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El síndrome de Babilonia

El sindrome de Babilonia (6)

Por Denys San Jorge Rodríguez

Yo me indigno cuando algo no me convence, y me enorgullezco cuando veo a otros que actúan con ese sentido increíble de pertenencia, con mucha identidad y con el patriotismo necesario para batallar contra lo mal hecho. Hace unos días llegó el amigo Tito Pepín a mi casa, un bautense con un gran sentido de identidad y nieto del viejo Prudencio Quintana, otro amigo campesino muy orgulloso de su Finca. Una finca hermosa nombrada La Lealtad y muy llena de frutales, mangos, mameyes, guanábanas, hasta peras y duraznos. Una finca que las veces que he ido he podido presenciar, que ahí sí saben proteger y amar la tierra.

Tito Pepín, llegó igualmente muy indignado y me hizo recordar ese día dos cosas, a un amigo bautense y veterano combatiente muy indignado por los árboles que crecían encima de lo que fuera la UJC Municipal de Bauta. La otra, me hizo recordar aquellas diferentes obras y muy geniales de artistas cubanos contemporáneos, donde de pronto comenzaron aparecer en instalaciones, fotografías y pinturas, una céntrica fachada en la Habana Vieja que trascendió con su arquitectura y un viejo cartel, que nos vislumbraba en todo su esplendor donde decía: LA MARAVILLA, y que encima crecía un árbol, que se hizo inmenso a través de las obras que inspiró y de los años que estuvo ahí. Qué ironía. Fue este lugar punto de enfoque del obturador de disímiles artistas posmodernos, pintores de feria que reproducían en serigrafía “pál inglés” y turistas extranjeros muy curiosos que inmortalizaron aquella escena en que maravillosamente se convertía la sociedad desquebrajada por las raíces demoledoras, y todos documentaban la destrucción natural sobre la mano inteligente del hombre cubano y tan capitalino.

Entonces Tito Pepín, me hizo recordar esto… cuando muy orgulloso en una memoria flash me mostró aquel documental sobre los Jardínes Colgantes de Babilonia, una de las Maravillas del Mundo Antiguo, aclarándome que lo sacó del dichoso Paquete. Fue un documental apabullante cuando lo vi. Creo sin dudas que El Paquete, contra algunos escépticos que puedan herirse si puede resultar, muy interesante. No todo ahí es malo… Es sin dudas un producto muy inteligente y Tito Pepín, a pesar de ser muy joven lo sabe, y sabe además cuidarse de su contenido, como buen joven revolucionario de este país.

Mientras conversábamos del documental que circulaba pude percatarme que Tito Pepín, es un joven que siente y padece por su pueblo y me comentó de pronto muy pensativo: “La escultura que está a la entrada del pueblo no tiene nada que ver con los Jardínes Colgantes de Babilonia, pero le está creciendo una matica… creo que es una mata de laurel en la misma puntica… y son destructivas”.

   Cuando un joven cubano piensa, puede resultar conmovedor e inteligente. Tito Pepín, sabía en su condición de Guajiro al igual que su ancestro, de la calidad destructiva y de las características de la mata que crecía como de la magnitud del problema en ese sitio, en “la puntica”. Sabía que esa rama u otras que crecían por diferentes techos en Bauta desde hacía ya, nada tenía que ver con los fascinantes Jardínes de Babilonia, menos con los que él y su abuelo promovían en su extraordinaria finca, pero si sabía que podía provocar algo muy demoledor. Era verdad y también algo muy parecido a lo que en Bauta crecía desde hacía ya años a un costado del Teatro, en la hermosa casa que fue un día de la UJC Municipal y que ya tiene hoy un bosque completo encima, que crece, crece, crece… y van lo cortan y vuelve a crecer, y mientras crece destruye la edificación, solo cortan y sale a la luz nuevamente, y que empezó igual por una ramita, como las mismas que están creciendo y se pueden ver encima de diferentes organismos estatales en Artemisa, en Güira de Melena, en el Tribunal de Caimito y otros en Guanajay… y digamos que en Cuba entera.

