimos de Unión Fraternal, donde las delegaciones de nueve Logias distintas que arribaron en la mañana del domingo,fueron bajo un intenso frente frío que nublaba los cielosque embestía con la lluvia, que no impidió que, a la querida Logia Flor de la Perseverancia, llegasen los hermanos masones desde diferentes logias en los distintos valles desde Mariel a Punta Brava, desde Santa Fé y hasta Alquízar o Güira de Melena, bajo el frío y la incesante lluvia, o de otros distintos valles cercanos como Caimito o San Antonio de los Baños, a los festejos de la Fraternidad en este querido Taller. Demostrándose una vez más como las laboriosas y simbólicas abejas acuden con constancia al llamado de la Colmena. Afirmándose la unidad y el simbolismo en la Hermandad, donde se elevó el ideario del Apóstol y esamáxima masónica de Martí cuando pronunció: “Obrar irreprochablemente, perfeccionar el ejercicio de la libertad, preparar a los ciudadanos a la vida pública, ayudar al logro de toda noble idea, estos, sin uno más, sin nada incógnito, sin nada oculto son los misterios de la orden masónica”.

Elevándose bien alto así en el pequeño poblado artemiseño de Vereda Nueva y en unión de todos los masones que allí acudieron, el simbolismo de la Escuadra y el Compás, con el objetivo de mostrar una vez más la Virtud, la Verdad y la Moral, trabajando para la mejora, para el progreso de la Humanidad que perpetuamente ha distinguido a la masonería universal.

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Denys San Jorge

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

29 enero/2017

Sin huir de la Maruca… ¿Por qué huir acaso de semejante hembra?

(…en torno a la cuentística de Francisco García González)

Por Denys San Jorge Rodríguez

¿Qué quieren las mujeres? Leí riendo al contemplar el libro con la portada en mis manos; una foto de Manuel Piña, muy sugerente, y yo pensando en aquel proverbio popular… donde se incluía: “virilidad y maltrato”, con sudor, tranca y gemidos por todos lados, al ver la mano con el cuchillo afilado. Miré a mi amigo escritor mientras nos tomábamos un té negro, aquella tarde en Bauta comentando de qué estaba de moda la depilación en hombres y el ya, en primera línea. La máquina de pelar Daytron, a medias cumplía la misión en el cuentista, mutilándole la piel. Pero no importaba… todo era por la causa. ¿Quieres que te la preste? Me dijo al verme observarlo como le desbastaba la Daytron los pelos en sus manos, e hice una mueca, muy voraz imaginándome afeitado completo. Tú te lo pierdes. Ya eso no se usa, eres todo un oso. Respondió a mi mueca y sugerí que vertiera a mi té, dos cucharadas de azúcar. Dos, o si quieres… otra. Le dije y quedó serio. ¿Cómo qué dos? Al instante me aconsejó: «Vas a morir diabético, no sigas con ese vicio y… depílate».

Y pues sí, Francisco García González, un escritor cubano, natural de Caimito, también de Bauta y de toda Cuba… ¿Por qué no?, ahora radicado en Canadá. ¿Canadiense? Un verdadero amigo, colega y hermano. Un amigo que siempre se tiene presente acá en el Trópico de Cáncer, y en momentos difíciles siempre da un buen consejo (aún… desde Canadá) y uno abatido en aquel momento por una separación, una pérdida frente a todas esas heroínas literarias de mi amigo… con ese libro en mis manos en el año 2004.

Abrí y vi la dedicatoria escrita, muy personal. ¿Qué coño podrían querer las mujeres en Bauta, en Caimito o en Cuba? Sino aquel proverbio popular… o que más que el éxtasis global del sexo masculino dentro de ellas, sentirse abatidas, inmoladas, del deleite de hembra vs macho, muy corrompidas y yo que nunca había leído literatura de la buena y de eso trataba aquel libro. Tremendo. Primer cuaderno… como el primer orgasmo. Único e inolvidable aún hoy. Un goce literario entre sexo y la mujer [escrita ahí] con voz de mando. Y estaba feliz, con la dedicatoria y el gesto de ese gran amigo y en mis manos mi primer libro firmado, por un escritor local… y universal.

