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Antonio “Tony” Lorenzo: Un bautense olvidado

Antonio “Tony” Lorenzo: Un bautense olvidado

POR Denys San Jorge

Sin dudas el más importante jugador dentro del team textil Ariguanabo[1] que trascendió a niveles estratosféricos fue Antonio “Tony” Lorenzo. Los fanáticos del equipo Habanacuando jugaba en el equipo profesional que dirigía Mike González lo nombraban como“el zurdito de Cayo de la Rosa”, en la Liga Internacional de la Florida lo apodaban como “el niño prodigio del Havana Cubans[2]donde en distintos equipos de las ligas estadounidenses lo aclamaban con tan solo algo más de veinte años y hoy es una figura olvidada aquí en Bauta.

En una de esas primeras revistas Ariguanabo que llegaron a mis manos, de la extinta Textilera, mencionaban ellanzador zurdo nacido en aquel batey industrial de Cayo de la Rosa en Bauta, en el mismo centro del mar de agua dulce de la laguna Ariguanabo y poseedor de una curva envidiable, con una dureza en sus envíos que hacia sucumbir a sus contrincantes desde muy joven y en esta publicación, aparecía un excelente texto de su contemporáneo Manuel Valdés Roche, que comentaba acerca del estelar Lorenzo:

        “…hemos de gradecer que nació aquí en Cayo de la Rosa y que sus primeros años transcurrieron ignorados para todos, confundiéndose con el trepidar rítmico y continuo de las maquinarias de la industria textil Ariguanabo”.[3]

Ahí podía leerse como a finales de la década del cuarenta todos estaban muy orgullosos de Tony Lorenzo, o “Pilla” como le nombraban y es sin dudas una de esas figuras olvidadas dentro del panorama local. En la década del cincuenta fue el orgullo del pueblo de Bauta y su batey textil, donde se quería que fuese igual a Babe Ruth, o le hiciesen un film como al mismo pelotero Roberto Ortiz.

Hace poco tiempo atrás en ese peregrinar mío, hurgando en el pasado bautense buscando el rastro de Tony Lorenzo y del béisbol en medio del Ariguanabo, tuve el privilegio de conocer en Bauta a una madre y su hija, ambas como parte de una familia de obreros textiles de este enclave industrial que un día aquel industrial norteamericano[4] los llevó desde San Antonio de los Baños al centro de la laguna donde erigía su industria del algodón. La madre con la que me encontré se llamaba Dolores Ordaz, con cariño le decían Lola, y estaba junto a su hija María Elena Lorenzo. Recuerdo aún con la ternura con la cual me recibieron, y en aquel momento comenzaron a mostrarme sin conocerme fascinantes recuerdos de su familia, del viejo batey y para mi asombro aquella señora que me pidió la llamase Lola, era ya una anciana con hermosas arrugas y esposa de Tony Lorenzo, aquel pelotero oriundo de Bauta que yo andaba rastreando.

La anciana con su sonrisa encantadora y con mucho orgullo, comenzó a mostrarme aquel álbum confeccionado por ella misma, con recortes de prensa y viejas fotos que comenzaba en la década del cuarenta, donde salían todas las noticias y estadísticas de Lorenzo en su paso por el béisbol amateurs y profesional en Cuba,como en el extranjero hasta mediados de la década del cincuenta. Recortes de revistas Ariguanabo, periódicos del The Tampa Daily Times y The Scranton Tribune con noticias de Tony y ella en otros junto a su esposo. Me mostraba más fotos de Tony junto al “Chino” Hidalgo, junto a Willy Miranda, con Conrado Marrero este último quien era su amigo y compañero[5], y recortes de periódicos nacionales con victorias del Club Habana, con fotos de Tony junto a Lorenzo “Chiquitín” Cabrera, Edmundo Amorós, Carlos Pascual y la foto de cuando fueron campeones en la temporada de 1950-51, y con lágrimas en los ojos me evocaba de la Serie del Caribe en Venezuela que presenció desde las gradas cuando perdieron el campeonato.

Nacido en este batey en 1930, fue uno de esos niños que crecieron y corrieron en el viejo batey de la época capitalista. Tony Lorenzo, o más bien conocido por “Pilla”, desde niño jugó por los potreros y la planicie húmeda del valle del Ariguanabo con palos y bolas de cuero frente a la fábrica que crecía nave a nave, con la ilusión y sueños de ser un gran pelotero que ayudaría así a sus padres obreros. Toda su familia, eran humildes obreros textiles que vivían en el batey y que estaban destinados a trabajar con mucho orgullo y pasión por entre el algodón y los telares donde el propio Tony comenzó a trabajar en la lavandería de la industria textil.

