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Antonio “Tony” Lorenzo: Un bautense olvidado

Antonio “Tony” Lorenzo: Un bautense olvidado

POR Denys San Jorge

Sin dudas el más importante jugador dentro del team textil Ariguanabo[1] que trascendió a niveles estratosféricos fue Antonio “Tony” Lorenzo. Los fanáticos del equipo Habanacuando jugaba en el equipo profesional que dirigía Mike González lo nombraban como“el zurdito de Cayo de la Rosa”, en la Liga Internacional de la Florida lo apodaban como “el niño prodigio del Havana Cubans[2]donde en distintos equipos de las ligas estadounidenses lo aclamaban con tan solo algo más de veinte años y hoy es una figura olvidada aquí en Bauta.

En una de esas primeras revistas Ariguanabo que llegaron a mis manos, de la extinta Textilera, mencionaban ellanzador zurdo nacido en aquel batey industrial de Cayo de la Rosa en Bauta, en el mismo centro del mar de agua dulce de la laguna Ariguanabo y poseedor de una curva envidiable, con una dureza en sus envíos que hacia sucumbir a sus contrincantes desde muy joven y en esta publicación, aparecía un excelente texto de su contemporáneo Manuel Valdés Roche, que comentaba acerca del estelar Lorenzo:

        “…hemos de gradecer que nació aquí en Cayo de la Rosa y que sus primeros años transcurrieron ignorados para todos, confundiéndose con el trepidar rítmico y continuo de las maquinarias de la industria textil Ariguanabo”.[3]

Ahí podía leerse como a finales de la década del cuarenta todos estaban muy orgullosos de Tony Lorenzo, o “Pilla” como le nombraban y es sin dudas una de esas figuras olvidadas dentro del panorama local. En la década del cincuenta fue el orgullo del pueblo de Bauta y su batey textil, donde se quería que fuese igual a Babe Ruth, o le hiciesen un film como al mismo pelotero Roberto Ortiz.

Hace poco tiempo atrás en ese peregrinar mío, hurgando en el pasado bautense buscando el rastro de Tony Lorenzo y del béisbol en medio del Ariguanabo, tuve el privilegio de conocer en Bauta a una madre y su hija, ambas como parte de una familia de obreros textiles de este enclave industrial que un día aquel industrial norteamericano[4] los llevó desde San Antonio de los Baños al centro de la laguna donde erigía su industria del algodón. La madre con la que me encontré se llamaba Dolores Ordaz, con cariño le decían Lola, y estaba junto a su hija María Elena Lorenzo. Recuerdo aún con la ternura con la cual me recibieron, y en aquel momento comenzaron a mostrarme sin conocerme fascinantes recuerdos de su familia, del viejo batey y para mi asombro aquella señora que me pidió la llamase Lola, era ya una anciana con hermosas arrugas y esposa de Tony Lorenzo, aquel pelotero oriundo de Bauta que yo andaba rastreando.

La anciana con su sonrisa encantadora y con mucho orgullo, comenzó a mostrarme aquel álbum confeccionado por ella misma, con recortes de prensa y viejas fotos que comenzaba en la década del cuarenta, donde salían todas las noticias y estadísticas de Lorenzo en su paso por el béisbol amateurs y profesional en Cuba,como en el extranjero hasta mediados de la década del cincuenta. Recortes de revistas Ariguanabo, periódicos del The Tampa Daily Times y The Scranton Tribune con noticias de Tony y ella en otros junto a su esposo. Me mostraba más fotos de Tony junto al “Chino” Hidalgo, junto a Willy Miranda, con Conrado Marrero este último quien era su amigo y compañero[5], y recortes de periódicos nacionales con victorias del Club Habana, con fotos de Tony junto a Lorenzo “Chiquitín” Cabrera, Edmundo Amorós, Carlos Pascual y la foto de cuando fueron campeones en la temporada de 1950-51, y con lágrimas en los ojos me evocaba de la Serie del Caribe en Venezuela que presenció desde las gradas cuando perdieron el campeonato.

Nacido en este batey en 1930, fue uno de esos niños que crecieron y corrieron en el viejo batey de la época capitalista. Tony Lorenzo, o más bien conocido por “Pilla”, desde niño jugó por los potreros y la planicie húmeda del valle del Ariguanabo con palos y bolas de cuero frente a la fábrica que crecía nave a nave, con la ilusión y sueños de ser un gran pelotero que ayudaría así a sus padres obreros. Toda su familia, eran humildes obreros textiles que vivían en el batey y que estaban destinados a trabajar con mucho orgullo y pasión por entre el algodón y los telares donde el propio Tony comenzó a trabajar en la lavandería de la industria textil.

En 1945, con tan solo quince años y 120 libras fue escogido junto a un grupo de adolescentes del batey para integrar el equipo textil Ariguanabo de la fábrica en el Campeonato Juvenil patrocinado por la Dirección General de Deportes celebrado en el Stadium Tropical, en aquel campeonato inicial bajo las noticias de la Segunda Guerra Mundial, en que grandes peloteros como JoeDiMaggio, Hank Greenberg y Ted Williams se habían ido al frente de guerra europeo a luchar contra el fascismo, tuvo así el joven pitcher de Cayo de la Rosa a 78 adversarios ponchados y al año siguiente 103 ponches[6] donde lo catalogaron como el Rey de los Struckouts. Seguidamente el equipo del Círculo de los Artesanos de San Antonio de los Baños lo llamó a sus filas amateurs para suplir la ausencia de “Jiqui” Moreno. En 1946 debutó en el profesionalismo con el equipo de los Havana Cubans, obteniendo 16 victorias en esa primera temporada. Al año siguiente ganó 12 juegos en este mismo equipo y en su tercera temporada de 1947 obtuvo 23 triunfos para el Havana Cubans. En una revista Carteles afirmaban acerca del zurdito textilero a su paso por estas ligas de la Florida con más de 275 ponches a su favor:

Tony Lorenzo fue la revelación del año en la Liga Internacional de la Florida. Además de haber impuesto un record de “Struckouts”, obtuvo más victorias que ningún otro lanzador cubano. Fue una de las bases principales en el tercer campeonato[7].

El año de 1948 para el bautense Lorenzo fue un gran año con 23-8, 2.23, liderando la poderosa Liga Internacional de Florida en victorias y ponches (275). Fue nombrado MVP de la liga. El total de ponches sería el récord de la liga de todos los tiempos.[8]

En el campeonato profesional nacional debutó en la Liga de Invierno de Cuba en la temporada de 1947-48 en el Club de los Rojos del Habana. En 1949 lanzó para los Chattanooga Lookouts,de la Asociación del Sur, jugó por temporadas en los Browns de St. Louis,en los Tampa Smokersy en el Scranton Minersde la Eastern League, a mediados de los cincuenta y a muy corta edad, tuvo una grave lesión muscular en el brazo de lanzar que impidió ingresar ese año en las Grandes Ligas por el equipo del Detroit, que lo querían comprar.

Hace poco hicieron en Bauta, un monumento a las glorias del deporte cubano, cuando fui a buscar su nombre sobre su superficie, este no aparece ahí.¿Como era posible? Su nombre aparecía por internet en estadísticas en La Florida y en los clubes que participó y la foto oficial que mostraba el equipo Habana campeón nacional de 1950-1951 estaba en disímiles lugares por diferentes países en museos, pero en su pueblo natal no existía.

Antonio “Tony” Lorenzo, murió en Bauta un 12 de enero de 2000 y muchos lo vimos en los terrenos de béisbol de Cayo de la Rosa como entrenador donde mismo comenzó de niño, y después en el estadio de Bauta en muchas ocasiones, simplemente como el encargado de Mantenimiento y que terminó ahí como un desconocido más para muchos que lo recuerdan como aquel hombre entrado en años que sencillamente se preocupaba por el césped, por las mallas y las pelotas que iban de foul, o si se enfurecía si alguien no entraba al terreno con los tenis idóneos, pero una cosa cierta… nadie o muy pocos saben hoy quizás la leyenda que fue y lo que hizo dentro del deporte cubano.

