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Toña la artesana de Guanajay

Toña la artesana de Guanajay

Por Denys San Jorge Rodríguez

Hace unos días en mi barrio, vi cómo una niña disfrutaba de su nuevo payaso de trapo con mucho orgullo. Nunca había tenido uno como ese, y ella no quería una Barbie, tampoco a Blancanieves, menos a Dora la exploradora, ni a la Sinerita Ariel… solo a su nuevo juguete tradicional, confeccionado con retazos de trapos. Le hablaba con mucha dulzura, y hasta le daba de comer con esa hermosa inocencia tan característica.

Yo miraba su ingenuidad y como lo acariciaba. Veía esas maravillas de la infancia que necesitamos no se pierdan. Y el gesto de la niña con el muñeco de trapo me fascinó, en medio de tanta tecnología y Barbies que pueblan el mercado. Cuando indagué por el famoso payaso, la madre me comentó se lo había comprado recientemente a una artesana, de la cualapenas conocía su sobrenombre: Toña.

Fui en busca de la autora del payaso, de “Toña la artesana”, una mujer de la tercera edad con atractivas canas:María Antonia Brito Perdomooriunda de Guanajay. Nació el 9 de noviembre de 1943. Es una destacada creadora de este arte popular, e integra la Asociación Cubana de Limitados Físicos y Motores (ACLIFIM). Ahora radicada en Bauta, forma parte del grupo de artesanas de la Casa de Cultura Mirta Aguirre, en la localidad.

Pude verla trabajar en su casa con esmero y amor. Me dijo que labora constantemente cada día, y cose en su máquina Singer, en la que desde muy joven aprendió a zurcir y años atrás confeccionaba flores de nylon en su Guanajay natal, hasta dedicarse a la muñequeríay especializarse en payasos, lo más que le gusta hacer. Emplea diferentes tipos de telas y de colores, con cuerpos de paño suave, que la inspiran a crearmuñecas y payasos para los niños. Y no hay dos iguales, porque están predestinados a dar detalles hermosos a sus corazones y entretenerlos sanamente.

Sin dudas, Toña es una destacada artesana, con dos hijos y cuatros nietos. Su obra constituye un buen ejemplo de como el adulto mayor puede lograr grandes cosas y ser muy útil a la sociedad, dando amor y felicidad a través de sus creaciones e inspiración. Le gusta el mar e irse de vacaciones a la playa Herradura, donde junto a su esposo, el gran amor de su vida que ya no está, pasó felices momentos.Ahora sus payasos y muñecas de trapoimpactan a los amantes de este arte en Bauta,y hasta ha donado obras -mediante la ACLIFIM- a la Casa de Niños sin Amparo Filial de este municipio.

Denys San Jorge

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Septiembre/2017

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Visita a Logias en 2016

Visita a Logias en 2016

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POR Denys San Jorge

Un grupo de imágenes del pasado año 2016, mientras un grupo de masones bautenses de las Logias Salvador Cisneros y Perfecto Lacoste de Bauta, visitábamos algunas Logias, entre ellas el Centenario de la Respetable Logia Masónica Luz del Oeste, en los queridos valles de Alquízar, dentro de la provincia de Artemisa; también la visita a la Logia Luz de Occidente en Guanajay; y otras imágenes de la visita al templo masónico Fraternidad y Constancia en Punta Brava.

En cada visita pudimos apreciar con orgullo como se rememoraba al Q:.H:. Luis Corvea, aquel querido masón bautense y nombrado por sus Hermanos, como: “El Masón de las bolitas blancas”.

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Callejón de los Perros/Bauta

Enero/2017

El síndrome de Babilonia

El sindrome de Babilonia (6)

Por Denys San Jorge Rodríguez

Yo me indigno cuando algo no me convence, y me enorgullezco cuando veo a otros que actúan con ese sentido increíble de pertenencia, con mucha identidad y con el patriotismo necesario para batallar contra lo mal hecho. Hace unos días llegó el amigo Tito Pepín a mi casa, un bautense con un gran sentido de identidad y nieto del viejo Prudencio Quintana, otro amigo campesino muy orgulloso de su Finca. Una finca hermosa nombrada La Lealtad y muy llena de frutales, mangos, mameyes, guanábanas, hasta peras y duraznos. Una finca que las veces que he ido he podido presenciar, que ahí sí saben proteger y amar la tierra.