En 1945, con tan solo quince años y 120 libras fue escogido junto a un grupo de adolescentes del batey para integrar el equipo textil Ariguanabo de la fábrica en el Campeonato Juvenil patrocinado por la Dirección General de Deportes celebrado en el Stadium Tropical, en aquel campeonato inicial bajo las noticias de la Segunda Guerra Mundial, en que grandes peloteros como JoeDiMaggio, Hank Greenberg y Ted Williams se habían ido al frente de guerra europeo a luchar contra el fascismo, tuvo así el joven pitcher de Cayo de la Rosa a 78 adversarios ponchados y al año siguiente 103 ponches[6] donde lo catalogaron como el Rey de los Struckouts. Seguidamente el equipo del Círculo de los Artesanos de San Antonio de los Baños lo llamó a sus filas amateurs para suplir la ausencia de “Jiqui” Moreno. En 1946 debutó en el profesionalismo con el equipo de los Havana Cubans, obteniendo 16 victorias en esa primera temporada. Al año siguiente ganó 12 juegos en este mismo equipo y en su tercera temporada de 1947 obtuvo 23 triunfos para el Havana Cubans. En una revista Carteles afirmaban acerca del zurdito textilero a su paso por estas ligas de la Florida con más de 275 ponches a su favor:

Tony Lorenzo fue la revelación del año en la Liga Internacional de la Florida. Además de haber impuesto un record de “Struckouts”, obtuvo más victorias que ningún otro lanzador cubano. Fue una de las bases principales en el tercer campeonato[7].

El año de 1948 para el bautense Lorenzo fue un gran año con 23-8, 2.23, liderando la poderosa Liga Internacional de Florida en victorias y ponches (275). Fue nombrado MVP de la liga. El total de ponches sería el récord de la liga de todos los tiempos.[8]

En el campeonato profesional nacional debutó en la Liga de Invierno de Cuba en la temporada de 1947-48 en el Club de los Rojos del Habana. En 1949 lanzó para los Chattanooga Lookouts,de la Asociación del Sur, jugó por temporadas en los Browns de St. Louis,en los Tampa Smokersy en el Scranton Minersde la Eastern League, a mediados de los cincuenta y a muy corta edad, tuvo una grave lesión muscular en el brazo de lanzar que impidió ingresar ese año en las Grandes Ligas por el equipo del Detroit, que lo querían comprar.

Hace poco hicieron en Bauta, un monumento a las glorias del deporte cubano, cuando fui a buscar su nombre sobre su superficie, este no aparece ahí.¿Como era posible? Su nombre aparecía por internet en estadísticas en La Florida y en los clubes que participó y la foto oficial que mostraba el equipo Habana campeón nacional de 1950-1951 estaba en disímiles lugares por diferentes países en museos, pero en su pueblo natal no existía.

Antonio “Tony” Lorenzo, murió en Bauta un 12 de enero de 2000 y muchos lo vimos en los terrenos de béisbol de Cayo de la Rosa como entrenador donde mismo comenzó de niño, y después en el estadio de Bauta en muchas ocasiones, simplemente como el encargado de Mantenimiento y que terminó ahí como un desconocido más para muchos que lo recuerdan como aquel hombre entrado en años que sencillamente se preocupaba por el césped, por las mallas y las pelotas que iban de foul, o si se enfurecía si alguien no entraba al terreno con los tenis idóneos, pero una cosa cierta… nadie o muy pocos saben hoy quizás la leyenda que fue y lo que hizo dentro del deporte cubano.

Pasó para muchos… sin saber que pasó entre nosotros y olvidado, su familia con mucho orgullo guarda y atesora sus recuerdos más preciados para el público local y nacional, esas fotos y sus estadísticas perfectas, los records y su imagen en recortes de prensa y publicaciones nacionales e internacionales. Este pueblo bautense debe recordar siempre a “el zurdito de Cayo de la Rosa”, como lo nombraban en medios nacionales cuando jugaba en el equipo profesional Habana que dirigía Mike González que tanta gloria dio a ese equipo, y que además jugó en un Serie del Caribe, o como lo nombraban internacionalmente de “el niño prodigio del Havana Cubans”en la Liga de la Florida.

