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¿Tanquecito, Sputnick soviético… o una balita de gas?

¿Tanquecito, Sputnick soviético… o una balita de gas?

Por Denys San Jorge

MAYO 2016 (Large)

En Bauta, hace unos días escuché en el parque local como un grupo de veteranos que lucharon contra la tiranía y en Girón, y a los que aprecio mucho, comentaban muy indignados de la cantidad de funcionarios corruptos y tronados en distintos municipios de la provincia de Artemisa, esas nuevas generaciones que nunca dispararon ni un tiro (no como mis amigos veteranos y como nuestros verdaderos héroes y mártires),que ahora recientemente parte de esas “nuevas generaciones”en cada municipio (no todos) fueron apareciendo en el periódico provincial el artemiseño, bien tronados y destituidos por corrupción. ¡Todo un asco! Toda una verdadera deshonra para mis amigos veteranos de guerra.

Aún recuerdo como mis amigos veteranosde guerra rumoreaban con alarde y con tremendo orgullo aún de pertenecer a fuerzas secretas, y como habían detectado la cifra y costo para poner aquel engendro de acero llamado Tanquede de la Conaca en Bauta, que ahora “para colmo” están colocando. ¿Cómo detectaron esa cifra? Yo no quise escuchar, pero por casualidad oí… Entonces uno le dijo al otro refiriéndose al nuevo prospecto de lataen miniatura que ponían:¡En este pueblo de un tiempo acá las Victorias nunca son completas! ¡Eso es un circo! ¡Eso se parece a un satélite Sputnick en vez de un tanque del Acueducto! Uno de ellos, había escuchado que Bauta era un posible Jardín… o un balcón de Artemisa, y entre ellos todos reían de ese concepto y de la nueva réplica que se elevaba, en nombre del pueblo.Donde todos ellos y de paso yo, nos preguntamos: ¿Qué pueblo?

Quizás era cierto. Nunca las segundas partes nos buenas. Nunca superan al original si de imitar se trata, menos nunca se recuerdan como esas primeras partes que impactan y anteceden. Cuando un artista, un aprendiz o el mejor pintor de academias ha querido imitar por ejemplo a un maestro debe prepararse bien, para no hacer papelazos y quedar en ese vacío que igual desaparecerá de la memoria museable y del propio olvido, más cuando después alguien inteligente y con raciocinio desaparezca el propio ridículo que otros, han querido imitar o hacer prevalecer como lo verdaderamente bueno o… “correcto”. Si vamos a imitar, entonces vamos a superarlo y hacer olvidar nuestro antecesor.

El Tanque, ese símbolo del acueducto de Bauta capitalista se veía desde mi barrio, elevado a la entrada desde Punta Brava sobre el horizonte al este, a la capital,siempre ha estado en la mente de los bautenses, como algo tan latente en el propio pueblo, como un símbolo que nunca desapareció. Fue construido por la Frederick Snare Corporation, e inaugurado en 1946 por el alcalde Emilio Sorondo y con apoyo total del empresario norteamericano Dayton Hedges, dueño este último de la Compañía Textilera Ariguanabo quien construyera aquel célebre Acueducto después de tantas epidemias por inundaciones y ciclones de la década del 40, donde siempre estuvo en el horizonte del pueblo.. “bombeando agua”. En la capital muchos aún hoy, cuando les digo que soy de Bauta al instante, me preguntan con orgullo: ¿y el Tanque? Y nosotros al llegar al límite del pueblo, al mismo horizonte donde se imponía aquel coloso en la curva, exclamábamos con ese sentido extraordinario de pertenencia y tranquilidad, con mucho orgullo. ¡Ya estoy en casa! ¡En Bauta! Era el éxtasis, las emociones más hermosas. También los que un día han partido y se han ido al pasar por la curva le han dicho ese adiós tan desgarrador para siempre, para toda la eternidad y aún aquel Tanque está ahí… en sus recuerdos más hermosos.

