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Mi almendrón bautense para Charlize Theron

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POR Denys San Jorge                                                                                 Hay que estar hoy en cualquier piquera de almendrones del país, para oír a sus choferes como desean ser partícipe de la última entrega de la saga de Rápido y Furioso, donde quieren ejercer los más nobles protagónicos siendo quizás choferessecundarios de los autos, como mecánicos, engrasadores o fregadores, utileros y por qué no,como actores… y que el propio Vin Diesel le exploté su auto… o lo lancé de lo más alto del FOCSA habanero. No importa. Puro orgullo criollo, muy cubano e insular donde no faltarán las solicitudes de autógrafos y si VinDiesel, quiere dejar su nombre, aunque sea rayando con un punzón la pintura nueva de un almendrón, no importa.                                      Desde que las noticias se dispararon en las redes, por memorias flash, por el Paquete, en Bauta… y en media Cuba ya hablan y rumorean por aquí, y por alláde esta cinta con espectaculares grabaciones que se tomarán en esta Habana tan ecléctica después del 17D.                          A raíz de la parafernalia de Rápido y Furioso, me recordé de dos cosas, una eran un grupo de viejas fotos que me habían obsequiado recientemente,donde se había corrido un circuito por toda la carretera central en los años cincuenta y una escena hermosa de un automóvil en la misma curva a la entrada de Bauta y de fondo el emblemático Tanque de la Conaca bautense. Una foto hermosa con aquel tanque del acueducto tan insignia del pueblo.                                                           La otra, era Alberto Domínguez, conocido en Bauta por el viejo Goyito, un veterano bautense quien fuera corredor de autos norteamericanos en los años cincuenta con gran éxito, que cuando lo vi la primera vez me sacó orgulloso muchos recortes amarillentos, grandes trofeos y viejas fotos con premios publicados en revistas Bohemias y que atesora sus recuerdos de cuando corría por las calles habaneras y en Ciudad Libertad en los sesenta, en su auto con aquel número 14 tan emblemático, con la sentencia sensacional de: Goyito: El Fantasma de los Ómnibus de Bauta. Era algo increíble.                                                 Hace solo dos días, regresaba de La Habana totalmente aturdido y en cada esquina donde había un grupo de cubanos se rumoreaba del actor Vin Diesel, de si los productores de cine levantarían un edificio para luego derrumbarlo con una explosión en que saldrían ilesos los actores estadounidenses. Regresaba entonces medio distraído con la idea loca de una Habana tan ecléctica de historia y arquitectura que se removería con explosiones y simulaciones acrobáticas de autos impactando los viejos edificios Art Decó, que han aguantado salitre, la desidia y el tiempo sobre ellos. Me monté entonces en un almendrón en La Novia del Mediodía de camino a Bauta. El veterano chofer de unos casi setenta años manejaba su innovado Chevrolet del 56 con suelta voluptuosidad buscándose los pesos, mientras boteaba en la vieja máquinaandante de más de seis décadas, también nos comentaba a todos de los rumores de los americanos metidos ya en La Habana y sin tirar ni un tiro, donde nos aclaró: “ahora Rápido y Furioso por aquí, Rápido y Furioso por allá…”                                                                                                               El veterano chofer, especulaba con orgullo del Chevrolet mutante que manejaba, que según él tenía una historia increíble desde el mismo día que lo trajeron en el ferry City of Havana, y en que paseó por La Habana, arrolló un patrullero quien fuera un esbirro batistiano ahí “medio cabrón” que torturó un día a un viejo amigo suyo de la barriada de La Minina en Bauta, y entonces hablaba muy orgulloso de su Chevrolet donde su primer dueño fue un célebre actor americano que tenía una querida en el Vedado y también lo montó según él un día…el propio Hemingway, “un día”. El veterano chofer, sonreía y aclaraba que también lo había adquirido por poco tiempo por una apuesta un jugador del Almendares al lograr un jonrón en el Estadio del Cerro, y fue a parar ya a finales del 57 hasta un simple obrero de la Textilera Ariguanabo, humilde y proletariado que era él, sirviendo el auto después del 59, en desfiles, en la milicia, en la lucha contra Bandidos, cuando la Crisis de los Misiles y en la Zafra del Setenta cargando machetes, y ya en los noventa cargando toronjas y vendiendo pizzas cuando el Período Especial. Todo un almendrón con historia que ahora se dedicaba a tirar pasajes. Un Chevrolet modelo nacional.                       Al veterano chofer, ahora no le hacía gracia el chiste delas películas con yanquis en La Habana, después que él había luchado en la clandestinidad tirando petarditos contra la guardia rural de Bauta y contra el esbirro de Menocal, ahora nos lanzaba el chiste de que su nieto le había traído el Paquete semanal y salía la noticia de una rubia hermosa que se llamaba Charlize Theron, quien sería la villana del filmde escenas extremas y no se sabía, que auto le asignarían los cubanos… de si un Lada o un Moscovich.                                            Ahora el rumor corre de boca en boca y el cubano alardea y presume de grandes efectos especiales que harán “los americanos” con su típico alarde de helicópteros pasando rasante por el malecón y entre edificios capitalinos como el Hotel Capri, o comandos desembarcando en lo alto del Habana Libre con armamentos de alto calibre, y autos de carreras por todo el malecón habanero, con los súper almendrones cubanos que ya pasaron un casting e inmunes al “somatón”, y de estos quizás en una de las grandes escenas impactando el Hotel Riviera o Galerías Paseo, o autos bajando por todo Prado con sus leones en sombras, para doblar velozmente chillando sus gomas y a un costado de la Fortaleza de la Punta y de fondo, el gran Castillo del Morro que ha presenciado toda una historia insular, tanta historia y ecléctica del paso de colonialistas españoles, de piratas y bucaneros que incendiaban entre murallas, de la Toma de la Habana por los Ingleses, de fusilamientos de estudiantes de medicina, de un Maine en explosión, de intervenciones norteamericanayla entrada triunfante de guerrilleros con todo un pueblo entusiasmado, como al propio Barack Obama en una Bestia rodante en los últimos días y ahora convertido en una fotografía hermosa para vender en el film Rápido y Furioso, donde quizás el propio VinDiesel, mirará la capital de todos los cubanos… desde su faro tan viril y protector sobre rocas de una bahía legendaria, o finalmente se lanzará junto a JasonStathamdel edificio FOCSA, salvando los buenos de los malos, de la “malévola hermosa” de la actriz CharlizeTheron.   Sin dudas… Fast&Furiousganará un Oscar en su saga habanera donde cerrará todo el malecón habanero.Será la primicia. VinDiesel se adelantará a todos. También se anuncia que JasonStathamse paseará por La Habana de todos los cubanos, que Kristofer Hivju, participará en la cinta y muchos aseguran que Vin Diesel, irá a comer helados al Coppelia de 23 y L. Pienso en el viejo bautense Goyito, que un día hace cincuenta años corría autos americanos por los circuitos habaneros y los bautenses muy orgullosos seguían sus carreras. ¿Quizás de filmarse Rápido y Furiosoen los años cincuenta, mi amigo Goyito estuviese ahí en ese casting? El viejo Goyito, que toda su vida posterior fuera un gran bautense y ser humano, un gran mecánico automotriz, un experto en sacar transmisiones, como de innovar ingeniosamente con motores rusos, de montar baterías chinas, de reparar guaguas checas, camiones franceses o autos soviéticos…había sido un experto en su tiempo, de correr por las calles habaneras, y le podría hasta ganar a Vin Diesel. Yo apostaría por él.                                                                                Entonces aquel veterano chofer que luchó en la clandestinidad bautense… me aclara cada día que lo veo en la piquera con rumbo a La Habana con su Chevrolet que, si Vin Diesel se le ocurre filmar en Bauta, por si acaso, su almendrón cubano es sin dudas para esa CharlizeTheron, aunque sea… la mala de la película.