Bauta cuenta con un pelotero local, hijo de obreros textiles que jugó y se convirtió en una gloria del béisbol cubano con los sueños de representar a su batey textil y su pueblo bautense como a su nación entera y hoy, con las glorias que conquistó, nadie lo conoce o lo recuerda. Está olvidado y nadie sabe de sus records, ponches como su paso por las ligas nacionales y norteamericanas. Su nombre es totalmente desconocido, ha caído en el ostracismo del olvido, en esa indiferencia que nadie quiere hurgar como si nunca hubiese existido, como muchos otros que también caen al ocaso y la indolencia, que a pesar de no abandonar jamás la isla, también fueron borrados como si lo hubieran hecho[9], pero que algún día estoy seguro que ocupara su lugar como se lo merece en la historia del deporte nacional, y una cosa cierta… si su foto esta allá fuera en disímiles lugares con mucho respeto, porque no está aquí dentro para el disfrute y el orgullo de todos nosotros.

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Noviembre/2017

[1]Equipo de baseball surgido a mediados de la década del treinta por obreros y pobladores del batey de Cayo de la Rosa como parte de la Compañía Textilera Ariguanabo S.A. fundada en 1931 por el empresario norteamericano Dayton Hedges en el centro de la laguna Ariguanabo, en dicho equipo también jugaron Armando Brito y Tony Nápoles quienes jugaron en clubes de la Florida, y Severino Méndez quien formó parte del Cienfuegos de la Liga Profesional Cubana, también jugó en el Habana Cubans de la Florida International League y en diferentes clubes de Estados Unidos.

[2]Cuellar, Víctor: “Tony Lorenzo: el “niño prodigio” del equipo “Havana Cubans”, en revista Ariguanabo, Cayo de la Rosa, Bauta, Ano V, No. 49 y 50, agosto-septiembre 1946, pp. 28-29.

[3]Valdés Roche, Manuel: ““Tony Lorenzo”, Entrevista al Gran Pitcher del Club Habana que regentea Mike González”, en revista Ariguanabo, Cayo de la Rosa, Bauta, Ano VI, No. 65, Enero 1948, pp. 29-32. 

[4]Dayton Hedges quién compró Cayo de la Rosa construyendo la Compañía Textilera Ariguanabo y dicho batey en torno a esta industria en Bauta.

[5] Entrevista a Dolores Lola Ordaz antes de fallecer y datos pertenecientes a los archivos personales de su hija María Elena Lorenzo Ordaz, hija del pitcher Tony Lorenzo, en Bauta, enero 2014.

[6]Datos de internet:  http://www.baseball-reference.com/bullpen/Antonio_Lorenzo

[7]Recorte de revista Carteles… datos obtenidos de los archivos personales de María Elena Lorenzo Ordaz, hija del pitcher Tony Lorenzo, en Bauta, enero 2014.

[8]Datos de internet:  http://www.baseball-reference.com/bullpen/Antonio_Lorenzo

[9]Terry Valdespino, Miguel: El acto inútil de borrar ciertos nombres, en Palabra Nueva, noviembre 2015, pp. 41-42.

FOTO 1: Tony Lorenzo en el Havana Cubans, 1946

FOTO 2: Tony Lorenzo en el Chattanooga Lookouts, de la Asociación del Sur, Estados Unidos, 1949.

FOTO 3: Tony Lorenzo en el equipo de la Compañía Textilera Ariguanabo, Cayo de la Rosa, Bauta, 1952.

 

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Todos les vamos a los Cazadores de Artemisa

Todos les vamos a los Cazadores de Artemisa

PHO_5919 (Large)POR Denys San Jorge

Ahora qué la escuadra de los Cazadores de Artemisa, no le va muy bien en la Serie Nacional, pienso enmi hermano Evelio y en un amigo mexicano, este último que un día de 2011, se retrató junto a varios pitcher del equipo artemiseño en tierras bautenses.

Mi hermano, un amante y fanático del deporte y del béisbol cubano en particular. Enemigo uno de Industriales y años antes, un fuerte seguidor de aquel clásico equipo Habana, donde milito el gran José Ibar, Oscar Macías, Ernesto Molinet, el bautense Juan Carlos Linares y anteriormentede colosales peloteros como Romelio Martínez, Pedro Luis Rodríguez y Luis Ignacio González, entre otros… al cual él, iba al propio estadio Nelson Fernández de San José de las Lajas, o al Latinoamericano, a apoyar a su escuadra habanera.

Ahora, sin dudar le vamos a Artemisa, y mi hermano es amigo del estelar Jonder Martínez, y este último quien ahora se desempeña “por desgracia nuestra” en el equipo matancero. Ha visitado nuestra casa en varias ocasiones, y mi hermano, como es habitual no se pierde un partido por la radio o la TV, con una memoria sin igual, repasa estadísticas y record beisboleros antológicos en la isla, como también de esos grandes peloteros cubanos que siguen haciendo su historia, en diferentes clubes internacionales.