Recordé como hacía tan solo unos días atrás junto a Ezequiel Sánchez Silva y Álvaro Pérez, dos grandes amigos artistas, hablábamos sobre este tema allí frente a la escultura bautense. Debatimos en ese momento sobre el futuro de las obras emplazadas en la naciente provincia de Artemisa, sobre su variedad de estilos, “su calidad” y sacamos a tono, la que se encontraba a la entrada de Bauta y frente a nosotros. Una verdadera escultura, aprobada en su momento por CODEMA, donde “La Matica de laurel”, ahora crecía. Esta obra fue realizada junto a otras a pocos metros de ahí, por dos grandes artistas valencianos y amigos de Cuba a finales del siglo pasado en esta localidad. Dos esculturas colosales que nos seducen por su fascinante minimalismo, dos obras que pasan inadvertidas para muchos, pero son dos obras que se integran respetuosamente a su entorno y que al verlas podemos respirar un verdadero ejemplo de la escultura ambiental, que se ha realizado en esta provincia y mi amigo Juan Quintanilla, sabe a qué me refiero cuando de escultura se trata. Según Ezequiel y Álvaro, sus autores son Julian Abril y Vicente Ortiz, dos escultores valencianos que un buen día llegaron a este pueblo y esculpieron estas piezas donándolas para Bauta y este país.

Tito Pepín, si bien me comentaba muy herido de “La Mata que crecía en la escultura del artista español…”, quedó prendido de lo que vió y solo me hablaba de aquellos jardínes de Babilonia con su grandiosa y enigmática flora, que construyó aquel rey Nabucodonosor II, que se convirtió en una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, que han sido sin dudas algo fastuoso que trascendió como un obsequio histórico a la memoria de la Humanidad. Según Tito Pepín, él quisiese hacer eso en la Finca de su abuelo tan llena de frutales, de mangos, con mameyes y guanábanas sobre un césped tan hermoso que quizás no tengan nada que envidiarles a los jardínes del rey persa. Por mi parte sabía que era verdad.

Pero, jardín y maleza, son dos conceptos muy diferentes, y eso lo sabe mi amigo el veterano combatiente muy indignado que estaba orgulloso de su sede de la UJC en Bauta que un día se dejó perder, un hombre digno que luchó en Angola, que cree en Cuba y en su Revolución, asegurándome que tenía hasta ganas de ir “pá arriba” a dar la queja en La Habana, ya que aquí no hacía efecto. Pero la azotea de la otrora UJC en Bauta, no es el jardín que embellece, es la maleza que destruye. Menos lo que Tito Pepín, vio en el documental del Discovery, tiene que ver con los techos donde crece la maleza, el olvido y abraza el abandono con sus raíces al lado del Teatro de Bauta, y a las que yo he nombrado como El síndrome de Babilonia… desde hace un buen tiempo después de que vengo presenciando en diferentes instituciones estatales, el deterioro de algunas de las mismas y como padecen igualmente del síndrome que las abraza, que las consume. ¡La hierba crece y no la cortan! Así dicen muchos, y además mi amigo de los combatientes de Bauta muy colérico… ¿Qué está pasando? Si bien no es una maravilla, es nuestro patrimonio, y es un raro fenómeno de abandono a la vista de todos que viene acrecentándose en el país, es sin dudas el abandono por parte de diferentes organismos y funcionarios locales. Es síntoma del olvido y la desidia, como si la ramita que crece, no hiciera daño al país, o no importase… o fuese necesario, crear un desglosado presupuesto con años de antelación, armar una súper brigada capacitada, planificar grúas o importar un veneno mortal traído de la propia Amazona, o lo peor… destruir la edificación para eliminar el problema de “cuestionadores e indignados” en torno al problema. ¿Quién es el responsable? Pero tampoco son los jardínes que quisiese ver Tito Pepín en su finca, es la pérdida de sensibilidad de muchos que, si bien ven esta crítica, se escuden en justificaciones. Pero… ¿con la maleza, con la hierba y árboles que ha crecido ya durante meses, años… que excusa pondrán? ¿Acaso hace falta un cálculo para ejercer esta noble labor? Pero cortar maleza, árboles en los tejados y las raíces que se disipan en las paredes de fachadas o en “verdaderas esculturas” a ojos vista de todos, no es un trabajo sobrenatural.

Tito Pepín, a pesar de ser un joven guajiro, y de ver El Paquete, tiene una gran sensibilidad por su pueblo, por esta isla y una gran fe en su proceso revolucionario y deseamos que nuestra Cuba supere muchos obstáculos institucionales, burocráticos y “mentales”, como asegura el profesor Calviño, que dejan al menos que la hierba crezca en distintas fachadas como la antigua casa que fue de la UJC en Bauta, donde mi amigo el veterano combatiente se encuentra indignado con razón. Pero… ¿Qué pasaría si los escultores españoles Julian Abril y Vicente Ortiz vieran sus obras consumidas al ocaso por la maleza? Unas esculturas donadas un día como símbolo de la solidaridad con la isla cubana y a Bauta.

