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¿A quién le importa?

¿A quién le importa?

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POR Denys San Jorge

Bauta u Hoyo Colorado esun pueblo con una herencia obrera increíble, situado en el kilómetro 30 de la Carretera Central a Vuelta Abajo. En su tiempo fue nombrada “Ciudad de Futuro”…donde todavía hoy la añoran sus hijos o visitantes desde diversos confines del mundo, y la sueñan aún con su sempiterno Tanque, como la “aldea”, esa de la que siempre he estado muy orgulloso por su rica historia local. Años atrás el filósofo y escritor bautense Emilio Ichikawa, escribió: Para mi orgullo, Bauta es un pueblo cosmopolita. Incluso promiscuo. Es campo y costa. Criollez y extranjería…”.

Este pueblo de muchos, es ahora llevado al mundo del arte nuevamente. No por un artista graduado de la Escuela de Músicao por un pintor de la Academia San Alejandro, ni mucho menos por un cineasta de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, sino por un bautense apegado a su pueblo, autodidacta, que anda cada día por sus calles, buscando ese instante glorioso del flash que produce el obturador de su cámara y que le permite develar el retroceso de aquel aventurado lar, devenido en un lugar con calles rotas, con aguas pestilentes y “huertos sobre el pavimento”…Pero esa cámara también capta ciertas apatías sociales e infinitas, hacia bustos de ilustres, como el de Antonio Maceo, pero igual pudiese captar el mancillado busto deJosé Martí, cuyo escudo nacional en su base fue a parar hace años, quién sabe dónde.

Este artista vive acechando con su lente, las aceras intervenidas por indiferencias humanas, tanques de agua y escaleras que obstruyen el pasode ciudadanos, vertederos con aguas albañales en medio de avenidas, basureros sin limpiar en todos lados, terrenos de fútbol convertidos en potreros, obras constructivas sin terminar y otras esculturas destruidas a poco tiempo de ser inauguradas, entre otros golpes al rostro de quien nació en estas tierras.

Aparecen así otras incomprensiones aprovechando sus cotidianos recorridos, como el instante en que con su cámara fotográfica develó una bandera cubana que estuvo varios días colgando al revés en una institución estatal, descubriendo la más completa desidia, provocando que muchos se pregunten frente a estas indolencias: ¿Cuándo arreglarán esto? ¿Quiénes son los responsables? ¿¡Hasta cuándo!?… Pero no se escucha ni el eco de una respuesta, de nadie ni de ninguna índole…

Son en estos tópicos fotografiados, donde se pueden apreciar las desgarradoras imágenes “cotidianas” y planteamientos conceptuales de la exposición personal “¿A quién le importa?”, del bautense Rayce Cosculluela, trabajador del INDER en Bauta y un aficionado de las instantáneas, cuya obra ha impactado en el municipio sobre todo a quienes les molesta la depauperación de la Patria Chica. Su expo personal de fotografía, fue inaugurada el pasado 17 de noviembre en la Galería “Guerrero” del municipio.

Cuentan que el fotógrafo norteamericano Robert Capa comentaba a menudo: “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no te has acercado lo suficiente”. El bautense Cosculluela, se aproxima bastante al epicentro del tema y va más allá de rozar el problema… Lo cuestiona y promueve posibilidades éticas y lógicas de solución, abriendo todo un abanico coherente de razonamientos, como el enfrentamiento a lo mal hecho, y la ejemplaridad para hacerlo; porque sabe que cuando enfoca un objetivo y aprieta el disparador mitiga su sufrimiento en la esperanza de alguna solución, que lamentablemente nunca llega de dónde debe venir.

De esta forma atrapa el instante idóneo donde la indiferencia ataca, donde la erosión sofoca temores, donde todos son… o somos culpables. En las palabras al catálogo, la Lic. Miriam Vázquez planteó: “Convencidos de que los pueblos pueden guardar sus memorias para así no repetir sus errores, Cosculluela ha hecho esta colección de fotos realidades para el olvido y la indolencia no continúen teniendo un espacio entre los bautenses”. Esa es la intención del artista, crear consciencia en el violador y la autoridad que debe enfrentarlo, y archivar el presente demoledor para no volver a él.

Analizar esta exposición me hace recordar aquella colectiva en la que fui partícipe: “Las formas de las cosas que vendrán”… Bien aparatosa y agresiva en cuanto a planteamientos estéticos o conceptuales, donde se unieron pintores, escultores, músicos y escritores como Karoll W. Pérez Zambrano, Ezequiel Sánchez Silva, Adrián Infante, Orlando Rodríguez y Francisco García González, entre otros… Todos con un mismo objetivo formal y conceptual, enmascarado de detonante: cuestionar la actual situación social “en aquel entonces”, pero que aún hoy predomina, o peor, se ha acrecentado…Eso lo sabe el bautense Cosculluela, quien ha sabido andar cada rincón de este pedazo de Cuba para acercarse y captar la indisciplina en el momento justo, en el día a día bautense de estos últimos meses.

Ver estas imágenes y las intenciones estéticas del fotógrafo que documenta cada ángulo de su pueblo y su gente más común, me hace recordar los libros“La gente del abismo” de Jack London sobre aquella vida en el Londres del 1902, y “Cómo vive la otra mitad”, publicado en 1890, de Jacob August Riis, aquel foto-periodista que creó fastuosas imágenes críticas, cuyo propósito era ayudar con su arte a la mejor comprensión de los procesos sociales, a todas las clases de entonces.

Todo esto bien lo sabe de seguro el bautense Cosculluela, quien mantiene su cámara al hombro, como herramienta y vehículo para inmortalizar ese arte documental donde lo retrata todo, cada herida en suelo patrio y hasta el recorte del periódico “el artemiseño”, cuando en su primera plana salió editado: “El 26 es para Bauta”, en letras de gran porte rojas y más abajo, otro artículo con letras negras de similar altura “o parecidas” al anterior, con el titular… “Aunque ella no lo sepa”.

¿Quién no sabe qué? ¿Qué entendió este fotógrafo? Nos preguntamos todos. Se interpretaba la clara alusión a una crítica que el pueblo no aprobó en sus comentarios, por no sentirse merecedores de tan alta distinción por tener un pueblo en condiciones tales que no soportaría una visita de inspección, amén de los problemas de mal uso en presupuestos estatales utilizados en construcciones hoy sin terminar o “destruidas”, que adolecían de importancia social, ante otras, que sí merecían un aporte para beneplácito de los bautenses. Al final, no se escuchó más nada en torno a tan ingenua “pifia” que hoy muchos bautenses conservan en sus casas…y en torno a la “pifia” si lo fuera, porque era un satírico choteo a la localidad y que este artista del lente retoma una vez más en esta, su exposición personal con este “documento” documentado.

En esta exposición de fotos muy tradicionales, el autor deja intencionadamente la fecha y hora del instante gráfico, aparece también la defensa del sentido de pertenencia del autor, expuesto claramente al espectador, pues a él sí le interesa Bauta, y cómo mismo Cosculluela lo percibió en su lente, lo entendieron muchos que asistieron a verla, con un sentido lógico, como mismo admiramos sus fotos en pequeño formato y entendemos la cotidianidad que nos abruma, la que no entendemos, la que a veces nos concibe sentados una tarde, a disfrutar muy poéticamente, frente a un “basurero” intencionado, y queeste artista del lente mostró sabiamente a través de una pareja en similar situación. La costumbre de vivir en lo malo, lo feo, lo sucio, lo fétido nos ha permeado de tal forma, que una brisa de algo bueno, nos parece la gloria misma.

Cuando dejaba una nota en el libro de firmas de la Galería, pude percibir como una bautense bien dolida y con mucho sentido de pertenencia, dejó constancia con su letra de algo que debe llamar la atención: “¡Necesitamos un ejército de Rayce!”. Ojo con esto… Más parecía una súplica que una opinión sobre la expo-foto…Puede que sea cierto y la bautense sepa, qué al problema hay que tirarle de frente y en el arte críticocomo en la vida, hay que saber tirar y tirar bien, y el fotógrafo Cosculluela, cuál francotirador, ha acertado con los disparos de su arma, “la cámara”, en esta propuesta curatorial donde todo está linealmente expuesto frente al espectador.

¿Puede que hasta somos parte de “La gente del abismo” en nuestro “Hoyo Colorado”?, o sus intenciones artísticas, sean útiles para que “otros” vean “Cómo vive la otra mitad”… y actúen detrás de la evidencia de estas buenas fotos. He ahí lo paradójico dentro del arte, donde quizás no deban existir cuestionamientos hacia este arte que tanto necesitamos, sino se debe ir más allá de la imagen documentada por un artista, prestándole atención y hostigando al verdadero problema en su núcleo, que ha producido esta actitud ciudadana, sin castigo, impune, que el artista está reclamando para el bien de la sociedad.

Creo sin dudas que el bautense Rayce Cosculluela no se lava las manos… asume el reto y sabe que “el Arte es un arma de lucha” y conoce, sin importarle, del fatídico boomerang que puede ocasionarle una exposición fotográfica cuando planteó:“¿A quién le importa?”

Hay que ver a la larga, a quienes les atañen estos problemas “fotográficos”, que al final son de todos ya que están bien documentados. Pero como al fotógrafo Rayce Cosculluela, a todos nos duele y nos es cara Bauta… Si no actuamos así a través del arte, si no nos arriesgamos y criticamos educando a la sociedad, sobre estas indolencias de todo tipo, el mundo se nos derrumbará perdiendo toda una nación con su identidad… y dejaríamos de ser cubanos.