En 2011, tuve el placer de recibir en Bauta, la grata visita del amigo y fotógrafo mexicano Mario Montalván, que vivió unos días en el Callejón de los Perros y dentro de aquellos meses en la localidad, cuando la formación de una nueva provincia y donde vio con emoción algunos de mis dibujos publicados en el joven semanario artemiseño. Fueron quince días, donde a la vista de todos, un mexicano o un “anglosajón” andaba por las calles de Bauta, retratando espacios públicos, haciendo amigos, conversando y hablando de arte, donde iba hasta solo a buscar hasta la “libra” de pan y tratando de imitar la jerga del cubaneo insular. Tiempo después recuerdo, de cuando ya se encontraba en su rutina diaria entre el Tecate cervecero y la California estadounidense, me preguntaba por personas con las que interactuó y les estrechó la mano, en Bauta y en el Callejón de los Perros.

Fueron unos días mágicos de comer hasta la picante comida mexicana, unida en fascinante armonía al arroz congrí, con carne de puerco y yuca. Donde, el intruso amigo que andaba por las calles bautenses, tuvo hasta el privilegio invitado por mi hermano Evelio de presenciar y junto a un grupo de vecinos del Callejón de los Perros, tres trascendentales partidos de béisbol en el estadio Severino Méndez de Bauta, entre el equipo recién creado de Artemisa y las escuadras de Pinar del Río, la de Villa Clara y los Industriales.

Aún recuerdo aquellos encuentros de béisbol y el privilegio que tuvo al final de los partidos, de reunir a los astros de la lomita de los infartos, para retratarse junto a todos, y estos, los pitcher Yadier Pedroso, quien falleciera en un accidente tiempo atrás, a Miguel Alfredo, a Lahera, al alquizareño Yulieski González y al estelar Jonder Martínez, le dedicarán su firma en el último día de partido.

Mario, un fanático del baseball y de su equipo local tecatense, como de los Padres de San Diego, en las Grandes Ligas estadounidenses y el cual, va a menudo al Petco Park a presenciar sus juegos, en sus días bautenses lo pudimos ver por las gradas y de un lado al otro documentando con su cámara Canon, escenas, detalles y estelares jugadas de aquellos peloteros que comenzaban a identificarse como los Cazadores de Artemisa. Tal parecía si no un mexicano tradicional al que se está acostumbrado asociar, sino que con su “pinta”, parecía todo un europeo o anglosajón, que llamó la atención entre el público y que cuando alguien le preguntó quién era, respondió con su inconfundible voz mexicana: ¡Yo soy periodista de Artemisa! Al decírmelo recuerdo le dije: ¡Tú estás loco!, y sonreímos. Seguro que nadie le creyó, pero después los bautenses también le pedían: “¡Periodista retrátenos!”.

En medio de la vorágine del último partido, le dije: ¿Mario a quien tú le vas?¿cuál es tu equipo?, donde el intruso y buen amigo mexicano, que tal parecía un californiano estadounidense, me respondió emocionado: ¡Todos les vamos a Artemisa! ¡Qué bien pitchea el Jonder!y terminóconfesándome con mucho cubaneo e igualmente orgulloso, de haber disfrutado aquellos partidos en el suelo patrio bautense: ¡Asere que bueno está ese equipo artemiseño!

con jonder martinez 2012 (1) (Large) (Large)traslado 002 (Large)denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

septiembre/2016

FOTO 1: (de izquierda a derecha) los pitcher Yadier Pedroso, quien falleciera en un accidente tiempo atrás; a Miguel Alfredo, mi hermano Evelio, Jonder Martínez y el alquizareño Yulieski González.

FOTO 1:(de izquierda a derecha) Mi hermano Evelio, el estelar pitcher artemiseño Jonder Martínez, dentro de mi casa, en el Callejón de los Perros.

FOTO 3: El mexicano amigo y fotógrafo Mario Montalván al centro de la foto. (de izquierda a derecha)los pitcher Miguel Alfredo, Lahera, Jonder Martínez y Yulieski González.

La cultura de Bauta ayer y hoy

La cultura de Bauta ayer y hoy

1 001 (Large)Por Denys San Jorge Rodríguez

Bauta, en lo cultural tiene mucho que contar, ya que es un lugar que nunca ha estado quieto y es mi deber tratar de hablar de todos sin excepción. Para mi orgullo, Bauta es un municipio que ha creado y que ha respirado buena cultura a través de toda su historia, llevándola muy adentro, en la sangre; y los artistas e intelectuales que la visitan o la “escuchan”, cuando llegan a interactuar con nosotros desde la capital habanera, México o el propio Washington D.C., se sienten impresionados, atraídos y seducidos por la energía cultural que se respira en el terruño cada día. Como me dijo un amigo recientemente, y muy agradecido, con mucho orgullo: en Bauta la “cosa” es distinta, no hay comparación.