Aquel Tanque… está ahí en el subconscientetambién de capitalinos que pasaron un día por el pueblo, que trabajaron en la antigua Textilera Ariguanabo, que venían a ver una novia amada hasta este pueblo o que iban de tránsito hasta pueblos cercanos como Artemisa,o bien lejos a Pinar del Río y al pasar veían al coloso local, que evocaba quizás aquella maravilla antigua que simulaba al propio Coloso de Rodas y está aún hoy como símboloidentitario, que ya pertenece por completo a muchos y a este pueblo en su imaginario popular.

En Bauta, su principal gestora después que, al otro Tanque, un huracán lo derribara“sin contar con nosotros”, fue un día nuestra amiga la artesana Zoila, donde creó un espacio-paladar-centro cultural en Homenaje a Mongo P, que igualmente recibió sus críticas y envidias. Aún recuerdo la pasión de Zoila, a tal punto que cuando aquel ciclón infame destruyó nuestro símbolo bautense, elladecidió fundar un paladar teniendo la primicia y nombrándolo como“El Tanque”, con ese símbolo a pequeña escala en la entrada de su casa, con luces, todo un monumento local, donde por su patio pasaron y siguen pasando incontables intelectuales cubanos como Fina García Marruz, Lina de Feria, Guillermo Rodríguez Rivera, Jorge Rivas Rodríguez, Nelson Herrera Ysla, René de la Nuez, figuras internacionales como Andrés Vasques de Sola, cineastas como Jorge Molina, el caricaturista Ares, el escritor Eduardo del Llano, el músico Pedrito Calvo, el grupo Buena Fé, el historiador Ciro Bianchi y hasta el coleccionista cubanoamericano Emilio Cueto, y otros muchos que harían numerosas estas palabras.

Después Zoila, increíblemente y para mi orgullo y el de muchos… gestó la posibilidad real de traer una réplica idéntica (hermano gemelo del Tanque de acero bautense) y en buen estado de conservación que estaba en la capital, en el Hospital La Dependiente, en el municipio del Cerro al lado del Cuerpo de Guardia de este centro médico(donde aún está hoy). Zoila, nos comentaba, que solo pedían un documento que dijera: “CONDUCE” y aquellos entregaban el Tanque de la Dependiente, un simple documento con la autorización local para entregarlo al gobierno del Cerro, donde ya ella tenía garantizadouna rastra y unas buenas grúas para traerlo a Bauta, pero la respuesta en ese momento(no mucho tiempo atrás) fue tajante a esa actitud de ella tan independiente o con ese sentido “increíble” de pertenencia al pueblo, y solo dijeron según Zoila: ¡No eres más bautense por querer traer el Tanque!  Y el clásico: ¡Quién te dio esa tarea! ¿Cómo es posible? ¿Por qué segregamos una real y maravillosa idea? ¿Por qué se le ocurrió a Zoila y no a un Jefe? Por qué Zoila, como muchos no pueden sacrificarse y batallar por este pueblo.

Aún recuerdo la última vez que tuvimos el privilegio de tener en Bauta, en mi peña MEZCLA al gran caricaturista y Premio Nacional de Artes Plásticas René de la Nuez. Uno de esos motivos que propiciaron su visita en una de esas ocasiones y la última, fue sin dudas: El Tanque. Unos días antes y en su casa en Playa Baracoa, el célebre caricaturista me terminaba un dibujo hermoso del Tanque bautense del Acueducto. Un dibujo, que junto a otra docena de obras formarían parte de la exposición que sería el motivo de aquella peña. Para mi asombro y orgullo, llegó aquella tarde con el caricaturista europeo Andrés Vásquez de Sola y también con el amigo Adán, caricaturista del DDT, donde expusimos obras inteligentes y también las tristes y desoladoras fotografías de la caída del coloso capitalista abatido por aquel ciclón, queamerizaron aquella peña, donde no faltó el buen humor y la ironía en obras como la de Yerandy Pozo.

