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Con Ezequiel un muralito discreto para Bauta

Con Ezequiel un muralito discreto para Bauta

POR Denys San Jorge

A Ezequiel, q sabe qué extraño de corazón

 verlo pintar como un Dios y tomar su café. 

Hace unos días atrás me regocijó mucho como en el periódico artemiseño mencionaban a dos colegas caricaturistas, que residen en el extranjero, uno es Ángel Boligán y el otro Alen Lauzán (un bautense), ambos ganadores de incontables premios sobre el humor gráfico.

Bauta, sin dudas ha tenido sus buenos humoristas como Roberto Hernández Guerrero, otro destacado intelectual cubano y eso lo sabía muy bien el caricaturista René de la Nuez, quien se asentó en Playa Baracoa y pertenecía igualmente a esta tierra. De la Nuez, también fue un destacado humorista y un Premio Nacional de Artes Plásticas. En Playa Baracoa, debe existir alguna tarja o cierto monumento en su homenaje, que lo recuerden en la mente de sus pobladores, como el buen cubano y artista que fue.

Otro que llegó e impulsó el humorismo gráfico en los años más duros del Período Especial, lo fue un “oriental” venido de Antillas en Holguín. Es un tipo que he admirado en mi vida y ha sido Ezequiel Sánchez Silva. La ironía que lo caracteriza, el buen humor, su sobredimensión del arte…. ¿Quién no lo conoce en Bauta? También en Miami, lo sabe Emilio Ichikawa, quien lo menciona en muchos de sus textos y sabe que no se puede hablar de la cultura municipal sin mencionar a Ezequiel Sánchez”, pues este ha sido una cantera para muchos de nosotros, ha sido el motor impulsor, como lo fue para Alen Lauzán, el Peco o Karoll, y ahí comenzamos juntos también un día Idania del Río y yo.

Como también lo admira Miguel Terry Valdespino desde las páginas del artemiseño o Francisco García González desde Montreal, para nuestro buen amigo Carlos Jesús Cabrera que falleció hace unos años atrás, como para todos nosotros, Sánchez Silva es un “artista de respetar”.

Al llamado de su persona, uno no puede negarse, el tipo tiene poder de convocatoria y es lo sabemos todos acá en Bauta, que hemos compartido su amistad y muchos trabajos juntos. Lo supe desde el primer día que le estreché la mano en 1990 yo pequeño y medio “cabezón” (como siempre me decía irónico…), en la Casa de Cultura Mirta Cerra de Bauta.Él sin dudas, sabe que lo estimo, como también sabe que le agradezco mucho y no creo en enemigos rumores que laceren esa complicidad plástica, entre empastes o pigmentos dentro de una obra de arte. He ahí su larga obra kilométrica y abstracta, sin ruidos que corten esa finalidad. Sin intencionada plasticidad que irrumpa, distanciando dentro el arte.

Hace poco en mi casa una muy buena amiga a la que aprecio mucho, “sobre las doce de la noche” me preguntó sobre el arte impaciente de Sánchez Silva, de este holguinero natural de Antillas que un buen día decidió amar a Bauta hasta el delirio. A lo que le pude decir: “Ezequiel es un genio, como él no hay otro”.

Cuando hace meses atrás me llamó y me dijo: ¡Denys tenemos que pintar un Muralito ahí discreto que nos pide el municipio y sus autoridades, vamos a pintar ambos un “Muralito” ahí de Lauzán en la pared del Cine Suárez de Bauta! No lo dude y sin vacilar él sabe que le pregunté: ¿De día o de noche? Pues con Ezequiel, necesitamos 48 horas diarias para crear. Sánchez Silva sonrió y le repetí:¡Vamos a meterle mano! El diseño, era toda una panorámica de una Bauta satelital que seducía con su buen humor, donde nuestro amigo Alen Lauzán (el caricaturista bautense) había dibujado muy “infantilmente” desde la loma del Pueblo Textil, pasando por el Cayo de la Rosa con su extinta Textilera, toda Bauta con su iglesia, entre barrios, sacó además mi barrio y su zanja, hizo potreros, puentes, ríos, embalses, la costa de Playa Baracoa y 90 millas más allá, donde también hay “un buen puñadito de bautenses”.