Hace ya unos años el escritor y periodista Miguel Terry Valdespino, quien siente a este pueblo muy adentro y a sus amigos artistas, me aseveró que Bauta era algo así a una capital cultural de la antigua provincia de La Habana en toda su extensión. Hoy, dividida en dos, y en la parte que nos tocó estar repartidos, su latido es intenso en esta rama, que repercute incluso en la propia capital, Artemisa, con la mayoría de las obras plásticas y de artistas bautenses en lugares prominentes y privilegiados de dicha ciudad. Es muy cierto. Viene a tono entonces el proverbio popular cuando plantea que uno cosecha lo que siembra, es un hecho que se esparció consecutivamente desde hace décadas. Como también en muchas ocasiones se ha afirmado que los pueblos que tienen memoria y la conservan, o al menos “se atreven” a conservarla, progresan, quizás ahí esté la receta oculta. Aunque sea poco a poco, avanzan a un buen ritmo trascendiendo a lo universal. Así dicen y es verdad.

El despegue cultural se debe en gran parte al Mons. Ángel Gaztelu Gorriti, (Navarra, 1914–Miami, 2003), quien vino a bendecir con toda su bondad esta tierra, en la que ofició desde inicios de la década de 1940 hasta el año 1957. Después, nombres como el del poeta Carlos Jesús Cabrera Enríquez, calificado por Alberto Guerra Naranjo como un poeta del dolor, y que falleciera hace dos años, son inseparables de este terruño. Carlos, gran admirador del Padre Gaztelu, nos enseñó apasionadamente a creer a través de sus ensayos en el fenómeno de Orígenes, fue un gran promotor cultural con su peña Tarde de Pueblo y creó, desde Bauta, obras como el poemario multi-premiado El restaurador anónimo, ensayos que recopiló en Se busca un título, la colección de cuentos Con zarpas de terciopelo y su novela Este era tu deseo.

Para mi orgullo, anteriormente existieron personalidades que tuvieron gran repercusión en la cultura del municipio, como el maestro Carlos Valdés Rosas y ese otro poeta del dolor, el masón Julio Carrasco Herrera, cuyos bustos fueron develados en el parque municipal en la década de 1940. Este último inspiró a sus coterráneos a que le dedicaran una calle, cerca de mi casa, en la primera mitad del siglo XX, que me enorgullece y que bien merece el rescate de su nombre para los transeúntes. Bien lo sabe Abilio Estévez, que desde Barcelona, donde reside, me ha contado anécdotas interesantes de cuando él caminaba por ese mismo trillo asfaltado donde residió su familia, que después dejó de llamarse así y devino en el popular Callejón de los Perros (mi barrio), y hasta lo ha citado en sus novelas publicadas en Europa y en ensayos que vieron la luz en la revista de la Uneac, La Gaceta de Cuba; también lo sabe Emilio Ichikawa, que vivía ahí mismo, muy cerca de mi casa y donde creó sus libros: El pensamiento agónico o La escritura y el límite.

Bauta, ha tenido además intelectuales como el masón René Valdés Acosta, nuestro primer historiador municipal, con una visión muy revolucionaria en toda su dimensión, y que tanto nos legó en ese libro llamado Con la Kodak del Recuerdo y los Viejos Cafés Bautenses, publicado en la década del cuarenta y del que el propio Abilio Estévez guarda un ejemplar con mucho celo.

Volviendo al Padre Gaztelu, autor del poemario Gradual de laudes, que bien sabía de la importancia de la cultura y de su palpitar en su época, se sintió atrapado más que nadie en este otro Edén cubano y convirtió su parroquia en el punto de fuga para que varios creadores, conducidos por José Lezama Lima, expresaran lo más universal y lo mejor de lo cubano. Apareció entonces en el territorio, gracias a él, esa amalgama de intelectuales que después ha trascendido como Grupo Orígenes. Ellos dejaron, para deleite de nosotros, una huella inmortal en las grandes obras que hasta hoy se encuentran en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en Bauta, y en la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad, en la Playa de Baracoa. Estos templos recibieron un día al gran Guillermo Cabrera Infante, para bautizar a su querida hija Ana, seguro vino otras veces, como el destacado Guy Pérez Cisneros, igualmente colaborador de Orígenes. Aquí mismo en Bauta Eliseo Diego leyó por primera vez “En la calzada de Jesús del Monte”. También hubo matrimonios tan célebres y trascendentales como los de Eliseo Diego y Bella García Marruz, o las nupcias del destacado Domingo Ravenet con su querida Raquel Ramírez, quienes llegaron al pueblo para unirse bajo la bendición del Padre Gaztelu.