Tito Pepín, llegó igualmente muy indignado y me hizo recordar ese día dos cosas, a un amigo bautense y veterano combatiente muy indignado por los árboles que crecían encima de lo que fuera la UJC Municipal de Bauta. La otra, me hizo recordar aquellas diferentes obras y muy geniales de artistas cubanos contemporáneos, donde de pronto comenzaron aparecer en instalaciones, fotografías y pinturas, una céntrica fachada en la Habana Vieja que trascendió con su arquitectura y un viejo cartel, que nos vislumbraba en todo su esplendor donde decía: LA MARAVILLA, y que encima crecía un árbol, que se hizo inmenso a través de las obras que inspiró y de los años que estuvo ahí. Qué ironía. Fue este lugar punto de enfoque del obturador de disímiles artistas posmodernos, pintores de feria que reproducían en serigrafía “pál inglés” y turistas extranjeros muy curiosos que inmortalizaron aquella escena en que maravillosamente se convertía la sociedad desquebrajada por las raíces demoledoras, y todos documentaban la destrucción natural sobre la mano inteligente del hombre cubano y tan capitalino.

Entonces Tito Pepín, me hizo recordar esto… cuando muy orgulloso en una memoria flash me mostró aquel documental sobre los Jardínes Colgantes de Babilonia, una de las Maravillas del Mundo Antiguo, aclarándome que lo sacó del dichoso Paquete. Fue un documental apabullante cuando lo vi. Creo sin dudas que El Paquete, contra algunos escépticos que puedan herirse si puede resultar, muy interesante. No todo ahí es malo… Es sin dudas un producto muy inteligente y Tito Pepín, a pesar de ser muy joven lo sabe, y sabe además cuidarse de su contenido, como buen joven revolucionario de este país.

Mientras conversábamos del documental que circulaba pude percatarme que Tito Pepín, es un joven que siente y padece por su pueblo y me comentó de pronto muy pensativo: “La escultura que está a la entrada del pueblo no tiene nada que ver con los Jardínes Colgantes de Babilonia, pero le está creciendo una matica… creo que es una mata de laurel en la misma puntica… y son destructivas”.

   Cuando un joven cubano piensa, puede resultar conmovedor e inteligente. Tito Pepín, sabía en su condición de Guajiro al igual que su ancestro, de la calidad destructiva y de las características de la mata que crecía como de la magnitud del problema en ese sitio, en “la puntica”. Sabía que esa rama u otras que crecían por diferentes techos en Bauta desde hacía ya, nada tenía que ver con los fascinantes Jardínes de Babilonia, menos con los que él y su abuelo promovían en su extraordinaria finca, pero si sabía que podía provocar algo muy demoledor. Era verdad y también algo muy parecido a lo que en Bauta crecía desde hacía ya años a un costado del Teatro, en la hermosa casa que fue un día de la UJC Municipal y que ya tiene hoy un bosque completo encima, que crece, crece, crece… y van lo cortan y vuelve a crecer, y mientras crece destruye la edificación, solo cortan y sale a la luz nuevamente, y que empezó igual por una ramita, como las mismas que están creciendo y se pueden ver encima de diferentes organismos estatales en Artemisa, en Güira de Melena, en el Tribunal de Caimito y otros en Guanajay… y digamos que en Cuba entera.

Recordé como hacía tan solo unos días atrás junto a Ezequiel Sánchez Silva y Álvaro Pérez, dos grandes amigos artistas, hablábamos sobre este tema allí frente a la escultura bautense. Debatimos en ese momento sobre el futuro de las obras emplazadas en la naciente provincia de Artemisa, sobre su variedad de estilos, “su calidad” y sacamos a tono, la que se encontraba a la entrada de Bauta y frente a nosotros. Una verdadera escultura, aprobada en su momento por CODEMA, donde “La Matica de laurel”, ahora crecía. Esta obra fue realizada junto a otras a pocos metros de ahí, por dos grandes artistas valencianos y amigos de Cuba a finales del siglo pasado en esta localidad. Dos esculturas colosales que nos seducen por su fascinante minimalismo, dos obras que pasan inadvertidas para muchos, pero son dos obras que se integran respetuosamente a su entorno y que al verlas podemos respirar un verdadero ejemplo de la escultura ambiental, que se ha realizado en esta provincia y mi amigo Juan Quintanilla, sabe a qué me refiero cuando de escultura se trata. Según Ezequiel y Álvaro, sus autores son Julian Abril y Vicente Ortiz, dos escultores valencianos que un buen día llegaron a este pueblo y esculpieron estas piezas donándolas para Bauta y este país.