1-002-large1-001-largedsc00207-largeimg_6456-large-largeDenys San Jorge

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Enero/2017

FOTOS 1, 2, 3, 4: Exposición ¿A quién le importa? de Rayce.

FOTO 5: Con el fotografo Rayce Cosculluela a la izquierda.

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¿Callejoperrenses?

¿Callejoperrenses?

14POR Denys San Jorge

En medio de Navidades, recibí un saludo inesperado y muy afectuoso. Mi amigo Franky, desde Canadá mandaba un afectivo abrazo, con un mensaje desde Montreal a mi familia con la cierta ironía que caracteriza su excelente literatura: “abrazos a los callejoperrenses”.Francisco García González (Franky),nunca puede dejar de escribir sin dejar nota de su buen humor y aparte de ser caimitense del poblado de Caimito del Guayabal se nombraba estando aquí con orgullo como un bautense ahí en lo profundo de la Calle Martí, y un día ironizando igual, me dijo que yo vivía en “DogAlley”. Estaba igualmente en lo cierto.

El Callejón de los Perros, era el lugar donde crecí junto a Ediel (El Pulga), Eduardito, Yeney, Mayelín y Ramón (Cajetilla), tambien con Raulito y su hermano Pitico, igual con mi hermano Evelio. “Teóricamente” es mi barrio, mi cuadra o al menos nuestros “ancestros” se la apropiaron cien metros más abajo e hicieron suya. Eso lo sabe desde Barcelona Abilio Estévez, quien tenía su familia ahí en el originario Callejón de los Perros, y también Emilio Ichikawa, en Homestead, Florida, quien nació en esa calle nombrada también en los años 40 como Julio Carrasco, en honor a un poeta nacido en San Juan de los Remedios y en condición de emigrado radicado en Bauta, quien falleciera el 20 de octubre de 1928.

En el Diccionario de la Lengua Española (en su 22.ª edición), de 2001, muestra como el adjetivo gentilicio, es aquel que «denota la procedencia geográfica de las personas». Hipotéticamente El Callejón… era un camino entre palmeras que conducía a la antigua laguna, donde el Marqués de Monte Hermoso tenía su Hato del Ariguanabo, dicen que a inicios de siglo te detenías ahí y solo veías al oeste lo que sería mi cuadra que era solo monte y yerbazales, más allá… no había futuro en aquella bajada, menos procedencia geográfica para identificarse en un gentilicio.

Pero para inicios de la década del cuarenta, del antiguo y verdadero Callejón de los Perros,se desprendieron dos delgadas líneas en forma de calle que era todo un potrerillo formando una manzana. La zona había sido tomada por emigrantes que armaron algún chalet de renta y otros pinareños que llegaron ocupando el potrerillo, armando así ciertas casascon el objetivo de entrar a trabajar como “bautenses”, en la moderna fábrica textil del americano Hedges. Poco después la zona del potrerillo la fueron urbanizando y sus habitantes, no quisieron nombrarse como “potrerillenses”, y comenzaron a nombrarla Callejón de los Perros, sin el consentimiento de los otros de cien metros más arriba.

Cosas del cubaneo y la indisciplina, con aquello lapidario a plan de machete de: “Lo hice porque me dio la gana”. Era verdad. Según en un artículo publicado ahora en la Revista Palabra Nueva, del mes pasado de octubre, cuando publica “¡Oh, la idiosincrasia!”, un texto de año 1949, publicado originalmente en la revista norteamericana Selecciones del Reader´sDigest, nos muestra algo que pudiese venir a tono con aquellos que un día ocuparon mi barrio: “Jamás habléis de lógica con los cubanos, pues esta implica razonamiento y mesura, y ellos son hiperbólicos y desmesurados”.

No era lógicoentender para aquellos primarios “callejoperrenses” quienes ponían bonita su cuadra más arriba, pero tampoco desacertado la intención de los emigrantes en el nuevo barrio más abajo, de hacerse notar frente a una clase media superiory obrera de bautenses bien orgullosa. Cuando los originarios “callejoperrenses” o “carrascoenses” vieron la desfachatez de los “extranjeros”, quizás pudieron sentirse indignados al ver como aquellos emigrantes del potrerillo se apropiaban de sus gentilicios a pocos metros. Me hizo recordar a Alberto (el Gallego), un día sentado en mi casa cuando me comentó de aquel Alcalde Jorge Godínez cuando nombró el otro Callejón de los Perros creado por la indisciplina social o aquel “Callejoncito”, con su nombre en vida.

En la Grecia antigua, los griegos usaron diferentes gentilicios y decían que eran “helenos”, los que fueron derribados con lanza y espadas en la batalla de las Termópilas, se denominaron así mismos como helenos. Para Homero, que en la Ilíada afirma, como las fuerzas griegas que asediaban Troya aparecen con tres calificativos disímiles: los argivos, los dánaos y los aqueos, pero no dejan de ser puros griegos. Igual cierto mambí procedente de que llegó en la invasión a Bauta

En la República los de Bauta bien pudieran ser hoyocoloraenses por aquel Hoyo Colorado que salía en el libro del Censo de 1943. Hoy sería mejor nombrarse bautenses y derivarían en un variopinto de gentilicios microscópicos, como: yumurienses, santaemilienses, belicaenses y hasta en cubalinenses, esta última por aquella compañía petrolera Cuban Line Corporation, que había en una loma cerca del pueblo y derivó en un barrio urbanizado por el cubaneo popular comoCubalina.

Pero para el Alcalde Godínez en 1946, nunca imaginaría que quizás basura y alcaldía era sinónimo de callejón o potrerillo, quizás ni sabía qué en los siglos pasados en el mediterráneo, el “heleno” adoptó un significado más extendido, refiriéndose a los pueblos civilizados, en contraposición con el término bárbaro, que aludía a los incivilizados, pero el lío “armado” entre los “callejoperrenses” y “carrascoense” del este contra los del oeste bautense había que arreglarlo un poco en aquel siniestro lugar donde todos querían ser los “helenos”, tan propenso a verter basura, donde ya se habían asentados algunos emigrantes y puso su nombre “Jorge Godínez” a aquel “callejoncito”.El Alcalde no quería lío en el pueblo, al menos para las próximas elecciones. Entonces los del oeste, comenzarían a nombrarse muy orgullosos con el gentilicio del Alcalde como “godinenses” y los emigrantes pinareños en la zona ocupada del oeste comenzaron a insinuar que les resultaba más interesante, que podrían pasar ahora hasta por “londinenses”.

Podríamos hasta aceptar un día que alguien nos insinúe en mi barrio que somos “godínenses”, como bien me afirmó Alberto (el Gallego), o “carrascoense” como un día me insinuó el poeta Carlos Jesús, que tanto admirara al poeta masón Julio Carrasco, nombrado como un poeta del dolor.

Frankyaunque no le gustaba la poesía admiraba al poeta del dolor y tiene razón cuando escribe cuentos de emigrantes como: “RememberClifford”, y aunque aquí tenía un variopinto de gentilicios antes de emigrar, ahora tiene otros y dice que: “quizás sea aprendiz de “montrealense” o de escritor “montrealense, y parte de esta ciudad es a través de lo que escribo y leo, que nada o poco tiene que ver con Montreal”.

Como mismo José Ramón (Cajetilla) siente orgullo por su gentilicio y no lo olvida, en Miami fue a un concierto de un destacado músico cubano que tiene familia en nuestro barrio y le “gritó” desde el público muy orgulloso: “¡La Gente del Callejón de los Perros!”, y el cantante comenzó a buscar “aquel” que dijo el nombre del barrio suyo también y al identificarlo, lo abrazó con alegría y recordó de seguro cuando jugaban juntos baseball en el terreno de la Vallita o Cayo de la Rosa, donde Cajetilla terminó cantando y bailando en aquel emblemático concierto, junto al cantante y compositor cubano.

La misma sensación del gentilicio la tuve hace unos días, cuando el bloguero Manuel Alejandro, me dijo que tenía algunos “seguidores callejoperrenses” que compartían mis post por Twitter sin yo saber… y estaba en lo cierto, si entendemos que mi Blog es El Callejón de los Perros.

Tampoco Yeney y Mayelín, aunque emigraron y sean ahora unas miamenses en todo su esplendor dejaría de identificarse con el gentilicio del barrio. Igualmente, Ediel (El Pulga) emigrado en Barcelona y Eduardito por San Sebastián, quienes adoptaron nuevos gentilicios, nunca dejarán de ser “callejoperrenses”, aunque ahora se consideran barcelonistas porque le van a Messi cuando juega en el Barcelona, como mismo mi antiguo vecino el bautense Emilio Ichikawa es también un “callejoperrense” o un “carrascoense”que seguro leyó muchas veces al poeta del dolor Julio Carrasco. Lo sabe igual Raulito en Tampa, quien se considera con orgullo del Callejón.

Franky tiene mucha razón cuando me dijo desde Montreal: “Aquí los latinos decimos montrealenses y los de la provincia de Quebec, quebecuás o quebecos”. Yo nunca me he preguntado si me siento montrealense o no, vivo aquí y ya, ahora funciono en modo montrealense anglófono, no sé si sienta sentimientos de pertenencia a esta ciudad que sin dudas me ha dado mucho, Montreal es una ciudad amable, aquí el capitalismo fluye sin agresividad, no sé quién me roba mi plusvalía, pero eso no me importa, mi ladrón de plusvalía es todo un caballero y hasta me permite soñar con un “futuro mejor””.