Nunca las segundas partes nos buenas. Nunca superan al original, pero cuando se trata de tomar el pasado y superarlo con ideas post-modernas y avanzadas, puede resultar inteligente y novedoso, tal es el caso de mi amigo el artista de la plástica Ezequiel Sánchez Silva, que me obsequió en un momento los bocetos originales que hizo para levantar un Tanque a la altura de nuestros tiempos, un Tanque que de seguro revolucionaria Bauta y que sin dudas se convertiría en el “verdadero balcón de Artemisa”. La idea aplaudida en un momento y apartada a un lado después… fue igualmente como la de Zoila, desmantelada, arrinconaday abolida rápidamente, y era una obra hermosa, inteligente y digna de Bauta, que al menos tuvimos el privilegio de exponerla en aquella muestra humorística en que estaba René de la Nuez y el caricaturista europeo, donde de seguro a muchos no les gustó el chiste de aquella exposición en mi peña.

En Bauta, nuestro Tanque… apareció en la década del cincuenta en el filme Frente al pecado de ayer, que tuvo escenas filmadas en la localidad, donde aparece una imagen en un plano lejano de la cinta, del desaparecido ya, Tanque del acueducto, que muchos lo recuerdan con un profundo orgullo. Posteriormente ha surgido en llaveros, en carteles, en exposiciones plásticas, en esculturas que se colocan en los techos de las casas, en la misma portada del libro de historia local llamado Catauro bautense, en restaurantes como el Pica Pica, y en poemas como este del laudista Edwin Vichot, que indignado me recitó un día al ver el disparate que se imponía en el pueblo, a vista de todos:

“Sé que Bauta no da más
Un tanque de agua se puso
Que creo es un Sputnick ruso
O una balita de gas
Por delante y por detrás
Lo miro y no se parece
Desproporcionado crece
La construcción que da risa
Desde el balcón de Artemisa
Pero yo sé que no es ese”

Y hasta ha surgido para mi asombro en gráficas políticasy últimamente hasta ha surgido en consignas como un Tanque en 26 en las paredes del pueblo, y en desfiles municipales. Un Tanque legalizado en los últimos años, diría yo. ¿Cómo es posible? ¿Ahora el Tanque ya no alude al pasado capitalista del pueblo como se rumoreaba?, El Tanque después de unos años acá Post-Zoila, ha tenido hasta de seguro… una historia épica. ¡Quién lo diría! ¡Qué bien! Un Tanque que ahora últimamente desde la Florida, nosllegaigualmente impreso en las camisetas que traendesdeMiami los bautenses con su equipo de baseball allá que evocan nostalgias, o en el Restaurante La Mina del amigo Godínez en Hialeah donde allí mismo, el bautense Pacolo hizo uno genial (una réplica verdadera en miniatura) y con mucho orgullo, y ya muchos bautenses van allá y se retratan junto a él.

La genial idea de Zoila fue al olvido. Sus buenas intenciones, no fueron aplaudidas en su momento por los funcionarios locales, que seguro pensaron que era una idea aberrante, oque quizás imaginaron ellos lo harían de seguro en un futuro para ganarse los puntos o un presupuesto que pensaron Zoila quería atribuirse, una cosa cierta… a Zoila no le hace falta ganarse puntos, menos ningún “billete”. Es alguien chévere. Sin embargo, felicito a las autoridades locales, que al menos sobrepasaron aquellos desaires infernales que le profesaron un día a la querida amiga Zoila con sus buenas y maravillosas intenciones y… para nada lucrativas, más cuando quiso traer un “Tanque verdadero” desde la capital “donado para Bauta”, y le aclararon en el municipio que olvidara esa idea.

Solo una cosa me preocupa, ahora se rumorea en Bauta, en cada cuadra y barrios el nuevo chiste que el nuevo Símbolo localse queda muy corto frente al otro, y queda claro con esta nueva versión como dicen mis muchos veteranos de guerra local… como que no podemos más que los antiguos que fundieron el otro Tanque. ¿Cómo es posible? ¡Quedarnos cortos frente al pasado!, y otros rumorean que fue idea de Barack Obama, pues él sabía que necesitábamos balitas de gas para cocinar y penetraron la idea en el pueblo. En fin… Obama, no sabe nada de nuestro Tanque, de nuestra identidad, mejor que se quede quieto en base y a Bauta ni lo intente con esa idea de esa balita de gas que ya rumorean algunos para enmascarar el asunto, pero por si acaso no pondrá un pie de seguro nunca en este pueblo.