Tito Pepín, si bien me comentaba muy herido de “La Mata que crecía en la escultura del artista español…”, quedó prendido de lo que vió y solo me hablaba de aquellos jardínes de Babilonia con su grandiosa y enigmática flora, que construyó aquel rey Nabucodonosor II, que se convirtió en una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, que han sido sin dudas algo fastuoso que trascendió como un obsequio histórico a la memoria de la Humanidad. Según Tito Pepín, él quisiese hacer eso en la Finca de su abuelo tan llena de frutales, de mangos, con mameyes y guanábanas sobre un césped tan hermoso que quizás no tengan nada que envidiarles a los jardínes del rey persa. Por mi parte sabía que era verdad.

Pero, jardín y maleza, son dos conceptos muy diferentes, y eso lo sabe mi amigo el veterano combatiente muy indignado que estaba orgulloso de su sede de la UJC en Bauta que un día se dejó perder, un hombre digno que luchó en Angola, que cree en Cuba y en su Revolución, asegurándome que tenía hasta ganas de ir “pá arriba” a dar la queja en La Habana, ya que aquí no hacía efecto. Pero la azotea de la otrora UJC en Bauta, no es el jardín que embellece, es la maleza que destruye. Menos lo que Tito Pepín, vio en el documental del Discovery, tiene que ver con los techos donde crece la maleza, el olvido y abraza el abandono con sus raíces al lado del Teatro de Bauta, y a las que yo he nombrado como El síndrome de Babilonia… desde hace un buen tiempo después de que vengo presenciando en diferentes instituciones estatales, el deterioro de algunas de las mismas y como padecen igualmente del síndrome que las abraza, que las consume. ¡La hierba crece y no la cortan! Así dicen muchos, y además mi amigo de los combatientes de Bauta muy colérico… ¿Qué está pasando? Si bien no es una maravilla, es nuestro patrimonio, y es un raro fenómeno de abandono a la vista de todos que viene acrecentándose en el país, es sin dudas el abandono por parte de diferentes organismos y funcionarios locales. Es síntoma del olvido y la desidia, como si la ramita que crece, no hiciera daño al país, o no importase… o fuese necesario, crear un desglosado presupuesto con años de antelación, armar una súper brigada capacitada, planificar grúas o importar un veneno mortal traído de la propia Amazona, o lo peor… destruir la edificación para eliminar el problema de “cuestionadores e indignados” en torno al problema. ¿Quién es el responsable? Pero tampoco son los jardínes que quisiese ver Tito Pepín en su finca, es la pérdida de sensibilidad de muchos que, si bien ven esta crítica, se escuden en justificaciones. Pero… ¿con la maleza, con la hierba y árboles que ha crecido ya durante meses, años… que excusa pondrán? ¿Acaso hace falta un cálculo para ejercer esta noble labor? Pero cortar maleza, árboles en los tejados y las raíces que se disipan en las paredes de fachadas o en “verdaderas esculturas” a ojos vista de todos, no es un trabajo sobrenatural.

Tito Pepín, a pesar de ser un joven guajiro, y de ver El Paquete, tiene una gran sensibilidad por su pueblo, por esta isla y una gran fe en su proceso revolucionario y deseamos que nuestra Cuba supere muchos obstáculos institucionales, burocráticos y “mentales”, como asegura el profesor Calviño, que dejan al menos que la hierba crezca en distintas fachadas como la antigua casa que fue de la UJC en Bauta, donde mi amigo el veterano combatiente se encuentra indignado con razón. Pero… ¿Qué pasaría si los escultores españoles Julian Abril y Vicente Ortiz vieran sus obras consumidas al ocaso por la maleza? Unas esculturas donadas un día como símbolo de la solidaridad con la isla cubana y a Bauta.

Creo que, si al paso que van estas matas con todas sus malezas, no lograran convertirse en una maravilla de la Humanidad, convertidas en El síndrome de Babilonia… si de seguro borrarán de la faz de la tierra y de la memoria de sus habitantes edificaciones y monumentos como lo hermoso que fueron, antes que dejaran que la maleza con sus raíces exterminadoras la consumieran y la vertieran al olvido entre los escombros, como La Maravilla que un día fueron, o la idea es borrar el ayer y una cosa cierta es por la culpa de los que aún… no se indignan ni se indignarán.

El sindrome de Babilonia. DENYS SAN JORGE (2)

Callejón de los Perros/Bauta

Abril/2016

FOTO1 y 2: Escultura en Bauta de los artistas españoles Julian Abril y Vicente Ortiz.

 

Manolo y mi bandera

PENTAX Image

Por Denys San Jorge Rodríguez

 

Hace unos meses atrás tuvimos el privilegio en Bauta, en la peña “De Puño y Letra” de mi amigo Osvaldo de la Caridad Padrón de tener como invitado a Iroel Sánchez, autor del blog La Pupila insomne. Recuerdo aquella tarde que se debatió allí sobre internet, sobre los blog de los jóvenes en la isla y también sobre estos en la Cuba de hoy y en el futuro que nos deparaba en la red de redes.