El Premio Nobel de Literatura John Steinbeck, afirmó: Por el grosor del polvo en los lomos de los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de su pueblo”, y eso no ocurre en la tan activa Biblioteca Municipal, donde no hay polvo y constantemente se hacen eventos, peñas… y en la que un buen día las especialistas María Virginia Pérez y Silvia Amaro fundaron ese proyecto tan maravilloso que no ha tenido fin: “Tras la huella de Orígenes”, en busca de los pasos que comenzaron los origenistas en la localidad en la década del cuarenta del pasado siglo XX. Este evento se ha mantenido con un rigor exquisito en esa biblioteca, ahora en manos de su directora Damaris Camacho, con una serie de eventos anuales en honor al Padre Gaztelu y un grupo maravilloso de tesoreras literarias como Mercedes Rodríguez, una de las más veteranas y activas trabajadoras de la cultura en el municipio.

A estas citas han acudido decenas de personalidades durante todos estos años para honrar a los origenistas, entre ellas: Mons. Carlos Manuel de Céspedes, José María Vitier, Luigi Bonazzi Nuncio Apostólico del Vaticano en Cuba, Ciro Bianchi, Pablo Armando Fernández, Cintio Vitier, Lina de Feria, Fina García Marruz y Guillermo Rodríguez Rivera. También han venido a disímiles espacios culturales de la Biblioteca, para homenajear al Padre Gaztelu y a Orígenes, pues han creído en nuestro pasado, Eduardo Heras León, Senel Paz, Alberto Guerra Naranjo y Luis García Peraza, entre muchos otros.

Pero es esa Biblioteca, tan cercana espacialmente a la Iglesia Católica, el lugar donde hace más de sesenta años el Padre Gaztelu tenía su Academia José Martí para formar ahí seres humanos con una inmensa bondad y mucho patriotismo, enseñar el cultivo a la identidad, a la cultura nacional y local, vinculando la historia con lo religioso. El sitio está hechizado con su buena energía, según nos comentara en el interior de la Iglesia el poeta Roberto Manzano, quien afirmaba estar sintiendo al propio Padre Gaztelu y a los origenistas a su alrededor. Todos quedamos orgullosos y sonreímos. Era esa sensación que solo un poeta e intelectual sabe percibir, más cuando lleva la cultura nacional y su historia tan adentro.

Bauta tiene una paladar en homenaje a Mongo P, creada por la artesana Zoila Díaz. Por este espacio han pasado incontables intelectuales de la cultura cubana de dentro y fuera de la isla.

En el Municipio han nacido o vivido grandes caricaturistas como René de la Nuez y Roberto Hernández Guerrero, decimistas como Homero Montesinos Viñas, actores como Rogelio Blaín y Enrique Molina, periodistas como Fulvio Fuentes y fotorreporteros como Félix Arencibia. Su primer graduado de la Academia San Alejandro, en la década del cincuenta y con Título de Oro, camina hoy por las calles de Bauta y es el escultor Alberto Fernández Perera, con obras emplazadas en la Logia Salvador Cisneros de la localidad y en diferentes lugares de Cuba.

También desde Bauta se han realizado guiones de cine y obras literarias, como las escritas en la calle Martí por el narrador y guionista de cine Francisco García González: ¿Qué quieren las mujeres?, Historia sexual de la nación, y cuentos como En el kilómetro 36, que inspiró la película Lisanka y su relato La cosa humana, llevado al cine recientemente por el cineasta Gerardo Chijona. También en esa misma calle, vivió la joven cineasta Jessi Lezcano cuando hizo su cortometraje de ficción Moscú Rojo, a partir de un cuento de mi autoría.

Para mi orgullo, ingresé en esa Casa de Cultura Municipal, donde un día conocí al caricaturista y pintor Ezequiel Sánchez Silva, al escultor Orlando Rodríguez López y al pintor Domingo Pérez Vidal, tres buenos amigos y tres maestros de las últimas generaciones de artistas en este pueblo. Ezequiel, que después fundó el Grupo Guerrero, en honor a nuestro caricaturista insigne, junto a Yosvany Tejeiro y Alen Lauzán, y que colaboró en aquella publicación nombrada El Puente de la Sección de Literatura del Club UNESCO de Bauta y en pleno Período Especial, del que aún veo hoy mi ejemplar hecho a mano, y me encantan esos textos que ahí aparecen, de Héctor de la Torre Borchardt, Alberto Basabé y Alberto Domingo.