La última vez que vino, estuvo aquí en mi casa dentro del Callejón de los Perros, conversamos mucho. No sabría cómo identificarlo a él, si caimitense o guayabalense. en su condición de emigrante honorario y prestigioso,en estepotrerillo urbanizadosería todo un“callejoperrense”, ya que varios amigos tiene por aquí, que le estiman, que bien podría darle el título honorifico de Hijo Ilustre del barrio o del potrerillo godinense, aunque ahora él sea todo uncaballero canadiense.

Si le aplicamos nuestra lógica matemática, decimos con orgullo que somos de todo un poco, somos hasta “helenos” como la lógica del cubaneo y propensos a incrementar nuestros gentilicios, si por casualidad mañana me mudo para Antillas, en Holguín, donde sería un antillense y eso el pintor Ezequiel Sánchez Silva lo sabe. Sin dudas estos “callejoperrenses” diseminados por el orbe, seguirán asumiendo su gentilicio nativo y siendo “cubanos” en todo su esplendor, como mi buen estimado amigo Franky, estén todos donde estén.

Denys San Jorge Rodríguez

Callejón de los Perros

Noviembre 2016

FOTO 1. Antiguo “potrerillo” en 1935, devenido en Callejón de los Perros y Julio Carrasco a la fuerza por un grupo de emigrantes pinareños, después calle Jorge Godínez. Hoy mi cuadra (Callejón de los Perros). Vista de la esquina de la zanja.

Estoy pál agua…

el-arte-de-flotar-carboncillo-lienzo-73x100cm-largePOR Denys San Jorge

Dice la jerga popular que “el artista flota, es un corcho”. Quizás sea cierto y para muchos sea una diatriba. Como que siempre a los cubanos le han interesado las posibilidades del clásico proverbio insular“flotar o hundirse”y ha estado unido a la vida práctica y en cualquier medio, en esas circunstancias actuales e insulares. Sea en el negocio, en el trabajo, en el día a día o mar adentro… Ha sido sin dudas una detonante y una preocupación matemática el resultado final en la que todos saben que impera el clásico de, dos más dos es igual a cuatro y a veces ni queremos meter un dedo en el agua esa…

Desde niño –y aún hoy– era común escuchar igualmente en el refranero popular: “Estoy pá un bote” y estaba consciente –en aquel momento– que mi tierra era el centro del mundo y no había más. Pero, siempre me llamó la atención la frase a veces lapidaria cuando se pronunciaba a mi lado. No lo niego. Mientras crecía oía cómo iban desapareciendo algunos amigos y vecinos, y tampoco me creía el chiste que la tierra era redonda, menos que giraba. Me agradaba la mística idea antigua, de la tierra sobre la tortuga y los elefantes. Era más gráfica, más a lo cómic.

Con el tiempo comencé a entender que,en Cuba los cubanos armaban una balsa, un bote, un almendrón de los cincuenta, algo que llamaban “artefacto” ypartían al infinito e imaginaba que,al impactar con el borde del horizonte, podrían caerse de la tierra –y de no ser redonda– más debajo de aquellos elefantes y la tortuga al abismo. Siempre me cuestionaba… ¿adónde iban mis vecinos?Con los años escuché un día del Mariel y definitivamente me aclararon que la tierra no era redonda, que había más tierras, más agua… y que nadie se caía más allá de los elefantes y la tortuga, ya que estos no existían, pero sí que “los artefactos” se hundían en un abismo verdadero que era el mar –con mis vecinosincluidos– y entendí que había mucha agua, entre mi barrio y la meta.

La exposición personal “Ilusiones sumergidas” del artista de la plástica Gerlys Álvarez Chacón, expuesta en la Galería CASA 8, está anclada en la calle 8 como un bote, con todas sus ilusiones pueblerinas o globales, ahí en el centro del Vedado capitalino. Nos propone como tema el aislamiento, en todas sus manifestaciones, donde el clásico…“flotar o hundirse”, está presente y el agua es la protagonista de sus sugerentes composiciones.

Ahora, con estas propuestas expuestas en la calle ocho del Vedado y que han marcado a millones de cubanos, han mutado un poco a sus proposiciones formales primarias y se ha dibujado el mismo, sobre el soporte, mirando más allá al infinito del horizonte o “abajo” a donde se hunde su mar en el abismo. Con estas obras solo nos cuestionamos y nos hace pensar: ¿Y después que todos se han ido por esa agua? Quizás nos quedamos en soledad, solo diciendo un triste adiós, hundiéndonos en un mar con todas las ilusiones en soledad como bien plantea el artista.

Cuando comencé a disfrutar hace años de las obras del pintor Gerlys, me hizo recordar la historia épica de un bautense “vecino” y amigo de mi familia, que salió publicada en el periódico chileno The Clinic, escrito por el narrador cubano Francisco García González. Una historia desgarradora, que muchos se pudieran identificar, como mismo nos identificamos todos con estas obras deGerlys. El balsero, el bote, la balsa fecunda, su propio autorretrato, el agua… son los protagonistas.

La exposición “IlusionesSumergidas”, es el reflejo de la sociedad cubana actual con todos sus sueños cotidianosy eso puede apreciarse magistralmente en sus obras como “El via-cruxis de un náufrago”,donde el artista yace crucificado sobre esa agua, y es quizás esa agua foránea, la interna o la realidad circundante que agobia al artista y nos hechiza como espectador a un posible viaje. Mejor viaje elíptico no pudiese ser dentro de la utopía del arte con estas obras.

Cuando me detuve frente a la obra “Cambio”, imaginé una nostalgia a los otros, supuse una partida o un encerramiento, a ese aislamiento que el artista convoca con estas piezas, sin embargo, en otras piezas no hay agua posible pero quizás son el motor impulsor para coquetear con el límite, ese que nos impone las vivencias cotidianas, que nos impulsan o nos detienen, como el tríptico “Autocensura”.

Gerlys, es uno de esosartistasdentro el Arte Cubano que pinta su pueblo de Mariel, su gente y es un cubano de esos que no deja de mirar esos otros horizontes sobre el soporte visual, dónde están reflejados “los otros”, que se han ido y que también pinta, que quizás hasta imaginan como fantasmas desde el soporte al pintor del pueblito de Mariel, como “el otro” que ha quedado rodeado de esa agua que le inspira. El agua tormentosa.

El artista, goza con el dibujo, quizás sean sus sabias intenciones de permanecer sitiado por tanta agua yflotar, menos “hundirse” en esa agua, donde logra un nivel de detalle increíble en sus obras, escenificando magistralmente a través de su discurso poético, eso que Virgilio Piñera llamó “la maldita circunstancia del agua por todas partes”, con esa línea divisoria y agresiva que nos impulsa al riesgo, y en vez de pedir el clásico bote…mirando sus obras exclamamos a los cuatro vientos: ¡Estoy pál agua! ¿Por qué no?

Y quizás sea el agua de un río, una poceta o una cuba de madera, pero sin dudas es el agua pictórica de Gerlys,que, aunque no logremos flotar como un corcho y solo nos hundamos en esascircunstancias del artista que también son nuestras, lo gozaremos cada día con todas nuestras ilusiones posibles que seguirán flotando a la deriva y eso el artista, lo sabe.

el-via-cruxis-de-un-naufrago-carboncillo-lienzo-150x80cm-largeEl via-cruxis de un naúfrago

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De izq a derecha, el artista con camisa a azul.

Denys San Jorge Rodríguez

Callejón de los Perros/Bauta

Diciembre/2016

FOTO 1: El arte de flotar-carboncillo lienzo-73x100cm

 

La cultura de Bauta ayer y hoy

La cultura de Bauta ayer y hoy

1 001 (Large)Por Denys San Jorge Rodríguez

Bauta, en lo cultural tiene mucho que contar, ya que es un lugar que nunca ha estado quieto y es mi deber tratar de hablar de todos sin excepción. Para mi orgullo, Bauta es un municipio que ha creado y que ha respirado buena cultura a través de toda su historia, llevándola muy adentro, en la sangre; y los artistas e intelectuales que la visitan o la “escuchan”, cuando llegan a interactuar con nosotros desde la capital habanera, México o el propio Washington D.C., se sienten impresionados, atraídos y seducidos por la energía cultural que se respira en el terruño cada día. Como me dijo un amigo recientemente, y muy agradecido, con mucho orgullo: en Bauta la “cosa” es distinta, no hay comparación.

Hace ya unos años el escritor y periodista Miguel Terry Valdespino, quien siente a este pueblo muy adentro y a sus amigos artistas, me aseveró que Bauta era algo así a una capital cultural de la antigua provincia de La Habana en toda su extensión. Hoy, dividida en dos, y en la parte que nos tocó estar repartidos, su latido es intenso en esta rama, que repercute incluso en la propia capital, Artemisa, con la mayoría de las obras plásticas y de artistas bautenses en lugares prominentes y privilegiados de dicha ciudad. Es muy cierto. Viene a tono entonces el proverbio popular cuando plantea que uno cosecha lo que siembra, es un hecho que se esparció consecutivamente desde hace décadas. Como también en muchas ocasiones se ha afirmado que los pueblos que tienen memoria y la conservan, o al menos “se atreven” a conservarla, progresan, quizás ahí esté la receta oculta. Aunque sea poco a poco, avanzan a un buen ritmo trascendiendo a lo universal. Así dicen y es verdad.