Pasó para muchos… sin saber que pasó entre nosotros y olvidado, su familia con mucho orgullo guarda y atesora sus recuerdos más preciados para el público local y nacional, esas fotos y sus estadísticas perfectas, los records y su imagen en recortes de prensa y publicaciones nacionales e internacionales. Este pueblo bautense debe recordar siempre a “el zurdito de Cayo de la Rosa”, como lo nombraban en medios nacionales cuando jugaba en el equipo profesional Habana que dirigía Mike González que tanta gloria dio a ese equipo, y que además jugó en un Serie del Caribe, o como lo nombraban internacionalmente de “el niño prodigio del Havana Cubans”en la Liga de la Florida.

Bauta cuenta con un pelotero local, hijo de obreros textiles que jugó y se convirtió en una gloria del béisbol cubano con los sueños de representar a su batey textil y su pueblo bautense como a su nación entera y hoy, con las glorias que conquistó, nadie lo conoce o lo recuerda. Está olvidado y nadie sabe de sus records, ponches como su paso por las ligas nacionales y norteamericanas. Su nombre es totalmente desconocido, ha caído en el ostracismo del olvido, en esa indiferencia que nadie quiere hurgar como si nunca hubiese existido, como muchos otros que también caen al ocaso y la indolencia, que a pesar de no abandonar jamás la isla, también fueron borrados como si lo hubieran hecho[9], pero que algún día estoy seguro que ocupara su lugar como se lo merece en la historia del deporte nacional, y una cosa cierta… si su foto esta allá fuera en disímiles lugares con mucho respeto, porque no está aquí dentro para el disfrute y el orgullo de todos nosotros.

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Noviembre/2017

[1]Equipo de baseball surgido a mediados de la década del treinta por obreros y pobladores del batey de Cayo de la Rosa como parte de la Compañía Textilera Ariguanabo S.A. fundada en 1931 por el empresario norteamericano Dayton Hedges en el centro de la laguna Ariguanabo, en dicho equipo también jugaron Armando Brito y Tony Nápoles quienes jugaron en clubes de la Florida, y Severino Méndez quien formó parte del Cienfuegos de la Liga Profesional Cubana, también jugó en el Habana Cubans de la Florida International League y en diferentes clubes de Estados Unidos.

[2]Cuellar, Víctor: “Tony Lorenzo: el “niño prodigio” del equipo “Havana Cubans”, en revista Ariguanabo, Cayo de la Rosa, Bauta, Ano V, No. 49 y 50, agosto-septiembre 1946, pp. 28-29.

[3]Valdés Roche, Manuel: ““Tony Lorenzo”, Entrevista al Gran Pitcher del Club Habana que regentea Mike González”, en revista Ariguanabo, Cayo de la Rosa, Bauta, Ano VI, No. 65, Enero 1948, pp. 29-32. 

[4]Dayton Hedges quién compró Cayo de la Rosa construyendo la Compañía Textilera Ariguanabo y dicho batey en torno a esta industria en Bauta.

[5] Entrevista a Dolores Lola Ordaz antes de fallecer y datos pertenecientes a los archivos personales de su hija María Elena Lorenzo Ordaz, hija del pitcher Tony Lorenzo, en Bauta, enero 2014.

[6]Datos de internet:  http://www.baseball-reference.com/bullpen/Antonio_Lorenzo

[7]Recorte de revista Carteles… datos obtenidos de los archivos personales de María Elena Lorenzo Ordaz, hija del pitcher Tony Lorenzo, en Bauta, enero 2014.

[8]Datos de internet:  http://www.baseball-reference.com/bullpen/Antonio_Lorenzo

[9]Terry Valdespino, Miguel: El acto inútil de borrar ciertos nombres, en Palabra Nueva, noviembre 2015, pp. 41-42.

FOTO 1: Tony Lorenzo en el Havana Cubans, 1946

FOTO 2: Tony Lorenzo en el Chattanooga Lookouts, de la Asociación del Sur, Estados Unidos, 1949.

FOTO 3: Tony Lorenzo en el equipo de la Compañía Textilera Ariguanabo, Cayo de la Rosa, Bauta, 1952.

 

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El Padre Ángel Gaztelu en la memoria de los bautenses

El Padre Ángel Gaztelu en la memoria de los bautenses

Por Denys San Jorge Rodríguez

Soy de los que piensa que en cada pueblo de Cuba hay una historia increíble que contar y cada una de estas inspira a crear una obra de arte. El hallazgo de nuevos documentos locales, de imágenes poco dadas a la luz y que han permanecidos engavetadas al margen de la historia oficial, forma igual parte de nuestra historia y tiene su más profunda importancia llegando a convertirse en la historia de todos, bien lo sabía el poeta Carlos Jesús Cabrera y más recientemente el coleccionista cubanoamericano Emilio Cueto con el cuál en varias ocasiones he hablado del tema y que un día me afirmó de la importancia de estas pequeñas historias locales dispersas en cada pueblo de Cuba.

Durante varios años hurgando en esa vieja gaveta del recuerdo y el olvido para realizar varios proyectos en torno a Bauta, me fueron apareciendo en muchas familias obreras de estas, la huella del Reverendo Padre Mons. Ángel Gaztelu Gorriti, (Navarra, 1914 – Miami, 2003), quien desde 1940 llegó a la Iglesia Nuestra Señora de la Merced de Bauta y que sin dudas todas estas fotografías encontradas llamaron mucho mi atención.

Este hallazgo que fui agrupando de casi medio centenar de fotos y que en muchos casos nunca sus propietarios las habían mostrado, fueron capturadas algunas por estos mismos miembros de familias, otras han llegado anónimas y buena parte creadas por fotógrafos locales como Abelardo Rodríguez, Baudilio Camaraza (Grant), Oriol, Lu-Rey, Arrate y Erenio, me demostraron la importancia de esta fotografía comercial y local como testimonio en el cursar de los años, resguardando la memoria histórica y me inspiró entonces a manipularlas y crear una serie de collages sobre discos de Long Playing que bajo el título de “Nuestro Ángel Gaztelu”, expuse en el pasado evento “Taller Orígenes y el espíritu actual[1]” realizado en la Biblioteca Municipal de Bauta y me han servido igual para crear un documental en proceso con estos entrevistados.

El Padre Ángel Gaztelu surgía para mi asombro en cada álbum familiar de estas familias, de manera imprevista a mis ojos en fotos de bodas, bautizos, catequesis, comuniones, reuniones, eventos sociales y muchas otras, se mantenía así en la memoria latente de estos bautenses con mucho orgullo, como un eco en el espacio del tiempo en muchas de estas imágenes inéditas que nunca habían aparecido publicadas y comenzó así a surgir igual para mi asombro en otros recortes de prensa locales y en revistas Ariguanabo. Tal es el caso de Acela Forte quien me mostró un recorte del periódico El Mundo donde aparecía su mamá junto al Padre Gaztelu cuando este llevó al batey de Cayo de la Rosa a la Virgen Mambisa en la década del cincuenta en su peregrinación por Occidente; también Zoe Larrea Díhigo guardó con afecto sus fotos junto a Gaztelu cuando ella estuvo en el Colegio Parroquial Academia José Martí y lo mismo sucede con Mery Ordáz; Olga Reyes conserva las suyas cuando ella impartió clases en aquel colegio y Berna Cordero Sánchez tenía con recelo aquella imagen de 1942 cuando la iniciación de la Juventud Católica en Bauta, como otras fotos en el interior de la iglesia y un recorte de prensa que mostraba “una misa de campaña” en que aparecía Gaztelu oficiándola en conmemoración a las víctimas del 13 de marzo; Eliecer Torres y José Manuel Cruz Méndez (Pepe) en Playa Baracoa me facilitaron fotos de cuando la inauguración de la Capilla Nuestra Señora de la Caridad y ese día vino el Cardenal Arteaga, como otras de misas y peregrinaciones por esas calles costeras que ellos guardan con afecto.

Si bien son famosos los matrimonios celebrados en Bauta a intelectuales de la Cultura Cubana, también el Padre Gaztelu bendecía la unión en su templo de obreros[2], estas fotos de bodas realizadas por el abundan aquí, tal es el caso de Mirta Rodríguez Ordáz quien con afecto guarda las fotos de sus padres; mi querida amiga Hortensia Presmanes con más de noventa años guarda las suyas y también Lilia Mabaldi; como mismo Norma Llanes guarda con afecto un viejo álbum con las fotos de su primer matrimonio en la Capilla de Playa Baracoa; también Juanito Estévez y Ada Valdés atesoran su álbum familiar cuando se casaron; como también para Altagracia Estrada han sido muy importantes los recuerdos de su hermana en el viejo batey industrial de Cayo de la Rosa y de su boda bendecida por el Padre Gaztelu, dándole eco en una revista Ariguanabo donde Burke Hedges[3] entraba junto a ella en la Iglesia; en otras se veía al párroco por aquel batey industrial junto a los niños en las clases de catecismo y con la Juventud Católica e igualmente en la inauguración del busto al fundador de la Textilera Mr. Dayton Hedges el 20 de mayo de 1943.