Lo abrí y lo primero que leí fue: Con la Maruca… y ahí, al capitán Bermúdez con su mocho de tabaco, un típico cojonudo en todo su esplendor, ¿Por qué no? Tan imparable frente a una puta típica, con labios rojos muy típicos, un pelo negro y muy colosal, eso sí, una hembra sin igual de cualquier punto de la isla: El barbudo, sacrificado por la causa, el extraño guerrillero devenido héroe en un pueblo local y bajando de un jeep en ese momento de 1959, trayendo la libertad a todos… a la Maruca (también… porque no). No se me olvida, la escena: Bermúdez vs. la prostituta Maruca, el otro sin tener sexo en las lomas en meses, la puta una experta seductora, en un rincón de la habitación su palangana para lavarse ella al final de su batalla, o la navaja de afeitar (en función de la Daytron) muy afilada y agreste, con que la puta eliminaría los pendejos del cuerpo del otro, exterminando las ladillas y piojos, en el cuerpo del héroe guerrillero: La barba de Bermúdez. Al final el héroe penetrado, mutilado…afeitado. ¿Cómo era posible escribir así? Exterminando todo vestigio de pelos, y de la barba tremenda… todo era por la causa. Penetrando al macho, al héroe a cambio de la satisfacción sexual. Gozando con la historia sin miedo y con tacto, con los dedos de la Maruca, con una buena literatura. Cuando le pregunté del cuento, mi amigo me decía del deleite entre lo mejor de una relación entre un hombre y una mujer. Entre ambos cualquier cosa puede pasar. Macho vs hembra. Bermúdez vs. Maruca. Dedo vs. culo. Ahí se basa la cuentística de Franky, lo erótico y el humor como arma de combate.

Las federadas… es otro ejemplo de heroínas, de la mujer con voz de mando a pesar de la derrota femenina. Ciclo menstrual y sufrimiento al por mayor. Mucha sangre, coágulos y eroticidad mirando una chimenea en el horizonte, la chimenea de la fábrica de íntimas, expulsando humo, mucho y muy negro. Como un gran miembro en la planicie y ahí la hembra excitada, sin íntimas posibles y su marido, inmolado e identificado también por el ciclo de su heroína, tan desgarrador. Emprende este un viaje en bicicleta buscando íntimas y un encuentro cercano con el Pontífice [de casualidad] en una guarapera cubana, local y la inverosimilitud de ver al Papa Juan Pablo II, tomándose un guarapo… con mucha azúcar. ¿Por qué no?, Colosal, como el ciclo de la otra. Un derroche de guarapo por la sangre de la otra, una escena encantadora. Pontífice y guarapo cubano. Religión y realismo mágico. Como el té con varias cucharadas de azúcar. Bien rico.

En otro momento, contemplé otro cuaderno, publicado anteriormente por la editorial extramuros: Color local, un libro premiado “…y espinoso”. Un libro agotado editorialmente, todo un éxito popular. Donde aún hoy me pregunto: como era posible la sinceridad de los textos, en una historia de homosexualismo y yo me sentía preocupado. Franky, me comentó que buscaba testimonios, vivencias en otros y en un homosexual en su natal Caimito, que le narró una experiencia y le sirvió de inspiración para el personaje principal. ¿Cómo era posible? La Maruca había hecho daño, fisuras a costa del dedo… imaginé. Sería ahora ese protagónico lo que le deparó al capitán Bermúdez el juego con la Maruca, su destino.

En Historia sexual de la nación… publicada por la editorial Unicornio, se satiriza, juega a su antojo y goza entre la historia nacional y el sexo. Es única y muy atrevida. El cuento La Columbina… pasa de generación en generación y hasta el pintor Carlos Enríquez, pinta los campesinos felices en ella. Abatido en la misma, semimuerto, dueño del destino retrata a los guajiros, su miseria. Trascienden. Y ahí el valor de Franky en sus cuentos que trasmuta hechos históricos al cuento, con una maestría sin igual. Parodiando, como en Fahrenheit 68… donde una distinguida carta es enviada por el cuerpo de bomberos de Bayamo, a nuestro Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes. Humillados los protagónicos en la narración, por el histórico incendio, y que lo hayan iniciado [además] justo al lado del cuerpo de bomberos locales, y ahí estaba Tula, gozando en ese momento de incineración, de tanto fuego sobre el colchón: “el cuarto de Tula que cogió candela…” [Quizás como otra Maruca].

La cosa humana… ese libro premiado con el Premio Rafael Soler de 2008, por la editorial Oriente y publicado por la misma, donde Franky nos pone al descubierto los cuentos: El olor de la manteca, Madre Coraje, Las gordas no van al cielo, Sancocho, Te va a doler, Enfisema pulmonar y La cosa humana. Todos de un valor sin igual. De este volumen el cuento: La cosa humana, es a mi gusto el de mayor fuerza. Es un cuento fascinante. Vierte Franky aquí una historia real, y muy personal de un trágico robo en su casa [su casa]. Muy traumático donde desvalijan el televisor Atec-Panda [recién otorgado a un pariente familiar por méritos] y más doloroso aún, una novela impresa y finalizada sin copia, hechos que traslada así al mundo literario y artístico con suelta voluptuosidad. Una historia de sufrimiento e irreverencia. Los personajes negativos y sugerentes que aparecen en él como: Sandokan [que trasciende a otras historias], Maikel, Justo Morales… [Alter ego del autor] como el del perro Genocida [brutal]. Solo salen de la genial creatividad del escritor, con grandes pizcas de humor.