El despegue cultural se debe en gran parte al Mons. Ángel Gaztelu Gorriti, (Navarra, 1914–Miami, 2003), quien vino a bendecir con toda su bondad esta tierra, en la que ofició desde inicios de la década de 1940 hasta el año 1957. Después, nombres como el del poeta Carlos Jesús Cabrera Enríquez, calificado por Alberto Guerra Naranjo como un poeta del dolor, y que falleciera hace dos años, son inseparables de este terruño. Carlos, gran admirador del Padre Gaztelu, nos enseñó apasionadamente a creer a través de sus ensayos en el fenómeno de Orígenes, fue un gran promotor cultural con su peña Tarde de Pueblo y creó, desde Bauta, obras como el poemario multi-premiado El restaurador anónimo, ensayos que recopiló en Se busca un título, la colección de cuentos Con zarpas de terciopelo y su novela Este era tu deseo.

Para mi orgullo, anteriormente existieron personalidades que tuvieron gran repercusión en la cultura del municipio, como el maestro Carlos Valdés Rosas y ese otro poeta del dolor, el masón Julio Carrasco Herrera, cuyos bustos fueron develados en el parque municipal en la década de 1940. Este último inspiró a sus coterráneos a que le dedicaran una calle, cerca de mi casa, en la primera mitad del siglo XX, que me enorgullece y que bien merece el rescate de su nombre para los transeúntes. Bien lo sabe Abilio Estévez, que desde Barcelona, donde reside, me ha contado anécdotas interesantes de cuando él caminaba por ese mismo trillo asfaltado donde residió su familia, que después dejó de llamarse así y devino en el popular Callejón de los Perros (mi barrio), y hasta lo ha citado en sus novelas publicadas en Europa y en ensayos que vieron la luz en la revista de la Uneac, La Gaceta de Cuba; también lo sabe Emilio Ichikawa, que vivía ahí mismo, muy cerca de mi casa y donde creó sus libros: El pensamiento agónico o La escritura y el límite.

Bauta, ha tenido además intelectuales como el masón René Valdés Acosta, nuestro primer historiador municipal, con una visión muy revolucionaria en toda su dimensión, y que tanto nos legó en ese libro llamado Con la Kodak del Recuerdo y los Viejos Cafés Bautenses, publicado en la década del cuarenta y del que el propio Abilio Estévez guarda un ejemplar con mucho celo.

Volviendo al Padre Gaztelu, autor del poemario Gradual de laudes, que bien sabía de la importancia de la cultura y de su palpitar en su época, se sintió atrapado más que nadie en este otro Edén cubano y convirtió su parroquia en el punto de fuga para que varios creadores, conducidos por José Lezama Lima, expresaran lo más universal y lo mejor de lo cubano. Apareció entonces en el territorio, gracias a él, esa amalgama de intelectuales que después ha trascendido como Grupo Orígenes. Ellos dejaron, para deleite de nosotros, una huella inmortal en las grandes obras que hasta hoy se encuentran en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en Bauta, y en la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad, en la Playa de Baracoa. Estos templos recibieron un día al gran Guillermo Cabrera Infante, para bautizar a su querida hija Ana, seguro vino otras veces, como el destacado Guy Pérez Cisneros, igualmente colaborador de Orígenes. Aquí mismo en Bauta Eliseo Diego leyó por primera vez “En la calzada de Jesús del Monte”. También hubo matrimonios tan célebres y trascendentales como los de Eliseo Diego y Bella García Marruz, o las nupcias del destacado Domingo Ravenet con su querida Raquel Ramírez, quienes llegaron al pueblo para unirse bajo la bendición del Padre Gaztelu.

El Premio Nobel de Literatura John Steinbeck, afirmó: Por el grosor del polvo en los lomos de los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de su pueblo”, y eso no ocurre en la tan activa Biblioteca Municipal, donde no hay polvo y constantemente se hacen eventos, peñas… y en la que un buen día las especialistas María Virginia Pérez y Silvia Amaro fundaron ese proyecto tan maravilloso que no ha tenido fin: “Tras la huella de Orígenes”, en busca de los pasos que comenzaron los origenistas en la localidad en la década del cuarenta del pasado siglo XX. Este evento se ha mantenido con un rigor exquisito en esa biblioteca, ahora en manos de su directora Damaris Camacho, con una serie de eventos anuales en honor al Padre Gaztelu y un grupo maravilloso de tesoreras literarias como Mercedes Rodríguez, una de las más veteranas y activas trabajadoras de la cultura en el municipio.

A estas citas han acudido decenas de personalidades durante todos estos años para honrar a los origenistas, entre ellas: Mons. Carlos Manuel de Céspedes, José María Vitier, Luigi Bonazzi Nuncio Apostólico del Vaticano en Cuba, Ciro Bianchi, Pablo Armando Fernández, Cintio Vitier, Lina de Feria, Fina García Marruz y Guillermo Rodríguez Rivera. También han venido a disímiles espacios culturales de la Biblioteca, para homenajear al Padre Gaztelu y a Orígenes, pues han creído en nuestro pasado, Eduardo Heras León, Senel Paz, Alberto Guerra Naranjo y Luis García Peraza, entre muchos otros.

Pero es esa Biblioteca, tan cercana espacialmente a la Iglesia Católica, el lugar donde hace más de sesenta años el Padre Gaztelu tenía su Academia José Martí para formar ahí seres humanos con una inmensa bondad y mucho patriotismo, enseñar el cultivo a la identidad, a la cultura nacional y local, vinculando la historia con lo religioso. El sitio está hechizado con su buena energía, según nos comentara en el interior de la Iglesia el poeta Roberto Manzano, quien afirmaba estar sintiendo al propio Padre Gaztelu y a los origenistas a su alrededor. Todos quedamos orgullosos y sonreímos. Era esa sensación que solo un poeta e intelectual sabe percibir, más cuando lleva la cultura nacional y su historia tan adentro.

Bauta tiene una paladar en homenaje a Mongo P, creada por la artesana Zoila Díaz. Por este espacio han pasado incontables intelectuales de la cultura cubana de dentro y fuera de la isla.

En el Municipio han nacido o vivido grandes caricaturistas como René de la Nuez y Roberto Hernández Guerrero, decimistas como Homero Montesinos Viñas, actores como Rogelio Blaín y Enrique Molina, periodistas como Fulvio Fuentes y fotorreporteros como Félix Arencibia. Su primer graduado de la Academia San Alejandro, en la década del cincuenta y con Título de Oro, camina hoy por las calles de Bauta y es el escultor Alberto Fernández Perera, con obras emplazadas en la Logia Salvador Cisneros de la localidad y en diferentes lugares de Cuba.

También desde Bauta se han realizado guiones de cine y obras literarias, como las escritas en la calle Martí por el narrador y guionista de cine Francisco García González: ¿Qué quieren las mujeres?, Historia sexual de la nación, y cuentos como En el kilómetro 36, que inspiró la película Lisanka y su relato La cosa humana, llevado al cine recientemente por el cineasta Gerardo Chijona. También en esa misma calle, vivió la joven cineasta Jessi Lezcano cuando hizo su cortometraje de ficción Moscú Rojo, a partir de un cuento de mi autoría.

Para mi orgullo, ingresé en esa Casa de Cultura Municipal, donde un día conocí al caricaturista y pintor Ezequiel Sánchez Silva, al escultor Orlando Rodríguez López y al pintor Domingo Pérez Vidal, tres buenos amigos y tres maestros de las últimas generaciones de artistas en este pueblo. Ezequiel, que después fundó el Grupo Guerrero, en honor a nuestro caricaturista insigne, junto a Yosvany Tejeiro y Alen Lauzán, y que colaboró en aquella publicación nombrada El Puente de la Sección de Literatura del Club UNESCO de Bauta y en pleno Período Especial, del que aún veo hoy mi ejemplar hecho a mano, y me encantan esos textos que ahí aparecen, de Héctor de la Torre Borchardt, Alberto Basabé y Alberto Domingo.

Diferentes intelectuales han enarbolado bien alto el orgullo por la cultura cubana como el escultor Juan Narciso Quintanilla, con su obra al Titán de Bronce, en el parque municipal, que develara Eusebio Leal, y que un día junto a Karoll W. Pérez, realizara el monumento más alto al Che Guevara a nivel mundial, con una altura de 8.73 metros y 26 toneladas de peso, hace unos años atrás en La Coruña, España. También Karoll, se unió en su momento a Humberto Escuela en el grupo Hoyo Colorado, donde entonó aquella canción protesta “Di que noque rodó el mundo, contra la administración de George W. Bush, y también ha realizado diferentes videoclips como el que le hiciera a Pedrito Calvo. De este pueblo son también Joel Cuesta, de la clásica agrupación de los Van Van y Abelito Gutiérrez de Adalberto Álvarez y su Son. También este pueblo, le inspiró mucho a Adalberto Rabeiro, llamado El Niño de Bauta, quien fundó el Grupo Cristal, que mantiene su peña en el Museo Municipal con un buen impacto en la localidad.

Bauta, desde la Cultura, rememora muchas emociones como las sentidas junto a “El Ñengue” Quiala, que cantó en la Orquesta Ritmo Oriental; ha inspirado al laudista Edwin Vichot, a la cantante Mitza Hernández, a Gilberto Morales (Guambím), a la banda de Los Zenith, que aún hoy después de décadas tienen una popular peña; como mismo la tiene el músico Israel García (El Cachy) con su Grupo Cachiván, quien le ha dedicado también canciones a su pueblo.