En fin, primero que un Tanque infuncional que no bombeará agua y disparatero necesitamos calles, una buena higiene en el pueblo y quitar sus calles rotas y llenas de aguas albañales que andan como Juana por su casa, terminar el hospital para este pueblo que lleva años detenido y no construir solo parques con bancos, lámparas y aceras en el pueblo, que ya están destruidos… o un parque imitación a lo Miramar de un Monte Barreto en Bauta. ¿Para qué?, ¿para picnic?, o ver la aberración de un parqueo millonario (también infuncional) sin terminar al lado del cementerio llenándose de una selva, y ampliar el cementerio que ya los familiares se llevan sus muertos hasta Caimito de Guayabal o al mismo Cementerio de Colón, y lo más importante una Funeraria que hace poco fue al piso (desde hacía tiempo derrumbándose) sobre un velorio y estuvo para mi indignación unos meses en el Teatro Municipal, y ahora está para enfurecimiento de mis amigos veteranos de guerra, en su sede de los Combatientes Municipales. ¿Cómo es posible? No hay respeto por este pueblo, por los combatientes que lucharon contra la tiranía junto a los líderes de esta Revolución, oacaso la opinión de pueblo… no vale. ¿Qué es más importante? ¿Un Tanque infuncional y de bonito con rumores de cifras millonarias que rumorean mis amigos veteranos de guerra… o una Funeraria? En fin… ¿Cuáles ingenieros autorizaron semejante Tanque tan desproporcionado? ¿Qué comisión de ingeniería está chequeando esta obra desde sus inicios? Me preocupa que el nuevo prospecto y engendro de Tanque caiga sobre nosotros un día e inmortalice a los bautenses. Entonces… ¿Quién pagará semejante accidente? ¿Qué cimientos están usando? Como me dijeron muy indignados mis amigos veteranos de guerra… ¡No fueron capaces de fundir y hacer nuevos cimientos, usaron los antiguos del otro Tanque! ¡Eso se parece a un Sputnick soviético!

Solo pienso en Zoila, en el que ella pudo traer y… no dejaron, en el propio Ezequiel y su gran proyecto que todos veíamos realizado y fue a ese abismo tan misterioso… o en ese grupo de veteranos que lucharon en Girón y también piensan en el otro Tanque, que quizás estén en lo cierto cuando tiran chistes sobre la corrupción y los rumores de cifras millonarias para poner un pedazo de lata con alusión a un Sputnick soviético que simboliza ahora, esas tres cuartas partes “muy fallidas” del original fabricado en la Frederick Snare Corporation de la década del cuarenta. Como que comienzan a elevar un Tanquecito, que aún no es de nadie, y esperemos que sea del pueblo y que este se identifique con esa lata, donde mismo un día estuvo nuestro glorioso Tanquede la Conaca, o como irónicamente llaman en el pueblo a este nuevo engendro como: una balita de gas.

¿Entonces para qué coño se hizo este nuevo engendro? Para el ridículo… ¿Por qué no convocaron públicamente un concurso? ¿Por qué no pidieron un apoyo por cada barrio? De seguro cada habitante hubiese dado un apoyo por casa para poner el otro… el verdadero Tanque. ¡Quizás Zoila, de seguro hubiese traído el que está aún en el Cerro esperando por nosotros y gratis! ¿Cómo es posible no crear un simple papel con una firma? ¿Por qué se dan el lujo de segregar una real y maravillosa idea que no le costaría al Estado Cubano? Simplemente… ¿Por qué se le ocurrió a Zoila y no a un Jefe? Si al final… este Tanque nuevo, es el mismo que alude al pasado, pero mal hecho y de seguro si Wikileaks se entera de la nueva balita de gas bautense, ¡Dios nos libre confesados! hasta sale en los Panampapers, con un todo paraíso fiscal… a lo Tanque, bien en lo profundo y oscuro de un Tanque cualquiera.