Bauta Tanque regalado

Callejón de los Perros/Bauta.                                                                  Abril/2016

FOTO 1: Alberto Domínguez, conocido en Bauta por el viejo Goyito, en los años cincuenta conducía su almendrón y se hacía llamar en los medios nacionales como: GOYITO EL FANTASMA.                                        FOTO 2: Carreras en Bauta por la carretera central en la década del 50, al fondo el desaparecido Tanque del Acueducto bautense.

Fito Pimpollo y la 12 Bienal de La Habana

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POR Denys San Jorge Rodríguez

Fito Pimpollo, ve el periódico Trabajadores en sus manos y me mira serio. Me aclara que yo no cambio, que sigo con la misma historia con los hierritos, con las arandelas y las herramientas sobre las planchas de metales. “¡Hasta cuando macho! ¡Hasta cuando con el cuento este! ¡Ponte a pintar paisajes carajo, deja esos hierros que no te dan ná!” Me dice y quedo en silencio. Vuelve contra mí muy seriamente: “¡Ahora es la palabra Patria! ¿Qué coño será mañana? ¿Revolución? ¡Ni se te ocurra tirar un chiste con esa palabra!” Me lo dice y me aclara además que el no entiende ese arte que yo hago con los hierros, menos que intente coquetear con la política, que lo que debo hacer es pintar como su nieto Pablito, pintar… misiles surrealistas o palmitas insulares.