Diferentes creadores han emigrado hacia acá, asumiendo el terruño muy adentro como los pintores Ezequiel Sánchez Silva, Águedo Alonso, Ángel Silvestre, Adrián Infante y el poeta Jesús Sama Pacheco, otros en cambio, también han partido de ella y la han criticado, la han sufrido y hasta también la han amado o quizás la han añorado, como Alen Lauzán, quién hizo en pleno Período Especial aquellas caricaturas emblemáticas con protagonistas populares del pueblo y que hace poco realizó un dibujo ingenuo y muy fastuoso desde Chile, de una vista aérea en su estilo de toda la geografía bautense, con mucho detalle, un dibujo que para mí es el mejor que ha hecho, sin ironía y sin choteo, con un fascinante colorido y que ahora está en un costado del cine teatro Suárez. También esta Iván de la Nuez, que escribe relatos desde Europa sobre su natal Playa de Baracoa, ahí en la costa bautense. Al igual Yerandy Pozo quién hizo aquí obras de humor gráfico, descontextualizando el Tanque del Acueducto y el Teatro Municipal, devenido este último en un momento trágico en Funeraria; cómo mismo hiciera sus obras Yan Cuan desde el pueblo de Corralillo; o el teatro que soñara Dagoberto Luaces en su momento; y el narrador Luis Delgado Alfonso con aquel cuento El prospecto sobre un pelotero local publicado en la antología de cuentos de pelota Escribas en el Estadio y que ahora desde Grecia, realiza fotografías y estrenó en un festival europeo su primer cortometraje de ficción titulado Another Walk Around.

Otros creadores de la plástica siguen soñándola entre sus calles día a día bajo el fuerte sol y las actuales circunstancias, como el caricaturista Yoemnis Batista, quien a humorizado su pueblo; Rael Capote ha obsequiado mosaicos al Vaticano; Oslier Pérez esculpe en la Cubalina; Javier Trutié funde sus creaciones al rojo vivo del duro bronce; y el maestro Mendiola desde Playa Baracoa se hace sentir con sus pinceles entre el rugir de las olas. Juan José Jordán escribe sus obras de teatro desde la loma de Anafe; también la sueñan en el teatro Isbel García, actual director del grupo Danza Unidos; o el grupo de Teatro al Límite de Jorge Juan Fernández (El Chino); desde aquí la poeta Mireisy García se inspira; un Tomás Delfín Hernández escribe una novela fastuosa que ganó premios sobre las realidades de un pasado desgarrador, como el escritor y editor Osvaldo de la Caridad Padrón Guás, este último con su peña De puño y Letra, es un promotor increíble y por su espacio cultural han transitado intelectuales como Daniel Chavarría, Senel Paz y Omar Felipe Mauri. Esta localidad tiene en su Casa de Cultura su grupo de rumba Obbaniké y mantiene su Brigada de Instructores de Arte José Martí, con creadores como Dianelis González, William González (El Tati), Bárbara, Rosmery y Sandra Fonseca, entre otros.

Para mí pensar en Bauta es recordar otros amigos artistas e intelectuales con los que crecí como la trovadora Ivette Pacheco, Yosvany Tejeiro, Litza Quesada, Vilma Vidal, Aliett Kramer, Inti Abascal, la pintora naif Dionis Arango, Anita y Onil Frade, o el pintor Johan García y su padre Robertico. Es pensar en esa historia local con esos cuadros de Mariano Rodríguez y el vía crucis de René Portocarrero, en la Iglesia Católica, que me sedujeron desde niño. Cuando crecí, traté de aprender esa historia local, tan importante y latente, donde después me motivaron a crear una peña como la creada por mi amigo Osvaldo de la Caridad Padrón De puño y Letra, en honor igualmente al Padre Gaztelu en esa misma Biblioteca Municipal, y que nombré Mezcla que aunque ahora estén ambas detenidas por falta de presupuesto… transitaron destacados intelectuales como René de la Nuez, Andrés Vasques de Sola, Rafael Acosta de Arriba, Jorge Rivas Rodríguez, Arístides Hernández Guerrero (Ares), Nelson Herrera Ysla, Isabel Pérez, Virginia Alberdi, Araceli Carranza, Chrislie Pérez e igualmente los coleccionistas cubanoamericanos Emilio Cueto y Jesús Fernández Torna, y al verse aquí han quedado seducidos con los recuerdos, palpitantes en el pueblo, de Orígenes y la historia local.

Hoy Bauta hereda mucha energía y vibra en la cultura, por los que han dejado su huella de alguna forma, estén o no estén físicamente con nosotros y por aquellos que aman y luchan por la Cultura Cubana aquí dentro, como ese Departamento de Programación y su directora Bárbara Cabrera Brito, que junto a los artistas insisten en los sueños, contra todas las barreras posibles o raras mentalidades.

Decir Bauta es pensar en buenos amigos de la Cultura Cubana que ya no están, como la periodista Maricela Menéndez, el músico Adalberto Rabeiro, el compositor Carlos García y el poeta Carlos Jesús Cabrera, que nos iluminan por el buen camino.

Creo bien claro, como decía Theodor Heuss: Cada pueblo tiene la ingenua convicción de ser la mejor ocurrencia de Dios y los bautenses nunca nos quedamos atrás, nunca nos dormimos, aunque la pelea sea dura sabiendo que muchas cosas no estén bien o se fantasee en difíciles circunstancias y hasta se sufra con pasión por la cultura. Por todo, me viene entonces el encantador verso de José Lezama Lima, pienso en aquel poético Padre Gaztelu, en esa Iglesia Católica con tanta historia y de la que todos estamos orgullosos por el patrimonio que resguarda y a un lado del busto del poeta del dolor, Julio Carrasco, y descontextualizo a mi libre antojo estas líneas en la actualidad para este pueblo con mucho orgullo: porque nacer aquí ha sido una fiesta innombrable.

1. RENE DE LA NUEZ fotos de Juan de Dios (Large)El caricaturista René de la Nuez

Carlos Por JUAN DE DIOS MARIÑO (Large) (Large)

 

 

 

 

El poeta Carlos Jesús Cabrera

DSC08709 (Large) La periodista Maricela Menéndez

ORIGENES BAUTA 2012 (27) (Large) (Large)
El pintor Ezequiel Sanchez Silva

IMG_1819 (Large) El laudista Edwin Vichot

TERTULIA OSVALDO (8) (Large) La artesana Zoila Díaz y fundadora de la Paladar El Tanque

Boletín El Puente-1994 El Puente de la Sección de Literatura del Club UNESCO de Bauta

1. EL RESTAURADOR ANÓNIMO (1) (Large) (Large) Poemario de Carlos Jesus Cabrera

Foto DENYS SAN JOGE 2013 (4) (Large) el músico Israel García (El Cachy) con su Grupo Cachiván

DSC00902 (Large) Biblioteca Municipal

24-9-2014 Rojo (Large) Obra de Yerandy pozo

DSC00899 (Large) Biblioteca Municipal

20160318_143005 (Large) museo municipal

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Junio/2016

FOTO 1: Portada al catálogo del Homenaje a Roberto Hernández Guerrero, Bauta, 1987.

Fito Pimpollo y la 12 Bienal de La Habana

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POR Denys San Jorge Rodríguez

Fito Pimpollo, ve el periódico Trabajadores en sus manos y me mira serio. Me aclara que yo no cambio, que sigo con la misma historia con los hierritos, con las arandelas y las herramientas sobre las planchas de metales. “¡Hasta cuando macho! ¡Hasta cuando con el cuento este! ¡Ponte a pintar paisajes carajo, deja esos hierros que no te dan ná!” Me dice y quedo en silencio. Vuelve contra mí muy seriamente: “¡Ahora es la palabra Patria! ¿Qué coño será mañana? ¿Revolución? ¡Ni se te ocurra tirar un chiste con esa palabra!” Me lo dice y me aclara además que el no entiende ese arte que yo hago con los hierros, menos que intente coquetear con la política, que lo que debo hacer es pintar como su nieto Pablito, pintar… misiles surrealistas o palmitas insulares.

Al viejo Fito Pimpollo, nunca le gustó la idea que su nieto graduado en la escuela de arte le vendiera cuadros a extranjeros y menos en su casa en Caimito del Guayabal. Menos si eran… “americanos”. Cuando un cliente venía interesado y si era norteamericano of course, el viejo Fito Pimpollo simplemente le aclaraba: “¡Pablito esos cabrones son del imperio, mira ver tú con esos enemigos aquí en mi casa!”, el abuelo no dejaba al muchacho solo frente “aquel” campo de batalla. Iba y se sentaba a oír como los yanquis coleccionistas comentaban sobre las obras del joven artista. Se sentaba a oírlos de chaperón y cuando el nieto le pedía que hiciera un poco de café, él le aclaraba simplemente que al imperialismo ni un tantico así… ni de café. Que si lo dejaba, los envenenaría a todos con el café de la bodega y una pizca de sal de nitro.

Pero todos esos clientes del norte que han pasado por la sala en Caimito del Guayabal y frente a la mirada seria y cerrada del viejo abuelo, no saben que el viejo Fito Pimpollo no es un cubano y viejo cualquiera. ¡No! Fito Pimpollo, ahí ya viejo cuando estaba joven luchó contra la dictadura batistiana, combatió en la lucha contra bandidos, en Girón y cuando la Crisis de los Misiles fue protagonista de un hecho que trascendió la historia del pueblo en que nació.