Pero algo cierto… mi Tanque, aquel original con el que crecí, no me lo quita nadie de mi recuerdo. Miraré este que comienzan a imponernos en el horizonte con el presupuesto local que no nos convence y que se parece a un Sputnick soviético, por culpa de los ingeniosos que “han tenido la ingenua creatividad o la burda iniciativa” de tronchar tajantemente un día la idea gratis de nuestra amiga Zoila, y poner ahora ellos algo inferior al pasado, y una cosa muy cierta, como miles de bautenses que ya rumorean en cada cuadra y en cada comité… pensaremos siempre en el otro como mismo lo inmortalizara mi amigo el fotógrafo Pedro Cecilia con su lentetantas veces y cómo mismo lo evoca el laudista Edwin Vichot, en sus excelentes composiciones musicalizadas con el laúd, y aseguramos sin miedo ya todo este pueblo muy unido, que ya Bauta no da más… con esa balita de gas.

EZEQUIEL SANCHEZ SILVA (2) (Large) (Large)Proyecto en acuarela del artista de la plástica Ezequiel Sánchez Silva, que quedó en el olvido local.

TANQUE de la CONACA BAUTA 1946 (Large)                               Foto de inauguracion del TANQUE de la CONACA en BAUTA 1946

TAN (2) (Large) (Large)Foto de Pedro Cecilia de 1999

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Con nuestra querida amiga Zoila en su paladar EL TANQUE

Denys San Jorge

Callejón de los Perros/Bauta

Mayo/2016

 

 

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Fito Pimpollo y la 12 Bienal de La Habana

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POR Denys San Jorge Rodríguez

Fito Pimpollo, ve el periódico Trabajadores en sus manos y me mira serio. Me aclara que yo no cambio, que sigo con la misma historia con los hierritos, con las arandelas y las herramientas sobre las planchas de metales. “¡Hasta cuando macho! ¡Hasta cuando con el cuento este! ¡Ponte a pintar paisajes carajo, deja esos hierros que no te dan ná!” Me dice y quedo en silencio. Vuelve contra mí muy seriamente: “¡Ahora es la palabra Patria! ¿Qué coño será mañana? ¿Revolución? ¡Ni se te ocurra tirar un chiste con esa palabra!” Me lo dice y me aclara además que el no entiende ese arte que yo hago con los hierros, menos que intente coquetear con la política, que lo que debo hacer es pintar como su nieto Pablito, pintar… misiles surrealistas o palmitas insulares.

Al viejo Fito Pimpollo, nunca le gustó la idea que su nieto graduado en la escuela de arte le vendiera cuadros a extranjeros y menos en su casa en Caimito del Guayabal. Menos si eran… “americanos”. Cuando un cliente venía interesado y si era norteamericano of course, el viejo Fito Pimpollo simplemente le aclaraba: “¡Pablito esos cabrones son del imperio, mira ver tú con esos enemigos aquí en mi casa!”, el abuelo no dejaba al muchacho solo frente “aquel” campo de batalla. Iba y se sentaba a oír como los yanquis coleccionistas comentaban sobre las obras del joven artista. Se sentaba a oírlos de chaperón y cuando el nieto le pedía que hiciera un poco de café, él le aclaraba simplemente que al imperialismo ni un tantico así… ni de café. Que si lo dejaba, los envenenaría a todos con el café de la bodega y una pizca de sal de nitro.

Pero todos esos clientes del norte que han pasado por la sala en Caimito del Guayabal y frente a la mirada seria y cerrada del viejo abuelo, no saben que el viejo Fito Pimpollo no es un cubano y viejo cualquiera. ¡No! Fito Pimpollo, ahí ya viejo cuando estaba joven luchó contra la dictadura batistiana, combatió en la lucha contra bandidos, en Girón y cuando la Crisis de los Misiles fue protagonista de un hecho que trascendió la historia del pueblo en que nació.