Al viejo Fito Pimpollo, nunca le gustó la idea que su nieto graduado en la escuela de arte le vendiera cuadros a extranjeros y menos en su casa en Caimito del Guayabal. Menos si eran… “americanos”. Cuando un cliente venía interesado y si era norteamericano of course, el viejo Fito Pimpollo simplemente le aclaraba: “¡Pablito esos cabrones son del imperio, mira ver tú con esos enemigos aquí en mi casa!”, el abuelo no dejaba al muchacho solo frente “aquel” campo de batalla. Iba y se sentaba a oír como los yanquis coleccionistas comentaban sobre las obras del joven artista. Se sentaba a oírlos de chaperón y cuando el nieto le pedía que hiciera un poco de café, él le aclaraba simplemente que al imperialismo ni un tantico así… ni de café. Que si lo dejaba, los envenenaría a todos con el café de la bodega y una pizca de sal de nitro.

Pero todos esos clientes del norte que han pasado por la sala en Caimito del Guayabal y frente a la mirada seria y cerrada del viejo abuelo, no saben que el viejo Fito Pimpollo no es un cubano y viejo cualquiera. ¡No! Fito Pimpollo, ahí ya viejo cuando estaba joven luchó contra la dictadura batistiana, combatió en la lucha contra bandidos, en Girón y cuando la Crisis de los Misiles fue protagonista de un hecho que trascendió la historia del pueblo en que nació.

Menos saben, “esos clientes del norte” que han venido a comprar los cuadros de su nieto, que el veterano Fito Pimpollo y con varias medallas a cuestas por cortar caña en la Zafra del Setenta, tuvo el privilegio que un gran escritor de su localidad como Francisco García González, un día lo escuchó en el parque municipal contándole a otros viejos de cuando venía manejando aquel KP3 ucraniano, que encima cargaba un misil de largo alcance cuando este se volcó por culpa de una vaca, en la curva a la salida en Caimito del Guayabal y fue a la cuneta incrustándose hasta chocar con una palma real que atravesó el motor del vehículo, a punto de provocar otra Hiroshima en el kilómetro 36 de la carretera central.

¿Cómo sería posible? Encontrar un anciano así entre aquellos viejos tirados en un rincón del parque, tomando ron y fumando. Muy solos leyendo el periódico provincial. Pero siempre hay alguien al acecho cazando una historia sugerente, interesante y novedosa, y ahí estaba ese escritor en el parque en su momento justo esperando un camión para ir a Bauta, un escritor que se inspiró entonces en el viejo Fito Pimpollo, aquel héroe local y olvidado por volcar el KP3 por no querer matar una vaca nombrada Chola, un anciano que hablaba ahora de la gesta y que por poco detona nuestro holocausto sin lograr el objetivo en aquellos trece días al borde de una contienda mundial. Francisco, le realizó un cuento, más no podía hacer ese talentoso escritor, el no era un escultor, no podía edificarle un pedestal, eso era tarea de otros si la querían, tarea que nunca sucedió claro está pues el viejo Fito Pimpollo en sí… no fue un héroe, solo cometió el grave error de dejar voltear el misil nuclear por aquella vaca, cuando su superior se enteró en aquellos días le dijo ¡Fito al carajo la vaca Chola cojone! ¡Coño mira ver que por poco nos vamos nosotros primero que el Kennedy ese! Entonces el escritor si le hizo un cuento, en sí un minicuento hermoso y nombrado: “En el kilometro 36”, donde Fito Pimpollo plasmaba sobre un misil soviético y con un pedazo de metal su nombre en el acero que cubría las ojivas nucleares que vinieron desde Moscú, no dibujó la vaca Chola a su lado pues no sabía dibujar, pero si plasmó su nombre. Fue una historia épica y real al borde del holocausto atómico, que desde La Loma del Esperón en Caimito del Guayabal se pensaba desaparecer el norte enemigo. Un cuento que al viejo Fito Pimpollo, le fascinó cuando lo vió publicado y al leerlo le dijo al escritor: “¡Así mismito fue, lo dibujé con la bayoneta! ¡Oiga y qué duro e´taba el acero eh pinga ese del misil soviético! ¡La bayoneta no lo arañaba nada!”, y el otro “pícaro al fin” le escribió un guión cinematográfico además y después devino en filme entonces bajo la dirección del director cubano Daniel Díaz Torres, una narración que bajo el nombre de Lisanka, Fito Pimpollo vió su simple acto de arañar aquel metal soviético en su juventud como algo maravilloso, ahora convertido en una obra de arte que transitaba por todo el mundo en cines y en libros.