Si bien se conoce las clásicas imágenes del Padre Ángel Gaztelu con los origenistas, en aquellos almuerzos famosos y junto a la glorieta en el parque municipal que han recorrido medio mundo, también hay otras como parte de ese intercambio y fiel testimonio con los bautenses a su huella dejada aquí. Son estas fotografías solo una parte de esas decenas de familias con los que he tenido el privilegio de disfrutar de primera mano sus recuerdos católicos que aún recuerdan al párroco español, apreciar estas fotos que permanecieron en el tiempo a buen resguardo entre álbumes con mucho afecto y orgullo por aquel hombre que vino a bendecir con toda su bondad esta tierra y en la que ofició desde 1940 hasta el año 1957.

Denys San Jorge

Callejón de los Perros/Bauta

Agosto/2017

 

[1] Evento fundado en Bauta por las especialistas de la Biblioteca Municipal María Virginia Pérez y Silvia Amaro hace ya 21 años, con el objetivo de rescatar la historia local del Grupo Orígenes y la figura del Padre Ángel Gaztelu.

[2]Olga Noa y Manuel Díaz: “Suntuosa boda”, en Revista Ariguanabo. Cayo de la Rosa, Bauta. 1949, Núm. 73, p 5.

[3] Hijo de Dayton Hedges, fundador de la Compañía Textilera Ariguanabo de Cayo de la Rosa en Bauta.

Con Ezequiel un muralito discreto para Bauta

Con Ezequiel un muralito discreto para Bauta

POR Denys San Jorge

A Ezequiel, q sabe qué extraño de corazón

 verlo pintar como un Dios y tomar su café. 

Hace unos días atrás me regocijó mucho como en el periódico artemiseño mencionaban a dos colegas caricaturistas, que residen en el extranjero, uno es Ángel Boligán y el otro Alen Lauzán (un bautense), ambos ganadores de incontables premios sobre el humor gráfico.

Bauta, sin dudas ha tenido sus buenos humoristas como Roberto Hernández Guerrero, otro destacado intelectual cubano y eso lo sabía muy bien el caricaturista René de la Nuez, quien se asentó en Playa Baracoa y pertenecía igualmente a esta tierra. De la Nuez, también fue un destacado humorista y un Premio Nacional de Artes Plásticas. En Playa Baracoa, debe existir alguna tarja o cierto monumento en su homenaje, que lo recuerden en la mente de sus pobladores, como el buen cubano y artista que fue.

Otro que llegó e impulsó el humorismo gráfico en los años más duros del Período Especial, lo fue un “oriental” venido de Antillas en Holguín. Es un tipo que he admirado en mi vida y ha sido Ezequiel Sánchez Silva. La ironía que lo caracteriza, el buen humor, su sobredimensión del arte…. ¿Quién no lo conoce en Bauta? También en Miami, lo sabe Emilio Ichikawa, quien lo menciona en muchos de sus textos y sabe que no se puede hablar de la cultura municipal sin mencionar a Ezequiel Sánchez”, pues este ha sido una cantera para muchos de nosotros, ha sido el motor impulsor, como lo fue para Alen Lauzán, el Peco o Karoll, y ahí comenzamos juntos también un día Idania del Río y yo.

Como también lo admira Miguel Terry Valdespino desde las páginas del artemiseño o Francisco García González desde Montreal, para nuestro buen amigo Carlos Jesús Cabrera que falleció hace unos años atrás, como para todos nosotros, Sánchez Silva es un “artista de respetar”.

Al llamado de su persona, uno no puede negarse, el tipo tiene poder de convocatoria y es lo sabemos todos acá en Bauta, que hemos compartido su amistad y muchos trabajos juntos. Lo supe desde el primer día que le estreché la mano en 1990 yo pequeño y medio “cabezón” (como siempre me decía irónico…), en la Casa de Cultura Mirta Cerra de Bauta.Él sin dudas, sabe que lo estimo, como también sabe que le agradezco mucho y no creo en enemigos rumores que laceren esa complicidad plástica, entre empastes o pigmentos dentro de una obra de arte. He ahí su larga obra kilométrica y abstracta, sin ruidos que corten esa finalidad. Sin intencionada plasticidad que irrumpa, distanciando dentro el arte.

Hace poco en mi casa una muy buena amiga a la que aprecio mucho, “sobre las doce de la noche” me preguntó sobre el arte impaciente de Sánchez Silva, de este holguinero natural de Antillas que un buen día decidió amar a Bauta hasta el delirio. A lo que le pude decir: “Ezequiel es un genio, como él no hay otro”.

Cuando hace meses atrás me llamó y me dijo: ¡Denys tenemos que pintar un Muralito ahí discreto que nos pide el municipio y sus autoridades, vamos a pintar ambos un “Muralito” ahí de Lauzán en la pared del Cine Suárez de Bauta! No lo dude y sin vacilar él sabe que le pregunté: ¿De día o de noche? Pues con Ezequiel, necesitamos 48 horas diarias para crear. Sánchez Silva sonrió y le repetí:¡Vamos a meterle mano! El diseño, era toda una panorámica de una Bauta satelital que seducía con su buen humor, donde nuestro amigo Alen Lauzán (el caricaturista bautense) había dibujado muy “infantilmente” desde la loma del Pueblo Textil, pasando por el Cayo de la Rosa con su extinta Textilera, toda Bauta con su iglesia, entre barrios, sacó además mi barrio y su zanja, hizo potreros, puentes, ríos, embalses, la costa de Playa Baracoa y 90 millas más allá, donde también hay “un buen puñadito de bautenses”.

Ese día y en el fin de semana siguiente, bajo el implacable sol mientras Sánchez Silva y yo pintamos el mural, recordamos las palabras de inauguración y publicadas en el semanario provincial bajo el título: “Los hombres que no perdieron el tiempo”, muy latentes en nosotros y de nuestro buen amigo Carlos Jesús Cabrera un día en la exposición “El metal encubierto”, donde unimos fuerzas ambos en la Galería de la UNEAC de la provincia de Artemisa, tiempo atrás.

La complicidad y la ironía estaban presentes. Tanto en las obras de Sánchez como en las mías, eran evidentes. Digamos que de buen profe lo aprendí o de “Tal Palo tál astilla”. Recuerdo que Carlos Jesús Cabrera, allí nos nombró como el Maestro y el Aprendiz, en aquella exposición donde se unían las gestuales y fastuosas composiciones abstractas de Sánchez, con mi andamiaje de hierros que simulaban toda una artillería pesada y con su carácter peculiar, Carlos nos insinuó irónicamente: ¿Quién ahí entre ustedes es Skywalker o quién es el Darth Vader?

Carlos, sabía de nuestras intenciones, al vernos retratarnos con unas elucubraciones hechas por mí a partir de herramientas de mecánica, donde decíamos entre nosotros que uno era un M16 y el otro una ametralladora de la mafia siciliana. Ironía y arte. Yo llevaba el M16, Sánchez la elucubración mafiosa. La foto quedó bárbara y “pá la historia” y junto a Sánchez Silva salí retratado en el periódico provincial, con aquellos hierros oxidados en mano.

Ese día pintando el olvidado Cine Suárez,o al menos resguardando unos metros del mismo con una obra de arte… hablamos del querido amigo Carlos y de aquella exposición. Pensamos que el mural con la panorámica satelital de Bauta, “mirada desde los cielos” hasta desaparecería… “quizás por la pintura que estábamos usando y la obra que enfrentaría el fuerte sol y el sereno a diario”. Muchos pasaban y nos agradecían, otros en cambio decían con mucha razón: ¡Lo que tienen que hacer es arreglar el Cine, no pintar tanta m…! También tenían razón. Teóricamente, la obra quedaría fabulosa, pero en lo técnico el tiempo haría de las suyas como estaba haciendo del Cine Suárez. La intención plástica estaba fabulosa, como la complicidad y la ironía seducían a los transeúntes, hasta el limpiar un poco el asco que ya surgíaen esa pared o que sigue emanando.