Ese día y en el fin de semana siguiente, bajo el implacable sol mientras Sánchez Silva y yo pintamos el mural, recordamos las palabras de inauguración y publicadas en el semanario provincial bajo el título: “Los hombres que no perdieron el tiempo”, muy latentes en nosotros y de nuestro buen amigo Carlos Jesús Cabrera un día en la exposición “El metal encubierto”, donde unimos fuerzas ambos en la Galería de la UNEAC de la provincia de Artemisa, tiempo atrás.

La complicidad y la ironía estaban presentes. Tanto en las obras de Sánchez como en las mías, eran evidentes. Digamos que de buen profe lo aprendí o de “Tal Palo tál astilla”. Recuerdo que Carlos Jesús Cabrera, allí nos nombró como el Maestro y el Aprendiz, en aquella exposición donde se unían las gestuales y fastuosas composiciones abstractas de Sánchez, con mi andamiaje de hierros que simulaban toda una artillería pesada y con su carácter peculiar, Carlos nos insinuó irónicamente: ¿Quién ahí entre ustedes es Skywalker o quién es el Darth Vader?

Carlos, sabía de nuestras intenciones, al vernos retratarnos con unas elucubraciones hechas por mí a partir de herramientas de mecánica, donde decíamos entre nosotros que uno era un M16 y el otro una ametralladora de la mafia siciliana. Ironía y arte. Yo llevaba el M16, Sánchez la elucubración mafiosa. La foto quedó bárbara y “pá la historia” y junto a Sánchez Silva salí retratado en el periódico provincial, con aquellos hierros oxidados en mano.

Ese día pintando el olvidado Cine Suárez,o al menos resguardando unos metros del mismo con una obra de arte… hablamos del querido amigo Carlos y de aquella exposición. Pensamos que el mural con la panorámica satelital de Bauta, “mirada desde los cielos” hasta desaparecería… “quizás por la pintura que estábamos usando y la obra que enfrentaría el fuerte sol y el sereno a diario”. Muchos pasaban y nos agradecían, otros en cambio decían con mucha razón: ¡Lo que tienen que hacer es arreglar el Cine, no pintar tanta m…! También tenían razón. Teóricamente, la obra quedaría fabulosa, pero en lo técnico el tiempo haría de las suyas como estaba haciendo del Cine Suárez. La intención plástica estaba fabulosa, como la complicidad y la ironía seducían a los transeúntes, hasta el limpiar un poco el asco que ya surgíaen esa pared o que sigue emanando.

A los días, el Muralito lejos de ser discreto o disimulado tenía sus colores radiantes y centellantes… ya los bautenses iban y posaban con la colorida obra, los jóvenes con sus IPhone y Samsung Galaxy después iban y lanzaban sus imágenes a la Wifi, los más ancianos como Charles el Sastre iba y se detenía contemplando aquello y hoy sobre el viejo Cine Suárez tan olvidado y destruido por la desidia humana, sigue pasando y vienen los bautenses aún del extranjero y también se retratan, hasta un día vi a un fotógrafo particular retratando a una “quinceañera” frente al fastuoso mural que un día plasmamos gracias a la inspiración del amigo caricaturista bautense Alen Lauzán. Sin dudas, el objetivo estaba cumplidoy ya los bautenses tenían su muralito alegórico al pueblo que salía de foto en foto, por facebook, twitter y en todas las redes sociales.

Con nuestro querido y buen amigo Carlos Jesús Cabrera (fallecido), el periodista Miguel Terry Valdespino y Ezequiel en su Taller en Bauta.

En la exposición “El metal encubierto”, Galería de la UNEAC, Artemisa.

Ezequiel, Terry y Osvaldo de la Caridad en complicidad en un asalto años atras celebrando mi cumpleaños.

Denys San Jorge Rodríguez

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Marzo/2017

¿Callejoperrenses?

¿Callejoperrenses?