Menos saben, “esos clientes del norte” que han venido a comprar los cuadros de su nieto, que el veterano Fito Pimpollo y con varias medallas a cuestas por cortar caña en la Zafra del Setenta, tuvo el privilegio que un gran escritor de su localidad como Francisco García González, un día lo escuchó en el parque municipal contándole a otros viejos de cuando venía manejando aquel KP3 ucraniano, que encima cargaba un misil de largo alcance cuando este se volcó por culpa de una vaca, en la curva a la salida en Caimito del Guayabal y fue a la cuneta incrustándose hasta chocar con una palma real que atravesó el motor del vehículo, a punto de provocar otra Hiroshima en el kilómetro 36 de la carretera central.

¿Cómo sería posible? Encontrar un anciano así entre aquellos viejos tirados en un rincón del parque, tomando ron y fumando. Muy solos leyendo el periódico provincial. Pero siempre hay alguien al acecho cazando una historia sugerente, interesante y novedosa, y ahí estaba ese escritor en el parque en su momento justo esperando un camión para ir a Bauta, un escritor que se inspiró entonces en el viejo Fito Pimpollo, aquel héroe local y olvidado por volcar el KP3 por no querer matar una vaca nombrada Chola, un anciano que hablaba ahora de la gesta y que por poco detona nuestro holocausto sin lograr el objetivo en aquellos trece días al borde de una contienda mundial. Francisco, le realizó un cuento, más no podía hacer ese talentoso escritor, el no era un escultor, no podía edificarle un pedestal, eso era tarea de otros si la querían, tarea que nunca sucedió claro está pues el viejo Fito Pimpollo en sí… no fue un héroe, solo cometió el grave error de dejar voltear el misil nuclear por aquella vaca, cuando su superior se enteró en aquellos días le dijo ¡Fito al carajo la vaca Chola cojone! ¡Coño mira ver que por poco nos vamos nosotros primero que el Kennedy ese! Entonces el escritor si le hizo un cuento, en sí un minicuento hermoso y nombrado: “En el kilometro 36”, donde Fito Pimpollo plasmaba sobre un misil soviético y con un pedazo de metal su nombre en el acero que cubría las ojivas nucleares que vinieron desde Moscú, no dibujó la vaca Chola a su lado pues no sabía dibujar, pero si plasmó su nombre. Fue una historia épica y real al borde del holocausto atómico, que desde La Loma del Esperón en Caimito del Guayabal se pensaba desaparecer el norte enemigo. Un cuento que al viejo Fito Pimpollo, le fascinó cuando lo vió publicado y al leerlo le dijo al escritor: “¡Así mismito fue, lo dibujé con la bayoneta! ¡Oiga y qué duro e´taba el acero eh pinga ese del misil soviético! ¡La bayoneta no lo arañaba nada!”, y el otro “pícaro al fin” le escribió un guión cinematográfico además y después devino en filme entonces bajo la dirección del director cubano Daniel Díaz Torres, una narración que bajo el nombre de Lisanka, Fito Pimpollo vió su simple acto de arañar aquel metal soviético en su juventud como algo maravilloso, ahora convertido en una obra de arte que transitaba por todo el mundo en cines y en libros.

Su nieto Pablo, es pintor y es un joven artista de una nueva generación de cubanos, que inspirados en hombres como su abuelo Fito Pimpollo, están en el momento oportuno del curso de la historia entre las relaciones entre Cuba y los EE.UU. El viejo Fito Pimpollo, siempre le ha criticado esas ideas al joven artista de venderle al enemigo norteamericano y más, sus obras inspiradas en la heroicidad familiar de él cuando joven con el misil soviético, dibujando en plena Crisis de los Misiles sobre un cohete nuclear, agobiado por el calor y el estrés constante al sacrificio humano que se vivió por la libertad de la isla también en Caimito del Guayabal. “¡Al enemigo ni un tantito así!” siempre se lo ha dicho su abuelo. Se lo ha repetido mil vecez aclarándole que lo dijo un gran hombre. Es verdad. Pero después del 17 de diciembre en que se tomó un nuevo rumbo en el país. El viejo Fito Pimpollo, ha cambiado algo su mentalidad y la ilusión del nieto Pablito de “atrapar” un coleccionista norteamericano que le compre y que ayude su vida ha crecido de sobremanera en la casa en Caimito del Guayabal, lo primero que hizo el joven artista fue iniciar una limpieza espiritual y hasta él mismo abuelo de pronto lo ha comenzado a ayudar a preparar su exposición para el mes de mayo, el viejo Fito Pimpollo cortó hasta el árbol de cedro que había en el patio de finales del Siglo XIX de la casa en Caimito del Guayabal, un cedro glorioso para que su nieto hiciera sus bastidores y oí que le dijo hace poco: “Pablito, si tiene que ser un coleccionista norteamericano, yo prefiero que sean de Chicago, por lo trabajadores que un día en esa ciudad se enfrentaron en huelgas y se hicieron mártires”.

El nieto sonrió, estaba contento por el apoyo del abuelo con el cedro familiar de antaño y el viejo Fito Pimpollo, no sabe que ya Pablito está preparado para el enemigo con sus obras conceptuales. ¿Cómo es posible? Que el viejo Fito Pimpollo cambie de un día a otro. Pero como se aproximaba la Bienal de La Habana, Pablito apresuró su mano y realizó casi un centenar de obras inspiradas en la gesta heroica de su abuelo con el misil ruso, bajo el título de: “Abuelito, la vaquita Chola y los 36 kilómetros entre misiles en Caimito del Guayabal”. Obras con la idea de atrapar a algún coleccionista del norte y que le compren sus composiciones inspiradas en el viejo abuelo. Una historia interesante. Novedosa, Que ha tenido éxito ya en la literatura y en el cine cubano. ¿Por qué no llevarla entonces a las artes visuales? El nieto sabe lo que hace, sabe que está en el momento justo. La avalancha de coleccionistas contra la exótica isla, los otros que quizás vengan del propio Chicago… (como quiere abuelo) a comprar a los jóvenes artistas y él, que no quiere quedarse atrás, menos en su natal Caimito del Guayabal. Pinta entonces palmas y misiles, la propia vaca Chola con ideas surrealistas entre kilometrajes por la carretera central, palmas para vender, misiles pál inglés, vacas que vuelan…

Pero su nieto en las nuevas circunstancias ha creado un estudio en el Vedado con la idea de atrapar a algún coleccionista, pues a Caimito del Guayabal nadie va a llegar y hasta allí también ha ido a visitarlo su abuelo Fito Pimpollo, y también a recorrido la 12 Bienal de La Habana.

Hace unos días me dijo que estuvo en varias exposiciones con su nieto, me dijo que las obras que vió les resultaron maravillosas, que los artistas amigos de Pablito eran ocurrentes, atrevidos y que patinó hasta en La pista de hielo del artista norteamericano Duke Riley, que pusieron en Malecón y Belascoaín. ¿Cómo es posible? Quedé con duda. ¿Fito y tú… estuviste en la pista de hielo del norteamericano? Le pregunté asombrado y me aclaró con un sí sonriente comentándome que le recordó cuando patinó en Moscú. Estaba feliz. Había patinado una vez más y junto a su nieto bajo el calor insular.

El viejo Fito Pimpollo aunque no le gusta la idea de su nieto por la capital solo dando su pellejo para los turistas extranjeros, espera impaciente la inauguración del muchacho mientras le sonríe apoyándolo y le aclara: ¡Pablito cuando to´ esos amigos norteamericanos vean allá en el Vedado, en tu estudio todas tus palmas volando y los misiles inspirados en mí sobre tus lienzos, vendrán de segurito hasta Caimito del Guayabal, a conocerme en persona y caminar sobre el mismo Kilómetro 36, que tanto ha inspirado a la literatura, al cine y al arte cubano!… ¡Ambicionarán llegar donde un día pudo explotar aquel misil soviético que sin salir de Cuba iba a acabar con el propio Kennedy y con nosotros mismos! ¡Oye… y si son americanos los coleccionistas, tráelos que nuestra casa es su casa… y que yo mismo les hago su cafecito cortadito!

 

 

 

 

 

Sin huir de la Maruca… ¿Por qué huir acaso de semejante hembra?

(…en torno a la cuentística de Francisco García González)

Por Denys San Jorge Rodríguez

¿Qué quieren las mujeres? Leí riendo al contemplar el libro con la portada en mis manos; una foto de Manuel Piña, muy sugerente, y yo pensando en aquel proverbio popular… donde se incluía: “virilidad y maltrato”, con sudor, tranca y gemidos por todos lados, al ver la mano con el cuchillo afilado. Miré a mi amigo escritor mientras nos tomábamos un té negro, aquella tarde en Bauta comentando de qué estaba de moda la depilación en hombres y el ya, en primera línea. La máquina de pelar Daytron, a medias cumplía la misión en el cuentista, mutilándole la piel. Pero no importaba… todo era por la causa. ¿Quieres que te la preste? Me dijo al verme observarlo como le desbastaba la Daytron los pelos en sus manos, e hice una mueca, muy voraz imaginándome afeitado completo. Tú te lo pierdes. Ya eso no se usa, eres todo un oso. Respondió a mi mueca y sugerí que vertiera a mi té, dos cucharadas de azúcar. Dos, o si quieres… otra. Le dije y quedó serio. ¿Cómo qué dos? Al instante me aconsejó: «Vas a morir diabético, no sigas con ese vicio y… depílate».

Y pues sí, Francisco García González, un escritor cubano, natural de Caimito, también de Bauta y de toda Cuba… ¿Por qué no?, ahora radicado en Canadá. ¿Canadiense? Un verdadero amigo, colega y hermano. Un amigo que siempre se tiene presente acá en el Trópico de Cáncer, y en momentos difíciles siempre da un buen consejo (aún… desde Canadá) y uno abatido en aquel momento por una separación, una pérdida frente a todas esas heroínas literarias de mi amigo… con ese libro en mis manos en el año 2004.