A los días, el Muralito lejos de ser discreto o disimulado tenía sus colores radiantes y centellantes… ya los bautenses iban y posaban con la colorida obra, los jóvenes con sus IPhone y Samsung Galaxy después iban y lanzaban sus imágenes a la Wifi, los más ancianos como Charles el Sastre iba y se detenía contemplando aquello y hoy sobre el viejo Cine Suárez tan olvidado y destruido por la desidia humana, sigue pasando y vienen los bautenses aún del extranjero y también se retratan, hasta un día vi a un fotógrafo particular retratando a una “quinceañera” frente al fastuoso mural que un día plasmamos gracias a la inspiración del amigo caricaturista bautense Alen Lauzán. Sin dudas, el objetivo estaba cumplidoy ya los bautenses tenían su muralito alegórico al pueblo que salía de foto en foto, por facebook, twitter y en todas las redes sociales.

Con nuestro querido y buen amigo Carlos Jesús Cabrera (fallecido), el periodista Miguel Terry Valdespino y Ezequiel en su Taller en Bauta.

En la exposición “El metal encubierto”, Galería de la UNEAC, Artemisa.

Ezequiel, Terry y Osvaldo de la Caridad en complicidad en un asalto años atras celebrando mi cumpleaños.

Denys San Jorge Rodríguez

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Marzo/2017

Bauta: Con cariño y amor fraternal

Bauta: Con cariño y amor fraternal[1]

POR Denys San Jorge

Dijo el Apóstol y Hermano Masón José Martí, que: “No se pueden hacer grandes cosas, sin grandes amigos”[2], en esa frase, que nos lleva a la unión, ha estado intrínseca la fuerza de emprender grandes proyectos dentro de la sociedad.

Bauta, desde aquellos años de las Guerras de Independencia fue testigo de esta y de la importancia de la amistad. Bien los supo el Q:.H:. Esteban Delgado, quien anduvo siempre junto a su primo Baldomero Acosta y un día se unió como mambí del Regimiento Goicuría a las huestes de Maceo en el Cayo de la Rosa[3]. Desde ahí sería importante el unirse para defender la libertad entre los hombres y tiempo después, en los mismos albores de la República, gracias a la unión entre los oriundos de aquel pueblo nombrado también como Hoyo Colorado y de emigrantes que llegaban, comenzaría a desarrollarse un pueblo desbastado por la guerra.

También afirmó José Martí, que: “El cariño es la llave del mundo”[4], y sabía también de la importancia de la Fraternidad. Ambasmáximas martianas, sin dudas las tuvieron presente, aquel grupo de masones fundacionales de este Taller que iban a la Logia “Fraternidad y Constancia” de los valles de Punta Brava, cuando a finales de 1914, decidieron fundar un Taller propio en los valles de su “Hoyo Colorado”.

¿Por qué se unirían? Que mejor motivo que mostrar cariño fraternal en el progreso humano y fortalecer así la unión entre los hombres para con un pueblo y la sociedad cubana. Comenzarían entonces a sesionar bajo este estandarte y los postulados masónicos. Fue en la noche del 27 de febrero de 1915, en la calle real número 33, cuando quedó constituida la R:.L:. Salvados Cisneros, bajo el simbolismo de la escuadra y el compás. Dirigidos por el Maestro Braulio González, acompañado delos hermanos Emiliano Morales, Antonio Fraga, Salustiano Felipe, José A. Menéndez, Manuel Rabelo, Emilio Cañal, Julio Carrasco, Juan F. Trevejos, Luis Miguel Castillo, Esteban Delgado Acosta y Avercio Valdés, comenzarían así a enorgullecer a un pueblo con el significado del salmo 133 cuando dice: “Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía”.

Durante la historia de esta Colmena, tres miembros de este Taller, se conocieron y fueron amigos de pensamiento y hermandad, ellos me han fascinado inmensamente, como ejemplo de fraternidad y de progreso intelectual, Washington Guerra Miranda,René Valdés Acosta y Julio Carrasco Herrera. Tres masones devenidos en destacados oradores e intelectuales con una labor interesante quienes publicaron en diferentes publicaciones y enorgullecieron a este pueblo.

En aquella primera Sesión de 1915, solicitaría su ingreso Washington Guerra. Años después ya como un destacado ciudadano y masón, un 6 de enero de 1943, se presentaría como secretario de la Delegación de los Veteranos del pueblo en el Cementerio local,en un día en que “Bauta, fue testigo de una hermosa demostración de fervor patriótico”, (así mostraba una revista Ariguanabo)[5]. Un homenaje a aquel día de emancipación y de simbolismo donde los restos de los Veteranos de la Guerra de Independencia, se llevaban al camposanto local, a un fastuoso Panteón construido por cuestación popular, por el balear Francisco Canet, radicado en Bauta, y el Q:.H:.Washington Guerra, comentó en aquel lugar de honor y gloria donde descansarían los valerosos mambises por la eternidad, donde su padre el Coronel Carlos Guerra Agüero, también se enterraría ahí ese día.

El Q:.H:. Rene Valdés Acosta, se inició en 1928 de manos de Washington Guerra en esta Logia y quien fuera un destacado intelectual, en una revista Ariguanabo mostró que: “Bauta, es una emoción. Bauta es todo cariño y cordialidad, todo recuerdos y veneración para su pasado, y así se transparenta en cada uno de sus actos y en todas las manifestaciones de su espíritu”.Un bautense que amó a su pueblo y le dedicó cuantiosos ensayos y el libroCon la Kodak del recuerdo y los Viejos Cafés Bautensespublicado en 1944, con prólogo de Washington Guerra, quien la califica como “la primera piedra angular de la historia de Bauta”.

Con la Kodak… mostraba la Bauta que emergía en los nuevos cimientos restaurados con el tesón y la voluntad de buenos hombres y mujeres criollos y otros emigrantes de pueblos cercanos y de otras naciones que fueron llegando a la comunidad durante la primera mitad del siglo xx nucleándose en torno a sus sueños, quienes fueron fundadores de un nuevo pueblo, con sus Logias, asociaciones fraternales y de distintas sociedades.

Recuerdo con infinita pasión como siempre el poeta y escritor bautense Carlos Jesús, un fiel admirador de lo mejor de la poesía latinoamericana, me decía que Bauta, también tenía para su orgullo, un busto de bronce en su parque municipal, de un poeta del dolor.

Entonces iba y se detenía frente al busto de aquel otro poeta cubano Julio Carrasco Herrera, que se encuentra hoy ahí en el centro de nuestro pueblo, y muy orgulloso me comentaba que cuando un pueblo, en su parque tenía el busto de un poeta, era un pueblo inteligente, un pueblo que tenía el derecho de ser libre y respetado. Era un pueblo que admiraba la cultura y la poesía por encima de todo. Entonces este busto, era para mi amigo Carlos Jesús, su orgullo local, donde siempre decía. «En mi pueblo, hay un busto de un poeta de Bauta».

Técnicamente el poeta Julio Carrasco, no había nacido aquí, pero si pertenecía por completo a Bauta. Había nacido en San Juan de los Remedios, el 26 de julio de 1870 y se asentó a inicios de siglo XX en este pueblo. Pero, ¿qué es un poeta del dolor? Sin dudas, dolor y literatura van cogidos de la mano, donde la vida marca penurias, sufrimientos y enajenaciones, ahí donde el dolor convoca las más tristes soledades y difíciles inspiraciones.

Carlos Jesús, sabía que Carrasco, fue un bardo «tierno, melancólico y sentimental; cantor del dolor y de la tristeza en forma clara y sencilla; poeta popular»[6], ytenía estas mismas características, acerca del dolor de la vida reflejado en la literatura. Fue el primero que me habló de este poeta “del dolor”, y tenía un elevado orgullo por aquel busto, realizado por el escultor cubano Crispín Herrera[7] e inaugurado el 10 de octubre de 1947. Para 1947, existía la Logia A.J.E.F. Julio Carrasco Herrera y cuando se devela este busto existían los dos libros de poesías de Carrasco titulados: “Dolorosas” y “Gotas de Tinta”, que lo perpetuaron como un “Poeta Ilustre”, entre sus contemporáneos. Libros hoy desaparecidos y desconocidos.