14POR Denys San Jorge

En medio de Navidades, recibí un saludo inesperado y muy afectuoso. Mi amigo Franky, desde Canadá mandaba un afectivo abrazo, con un mensaje desde Montreal a mi familia con la cierta ironía que caracteriza su excelente literatura: “abrazos a los callejoperrenses”.Francisco García González (Franky),nunca puede dejar de escribir sin dejar nota de su buen humor y aparte de ser caimitense del poblado de Caimito del Guayabal se nombraba estando aquí con orgullo como un bautense ahí en lo profundo de la Calle Martí, y un día ironizando igual, me dijo que yo vivía en “DogAlley”. Estaba igualmente en lo cierto.

El Callejón de los Perros, era el lugar donde crecí junto a Ediel (El Pulga), Eduardito, Yeney, Mayelín y Ramón (Cajetilla), tambien con Raulito y su hermano Pitico, igual con mi hermano Evelio. “Teóricamente” es mi barrio, mi cuadra o al menos nuestros “ancestros” se la apropiaron cien metros más abajo e hicieron suya. Eso lo sabe desde Barcelona Abilio Estévez, quien tenía su familia ahí en el originario Callejón de los Perros, y también Emilio Ichikawa, en Homestead, Florida, quien nació en esa calle nombrada también en los años 40 como Julio Carrasco, en honor a un poeta nacido en San Juan de los Remedios y en condición de emigrado radicado en Bauta, quien falleciera el 20 de octubre de 1928.

En el Diccionario de la Lengua Española (en su 22.ª edición), de 2001, muestra como el adjetivo gentilicio, es aquel que «denota la procedencia geográfica de las personas». Hipotéticamente El Callejón… era un camino entre palmeras que conducía a la antigua laguna, donde el Marqués de Monte Hermoso tenía su Hato del Ariguanabo, dicen que a inicios de siglo te detenías ahí y solo veías al oeste lo que sería mi cuadra que era solo monte y yerbazales, más allá… no había futuro en aquella bajada, menos procedencia geográfica para identificarse en un gentilicio.

Pero para inicios de la década del cuarenta, del antiguo y verdadero Callejón de los Perros,se desprendieron dos delgadas líneas en forma de calle que era todo un potrerillo formando una manzana. La zona había sido tomada por emigrantes que armaron algún chalet de renta y otros pinareños que llegaron ocupando el potrerillo, armando así ciertas casascon el objetivo de entrar a trabajar como “bautenses”, en la moderna fábrica textil del americano Hedges. Poco después la zona del potrerillo la fueron urbanizando y sus habitantes, no quisieron nombrarse como “potrerillenses”, y comenzaron a nombrarla Callejón de los Perros, sin el consentimiento de los otros de cien metros más arriba.

Cosas del cubaneo y la indisciplina, con aquello lapidario a plan de machete de: “Lo hice porque me dio la gana”. Era verdad. Según en un artículo publicado ahora en la Revista Palabra Nueva, del mes pasado de octubre, cuando publica “¡Oh, la idiosincrasia!”, un texto de año 1949, publicado originalmente en la revista norteamericana Selecciones del Reader´sDigest, nos muestra algo que pudiese venir a tono con aquellos que un día ocuparon mi barrio: “Jamás habléis de lógica con los cubanos, pues esta implica razonamiento y mesura, y ellos son hiperbólicos y desmesurados”.

No era lógicoentender para aquellos primarios “callejoperrenses” quienes ponían bonita su cuadra más arriba, pero tampoco desacertado la intención de los emigrantes en el nuevo barrio más abajo, de hacerse notar frente a una clase media superiory obrera de bautenses bien orgullosa. Cuando los originarios “callejoperrenses” o “carrascoenses” vieron la desfachatez de los “extranjeros”, quizás pudieron sentirse indignados al ver como aquellos emigrantes del potrerillo se apropiaban de sus gentilicios a pocos metros. Me hizo recordar a Alberto (el Gallego), un día sentado en mi casa cuando me comentó de aquel Alcalde Jorge Godínez cuando nombró el otro Callejón de los Perros creado por la indisciplina social o aquel “Callejoncito”, con su nombre en vida.