Su nieto Pablo, es pintor y es un joven artista de una nueva generación de cubanos, que inspirados en hombres como su abuelo Fito Pimpollo, están en el momento oportuno del curso de la historia entre las relaciones entre Cuba y los EE.UU. El viejo Fito Pimpollo, siempre le ha criticado esas ideas al joven artista de venderle al enemigo norteamericano y más, sus obras inspiradas en la heroicidad familiar de él cuando joven con el misil soviético, dibujando en plena Crisis de los Misiles sobre un cohete nuclear, agobiado por el calor y el estrés constante al sacrificio humano que se vivió por la libertad de la isla también en Caimito del Guayabal. “¡Al enemigo ni un tantito así!” siempre se lo ha dicho su abuelo. Se lo ha repetido mil vecez aclarándole que lo dijo un gran hombre. Es verdad. Pero después del 17 de diciembre en que se tomó un nuevo rumbo en el país. El viejo Fito Pimpollo, ha cambiado algo su mentalidad y la ilusión del nieto Pablito de “atrapar” un coleccionista norteamericano que le compre y que ayude su vida ha crecido de sobremanera en la casa en Caimito del Guayabal, lo primero que hizo el joven artista fue iniciar una limpieza espiritual y hasta él mismo abuelo de pronto lo ha comenzado a ayudar a preparar su exposición para el mes de mayo, el viejo Fito Pimpollo cortó hasta el árbol de cedro que había en el patio de finales del Siglo XIX de la casa en Caimito del Guayabal, un cedro glorioso para que su nieto hiciera sus bastidores y oí que le dijo hace poco: “Pablito, si tiene que ser un coleccionista norteamericano, yo prefiero que sean de Chicago, por lo trabajadores que un día en esa ciudad se enfrentaron en huelgas y se hicieron mártires”.

El nieto sonrió, estaba contento por el apoyo del abuelo con el cedro familiar de antaño y el viejo Fito Pimpollo, no sabe que ya Pablito está preparado para el enemigo con sus obras conceptuales. ¿Cómo es posible? Que el viejo Fito Pimpollo cambie de un día a otro. Pero como se aproximaba la Bienal de La Habana, Pablito apresuró su mano y realizó casi un centenar de obras inspiradas en la gesta heroica de su abuelo con el misil ruso, bajo el título de: “Abuelito, la vaquita Chola y los 36 kilómetros entre misiles en Caimito del Guayabal”. Obras con la idea de atrapar a algún coleccionista del norte y que le compren sus composiciones inspiradas en el viejo abuelo. Una historia interesante. Novedosa, Que ha tenido éxito ya en la literatura y en el cine cubano. ¿Por qué no llevarla entonces a las artes visuales? El nieto sabe lo que hace, sabe que está en el momento justo. La avalancha de coleccionistas contra la exótica isla, los otros que quizás vengan del propio Chicago… (como quiere abuelo) a comprar a los jóvenes artistas y él, que no quiere quedarse atrás, menos en su natal Caimito del Guayabal. Pinta entonces palmas y misiles, la propia vaca Chola con ideas surrealistas entre kilometrajes por la carretera central, palmas para vender, misiles pál inglés, vacas que vuelan…

Pero su nieto en las nuevas circunstancias ha creado un estudio en el Vedado con la idea de atrapar a algún coleccionista, pues a Caimito del Guayabal nadie va a llegar y hasta allí también ha ido a visitarlo su abuelo Fito Pimpollo, y también a recorrido la 12 Bienal de La Habana.

Hace unos días me dijo que estuvo en varias exposiciones con su nieto, me dijo que las obras que vió les resultaron maravillosas, que los artistas amigos de Pablito eran ocurrentes, atrevidos y que patinó hasta en La pista de hielo del artista norteamericano Duke Riley, que pusieron en Malecón y Belascoaín. ¿Cómo es posible? Quedé con duda. ¿Fito y tú… estuviste en la pista de hielo del norteamericano? Le pregunté asombrado y me aclaró con un sí sonriente comentándome que le recordó cuando patinó en Moscú. Estaba feliz. Había patinado una vez más y junto a su nieto bajo el calor insular.

El viejo Fito Pimpollo aunque no le gusta la idea de su nieto por la capital solo dando su pellejo para los turistas extranjeros, espera impaciente la inauguración del muchacho mientras le sonríe apoyándolo y le aclara: ¡Pablito cuando to´ esos amigos norteamericanos vean allá en el Vedado, en tu estudio todas tus palmas volando y los misiles inspirados en mí sobre tus lienzos, vendrán de segurito hasta Caimito del Guayabal, a conocerme en persona y caminar sobre el mismo Kilómetro 36, que tanto ha inspirado a la literatura, al cine y al arte cubano!… ¡Ambicionarán llegar donde un día pudo explotar aquel misil soviético que sin salir de Cuba iba a acabar con el propio Kennedy y con nosotros mismos! ¡Oye… y si son americanos los coleccionistas, tráelos que nuestra casa es su casa… y que yo mismo les hago su cafecito cortadito!