Para cuando Carlos Jesús publicó en 1997, Escritores en Bauta[8], aquel ensayo donde mencionaba a varios autores bautenses no pudo dejar de empezar por este y mostraba en sus inicios: «En el parque, bajo la sombra, casi oculto a la mirada del transeúnte distraído, hay un busto del poeta Julio Carrasco (fallecido el 20 de agosto de 1928), como un recuerdo persistente que se niega a ser presa del olvido». «Triste, abatido, con el dolor y la amargura de su infortunio, era aquel hombre bueno, melancólico y meditabundo». «Comprenderás mi pesar, mi angustia y padecer, cuando tú quieras tener, lo que no puedes lograr»[9].

Para el profesor bautense Heriberto González Torres, Carrasco: «Fue uno de esos hombres de vida fecunda, que a fuerza de sacrificios, amor y cariño, logran hacer de ella surco fructífero, amor que construye, reja que ara, faro que alumbra; seres que al pasar por la vida, integran el grupo de los que fundan y crean, de los que siembran recuerdos, haciendo que sus vidas sean culto en las almas y corazones de quienes convivieron con ellos y de los que le conocen a través del recuerdo magnífico de sus obras»[10].

También el historiador René Valdés Acosta nos muestra como Carrasco Herrera, fundó “El Progreso de Bauta” y según el bautense Aldo Alpízar: “El hijo predilecto de Venus, el muchacho por Minerva consentido nunca fue favorecido por Hércules y si mirado con recelo. Aquella naturaleza sensible y de mente preclara fue puesta a resguardo en infame cáscara. Como el Quasimodo de Víctor Hugo una masa excedente coronaba su espalda y como si no le bastara, con el tiempo, una recurrente hidrocele se enseñoreó de sus testículos acrecentando sus angustias y descompensando suequilibrio emocional; obligándolo de este modo a la renunciación y al aislamiento en su hogar”[11].

Cuando comencé a investigar para la realización de mi novela “Avenida Dayton Hedges”, sobre el Batey de Cayo de la Rosa y su extinta Textilera Ariguanabo creada por el empresario norteamericano Dayton Hedges, fue grato registrar en esa gaveta que es la memoria y el olvido, trayendo sin dudas emocionantes sorpresas y para mi asombro encontré varias revistas Ariguanabo, que mostraban con orgullo acerca de la masonería, las Hermandades y la Logia Salvador Cisneros, donde este norteamericano era Miembro de Honor.

En el enclave textil, la masonería bautense era fundamental, muy respetada y existían fuertes vínculos de amistad. Como mismo entre telares se vivían aires de hermandad y pasión por el algodón que ahí se procesaba, en cada revista Ariguanabo, se daba publicidad a los eventos organizados por la masonería bautense con infinito orgullo. Puede resaltarse ahí los textos de René Valdés Acosta y del Q:.H:. Oliverio Sánchez, quien era una fuerte columna en esta publicación, dando eco de los Ajef, de las Hijas de Acacia y de Salvador Cisneros. Sin dudas estos hallazgos desde mi perspectiva profana hicieron crecer mi interés aún más por la masonería. ¿Qué era la fraternidad? ¿Por qué se unían? ¿Quién era René Valdés Acosta? ¿Quiénes eran estos obreros e intelectuales que hablaban con orgullo de sus hermanos y los aportes a la sociedad bautense?

Con cariño y amor fraternal recordamos a estos hermanos, que enorgullecieron este Taller, quizás algún día deba reimprimirse Con la Kodak del recuerdo y los Viejos Cafés Bautenses del hermano René Valdés Acosta. Bien lo sabe el querido hermano Luis René Arzola cuando plasmó. “Ojalá algún día podamos reeditar “Con la Kodak del recuerdoy los Viejos Cafés Bautenses”. Estoy seguro que se convertiría en el libro de cabecera de todos aquellos, que estemos donde estemos y seamos lo que seamos, llevamos dentro de nuestro corazón este pedacito de Cuba llamado Bauta”[12].

Los bautenses también deben saber más sobre la oratoria y los escritos de Washington Guerra. Aunque el poeta Julio Carrasco Herrera es un poeta inédito, bien local y muy poco divulgado entre sus contemporáneos, las generaciones posteriores tienen el deber de estudiarlo un poco más a profundidad. El nos mira hoy en su silencio, desde la elipsis del bronce cada día, a los bautenses que rozan su mirada inerte, sin haber leído estos quizás, sus poemarios en el silencio del olvido.

La Respetable, Benemérita y Centenaria Logia Salvador Cisneros de Bauta, hoy esta de festejos emanando todo su cariño y amor fraternal. Bien lo afirmó José Martí, cuando dijo:“El cariño es la llave del mundo”[13]. Esta Logia, honra sin dudas a Cuba y al Apóstol José Martí. Honra a la masonería cubana y universal. Sus fundadores en aquellos inicios de la República, nunca hubiesen imaginado que su Taller cumpliría un siglo después, 102 años de fundado, por donde han pasado los hijos de Bautay aquellos tres intelectuales en el espacio del tiempo, que enaltecieron el significado del salmo 133 y que supieron usar e inspirarse desde sus letras y con su pluma en mano, defendiendo con lo mejor del pensamiento intelectual desde Bauta,la libertad, la igualdad y la fraternidad de los hombres.

  1. Denys San Jorge Rodríguez

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Marzo/2017

[1] Texto leído, domingo 5 de marzo 2017, en el 102 Aniversario de la Logia Salvador Cisneros, Bauta, Artemisa, Cuba.

[2] Valdés Galarraga, Ramiro: “Diccionario del Pensamiento Martiano”, Ciencias Sociales, 2012.

[3]Alpízar, Aldo: “Maestro: Braulio González Rosa”. Texto inédito, leído en Resp:. Logia Salvador Cisneros, Bauta.

[4] Valdés Galarraga, Ramiro: “Diccionario del Pensamiento Martiano”, Ciencias Sociales, 2012.

[5]Revista Ariguanabo, Cayo de la Rosa, 1943.

[6]Sánchez López, Luis María. (1985). Diccionario de escritores colombianos, 3ª. Ed., Bogotá, Plaza &Janés, pp. 394-395.

[7] Según Ursulina Cruz Díaz, en su Diccionario Biográfico de las Artes Plásticas, este fue un destacado escultor cubano, nacido en 1896 en La Habana, con obras como “Aguadora” en madera y “Máter Dolorosa” en yeso patinado que se conservan en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba.

[8] Cabrera Enríquez, Carlos Jesús: “Escritores en Bauta”, periódico el habanero, 29 agosto de 1997, La Habana, Cuba.

[9]Ibidem

[10] González Torres, Heriberto: “Julio Carrasco Herrera”, periódico Orientación, julio 1959, Bauta, Cuba.

[11]Alpízar, Aldo: “Maestro: Braulio González Rosa”. Texto inédito, leído en Resp:. Logia Salvador Cisneros, Bauta.

[12] Arzola, Luis René: “René Valdés Acosta, adalid de la memoria”, trabajo central presentado en la Logia Salvador Cisneros el 4 de marzo de 2012.

[13] Valdés Galarraga, Ramiro: “Diccionario del Pensamiento Martiano”, Ciencias Sociales, 2012.

¿Callejoperrenses?

¿Callejoperrenses?

14POR Denys San Jorge

En medio de Navidades, recibí un saludo inesperado y muy afectuoso. Mi amigo Franky, desde Canadá mandaba un afectivo abrazo, con un mensaje desde Montreal a mi familia con la cierta ironía que caracteriza su excelente literatura: “abrazos a los callejoperrenses”.Francisco García González (Franky),nunca puede dejar de escribir sin dejar nota de su buen humor y aparte de ser caimitense del poblado de Caimito del Guayabal se nombraba estando aquí con orgullo como un bautense ahí en lo profundo de la Calle Martí, y un día ironizando igual, me dijo que yo vivía en “DogAlley”. Estaba igualmente en lo cierto.