Menos saben, “esos clientes del norte” que han venido a comprar los cuadros de su nieto, que el veterano Fito Pimpollo y con varias medallas a cuestas por cortar caña en la Zafra del Setenta, tuvo el privilegio que un gran escritor de su localidad como Francisco García González, un día lo escuchó en el parque municipal contándole a otros viejos de cuando venía manejando aquel KP3 ucraniano, que encima cargaba un misil de largo alcance cuando este se volcó por culpa de una vaca, en la curva a la salida en Caimito del Guayabal y fue a la cuneta incrustándose hasta chocar con una palma real que atravesó el motor del vehículo, a punto de provocar otra Hiroshima en el kilómetro 36 de la carretera central.

¿Cómo sería posible? Encontrar un anciano así entre aquellos viejos tirados en un rincón del parque, tomando ron y fumando. Muy solos leyendo el periódico provincial. Pero siempre hay alguien al acecho cazando una historia sugerente, interesante y novedosa, y ahí estaba ese escritor en el parque en su momento justo esperando un camión para ir a Bauta, un escritor que se inspiró entonces en el viejo Fito Pimpollo, aquel héroe local y olvidado por volcar el KP3 por no querer matar una vaca nombrada Chola, un anciano que hablaba ahora de la gesta y que por poco detona nuestro holocausto sin lograr el objetivo en aquellos trece días al borde de una contienda mundial. Francisco, le realizó un cuento, más no podía hacer ese talentoso escritor, el no era un escultor, no podía edificarle un pedestal, eso era tarea de otros si la querían, tarea que nunca sucedió claro está pues el viejo Fito Pimpollo en sí… no fue un héroe, solo cometió el grave error de dejar voltear el misil nuclear por aquella vaca, cuando su superior se enteró en aquellos días le dijo ¡Fito al carajo la vaca Chola cojone! ¡Coño mira ver que por poco nos vamos nosotros primero que el Kennedy ese! Entonces el escritor si le hizo un cuento, en sí un minicuento hermoso y nombrado: “En el kilometro 36”, donde Fito Pimpollo plasmaba sobre un misil soviético y con un pedazo de metal su nombre en el acero que cubría las ojivas nucleares que vinieron desde Moscú, no dibujó la vaca Chola a su lado pues no sabía dibujar, pero si plasmó su nombre. Fue una historia épica y real al borde del holocausto atómico, que desde La Loma del Esperón en Caimito del Guayabal se pensaba desaparecer el norte enemigo. Un cuento que al viejo Fito Pimpollo, le fascinó cuando lo vió publicado y al leerlo le dijo al escritor: “¡Así mismito fue, lo dibujé con la bayoneta! ¡Oiga y qué duro e´taba el acero eh pinga ese del misil soviético! ¡La bayoneta no lo arañaba nada!”, y el otro “pícaro al fin” le escribió un guión cinematográfico además y después devino en filme entonces bajo la dirección del director cubano Daniel Díaz Torres, una narración que bajo el nombre de Lisanka, Fito Pimpollo vió su simple acto de arañar aquel metal soviético en su juventud como algo maravilloso, ahora convertido en una obra de arte que transitaba por todo el mundo en cines y en libros.

Su nieto Pablo, es pintor y es un joven artista de una nueva generación de cubanos, que inspirados en hombres como su abuelo Fito Pimpollo, están en el momento oportuno del curso de la historia entre las relaciones entre Cuba y los EE.UU. El viejo Fito Pimpollo, siempre le ha criticado esas ideas al joven artista de venderle al enemigo norteamericano y más, sus obras inspiradas en la heroicidad familiar de él cuando joven con el misil soviético, dibujando en plena Crisis de los Misiles sobre un cohete nuclear, agobiado por el calor y el estrés constante al sacrificio humano que se vivió por la libertad de la isla también en Caimito del Guayabal. “¡Al enemigo ni un tantito así!” siempre se lo ha dicho su abuelo. Se lo ha repetido mil vecez aclarándole que lo dijo un gran hombre. Es verdad. Pero después del 17 de diciembre en que se tomó un nuevo rumbo en el país. El viejo Fito Pimpollo, ha cambiado algo su mentalidad y la ilusión del nieto Pablito de “atrapar” un coleccionista norteamericano que le compre y que ayude su vida ha crecido de sobremanera en la casa en Caimito del Guayabal, lo primero que hizo el joven artista fue iniciar una limpieza espiritual y hasta él mismo abuelo de pronto lo ha comenzado a ayudar a preparar su exposición para el mes de mayo, el viejo Fito Pimpollo cortó hasta el árbol de cedro que había en el patio de finales del Siglo XIX de la casa en Caimito del Guayabal, un cedro glorioso para que su nieto hiciera sus bastidores y oí que le dijo hace poco: “Pablito, si tiene que ser un coleccionista norteamericano, yo prefiero que sean de Chicago, por lo trabajadores que un día en esa ciudad se enfrentaron en huelgas y se hicieron mártires”.