Abrí y vi la dedicatoria escrita, muy personal. ¿Qué coño podrían querer las mujeres en Bauta, en Caimito o en Cuba? Sino aquel proverbio popular… o que más que el éxtasis global del sexo masculino dentro de ellas, sentirse abatidas, inmoladas, del deleite de hembra vs macho, muy corrompidas y yo que nunca había leído literatura de la buena y de eso trataba aquel libro. Tremendo. Primer cuaderno… como el primer orgasmo. Único e inolvidable aún hoy. Un goce literario entre sexo y la mujer [escrita ahí] con voz de mando. Y estaba feliz, con la dedicatoria y el gesto de ese gran amigo y en mis manos mi primer libro firmado, por un escritor local… y universal.

Lo abrí y lo primero que leí fue: Con la Maruca… y ahí, al capitán Bermúdez con su mocho de tabaco, un típico cojonudo en todo su esplendor, ¿Por qué no? Tan imparable frente a una puta típica, con labios rojos muy típicos, un pelo negro y muy colosal, eso sí, una hembra sin igual de cualquier punto de la isla: El barbudo, sacrificado por la causa, el extraño guerrillero devenido héroe en un pueblo local y bajando de un jeep en ese momento de 1959, trayendo la libertad a todos… a la Maruca (también… porque no). No se me olvida, la escena: Bermúdez vs. la prostituta Maruca, el otro sin tener sexo en las lomas en meses, la puta una experta seductora, en un rincón de la habitación su palangana para lavarse ella al final de su batalla, o la navaja de afeitar (en función de la Daytron) muy afilada y agreste, con que la puta eliminaría los pendejos del cuerpo del otro, exterminando las ladillas y piojos, en el cuerpo del héroe guerrillero: La barba de Bermúdez. Al final el héroe penetrado, mutilado…afeitado. ¿Cómo era posible escribir así? Exterminando todo vestigio de pelos, y de la barba tremenda… todo era por la causa. Penetrando al macho, al héroe a cambio de la satisfacción sexual. Gozando con la historia sin miedo y con tacto, con los dedos de la Maruca, con una buena literatura. Cuando le pregunté del cuento, mi amigo me decía del deleite entre lo mejor de una relación entre un hombre y una mujer. Entre ambos cualquier cosa puede pasar. Macho vs hembra. Bermúdez vs. Maruca. Dedo vs. culo. Ahí se basa la cuentística de Franky, lo erótico y el humor como arma de combate.

Las federadas… es otro ejemplo de heroínas, de la mujer con voz de mando a pesar de la derrota femenina. Ciclo menstrual y sufrimiento al por mayor. Mucha sangre, coágulos y eroticidad mirando una chimenea en el horizonte, la chimenea de la fábrica de íntimas, expulsando humo, mucho y muy negro. Como un gran miembro en la planicie y ahí la hembra excitada, sin íntimas posibles y su marido, inmolado e identificado también por el ciclo de su heroína, tan desgarrador. Emprende este un viaje en bicicleta buscando íntimas y un encuentro cercano con el Pontífice [de casualidad] en una guarapera cubana, local y la inverosimilitud de ver al Papa Juan Pablo II, tomándose un guarapo… con mucha azúcar. ¿Por qué no?, Colosal, como el ciclo de la otra. Un derroche de guarapo por la sangre de la otra, una escena encantadora. Pontífice y guarapo cubano. Religión y realismo mágico. Como el té con varias cucharadas de azúcar. Bien rico.

En otro momento, contemplé otro cuaderno, publicado anteriormente por la editorial extramuros: Color local, un libro premiado “…y espinoso”. Un libro agotado editorialmente, todo un éxito popular. Donde aún hoy me pregunto: como era posible la sinceridad de los textos, en una historia de homosexualismo y yo me sentía preocupado. Franky, me comentó que buscaba testimonios, vivencias en otros y en un homosexual en su natal Caimito, que le narró una experiencia y le sirvió de inspiración para el personaje principal. ¿Cómo era posible? La Maruca había hecho daño, fisuras a costa del dedo… imaginé. Sería ahora ese protagónico lo que le deparó al capitán Bermúdez el juego con la Maruca, su destino.

En Historia sexual de la nación… publicada por la editorial Unicornio, se satiriza, juega a su antojo y goza entre la historia nacional y el sexo. Es única y muy atrevida. El cuento La Columbina… pasa de generación en generación y hasta el pintor Carlos Enríquez, pinta los campesinos felices en ella. Abatido en la misma, semimuerto, dueño del destino retrata a los guajiros, su miseria. Trascienden. Y ahí el valor de Franky en sus cuentos que trasmuta hechos históricos al cuento, con una maestría sin igual. Parodiando, como en Fahrenheit 68… donde una distinguida carta es enviada por el cuerpo de bomberos de Bayamo, a nuestro Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes. Humillados los protagónicos en la narración, por el histórico incendio, y que lo hayan iniciado [además] justo al lado del cuerpo de bomberos locales, y ahí estaba Tula, gozando en ese momento de incineración, de tanto fuego sobre el colchón: “el cuarto de Tula que cogió candela…” [Quizás como otra Maruca].

La cosa humana… ese libro premiado con el Premio Rafael Soler de 2008, por la editorial Oriente y publicado por la misma, donde Franky nos pone al descubierto los cuentos: El olor de la manteca, Madre Coraje, Las gordas no van al cielo, Sancocho, Te va a doler, Enfisema pulmonar y La cosa humana. Todos de un valor sin igual. De este volumen el cuento: La cosa humana, es a mi gusto el de mayor fuerza. Es un cuento fascinante. Vierte Franky aquí una historia real, y muy personal de un trágico robo en su casa [su casa]. Muy traumático donde desvalijan el televisor Atec-Panda [recién otorgado a un pariente familiar por méritos] y más doloroso aún, una novela impresa y finalizada sin copia, hechos que traslada así al mundo literario y artístico con suelta voluptuosidad. Una historia de sufrimiento e irreverencia. Los personajes negativos y sugerentes que aparecen en él como: Sandokan [que trasciende a otras historias], Maikel, Justo Morales… [Alter ego del autor] como el del perro Genocida [brutal]. Solo salen de la genial creatividad del escritor, con grandes pizcas de humor.

Letras cubanas publicó posteriormente su cuaderno de cuentos Todos los cuentos de amor… para nada cursi este cuaderno, donde el autor agrupó antiguos e inéditos textos como: Black State, Cisnes en el humo, Color local, El día que perdió José Ibar, Un osito de peluche, ¿Te acuerdas de Cirilo Villaverde?, Salvando al soldado Lázaro, Reactor I, Me la llorastes tú y Todos los cuentos de amor, de este último cuento; Eduardo Heras León hace un tiempo atrás me comentó que él, había premiado ese cuento de amor y para nada cursi, donde trataba un tema muy difícil, el tema erótico, del amor y quedó maravillado al saber que era Francisco, en como había manejado los distintos elementos en él. «Un cuento genial» Así afirmó.

En el kilometro 36… juega con un hecho real de cuando la Crisis de los Misiles de 1962, un minicuento donde un misil caído [orgullo del autor de que fuese el hecho en su pueblo natal, Caimito del Guayabal] inspiró a la película Lisanka dirigida por el cineasta Daniel Díaz Torres con guión propio del, y ahí está la frescura de Fito Pimpollo, un personaje atrevido que el autor recrea y esboza así, su nombre encima del misil nuclear, un misil que tiene también de erótico y violento, que quizás puede cambiar los destinos. Orgásmico. ¿Porque no?

En 2011, con residencia en Kingston, Ontario. Obtiene en el concurso Nuestra Palabra, el primer lugar en el evento literario de los hispanos en ese país de Norteamérica. Con el cuento, Remember Clifford. Un cuento que leí con mucho agrado cuando me lo envió, pues se veía evidente una vez más su realismo mágico, el mismo que habitualmente mostraba en sus narraciones anteriores en la isla, con un desenfado tremendo, transitando con los textos de una forma magistral por su cotidianidad, ahora en su posición de inmigrante.

La obra cuentística de Francisco García González, es fuerte y sumamente contemporánea dentro de las letras cubanas, son como los dedos de la Maruca, atrevidos o experimentales, únicos. Son como un cuchillo afilado, incisivo e irreverente. Sus cuentos nos seducen dentro de lo erótico. Atrapan e inspiran. Nos incitan quizás contra otra Maruca a inmolarnos, contra una Mamona junta a una india Guanaroca. El goce seria elevadísimo. Colosal y eso, mi amigo el escritor lo sabe.