Diferentes intelectuales han enarbolado bien alto el orgullo por la cultura cubana como el escultor Juan Narciso Quintanilla, con su obra al Titán de Bronce, en el parque municipal, que develara Eusebio Leal, y que un día junto a Karoll W. Pérez, realizara el monumento más alto al Che Guevara a nivel mundial, con una altura de 8.73 metros y 26 toneladas de peso, hace unos años atrás en La Coruña, España. También Karoll, se unió en su momento a Humberto Escuela en el grupo Hoyo Colorado, donde entonó aquella canción protesta “Di que noque rodó el mundo, contra la administración de George W. Bush, y también ha realizado diferentes videoclips como el que le hiciera a Pedrito Calvo. De este pueblo son también Joel Cuesta, de la clásica agrupación de los Van Van y Abelito Gutiérrez de Adalberto Álvarez y su Son. También este pueblo, le inspiró mucho a Adalberto Rabeiro, llamado El Niño de Bauta, quien fundó el Grupo Cristal, que mantiene su peña en el Museo Municipal con un buen impacto en la localidad.

Bauta, desde la Cultura, rememora muchas emociones como las sentidas junto a “El Ñengue” Quiala, que cantó en la Orquesta Ritmo Oriental; ha inspirado al laudista Edwin Vichot, a la cantante Mitza Hernández, a Gilberto Morales (Guambím), a la banda de Los Zenith, que aún hoy después de décadas tienen una popular peña; como mismo la tiene el músico Israel García (El Cachy) con su Grupo Cachiván, quien le ha dedicado también canciones a su pueblo.

Diferentes creadores han emigrado hacia acá, asumiendo el terruño muy adentro como los pintores Ezequiel Sánchez Silva, Águedo Alonso, Ángel Silvestre, Adrián Infante y el poeta Jesús Sama Pacheco, otros en cambio, también han partido de ella y la han criticado, la han sufrido y hasta también la han amado o quizás la han añorado, como Alen Lauzán, quién hizo en pleno Período Especial aquellas caricaturas emblemáticas con protagonistas populares del pueblo y que hace poco realizó un dibujo ingenuo y muy fastuoso desde Chile, de una vista aérea en su estilo de toda la geografía bautense, con mucho detalle, un dibujo que para mí es el mejor que ha hecho, sin ironía y sin choteo, con un fascinante colorido y que ahora está en un costado del cine teatro Suárez. También esta Iván de la Nuez, que escribe relatos desde Europa sobre su natal Playa de Baracoa, ahí en la costa bautense. Al igual Yerandy Pozo quién hizo aquí obras de humor gráfico, descontextualizando el Tanque del Acueducto y el Teatro Municipal, devenido este último en un momento trágico en Funeraria; cómo mismo hiciera sus obras Yan Cuan desde el pueblo de Corralillo; o el teatro que soñara Dagoberto Luaces en su momento; y el narrador Luis Delgado Alfonso con aquel cuento El prospecto sobre un pelotero local publicado en la antología de cuentos de pelota Escribas en el Estadio y que ahora desde Grecia, realiza fotografías y estrenó en un festival europeo su primer cortometraje de ficción titulado Another Walk Around.

Otros creadores de la plástica siguen soñándola entre sus calles día a día bajo el fuerte sol y las actuales circunstancias, como el caricaturista Yoemnis Batista, quien a humorizado su pueblo; Rael Capote ha obsequiado mosaicos al Vaticano; Oslier Pérez esculpe en la Cubalina; Javier Trutié funde sus creaciones al rojo vivo del duro bronce; y el maestro Mendiola desde Playa Baracoa se hace sentir con sus pinceles entre el rugir de las olas. Juan José Jordán escribe sus obras de teatro desde la loma de Anafe; también la sueñan en el teatro Isbel García, actual director del grupo Danza Unidos; o el grupo de Teatro al Límite de Jorge Juan Fernández (El Chino); desde aquí la poeta Mireisy García se inspira; un Tomás Delfín Hernández escribe una novela fastuosa que ganó premios sobre las realidades de un pasado desgarrador, como el escritor y editor Osvaldo de la Caridad Padrón Guás, este último con su peña De puño y Letra, es un promotor increíble y por su espacio cultural han transitado intelectuales como Daniel Chavarría, Senel Paz y Omar Felipe Mauri. Esta localidad tiene en su Casa de Cultura su grupo de rumba Obbaniké y mantiene su Brigada de Instructores de Arte José Martí, con creadores como Dianelis González, William González (El Tati), Bárbara, Rosmery y Sandra Fonseca, entre otros.

