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El Arca cubana de Emilio Cueto

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Por Denys San Jorge

denyssanjorge@gmail.com

                                                                             A Emilio Cueto que desde Washington cada día,                                                                                 se encuentra rodeado entre el ácaro prodigioso…

La primera vez que supe del coleccionista cubanoamericano Emilio Cueto fue dentro de un lada ruso bajo el calor cubano y fue el ensayista y crítico de arte Rafael Acosta de Arriba, quien me comentó que una fotografía de mi autoría salía en una antología sobre la Patrona de Cuba, realizada por este cubanoamericano que tenía además la más importante colección sobre Cuba en el exterior y en lo más profundo de Washington.

Salí del auto soviético con la duda y con la interrogante, acerca de mi obra fotográfica: “La Virgen de Papá y mi sueño con el cobre”, en aquel libro que según Acosta de Arriba era el mejor libro realizado sobre la Virgen y para Cuba de los últimos tiempos, y ahí estaba mi obra que en un momento se expuso en en la Catedral de la Ciudad de México y aquí en el Arzobispado de la Habana, y ahora en aquel proyecto donde su autor era un desconocido coleccionista y… cubanoamericano para mí. Mis interrogantes eran muchas con mi obra y aquel hombre. ¿Cómo había llegado ahí… a Washington? Pero… ¿Quien era Emilio Cueto? ¿Un cubanoamericano? La incertidumbre automática que nos rodea.

Busque en internet y aquel Emilio Cueto, salía en todas las redes sociales y mostraban en fotos todo su peregrinaje por las bibliotecas de Cuba a las que fue. Recorriendo el país y cargando de regalo para el público cubano un libro prodigioso sobre nuestra Cachita, donde estaban agrupados muchos intelectuales, habían pintores, músicos, arquitectos, escritores… donde salían publicados disímiles objetos de su propia colección llamada como: La Emilioteca y donde estaba para mi orgullo esa obra fotográfica que un día realicé.

   Cuando vi las fotos de su Emilioteca… en Cubadebate y en un texto titulado: La Emilioteca: Toda Cuba en el corazón de Washington, quede atónito con ganas de estar un día ahí en ese interior. ¿Cómo sería posible? Tanta historia nacional y tan lejos, tan distante de la tierra más hermosa… tan distante de su epicentro y solo me cuestionaba intrigante. ¿Por qué un hombre se ha preocupado y con tanto amor por tantos objetos insulares diseminados  y olvidados por el mundo?

Emilio Cueto, es un hombre extraordinario y de lema afirma que: “Nada de lo cubano me es ajeno”. Sabe la importancia de la historia local y de todo un pueblo del que un día fue desgarrado, el más que nadie sabe de nostalgias, de añoranzas… y si se pierde esta historia desaparece el núcleo, el átomo, el epicentro de toda una nación, que de seguro si no hubiese sido por su noble labor a la que un día se propuso rescatar, estarían destinados al olvido y a desaparecer en cualquier rincón del mundo, los objetos y los más hermosos e importantes documentos insulares. Hace unos meses tuve el privilegio de invitarlo a Bauta, y al momento él accedió y escuchamos una conferencia que nos dio en torno a su libro La Virgen de la Caridad del Cobre en el alma del pueblo cubano en mi peña MEZCLA en Bauta. Fue una tarde grandiosa, de cubanía y de devoción a Cachita. Ahí me obsequió un ejemplar dedicado por él y anduvo por Bauta y se deleitó con los cuadros de Mariano Rodríguez y René Portocarrero en la Iglesia Católica de Bauta, donde un día radicó el Grupo Orígenes y el Padre Gaztelu. Recuerdo cuando nos comentó que un amigo suyo nombrado Rolando Fernández, fue quien le sugirió el nombre a su colección: La Emilioteca, y nos decía como se propuso que este libro iba llegar a todas las bibliotecas cubanas y así lo cumplió con su peregrinar insular.