Un día le pedí la máquina de pelar Daytron, media rota ya, de tanto cumplir su función. El objetivo era depilarme completo, sin un rastro de pelo en todo mi cuerpo, para estar a la moda según el consejo del escritor y ya yo no quería ser un “osito”. La experiencia fue única, desgarradora contra la piel, tan mortal. Me imaginé como el capitán Bermúdez, con el mocho de tabaco con ganas de templarse a la puta y la Daytron, era la misma Maruca contra mí, creando fisuras. Podando mis pelos, sin dejar rastro de vellos y yo con temor a un corte eléctrico entre los ellos y la piel. No importaba perder pelos. Pero había miedo a la Maruca, a su dedo. Al devolvérsela se lo comenté y comenzamos a reír. El solo carcajeaba y yo le preguntaba sobre ese vicio: ¿A qué se debe tanto dolor contra la Daytron? Tanto depilamiento semanalmente, tanto gimnasio, tanto músculo sin vellos. Solo reía. ¿Cómo es la Maruca? ¿Quién era semejante hembra que acabó con un guerrillero? ¿Que hizo que desapareciera su barba? ¿Qué te inspiró a escribir un genial cuento? Pregunté sabiendo que el arte parte siempre de la realidad, de experiencias vividas propias o de otros. Eran preguntas mías y Franky solo sonreía aclarándome que ella simplemente, era “colosal” y la propia “cosa humana”. Venía a mi mente el proverbio popular… donde se incluía tanta “virilidad y maltrato”, con sudor, tranca y gemidos por todos lados. El título del libro: ¿Qué quieren las mujeres? y seguido el clásico: “Pinga” y disgusto… Muy machista. Cubano. Bien rico. Pá arriba de la hembra siempre y totalmente depilado [a la moda], constantemente con fuerza como los cuentos de Franky… y sin huir de la Maruca. ¿Por qué huir acaso de semejante hembra? ¿Por el dedo o por el cuchillo?

Callejón de los Perros/Bauta. 2015

Las crónicas de Alter Ego nos restauran de la memoria*

2013 editorial UNICORNIO portada DENYS SAN JORGE

(…en torno al libro de ensayos: “Se busca un título” publicado por la Editorial Unicornio en el 2012 por el escritor bautense Carlos Jesús Cabrera)

POR Denys San Jorge Rodríguez

La primera vez que estuve algo cerca y supe de Alter Ego, como saber que existía… ese gran escritor que es hoy Carlos Jesús Cabrera, fue como en una situación medio que raptado dentro de un moscovich ruso. Entre un viaje Bauta-Boyeros-Bejucal y una escala en el psiquiátrico de La Habana [aquí hubo un antes y un después en la obra del gran escritor] donde dos amigos artistas Orlando Rodríguez López y Ezequiel Sánchez Silva, con los que iba destino UNEAC, decidieron hacerle una visita al otro que estaba hospitalizado en ese centro médico. Y yo ahí con miedo, apendejado… lo admito, y decidí quedarme dentro de la nave rusa, con temor a ese lugar y a Alter Ego [que por gusto no estaba ahí]. Recuerdo que los otros demoraron en su visita y tuve que subir las ventanillas encerrándome a pesar del calor, pues el moscovich comenzó a ser asediado por otros pacientes que venían a mí buscando: cigarros, comida, sexo… una experiencia tenebrosa con sudor y miedo.

Hace par de años Emilio Ichikawa, me comentó desde Miami vía mail, acerca de la poesía de Carlos Jesús Cabrera [dato que no sabía y le pregunté… ¿Quién coño es Carlos Jesús Cabrera?] el otro me afirmó, que era la mejor que se había escrito y era un orgullo para él de que en Cuba y más aún: “en nuestra Bauta” existiese un poeta de la talla de Carlos, tan descomunal… El restaurador anónimo, daba pie a ello a un libro extinto. Pero para nada anónimo, ¿Anónimo? Como plantease Francisco García González cuestionando, en nota crítica del Caimán Barbudo hace un tiempo atrás. Ese libro nos pertenecía a todos, éramos parte del, era irrevocable. “El otro” desde el monstruo, solo estaba deseoso y me exigía un ejemplar para él, que se lo mandase con alguna “mula”… yo siempre evadí el envío [al monstruo una candela… eso pensé] además también ya no quedaban ejemplares de ese libro de Alter Ego disponible… ya que fue un éxito editorial.

¿Pero como era posible? Ver escritor de esa valía recluido en un centro como aquel en Boyeros. Hace unos días me le acerque a Carlos Jesús Cabrera y le mostré el libro de Emilio Ichikawa, La escritura y el límite publicado aquí en Cuba, [tantas vecez leído y analizado por todos de mano en mano, gastado, sucio, mutilado, llegando al final hasta mi…un libro valioso, con hoy guardo con aprecio]. No pensaba asombrarlo, nunca imaginé eso. Dicho libro La escritura y el límite, que Alter Ego, nunca había visto desde su publicación en 1998 para mi asombro [y el del…] el autor lo había mencionado junto con Rolando Sánchez, Walter Benjamín, Mishima y Kenzaburo Oe, como también como Weber y Comte. Yo lo sabía pero Alter Ego no, nunca se había percatado, nadie se lo había dicho, un libro “extinto también”. ¿Cómo era posible? No importaba que el otro lo mencionara haciendo referencia e incluyéndolo en un párrafo que hablaba de manicomios y suicidios. Escritores también desgarrados y mutilados en un abismo sin fondo, quizás como yo dentro del moscovich aquel día. Alter Ego se conmovió al no saber de esa nota y estaba feliz por salir en esa página. La experiencia y la unión eran sin igual con los ojos enrojecidos, no importaba ese potaje intelectual de tanta soga y harakiri, de tanta muerte, sudor y miedo. Lo importante es que estaba ahí en esa página, ¿Qué importaba encontrarse entre harakiris y miedo?, y en la página donde el otro [por gusto no] lo comparaba junto a Rolando Sánchez, Walter Benjamín, Mishima y Kenzaburo Oe, sino por su talento desmedido, pues Carlos es tan grandes como esos otros, tan importante.

El escritor cubano Francisco García González en algún momento me habló de Carlos Jesús Cabrera, de su amistad y de la obra literaria del otro. Ya Alter Ego no estaba hospitalizado, había superado esa etapa. Como aquellos autores que hacía referencia el amigo filósofo. Residía ahora en su Rosa Marina natal, en un pequeño punto de la geografía bautense que le servía de inspiración, de horizonte para comenzar a crear después de diez años inactivo. Estaba trabajando además como asesor literario en la Casa de Cultura Municipal en Bauta y ahí fue donde lo conocí de verdad y ha surgido una amistad inquebrantable. Su obra es de un incalculable valor artístico el que posee, la cuentística, la novela Este era tu deseo, de fuerte contenido fue el regreso del hijo pródigo a las letras cubanas. Un gran regreso.

Ahora Carlos Jesús Cabrera, nos asombra y vislumbra [como siempre] después de recibir varios premios y el premio provincial de La pupila insomne a la obra de toda su vida, decidió reunir en un cuaderno, las crónicas realizadas [entre el antes, el después y… del moscovich]. Pero: ¿Por qué no publicar otra novela? Un cuaderno de cuento como El llanto del arpista, o uno de poesía como El restaurador anónimo, tan codiciado desde “el otro lado” u otra de un éxito tal como; Este era tu deseo, y aprovechar la oportunidad editorial. Pero no, es que Alter Ego, siempre piensa en los otros, artistas, intelectuales, amigos a los que en su vida él le ha dedicado tiempo, páginas y relatos críticos. Y también es una obra fuerte, merecedora de valores y premios, meritoria de la oportunidad. Ensayos publicados en el periódico el habanero [extinto ya] donde pasó lo mejor de la vanguardia artística, literaria y de pensamiento de la “antigua Habana”, de Cuba y de Bauta toda.

Para mi orgullo tuve la oportunidad de ilustrar la portada de este libro, y ver como Bauta cuenta con intelectuales como Carlos Jesús Cabrera, que en palabras de Whitman: “Quien toca a este libro, toca a un hombre”, que nos asombra ahora con un cuaderno así. Eso no falla. Un libro que muestra en su mayoría, la cultura que ha pasado por Bauta, en los últimos veinte años. Uniendo a fenómenos vanguardistas como el Grupo Orígenes con el Padre Ángel Gaztelu, con intelectuales de la talla de Francisco García González, Emilio Ichikawa, Ezequiel Sánchez Silva, Mongo P, Miguel Terry Valdespino, Erdwin Vichot e Israel García Fernández, entre otros tantos nacionales como Leonardo Padura, Senel Paz, Amir Valle, Roberto Zurbano y Gerardo Chijona, también textos críticos con temas nacionales e internacionales de pensamiento cultural y literario.

Creo es la inspiración o deuda de Carlos Jesús Cabrera, o el deseo de restaurarnos del olvido de esos años a nosotros, ese olvido que inspira y fortalece a pesar de todo y de sus circunstancias, de reintegrarnos de la memoria de papeles engavetados y de entre miles de recortes en un archivo bibliotecológico. Que nadie sabe que existen, que se publicaron, salvo los protagónicos que fueron homenajeados en su momento, orgullosos del hecho y que aún los conservan, como de contar con la amistad del escritor.

En un solo libro para gloria de todos, las crónicas de Alter Ego y Carlos Jesús Cabrera. Crónicas de altos valores como las de Guillermo Cabrera Infante, colosales. Como le dije en una ocasión a Miguel Terry Valdespino, este es un libro para los amigos y de los amigos, de todos nosotros, es de un importante clan… como Orígenes y movimientos vanguardistas, estuvo en lo cierto. Periódicos amarillos que con el tiempo, en desuso cualquier cubano puede usarlo en un acto sanitario, dígase otro harakiri o seppuku como el de Mishima o el mejor samurái, esos que llevan como el escritor japonés, la escritura muy al límite con miedo, a ese límite oculto, solitario que es el oficio de escribir. La letra herida, mutilada. El deleite máximo del arte contra el cuerpo. En buena hora, las letras nos devuelven la memoria de todos con un total éxito, arrasador.

Callejón de los Perros/Bauta-Cuba.

Enero 2013

*Palabras leídas en la presentación del libro Se busca un título en la Feria del libro en Artemisa 2013.

 

presentación PATRIA INTERIOR en la FERIA ARTEMISA 2013  (1) (Large)