Ayer también vi el articulo ¿Sin símbolos pero sin amo? de Iroel en su blog y me resultó muy interesante, es algo que nos viene golpeando. Recuerdo a tono con este artículo como hace unas semanas atrás cuando se me acercó mi amigo Manolo el poeta y me dejó asombrado con algo increíble que había realizado. Manolo, es un gran joven que quiere pasar un taller literario, que quiere publicar y que este país sea el mejor del mundo y día a día me recuerda a Bonifacio Byrne, aquel otro gran bardo matancero que le dedicó unas excelentes letras a nuestra bandera y su vida por la lucha de la independencia cubana de la corona española. Manolo, un apasionado como buen cubano a nuestra insignia nacional me comentó indignado de Yenisey la Yuma, una vecina hermosa, bien barroca y de buenas carnes que un buen día emigró y ahora viene semanalmente en la condición de Mula desde Oklahoma, y en uno de esos últimos viajes a su barrio sacó una bandera cubana y la puso fuera de su casa dejando a todo el barrio atónito. ¿Cómo sería posible?

Manolo, me comentaba mas sobre Yenisey la Yuma y yo sonreía, sobre como ella cuando vivió en Cuba ni quiso tener esa bandera porque según ella aludía simplemente al kremlin. Menos ponerla fuera de su casa cuando un desfile. ¿Cómo era posible? ¡Semejante desequilibrada! No sabe ella que esa bandera fue realizada por grandes hombres revolucionarios que en su condición de masones un día conspiraron e inspirada en la  simbología masónica crearon una de las banderas más hermosas que existe en este universo. Eso Yenisey seguro ni lo sabe. Yenisey, no lee. Solo pinta de seguro sus uñas con rojos bermellones. Manolo, me habla de Yenisey y quedo a su escucha oyéndole sobre el primer viaje al barrio y la primera bandera cubana que vio en un pulóver blanco y hermoso que ensalzaba su protuberante pecho de grandiosa cubana. ¡Le quedaba lindo! Eso sí. Me dijo y me comentaba como después en otro viaje percibió a Yenisey en una mañana con unas medias largas en un short corto y en estas unas banderas cubanas. Manolo, contaba las historias de la insignia nacional que tal parecían sacadas todas de las propias maletas y gusanos de Yenisey la Yuma que habían venido desde Oklahoma, donde allí había matizado con varias cirugías plásticas su protuberante cuerpo y quizás su mente asegurándole que la bandera que vendían en Oklahoma, no era la de la isla.

¿Cómo era posible si Yenisey nunca fue patriota? Manolo, solo me decía que el siempre quiso tener una, y nunca pudo por no saber donde venderla, porque cuando supo no pudo comprarla por su alto costo en divisas y ahora veía como una “exiliada” traía una y él no podía responderle con una buena bandera cubana. Ahora solo le preocupa, y me lo comenta en risas que la hermosa de Yenisey traiga un buen día todas sus maletas y gusanos llenos de banderas cubanas, confeccionadas con buenas telas, ¡hasta en satín!, para venderlas en el barrio.

Hace unas semanas atrás se me acercó mi amigo Manolo el poeta en la carnicería y viendo cortar la carne del pollo por pescado me susurró al oído que había realizado un robo nacional en su pueblo natal más allá de la admirable bandera que ondea en Guanajay, y me aclaró que también la dejan ahí cuando llueve. Quedé serio. No entendí. Le miré y me comentó sobre una hazaña heroica de la que había sido autor intelectual, había sentido tanta rabia por la bandera de Yenisey la Yuma, justo al lado de su casa, que se sintió abatido cuando vio que aquella bandera era definitivamente hecha y traída desde Oklahoma y fue, y se robó una bandera cubana, grande hermosa de un organismo del estado y me comentó con la alegría en sus ojos, “Anoche dormí abrazado a ella”. Eso era algo patriótico, cubano y humano.

Suspiré y supe que yo también le tenía puesto el ojo a una bandera en Bauta, una hermosa que también quería tener yo para ponerla en mi cuarto, y también a la entrada de mi casa y ondeando encima de mi hogar en el Callejón de los Perros para cuando Cuba vuelva a jugar en el Clásico Mundial de Béisbol y entonces le abracé y de pronto me susurró la estrofa de Bonifacio Byrne al oído: “Si deshecha en menudos pedazos, llega a ser mi bandera algún día…, ¡nuestros muertos alzando los brazos, la sabrán defender todavía!….