Letras cubanas publicó posteriormente su cuaderno de cuentos Todos los cuentos de amor… para nada cursi este cuaderno, donde el autor agrupó antiguos e inéditos textos como: Black State, Cisnes en el humo, Color local, El día que perdió José Ibar, Un osito de peluche, ¿Te acuerdas de Cirilo Villaverde?, Salvando al soldado Lázaro, Reactor I, Me la llorastes tú y Todos los cuentos de amor, de este último cuento; Eduardo Heras León hace un tiempo atrás me comentó que él, había premiado ese cuento de amor y para nada cursi, donde trataba un tema muy difícil, el tema erótico, del amor y quedó maravillado al saber que era Francisco, en como había manejado los distintos elementos en él. «Un cuento genial» Así afirmó.

En el kilometro 36… juega con un hecho real de cuando la Crisis de los Misiles de 1962, un minicuento donde un misil caído [orgullo del autor de que fuese el hecho en su pueblo natal, Caimito del Guayabal] inspiró a la película Lisanka dirigida por el cineasta Daniel Díaz Torres con guión propio del, y ahí está la frescura de Fito Pimpollo, un personaje atrevido que el autor recrea y esboza así, su nombre encima del misil nuclear, un misil que tiene también de erótico y violento, que quizás puede cambiar los destinos. Orgásmico. ¿Porque no?

En 2011, con residencia en Kingston, Ontario. Obtiene en el concurso Nuestra Palabra, el primer lugar en el evento literario de los hispanos en ese país de Norteamérica. Con el cuento, Remember Clifford. Un cuento que leí con mucho agrado cuando me lo envió, pues se veía evidente una vez más su realismo mágico, el mismo que habitualmente mostraba en sus narraciones anteriores en la isla, con un desenfado tremendo, transitando con los textos de una forma magistral por su cotidianidad, ahora en su posición de inmigrante.

La obra cuentística de Francisco García González, es fuerte y sumamente contemporánea dentro de las letras cubanas, son como los dedos de la Maruca, atrevidos o experimentales, únicos. Son como un cuchillo afilado, incisivo e irreverente. Sus cuentos nos seducen dentro de lo erótico. Atrapan e inspiran. Nos incitan quizás contra otra Maruca a inmolarnos, contra una Mamona junta a una india Guanaroca. El goce seria elevadísimo. Colosal y eso, mi amigo el escritor lo sabe.

Un día le pedí la máquina de pelar Daytron, media rota ya, de tanto cumplir su función. El objetivo era depilarme completo, sin un rastro de pelo en todo mi cuerpo, para estar a la moda según el consejo del escritor y ya yo no quería ser un “osito”. La experiencia fue única, desgarradora contra la piel, tan mortal. Me imaginé como el capitán Bermúdez, con el mocho de tabaco con ganas de templarse a la puta y la Daytron, era la misma Maruca contra mí, creando fisuras. Podando mis pelos, sin dejar rastro de vellos y yo con temor a un corte eléctrico entre los ellos y la piel. No importaba perder pelos. Pero había miedo a la Maruca, a su dedo. Al devolvérsela se lo comenté y comenzamos a reír. El solo carcajeaba y yo le preguntaba sobre ese vicio: ¿A qué se debe tanto dolor contra la Daytron? Tanto depilamiento semanalmente, tanto gimnasio, tanto músculo sin vellos. Solo reía. ¿Cómo es la Maruca? ¿Quién era semejante hembra que acabó con un guerrillero? ¿Que hizo que desapareciera su barba? ¿Qué te inspiró a escribir un genial cuento? Pregunté sabiendo que el arte parte siempre de la realidad, de experiencias vividas propias o de otros. Eran preguntas mías y Franky solo sonreía aclarándome que ella simplemente, era “colosal” y la propia “cosa humana”. Venía a mi mente el proverbio popular… donde se incluía tanta “virilidad y maltrato”, con sudor, tranca y gemidos por todos lados. El título del libro: ¿Qué quieren las mujeres? y seguido el clásico: “Pinga” y disgusto… Muy machista. Cubano. Bien rico. Pá arriba de la hembra siempre y totalmente depilado [a la moda], constantemente con fuerza como los cuentos de Franky… y sin huir de la Maruca. ¿Por qué huir acaso de semejante hembra? ¿Por el dedo o por el cuchillo?

Callejón de los Perros/Bauta. 2015