Creo que, si al paso que van estas matas con todas sus malezas, no lograran convertirse en una maravilla de la Humanidad, convertidas en El síndrome de Babilonia… si de seguro borrarán de la faz de la tierra y de la memoria de sus habitantes edificaciones y monumentos como lo hermoso que fueron, antes que dejaran que la maleza con sus raíces exterminadoras la consumieran y la vertieran al olvido entre los escombros, como La Maravilla que un día fueron, o la idea es borrar el ayer y una cosa cierta es por la culpa de los que aún… no se indignan ni se indignarán.

El sindrome de Babilonia. DENYS SAN JORGE (2)

Callejón de los Perros/Bauta

Abril/2016

FOTO1 y 2: Escultura en Bauta de los artistas españoles Julian Abril y Vicente Ortiz.

 

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Las crónicas de Alter Ego nos restauran de la memoria*

2013 editorial UNICORNIO portada DENYS SAN JORGE

(…en torno al libro de ensayos: “Se busca un título” publicado por la Editorial Unicornio en el 2012 por el escritor bautense Carlos Jesús Cabrera)

POR Denys San Jorge Rodríguez

La primera vez que estuve algo cerca y supe de Alter Ego, como saber que existía… ese gran escritor que es hoy Carlos Jesús Cabrera, fue como en una situación medio que raptado dentro de un moscovich ruso. Entre un viaje Bauta-Boyeros-Bejucal y una escala en el psiquiátrico de La Habana [aquí hubo un antes y un después en la obra del gran escritor] donde dos amigos artistas Orlando Rodríguez López y Ezequiel Sánchez Silva, con los que iba destino UNEAC, decidieron hacerle una visita al otro que estaba hospitalizado en ese centro médico. Y yo ahí con miedo, apendejado… lo admito, y decidí quedarme dentro de la nave rusa, con temor a ese lugar y a Alter Ego [que por gusto no estaba ahí]. Recuerdo que los otros demoraron en su visita y tuve que subir las ventanillas encerrándome a pesar del calor, pues el moscovich comenzó a ser asediado por otros pacientes que venían a mí buscando: cigarros, comida, sexo… una experiencia tenebrosa con sudor y miedo.

Hace par de años Emilio Ichikawa, me comentó desde Miami vía mail, acerca de la poesía de Carlos Jesús Cabrera [dato que no sabía y le pregunté… ¿Quién coño es Carlos Jesús Cabrera?] el otro me afirmó, que era la mejor que se había escrito y era un orgullo para él de que en Cuba y más aún: “en nuestra Bauta” existiese un poeta de la talla de Carlos, tan descomunal… El restaurador anónimo, daba pie a ello a un libro extinto. Pero para nada anónimo, ¿Anónimo? Como plantease Francisco García González cuestionando, en nota crítica del Caimán Barbudo hace un tiempo atrás. Ese libro nos pertenecía a todos, éramos parte del, era irrevocable. “El otro” desde el monstruo, solo estaba deseoso y me exigía un ejemplar para él, que se lo mandase con alguna “mula”… yo siempre evadí el envío [al monstruo una candela… eso pensé] además también ya no quedaban ejemplares de ese libro de Alter Ego disponible… ya que fue un éxito editorial.

¿Pero como era posible? Ver escritor de esa valía recluido en un centro como aquel en Boyeros. Hace unos días me le acerque a Carlos Jesús Cabrera y le mostré el libro de Emilio Ichikawa, La escritura y el límite publicado aquí en Cuba, [tantas vecez leído y analizado por todos de mano en mano, gastado, sucio, mutilado, llegando al final hasta mi…un libro valioso, con hoy guardo con aprecio]. No pensaba asombrarlo, nunca imaginé eso. Dicho libro La escritura y el límite, que Alter Ego, nunca había visto desde su publicación en 1998 para mi asombro [y el del…] el autor lo había mencionado junto con Rolando Sánchez, Walter Benjamín, Mishima y Kenzaburo Oe, como también como Weber y Comte. Yo lo sabía pero Alter Ego no, nunca se había percatado, nadie se lo había dicho, un libro “extinto también”. ¿Cómo era posible? No importaba que el otro lo mencionara haciendo referencia e incluyéndolo en un párrafo que hablaba de manicomios y suicidios. Escritores también desgarrados y mutilados en un abismo sin fondo, quizás como yo dentro del moscovich aquel día. Alter Ego se conmovió al no saber de esa nota y estaba feliz por salir en esa página. La experiencia y la unión eran sin igual con los ojos enrojecidos, no importaba ese potaje intelectual de tanta soga y harakiri, de tanta muerte, sudor y miedo. Lo importante es que estaba ahí en esa página, ¿Qué importaba encontrarse entre harakiris y miedo?, y en la página donde el otro [por gusto no] lo comparaba junto a Rolando Sánchez, Walter Benjamín, Mishima y Kenzaburo Oe, sino por su talento desmedido, pues Carlos es tan grandes como esos otros, tan importante.

