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Good bye Marco Rubio… ¡Cuídate del elegguá de mi vecina!

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Good bye Marco Rubio… ¡Cuídate del elegguá de mi vecina!

POR Denys San Jorge

denyssanjorge@gmail.com

El día que Felicia Cuca, la espiritista de Buey Arriba, (ahora emigrada en Bauta) escuchó las noticias del 17D y las buenas nuevas entre EEUU y Cuba se emocionó mucho. Sus lágrimas caían. Sentía alegría, aunque me aseguró: hay que cuidarse…

Cuando escuchó la primera vez de un tal senador llamado Marco Rubio, le dijeron muchas cosas ciertas, apretó sus dientes y cerró el puño izquierdo tirando una bocanada de humo del tabaco y escupió un buche de ron sobre el altar entre santos católicos e ídolos afrocubanos, invocando a los muertos guardianes, con mucha roña mas cuando le dijeron: una que el senador se preocupaba mas por su físico y quería lucir “bonito”, otra que era un cubanoamericano con malas pulgas donde quería “joder” a sus sobrinos (los que aun estaban en Buey Arriba y los que ya, residían en Miami), la última y lo peor… que Rubio no tenia celebro al hablar. Todo era cierto.

Cuca, comenzó a ver y seguir las noticas en la TV Panda que le habían otorgado por Vanguardia Nacional en siembra de café injertado y provitaminico en Buey Arriba, las noticas de las batallas campales en las elecciones en el norte americano, que si un Trump, una Hillary y un Cruz, o el dichoso y archifamoso del tal de Marcos Rubio… que se batían como elefantes y burros.

Ella, solo quería analizar y ver bien al yanqui Rubio… que deseaba “joder” además a sus otros sobrinos que aún estaban chiquitos. Vio también como aseguró este en una conferencia al decir que si salía electo Presidente, no viajaría a la isla hasta que no fuera una Cuba Libre, amenazando que rompería las relaciones con La Habana. Cuca, veía muchas cosas y pensó en sus sobrinos, de que no podrían enviar más paquetes semanalmente a Bauta y el negocito se les fastidiaría, y que quizás este Marco, le daría quizás hasta por tirar alguna bomba, una botella incendiada o algún petardito… allá en Buey Arriba o en el mismo Vedado Habanero. Veía en las noticias, que el tal senador yanqui que se quería postular para Presidente de la Casa Blanca, deseaba promover cambios en la Ley de Ajuste para eliminar todos esos privilegios que gozaron sus sobrinos Sandokan el Oriental y Atila la Anguila, que se fueron en un almendrón innovado como bote desde el poblado de Antillas directamente al norte, cruzando las Bahamas, tomándose fotos en cruceros y después tomaron bien al este hasta llegar a Miami Beach en la Florida y cuando llegaron Sandokan y Atila… fueron la sensación en las noticias con el titular: ¡Cubanos la inventan hasta sobre el agua! Felicia Cuca, estaba orgullosa de sus sobrinos los caballos innovadores de Buey Arriba, que despistaron hasta al guardacostas enemigo en un auto de los años cincuenta que flotaba sobre el mar, como aquel hombre que caminó sobre el mar de Galilea hace más de dos mil años atrás.

Cuca, leía sobre los comentarios de Marcos, que aseguraba que para normalizar relaciones, los de aquí debían cerrar la base de espionaje rusa Lourdes, ubicada por la autopista de la Novia del Mediodía a San Antonio de los Baños más allá del Monumento al Soldado Desconocido, y dirigida “en un momento” a escuchar las comunicaciones de la costa Sur y hasta de seguro imagino Cuca, que se escuchaba la propia casa o el baño de Marcos en Florida. ¿Quién sabe? Cuca, sonreía al ver el titular en el Paquete y ver como ningún asesor le había revelado a Rubio que esa base militar se había cerrado hacíaaños. Marcos, no sabía que Yunkiel, el hijo de Atilita, estaba estudiando en la UCI (Universidad de Ciencias Informáticas), en lo que un día fue esta base rusa que ya no existía, y que ahora su nuevo prospecto quería convertirse en un buen hacker cubano para enorgullecer a Buey Arriba.

Pero a Cuca, yo le tengo un terror tremendo, si. Dice Otilia, que tiene unos malos ojos tremendos y es algo… vengativa. Hace poco Cuca, me comentó que si Marco Rubio venía a La Habana algúndía (cosa que no creía), le tiraría ella misma un arrastre inmenso, asegurando que él nunca iba a ser como Barack Obama cuando vino a La Habana y el pueblo lo aplaudíaa medias o a completas en el Latino oen el Gran Teatro. Cuca, en esa ocasión pintó un cartel en Bauta que decía en letras rojas: I LOVIU OBAMA: TE QUELEMOS MUCHO. Pero, cuando supo que el Senador americano alias “Marquitos el Bonito” se había retirado de las elecciones, sonrió. Dibujó con cal y barro ella misma un cartel y en spanglish escribió: ¡Good bye Marquitos, al carajo!

Un día Cuca, me sorprendió y me llamo comentándome: ¡Actista, tú que andas con cámaras de esas de tirar foticos y estas pal chistecito y criticando de vez en cuando, echa pá acá… que si retratas esto sale hasta en el Granma! Cuando miré a medias con miedo en su cuartico espiritual, para mi asombro aparecía el nombre del senador Marcos Rubio en un papel Kraff bien amarillento, con sal de nitro encima… y debajo de un tenebroso elegguá, que de por si emanaba todo el miedo posible de la Humanidad. Mostrando miedo al propio miedo, aquella deidad afrocubana era el símbolo que abría o cerraba caminos, pero emanaba en si el miedo no imaginado sobre el nombre del Senador.

Sonriendo, Felicia Cuca, se dio un buche de ron y escupió sobre Elegguá, expresando el clásico “Siá Cará” donde me comentó algo irónica y risueña:¡Este niño no va a salir pálante más nunca en esas elecciones por hacerse el chistoso con mi familia y con nuestro porvenir…y porque yo no quiero! ¡Y el no sabe que yo estoy escapada con esta brujeríaa distancia… y ya está embarcáo pá tóa la vida! Con mis santos no se juegan…

A los días (o horas…) de esa brujería Marcos Rubio perdía en la Florida, se retiraba de las elecciones, y los innovadores Sandokan y Atila llegaban de mulas desde Florida.

Callejón de los Perros/Bauta

Abril/2016