La pasión de Emilio Cueto por Cuba es increíble, asegura que es un seguidor del tema cubano por el mundo: “Desde hace 5 décadas, al menos. Primero lo hice físicamente y hoy en día esto se ha complementado con las búsquedas a través de internet”. Su casa museo en Washington es fascinante. Ahí hay de todo. Como mismo asegura el con un hermoso espacio dedicado al Apóstol José Martí y banderas cubanas en cada rincón. Con una extensa colección de periódicos norteamericanos de 1895-1898, que reportan nuestra guerra de independencia y noticias de expediciones mambisas. Vajillas preciosas con emblemas cubanos, grabados coloniales y entre sus más viejos tesoros el mapa de 1525 de Bordone, impreso en Venecia. Entre los objetos más raros están precisamente las láminas santiagueras del Departamento Oriental (objeto de su último libro pues son las únicas conocidas como asegura), donde tiene un suelto de 1764 impreso en La Habana, así como un hermoso cuerno de pólvora de hacia 1763-5 referente a la toma de La Habana por los ingleses que aparece en su libro de mapas y aprecia lo que él llama “efímeras de papel”, que son los impresos que terminan rápidamente en la papelera (el programa de teatro, el ticket del tranvía, la caja de fósforos vacía…) y que, por su rareza, se convierten en extraordinarios exponentes de nuestra cultura material y espiritual. Desde un papel, un objeto, o una pequeña botella de leche de la Bauta republicana que le obsequiaron en su visita a este pueblo… todo lo atrae y seduce, en su mirada se ve la sinceridad y la gratitud que transmite.

Recientemente el doctor Eduardo Torres Cuevas presentó en la Biblioteca Nacional de Cuba su último proyecto: Las litografías santiagueras del Departamento Oriental de la Isla de Cuba, como parte de la colección facsimilar de Raros y Valiosos de esta institución cubana que hará llegar próximamente a las bibliotecas provinciales.

Cuando le mostré las fotos del interior de su casa (que salían en Cubadebate) a un amigo católico de Bauta, me confesó que Emilio Cueto, era algo así al Noé cubano de nuestros tiempos, el patriota por excelencia que todos queremos tener de amigo y que queremos imitar, y afirmaba que ese hombre desde Washington sabía la importancia de la historia cubana, de su legado a la posterioridad nacional y universal, como del valor de cada documento, objeto o papel diseminado por cualquier país que el mismo fue rescatando y agrupando en su casa especie de Arca cubana y moderna que estaba anclada en su apartamento a pocos kilómetros de la Casa Blanca y bien cerca de la Embajada Cubana en Washington D.C.

Daban ganas de estar igualmente ahí dentro (en su casa) con sus palabras aquella tarde en Bauta. Por entre fotos en cada rincón. Para deleitarse de la Patria hallada en todos esos papeles, planos, mapas, objetos… La Patria de todos. Su casa navega con rumbo cierto, rescatando sueños, con la fe de resguardar la ínsula, por coleccionar con mucho amor y pasión nuestra Patria esparcida en los rastros que los cubanos han dejado durante siglos en todos los puntos cardinales.

Desde Bauta recibimos siempre hermosas sorpresas de “La Emilioteca”, que responde a nuestras solicitudes a distancia con una rapidez sin igual. En mi caso personal cuando le he solicitado datos e información sobre la extinta Textilera Ariguanabo, el mambí bautense Baldomero Acosta o masones como Perfecto Lacoste, el amigo Cueto responde inmediatamente al llamado desde la isla con sorpresas asombrosas que de seguro no las hay ni… en la Luna. Han sido estos datos, informaciones increíbles y rastros de vieja papelería extraviada que me ha asombrado y le estoy agradecido.

Emilio Cueto regresa a Itaca, tiene un Arca moderna y se acerca el diluvio… Su colección colosal navega al servicio de todos, y es allí donde de seguro todos queremos estar; allí, donde a buen cuidado y resguardo de tempestades históricas, Cueto la timonea con su pasión y entrega por toda una isla con esa historia tan fascinante, mas cuando la marea agradecida comience a subir.

Callejón de los Perros/Bauta

Marzo/2016

Caridad del Cobre-Emilo Cueto (110) (Large) (Large)

Con Emilio Cueto en la peña MEZCLA en Bauta, 2015

 

 

 

 

 

 

 

 

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