El nieto sonrió, estaba contento por el apoyo del abuelo con el cedro familiar de antaño y el viejo Fito Pimpollo, no sabe que ya Pablito está preparado para el enemigo con sus obras conceptuales. ¿Cómo es posible? Que el viejo Fito Pimpollo cambie de un día a otro. Pero como se aproximaba la Bienal de La Habana, Pablito apresuró su mano y realizó casi un centenar de obras inspiradas en la gesta heroica de su abuelo con el misil ruso, bajo el título de: “Abuelito, la vaquita Chola y los 36 kilómetros entre misiles en Caimito del Guayabal”. Obras con la idea de atrapar a algún coleccionista del norte y que le compren sus composiciones inspiradas en el viejo abuelo. Una historia interesante. Novedosa, Que ha tenido éxito ya en la literatura y en el cine cubano. ¿Por qué no llevarla entonces a las artes visuales? El nieto sabe lo que hace, sabe que está en el momento justo. La avalancha de coleccionistas contra la exótica isla, los otros que quizás vengan del propio Chicago… (como quiere abuelo) a comprar a los jóvenes artistas y él, que no quiere quedarse atrás, menos en su natal Caimito del Guayabal. Pinta entonces palmas y misiles, la propia vaca Chola con ideas surrealistas entre kilometrajes por la carretera central, palmas para vender, misiles pál inglés, vacas que vuelan…

Pero su nieto en las nuevas circunstancias ha creado un estudio en el Vedado con la idea de atrapar a algún coleccionista, pues a Caimito del Guayabal nadie va a llegar y hasta allí también ha ido a visitarlo su abuelo Fito Pimpollo, y también a recorrido la 12 Bienal de La Habana.

Hace unos días me dijo que estuvo en varias exposiciones con su nieto, me dijo que las obras que vió les resultaron maravillosas, que los artistas amigos de Pablito eran ocurrentes, atrevidos y que patinó hasta en La pista de hielo del artista norteamericano Duke Riley, que pusieron en Malecón y Belascoaín. ¿Cómo es posible? Quedé con duda. ¿Fito y tú… estuviste en la pista de hielo del norteamericano? Le pregunté asombrado y me aclaró con un sí sonriente comentándome que le recordó cuando patinó en Moscú. Estaba feliz. Había patinado una vez más y junto a su nieto bajo el calor insular.

El viejo Fito Pimpollo aunque no le gusta la idea de su nieto por la capital solo dando su pellejo para los turistas extranjeros, espera impaciente la inauguración del muchacho mientras le sonríe apoyándolo y le aclara: ¡Pablito cuando to´ esos amigos norteamericanos vean allá en el Vedado, en tu estudio todas tus palmas volando y los misiles inspirados en mí sobre tus lienzos, vendrán de segurito hasta Caimito del Guayabal, a conocerme en persona y caminar sobre el mismo Kilómetro 36, que tanto ha inspirado a la literatura, al cine y al arte cubano!… ¡Ambicionarán llegar donde un día pudo explotar aquel misil soviético que sin salir de Cuba iba a acabar con el propio Kennedy y con nosotros mismos! ¡Oye… y si son americanos los coleccionistas, tráelos que nuestra casa es su casa… y que yo mismo les hago su cafecito cortadito!