El escritor cubano Francisco García González en algún momento me habló de Carlos Jesús Cabrera, de su amistad y de la obra literaria del otro. Ya Alter Ego no estaba hospitalizado, había superado esa etapa. Como aquellos autores que hacía referencia el amigo filósofo. Residía ahora en su Rosa Marina natal, en un pequeño punto de la geografía bautense que le servía de inspiración, de horizonte para comenzar a crear después de diez años inactivo. Estaba trabajando además como asesor literario en la Casa de Cultura Municipal en Bauta y ahí fue donde lo conocí de verdad y ha surgido una amistad inquebrantable. Su obra es de un incalculable valor artístico el que posee, la cuentística, la novela Este era tu deseo, de fuerte contenido fue el regreso del hijo pródigo a las letras cubanas. Un gran regreso.

Ahora Carlos Jesús Cabrera, nos asombra y vislumbra [como siempre] después de recibir varios premios y el premio provincial de La pupila insomne a la obra de toda su vida, decidió reunir en un cuaderno, las crónicas realizadas [entre el antes, el después y… del moscovich]. Pero: ¿Por qué no publicar otra novela? Un cuaderno de cuento como El llanto del arpista, o uno de poesía como El restaurador anónimo, tan codiciado desde “el otro lado” u otra de un éxito tal como; Este era tu deseo, y aprovechar la oportunidad editorial. Pero no, es que Alter Ego, siempre piensa en los otros, artistas, intelectuales, amigos a los que en su vida él le ha dedicado tiempo, páginas y relatos críticos. Y también es una obra fuerte, merecedora de valores y premios, meritoria de la oportunidad. Ensayos publicados en el periódico el habanero [extinto ya] donde pasó lo mejor de la vanguardia artística, literaria y de pensamiento de la “antigua Habana”, de Cuba y de Bauta toda.

Para mi orgullo tuve la oportunidad de ilustrar la portada de este libro, y ver como Bauta cuenta con intelectuales como Carlos Jesús Cabrera, que en palabras de Whitman: “Quien toca a este libro, toca a un hombre”, que nos asombra ahora con un cuaderno así. Eso no falla. Un libro que muestra en su mayoría, la cultura que ha pasado por Bauta, en los últimos veinte años. Uniendo a fenómenos vanguardistas como el Grupo Orígenes con el Padre Ángel Gaztelu, con intelectuales de la talla de Francisco García González, Emilio Ichikawa, Ezequiel Sánchez Silva, Mongo P, Miguel Terry Valdespino, Erdwin Vichot e Israel García Fernández, entre otros tantos nacionales como Leonardo Padura, Senel Paz, Amir Valle, Roberto Zurbano y Gerardo Chijona, también textos críticos con temas nacionales e internacionales de pensamiento cultural y literario.

Creo es la inspiración o deuda de Carlos Jesús Cabrera, o el deseo de restaurarnos del olvido de esos años a nosotros, ese olvido que inspira y fortalece a pesar de todo y de sus circunstancias, de reintegrarnos de la memoria de papeles engavetados y de entre miles de recortes en un archivo bibliotecológico. Que nadie sabe que existen, que se publicaron, salvo los protagónicos que fueron homenajeados en su momento, orgullosos del hecho y que aún los conservan, como de contar con la amistad del escritor.

En un solo libro para gloria de todos, las crónicas de Alter Ego y Carlos Jesús Cabrera. Crónicas de altos valores como las de Guillermo Cabrera Infante, colosales. Como le dije en una ocasión a Miguel Terry Valdespino, este es un libro para los amigos y de los amigos, de todos nosotros, es de un importante clan… como Orígenes y movimientos vanguardistas, estuvo en lo cierto. Periódicos amarillos que con el tiempo, en desuso cualquier cubano puede usarlo en un acto sanitario, dígase otro harakiri o seppuku como el de Mishima o el mejor samurái, esos que llevan como el escritor japonés, la escritura muy al límite con miedo, a ese límite oculto, solitario que es el oficio de escribir. La letra herida, mutilada. El deleite máximo del arte contra el cuerpo. En buena hora, las letras nos devuelven la memoria de todos con un total éxito, arrasador.

Callejón de los Perros/Bauta-Cuba.

Enero 2013

*Palabras leídas en la presentación del libro Se busca un título en la Feria del libro en Artemisa 2013.

 

presentación PATRIA INTERIOR en la FERIA ARTEMISA 2013  (1) (Large)