El Callejón de los Perros, era el lugar donde crecí junto a Ediel (El Pulga), Eduardito, Yeney, Mayelín y Ramón (Cajetilla), tambien con Raulito y su hermano Pitico, igual con mi hermano Evelio. “Teóricamente” es mi barrio, mi cuadra o al menos nuestros “ancestros” se la apropiaron cien metros más abajo e hicieron suya. Eso lo sabe desde Barcelona Abilio Estévez, quien tenía su familia ahí en el originario Callejón de los Perros, y también Emilio Ichikawa, en Homestead, Florida, quien nació en esa calle nombrada también en los años 40 como Julio Carrasco, en honor a un poeta nacido en San Juan de los Remedios y en condición de emigrado radicado en Bauta, quien falleciera el 20 de octubre de 1928.

En el Diccionario de la Lengua Española (en su 22.ª edición), de 2001, muestra como el adjetivo gentilicio, es aquel que «denota la procedencia geográfica de las personas». Hipotéticamente El Callejón… era un camino entre palmeras que conducía a la antigua laguna, donde el Marqués de Monte Hermoso tenía su Hato del Ariguanabo, dicen que a inicios de siglo te detenías ahí y solo veías al oeste lo que sería mi cuadra que era solo monte y yerbazales, más allá… no había futuro en aquella bajada, menos procedencia geográfica para identificarse en un gentilicio.

Pero para inicios de la década del cuarenta, del antiguo y verdadero Callejón de los Perros,se desprendieron dos delgadas líneas en forma de calle que era todo un potrerillo formando una manzana. La zona había sido tomada por emigrantes que armaron algún chalet de renta y otros pinareños que llegaron ocupando el potrerillo, armando así ciertas casascon el objetivo de entrar a trabajar como “bautenses”, en la moderna fábrica textil del americano Hedges. Poco después la zona del potrerillo la fueron urbanizando y sus habitantes, no quisieron nombrarse como “potrerillenses”, y comenzaron a nombrarla Callejón de los Perros, sin el consentimiento de los otros de cien metros más arriba.

Cosas del cubaneo y la indisciplina, con aquello lapidario a plan de machete de: “Lo hice porque me dio la gana”. Era verdad. Según en un artículo publicado ahora en la Revista Palabra Nueva, del mes pasado de octubre, cuando publica “¡Oh, la idiosincrasia!”, un texto de año 1949, publicado originalmente en la revista norteamericana Selecciones del Reader´sDigest, nos muestra algo que pudiese venir a tono con aquellos que un día ocuparon mi barrio: “Jamás habléis de lógica con los cubanos, pues esta implica razonamiento y mesura, y ellos son hiperbólicos y desmesurados”.

No era lógicoentender para aquellos primarios “callejoperrenses” quienes ponían bonita su cuadra más arriba, pero tampoco desacertado la intención de los emigrantes en el nuevo barrio más abajo, de hacerse notar frente a una clase media superiory obrera de bautenses bien orgullosa. Cuando los originarios “callejoperrenses” o “carrascoenses” vieron la desfachatez de los “extranjeros”, quizás pudieron sentirse indignados al ver como aquellos emigrantes del potrerillo se apropiaban de sus gentilicios a pocos metros. Me hizo recordar a Alberto (el Gallego), un día sentado en mi casa cuando me comentó de aquel Alcalde Jorge Godínez cuando nombró el otro Callejón de los Perros creado por la indisciplina social o aquel “Callejoncito”, con su nombre en vida.

En la Grecia antigua, los griegos usaron diferentes gentilicios y decían que eran “helenos”, los que fueron derribados con lanza y espadas en la batalla de las Termópilas, se denominaron así mismos como helenos. Para Homero, que en la Ilíada afirma, como las fuerzas griegas que asediaban Troya aparecen con tres calificativos disímiles: los argivos, los dánaos y los aqueos, pero no dejan de ser puros griegos. Igual cierto mambí procedente de que llegó en la invasión a Bauta

En la República los de Bauta bien pudieran ser hoyocoloraenses por aquel Hoyo Colorado que salía en el libro del Censo de 1943. Hoy sería mejor nombrarse bautenses y derivarían en un variopinto de gentilicios microscópicos, como: yumurienses, santaemilienses, belicaenses y hasta en cubalinenses, esta última por aquella compañía petrolera Cuban Line Corporation, que había en una loma cerca del pueblo y derivó en un barrio urbanizado por el cubaneo popular comoCubalina.

Pero para el Alcalde Godínez en 1946, nunca imaginaría que quizás basura y alcaldía era sinónimo de callejón o potrerillo, quizás ni sabía qué en los siglos pasados en el mediterráneo, el “heleno” adoptó un significado más extendido, refiriéndose a los pueblos civilizados, en contraposición con el término bárbaro, que aludía a los incivilizados, pero el lío “armado” entre los “callejoperrenses” y “carrascoense” del este contra los del oeste bautense había que arreglarlo un poco en aquel siniestro lugar donde todos querían ser los “helenos”, tan propenso a verter basura, donde ya se habían asentados algunos emigrantes y puso su nombre “Jorge Godínez” a aquel “callejoncito”.El Alcalde no quería lío en el pueblo, al menos para las próximas elecciones. Entonces los del oeste, comenzarían a nombrarse muy orgullosos con el gentilicio del Alcalde como “godinenses” y los emigrantes pinareños en la zona ocupada del oeste comenzaron a insinuar que les resultaba más interesante, que podrían pasar ahora hasta por “londinenses”.

Podríamos hasta aceptar un día que alguien nos insinúe en mi barrio que somos “godínenses”, como bien me afirmó Alberto (el Gallego), o “carrascoense” como un día me insinuó el poeta Carlos Jesús, que tanto admirara al poeta masón Julio Carrasco, nombrado como un poeta del dolor.

Frankyaunque no le gustaba la poesía admiraba al poeta del dolor y tiene razón cuando escribe cuentos de emigrantes como: “RememberClifford”, y aunque aquí tenía un variopinto de gentilicios antes de emigrar, ahora tiene otros y dice que: “quizás sea aprendiz de “montrealense” o de escritor “montrealense, y parte de esta ciudad es a través de lo que escribo y leo, que nada o poco tiene que ver con Montreal”.

Como mismo José Ramón (Cajetilla) siente orgullo por su gentilicio y no lo olvida, en Miami fue a un concierto de un destacado músico cubano que tiene familia en nuestro barrio y le “gritó” desde el público muy orgulloso: “¡La Gente del Callejón de los Perros!”, y el cantante comenzó a buscar “aquel” que dijo el nombre del barrio suyo también y al identificarlo, lo abrazó con alegría y recordó de seguro cuando jugaban juntos baseball en el terreno de la Vallita o Cayo de la Rosa, donde Cajetilla terminó cantando y bailando en aquel emblemático concierto, junto al cantante y compositor cubano.

La misma sensación del gentilicio la tuve hace unos días, cuando el bloguero Manuel Alejandro, me dijo que tenía algunos “seguidores callejoperrenses” que compartían mis post por Twitter sin yo saber… y estaba en lo cierto, si entendemos que mi Blog es El Callejón de los Perros.

Tampoco Yeney y Mayelín, aunque emigraron y sean ahora unas miamenses en todo su esplendor dejaría de identificarse con el gentilicio del barrio. Igualmente, Ediel (El Pulga) emigrado en Barcelona y Eduardito por San Sebastián, quienes adoptaron nuevos gentilicios, nunca dejarán de ser “callejoperrenses”, aunque ahora se consideran barcelonistas porque le van a Messi cuando juega en el Barcelona, como mismo mi antiguo vecino el bautense Emilio Ichikawa es también un “callejoperrense” o un “carrascoense”que seguro leyó muchas veces al poeta del dolor Julio Carrasco. Lo sabe igual Raulito en Tampa, quien se considera con orgullo del Callejón.

Franky tiene mucha razón cuando me dijo desde Montreal: “Aquí los latinos decimos montrealenses y los de la provincia de Quebec, quebecuás o quebecos”. Yo nunca me he preguntado si me siento montrealense o no, vivo aquí y ya, ahora funciono en modo montrealense anglófono, no sé si sienta sentimientos de pertenencia a esta ciudad que sin dudas me ha dado mucho, Montreal es una ciudad amable, aquí el capitalismo fluye sin agresividad, no sé quién me roba mi plusvalía, pero eso no me importa, mi ladrón de plusvalía es todo un caballero y hasta me permite soñar con un “futuro mejor””.