Para mí pensar en Bauta es recordar otros amigos artistas e intelectuales con los que crecí como la trovadora Ivette Pacheco, Yosvany Tejeiro, Litza Quesada, Vilma Vidal, Aliett Kramer, Inti Abascal, la pintora naif Dionis Arango, Anita y Onil Frade, o el pintor Johan García y su padre Robertico. Es pensar en esa historia local con esos cuadros de Mariano Rodríguez y el vía crucis de René Portocarrero, en la Iglesia Católica, que me sedujeron desde niño. Cuando crecí, traté de aprender esa historia local, tan importante y latente, donde después me motivaron a crear una peña como la creada por mi amigo Osvaldo de la Caridad Padrón De puño y Letra, en honor igualmente al Padre Gaztelu en esa misma Biblioteca Municipal, y que nombré Mezcla que aunque ahora estén ambas detenidas por falta de presupuesto… transitaron destacados intelectuales como René de la Nuez, Andrés Vasques de Sola, Rafael Acosta de Arriba, Jorge Rivas Rodríguez, Arístides Hernández Guerrero (Ares), Nelson Herrera Ysla, Isabel Pérez, Virginia Alberdi, Araceli Carranza, Chrislie Pérez e igualmente los coleccionistas cubanoamericanos Emilio Cueto y Jesús Fernández Torna, y al verse aquí han quedado seducidos con los recuerdos, palpitantes en el pueblo, de Orígenes y la historia local.

Hoy Bauta hereda mucha energía y vibra en la cultura, por los que han dejado su huella de alguna forma, estén o no estén físicamente con nosotros y por aquellos que aman y luchan por la Cultura Cubana aquí dentro, como ese Departamento de Programación y su directora Bárbara Cabrera Brito, que junto a los artistas insisten en los sueños, contra todas las barreras posibles o raras mentalidades.

Decir Bauta es pensar en buenos amigos de la Cultura Cubana que ya no están, como la periodista Maricela Menéndez, el músico Adalberto Rabeiro, el compositor Carlos García y el poeta Carlos Jesús Cabrera, que nos iluminan por el buen camino.

Creo bien claro, como decía Theodor Heuss: Cada pueblo tiene la ingenua convicción de ser la mejor ocurrencia de Dios y los bautenses nunca nos quedamos atrás, nunca nos dormimos, aunque la pelea sea dura sabiendo que muchas cosas no estén bien o se fantasee en difíciles circunstancias y hasta se sufra con pasión por la cultura. Por todo, me viene entonces el encantador verso de José Lezama Lima, pienso en aquel poético Padre Gaztelu, en esa Iglesia Católica con tanta historia y de la que todos estamos orgullosos por el patrimonio que resguarda y a un lado del busto del poeta del dolor, Julio Carrasco, y descontextualizo a mi libre antojo estas líneas en la actualidad para este pueblo con mucho orgullo: porque nacer aquí ha sido una fiesta innombrable.

1. RENE DE LA NUEZ fotos de Juan de Dios (Large)El caricaturista René de la Nuez

Carlos Por JUAN DE DIOS MARIÑO (Large) (Large)

 

 

 

 

El poeta Carlos Jesús Cabrera

DSC08709 (Large) La periodista Maricela Menéndez

ORIGENES BAUTA 2012 (27) (Large) (Large)
El pintor Ezequiel Sanchez Silva

IMG_1819 (Large) El laudista Edwin Vichot

TERTULIA OSVALDO (8) (Large) La artesana Zoila Díaz y fundadora de la Paladar El Tanque

Boletín El Puente-1994 El Puente de la Sección de Literatura del Club UNESCO de Bauta

1. EL RESTAURADOR ANÓNIMO (1) (Large) (Large) Poemario de Carlos Jesus Cabrera

Foto DENYS SAN JOGE 2013 (4) (Large) el músico Israel García (El Cachy) con su Grupo Cachiván

DSC00902 (Large) Biblioteca Municipal

24-9-2014 Rojo (Large) Obra de Yerandy pozo

DSC00899 (Large) Biblioteca Municipal

20160318_143005 (Large) museo municipal

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Junio/2016

FOTO 1: Portada al catálogo del Homenaje a Roberto Hernández Guerrero, Bauta, 1987.