La última vez que vino, estuvo aquí en mi casa dentro del Callejón de los Perros, conversamos mucho. No sabría cómo identificarlo a él, si caimitense o guayabalense. en su condición de emigrante honorario y prestigioso,en estepotrerillo urbanizadosería todo un“callejoperrense”, ya que varios amigos tiene por aquí, que le estiman, que bien podría darle el título honorifico de Hijo Ilustre del barrio o del potrerillo godinense, aunque ahora él sea todo uncaballero canadiense.

Si le aplicamos nuestra lógica matemática, decimos con orgullo que somos de todo un poco, somos hasta “helenos” como la lógica del cubaneo y propensos a incrementar nuestros gentilicios, si por casualidad mañana me mudo para Antillas, en Holguín, donde sería un antillense y eso el pintor Ezequiel Sánchez Silva lo sabe. Sin dudas estos “callejoperrenses” diseminados por el orbe, seguirán asumiendo su gentilicio nativo y siendo “cubanos” en todo su esplendor, como mi buen estimado amigo Franky, estén todos donde estén.

Denys San Jorge Rodríguez

Callejón de los Perros

Noviembre 2016

FOTO 1. Antiguo “potrerillo” en 1935, devenido en Callejón de los Perros y Julio Carrasco a la fuerza por un grupo de emigrantes pinareños, después calle Jorge Godínez. Hoy mi cuadra (Callejón de los Perros). Vista de la esquina de la zanja.

Ariguanabo, aquel algodón, aquella fábrica…

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POR Denys San Jorge

Hoy, como todos los días, pasé bien temprano en la mañana por Cayo de la Rosa, ese minúsculo pueblo dentro de la geografía bautense, quizás olvidado como las viejas raíces de sus árboles laureles, pero con el orgullo de tener para muchos, un gran pasado textil.

No siempre, pero a veces en este antiguo batey sus húmedos amaneceres se encuentran en una profunda neblina, que los abraza y consume. Hoy pude sentir la rica frialdad. Hoy hizo neblina. Cuentan que cuando la laguna estaba llena de agua, la neblina misteriosa que cubría aquel mar de agua dulce, solo se compararía al algodón que allí se fabricaba o a la propia blancura de las nubes en el cielo. Tan compacta. Tan impenetrable. Tan blanca…

Pero, cada vez que paso, miro allí a su fábrica sin su función primaria, su urbanización y agradables casas con aquel estilo de vida norteamericana, que aún hoy persisten en todo su esplendor y en la mayoría de sus casos, se conservan increíblemente. Cayo de la Rosa, aquel enigmático lugar en medio de la laguna más grande de Cuba, nombrada como Ariguanabo… me llamó un día la atención en su silencio sepulcral y la estática de su arquitectura de la era Republicana, abrazada después por una Modernización de hormigón, dentro de aquel paraíso detenido y hasta olvidado por el destino.

Llegando de pronto a inspirarme a caminar… y seguir una pista tras otra de viejos textileros, en busca de datos, rastreando valiosas fotos de casa en casa, recortes de prensa y rescatando esos recuerdos de la Textilera Ariguanabo para mi novela Avenida Dayton Hedges y el documental en proceso Cayo de la Rosa: Un Paraíso Textil, ambos en torno a este lugar desde su fundación hasta la actualidad, donde fueron muchas las sorpresas y entre ellas, el conocer de cómo aquel norteamericano y dueño del batey textil, apoyó intensamente, a pesar de ser protestante al Padre Ángel Gaztelu, donando en la década del cuarenta cuantiosas sumas de dinero para la restauración de la Iglesia Nuestra Señora de la Merced en Bauta.

Hoy, mientras iba en la camioneta entre la fría neblina, sentí las mismas sensaciones que cuando contemplé por primera vez la fábrica textil de niño, o cuando hace unos años decidí buscar viejas fotos, documentos textiles o una lanzadera… siempre me pasa, y pienso entonces en los miles de obreros que laboraron ahí por décadas y en aquel norteamericano fundador. Muchos imaginan aún, que en el mítico batey suenan los ecos de las lanzaderas, los miles de telares, cardas y equipos norteamericanos, y también maquinarias soviéticas, que movían un pueblo entero, y bajo esa frialdad imagino aquel 22 de septiembre de 1931, cuando en él, comenzaran a laborar los primeros bautenses, gracias a aquel hombre llamado Dayton Hedges, que le dio vida, trabajo y mucho orgullo al pueblo de Bauta.

Recuerdo justo el pasado 22 de septiembre, cuando pasaba en camioneta por ese pueblo y hacía una intensa neblina… y un veterano amigo bautense y ex-obrero textil, al que aprecio mucho con casi ya ochenta años a sus espaldas, se me acercó con la última revista Palabra Nueva de la Iglesia Católica, y me mostró con mucho asombro un titular: ¿Un socialista llamado Dayton Hedges?, ya yo sabía de la existencia de la revista y del texto ahí publicado, pero para su asombro era increíble después de tantos años… aquel titular donde se mostraba ahí ese texto premiado, de mi amigo el periodista Miguel Terry Valdespino, que mencionaba mis proyectos y de este norteamericano, que un día él de niño conoció, que le estrechó la mano y hasta le daba un centavo por ir diario a la escuela para estudiar. Era asombroso.

Mi amigo, el anciano textilero, me fue leyendo un párrafo final de este artículo premiado con mucho orgullo: “Es justo que todos sepan que, bajo la ruina total del presente, ayer latió una fábrica pujante y vigorosa, la más excelsa de su tipo en América Latina por espacio de dos décadas, una fábrica pujante y amada con igual fervor, y a veces hasta el delirio, por sus patronos y obreros”. Era simplemente su fábrica, su microcosmos, la misma industria en la que conoció al viejo Hedges fundador, en la que tuvo su primer Chevrolet en la época capitalista, en la que estuvo igual en la milicia, donde conoció de cerca a Fidel y al Che, e hizo trabajos voluntarios con pasión, donde vio soviéticos como Kosiguin, checos, búlgaros y personalidades como Jean Paul Sartre, Angela Davis o la cosmonauta Valentina Tereshkova, entre muchos otros, que venían para ver el esplendor de la industria textil y donde un día hasta contempló, escenas filmadas de la película cubana Retrato de Teresa… por entre la maquinaria Índigo.

Solo me miró con una lágrima que caía de pronto por su mejilla, recordándome la primera vez, que cuando me conoció y vio mi interés por la vieja Textilera, por telares, por norteamericanos y obreros socialistas, me aclaró con desconfianza: ¡No pierdas el tiempo ya nosotros y todo ahí… estamos en el olvido! ¡No encontrarás nada! Adonde yo solo le respondí con mucho optimismo: ¡Es nuestra historia textil debemos salvarla! Recuerdo que en aquel momento me miró y quizás hasta pensó que era testarudo, insistente o porfiado de ir a veces, hasta contra la corriente, quizás sin esperanza de encontrar nada en el vacío misterioso de años y décadas. Pero insistí… Ahora el anciano textilero, me miraba y me dijo con orgullo, refiriéndose a mi andar en busca de toda la historia olvidada de la textilera: “Denys, has desempolvado mi pasado sin temor, sin los prejuicios que tuvimos nosotros, has revivido mi niñez, has amado mi fábrica igual que yo, no sabes el tesoro que tienes en tus manos y no sabes cuánto te lo agradezco…”

En Cayo de la Rosa con los años, poco a poco se fueron extinguiendo el sonar de telares, se fueron apagando las maquinarias y se sabe que la famosa Índigo, ya no teñirá más la mezclilla, pero cada obrero bautense, recuerda con pasión y dolor la vieja fábrica, que dio vida y esperanza, suerte y orgullo a la familia cubana, de pertenecer a esta industria.

Ahora, se transforma totalmente lo que fue la Textilera Ariguanabo, pero para viejos textileros y amigos bautenses, ha sido muy impactante ver desvanecer su colosal fábrica en los últimos años, y ver desaparecer frente a sus ojos los últimos telares donde un día trabajaron, y hasta rozaron con su cuerpo, telares y maquinarias que movían el algodón, con el que nacieron, crecieron, amaron con delirio y hasta sufrieron, en una fábrica en la que soñaron bajo los impactos trepitosos de lanzaderas, toda una vida entera entre los tejidos de gingham, y los famosos driles de Ariguanabo.

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 denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Septiembre/2016

Mi almendrón bautense para Charlize Theron

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POR Denys San Jorge                                                                                 Hay que estar hoy en cualquier piquera de almendrones del país, para oír a sus choferes como desean ser partícipe de la última entrega de la saga de Rápido y Furioso, donde quieren ejercer los más nobles protagónicos siendo quizás choferessecundarios de los autos, como mecánicos, engrasadores o fregadores, utileros y por qué no,como actores… y que el propio Vin Diesel le exploté su auto… o lo lancé de lo más alto del FOCSA habanero. No importa. Puro orgullo criollo, muy cubano e insular donde no faltarán las solicitudes de autógrafos y si VinDiesel, quiere dejar su nombre, aunque sea rayando con un punzón la pintura nueva de un almendrón, no importa.                                      Desde que las noticias se dispararon en las redes, por memorias flash, por el Paquete, en Bauta… y en media Cuba ya hablan y rumorean por aquí, y por alláde esta cinta con espectaculares grabaciones que se tomarán en esta Habana tan ecléctica después del 17D.                          A raíz de la parafernalia de Rápido y Furioso, me recordé de dos cosas, una eran un grupo de viejas fotos que me habían obsequiado recientemente,donde se había corrido un circuito por toda la carretera central en los años cincuenta y una escena hermosa de un automóvil en la misma curva a la entrada de Bauta y de fondo el emblemático Tanque de la Conaca bautense. Una foto hermosa con aquel tanque del acueducto tan insignia del pueblo.                                                           La otra, era Alberto Domínguez, conocido en Bauta por el viejo Goyito, un veterano bautense quien fuera corredor de autos norteamericanos en los años cincuenta con gran éxito, que cuando lo vi la primera vez me sacó orgulloso muchos recortes amarillentos, grandes trofeos y viejas fotos con premios publicados en revistas Bohemias y que atesora sus recuerdos de cuando corría por las calles habaneras y en Ciudad Libertad en los sesenta, en su auto con aquel número 14 tan emblemático, con la sentencia sensacional de: Goyito: El Fantasma de los Ómnibus de Bauta. Era algo increíble.                                                 Hace solo dos días, regresaba de La Habana totalmente aturdido y en cada esquina donde había un grupo de cubanos se rumoreaba del actor Vin Diesel, de si los productores de cine levantarían un edificio para luego derrumbarlo con una explosión en que saldrían ilesos los actores estadounidenses. Regresaba entonces medio distraído con la idea loca de una Habana tan ecléctica de historia y arquitectura que se removería con explosiones y simulaciones acrobáticas de autos impactando los viejos edificios Art Decó, que han aguantado salitre, la desidia y el tiempo sobre ellos. Me monté entonces en un almendrón en La Novia del Mediodía de camino a Bauta. El veterano chofer de unos casi setenta años manejaba su innovado Chevrolet del 56 con suelta voluptuosidad buscándose los pesos, mientras boteaba en la vieja máquinaandante de más de seis décadas, también nos comentaba a todos de los rumores de los americanos metidos ya en La Habana y sin tirar ni un tiro, donde nos aclaró: “ahora Rápido y Furioso por aquí, Rápido y Furioso por allá…”                                                                                                               El veterano chofer, especulaba con orgullo del Chevrolet mutante que manejaba, que según él tenía una historia increíble desde el mismo día que lo trajeron en el ferry City of Havana, y en que paseó por La Habana, arrolló un patrullero quien fuera un esbirro batistiano ahí “medio cabrón” que torturó un día a un viejo amigo suyo de la barriada de La Minina en Bauta, y entonces hablaba muy orgulloso de su Chevrolet donde su primer dueño fue un célebre actor americano que tenía una querida en el Vedado y también lo montó según él un día…el propio Hemingway, “un día”. El veterano chofer, sonreía y aclaraba que también lo había adquirido por poco tiempo por una apuesta un jugador del Almendares al lograr un jonrón en el Estadio del Cerro, y fue a parar ya a finales del 57 hasta un simple obrero de la Textilera Ariguanabo, humilde y proletariado que era él, sirviendo el auto después del 59, en desfiles, en la milicia, en la lucha contra Bandidos, cuando la Crisis de los Misiles y en la Zafra del Setenta cargando machetes, y ya en los noventa cargando toronjas y vendiendo pizzas cuando el Período Especial. Todo un almendrón con historia que ahora se dedicaba a tirar pasajes. Un Chevrolet modelo nacional.                       Al veterano chofer, ahora no le hacía gracia el chiste delas películas con yanquis en La Habana, después que él había luchado en la clandestinidad tirando petarditos contra la guardia rural de Bauta y contra el esbirro de Menocal, ahora nos lanzaba el chiste de que su nieto le había traído el Paquete semanal y salía la noticia de una rubia hermosa que se llamaba Charlize Theron, quien sería la villana del filmde escenas extremas y no se sabía, que auto le asignarían los cubanos… de si un Lada o un Moscovich.                                            Ahora el rumor corre de boca en boca y el cubano alardea y presume de grandes efectos especiales que harán “los americanos” con su típico alarde de helicópteros pasando rasante por el malecón y entre edificios capitalinos como el Hotel Capri, o comandos desembarcando en lo alto del Habana Libre con armamentos de alto calibre, y autos de carreras por todo el malecón habanero, con los súper almendrones cubanos que ya pasaron un casting e inmunes al “somatón”, y de estos quizás en una de las grandes escenas impactando el Hotel Riviera o Galerías Paseo, o autos bajando por todo Prado con sus leones en sombras, para doblar velozmente chillando sus gomas y a un costado de la Fortaleza de la Punta y de fondo, el gran Castillo del Morro que ha presenciado toda una historia insular, tanta historia y ecléctica del paso de colonialistas españoles, de piratas y bucaneros que incendiaban entre murallas, de la Toma de la Habana por los Ingleses, de fusilamientos de estudiantes de medicina, de un Maine en explosión, de intervenciones norteamericanayla entrada triunfante de guerrilleros con todo un pueblo entusiasmado, como al propio Barack Obama en una Bestia rodante en los últimos días y ahora convertido en una fotografía hermosa para vender en el film Rápido y Furioso, donde quizás el propio VinDiesel, mirará la capital de todos los cubanos… desde su faro tan viril y protector sobre rocas de una bahía legendaria, o finalmente se lanzará junto a JasonStathamdel edificio FOCSA, salvando los buenos de los malos, de la “malévola hermosa” de la actriz CharlizeTheron.   Sin dudas… Fast&Furiousganará un Oscar en su saga habanera donde cerrará todo el malecón habanero.Será la primicia. VinDiesel se adelantará a todos. También se anuncia que JasonStathamse paseará por La Habana de todos los cubanos, que Kristofer Hivju, participará en la cinta y muchos aseguran que Vin Diesel, irá a comer helados al Coppelia de 23 y L. Pienso en el viejo bautense Goyito, que un día hace cincuenta años corría autos americanos por los circuitos habaneros y los bautenses muy orgullosos seguían sus carreras. ¿Quizás de filmarse Rápido y Furiosoen los años cincuenta, mi amigo Goyito estuviese ahí en ese casting? El viejo Goyito, que toda su vida posterior fuera un gran bautense y ser humano, un gran mecánico automotriz, un experto en sacar transmisiones, como de innovar ingeniosamente con motores rusos, de montar baterías chinas, de reparar guaguas checas, camiones franceses o autos soviéticos…había sido un experto en su tiempo, de correr por las calles habaneras, y le podría hasta ganar a Vin Diesel. Yo apostaría por él.                                                                                Entonces aquel veterano chofer que luchó en la clandestinidad bautense… me aclara cada día que lo veo en la piquera con rumbo a La Habana con su Chevrolet que, si Vin Diesel se le ocurre filmar en Bauta, por si acaso, su almendrón cubano es sin dudas para esa CharlizeTheron, aunque sea… la mala de la película.

Bauta Tanque regalado

Callejón de los Perros/Bauta.                                                                  Abril/2016

FOTO 1: Alberto Domínguez, conocido en Bauta por el viejo Goyito, en los años cincuenta conducía su almendrón y se hacía llamar en los medios nacionales como: GOYITO EL FANTASMA.                                        FOTO 2: Carreras en Bauta por la carretera central en la década del 50, al fondo el desaparecido Tanque del Acueducto bautense.