En la Grecia antigua, los griegos usaron diferentes gentilicios y decían que eran “helenos”, los que fueron derribados con lanza y espadas en la batalla de las Termópilas, se denominaron así mismos como helenos. Para Homero, que en la Ilíada afirma, como las fuerzas griegas que asediaban Troya aparecen con tres calificativos disímiles: los argivos, los dánaos y los aqueos, pero no dejan de ser puros griegos. Igual cierto mambí procedente de que llegó en la invasión a Bauta

En la República los de Bauta bien pudieran ser hoyocoloraenses por aquel Hoyo Colorado que salía en el libro del Censo de 1943. Hoy sería mejor nombrarse bautenses y derivarían en un variopinto de gentilicios microscópicos, como: yumurienses, santaemilienses, belicaenses y hasta en cubalinenses, esta última por aquella compañía petrolera Cuban Line Corporation, que había en una loma cerca del pueblo y derivó en un barrio urbanizado por el cubaneo popular comoCubalina.

Pero para el Alcalde Godínez en 1946, nunca imaginaría que quizás basura y alcaldía era sinónimo de callejón o potrerillo, quizás ni sabía qué en los siglos pasados en el mediterráneo, el “heleno” adoptó un significado más extendido, refiriéndose a los pueblos civilizados, en contraposición con el término bárbaro, que aludía a los incivilizados, pero el lío “armado” entre los “callejoperrenses” y “carrascoense” del este contra los del oeste bautense había que arreglarlo un poco en aquel siniestro lugar donde todos querían ser los “helenos”, tan propenso a verter basura, donde ya se habían asentados algunos emigrantes y puso su nombre “Jorge Godínez” a aquel “callejoncito”.El Alcalde no quería lío en el pueblo, al menos para las próximas elecciones. Entonces los del oeste, comenzarían a nombrarse muy orgullosos con el gentilicio del Alcalde como “godinenses” y los emigrantes pinareños en la zona ocupada del oeste comenzaron a insinuar que les resultaba más interesante, que podrían pasar ahora hasta por “londinenses”.

Podríamos hasta aceptar un día que alguien nos insinúe en mi barrio que somos “godínenses”, como bien me afirmó Alberto (el Gallego), o “carrascoense” como un día me insinuó el poeta Carlos Jesús, que tanto admirara al poeta masón Julio Carrasco, nombrado como un poeta del dolor.

Frankyaunque no le gustaba la poesía admiraba al poeta del dolor y tiene razón cuando escribe cuentos de emigrantes como: “RememberClifford”, y aunque aquí tenía un variopinto de gentilicios antes de emigrar, ahora tiene otros y dice que: “quizás sea aprendiz de “montrealense” o de escritor “montrealense, y parte de esta ciudad es a través de lo que escribo y leo, que nada o poco tiene que ver con Montreal”.

Como mismo José Ramón (Cajetilla) siente orgullo por su gentilicio y no lo olvida, en Miami fue a un concierto de un destacado músico cubano que tiene familia en nuestro barrio y le “gritó” desde el público muy orgulloso: “¡La Gente del Callejón de los Perros!”, y el cantante comenzó a buscar “aquel” que dijo el nombre del barrio suyo también y al identificarlo, lo abrazó con alegría y recordó de seguro cuando jugaban juntos baseball en el terreno de la Vallita o Cayo de la Rosa, donde Cajetilla terminó cantando y bailando en aquel emblemático concierto, junto al cantante y compositor cubano.

La misma sensación del gentilicio la tuve hace unos días, cuando el bloguero Manuel Alejandro, me dijo que tenía algunos “seguidores callejoperrenses” que compartían mis post por Twitter sin yo saber… y estaba en lo cierto, si entendemos que mi Blog es El Callejón de los Perros.

Tampoco Yeney y Mayelín, aunque emigraron y sean ahora unas miamenses en todo su esplendor dejaría de identificarse con el gentilicio del barrio. Igualmente, Ediel (El Pulga) emigrado en Barcelona y Eduardito por San Sebastián, quienes adoptaron nuevos gentilicios, nunca dejarán de ser “callejoperrenses”, aunque ahora se consideran barcelonistas porque le van a Messi cuando juega en el Barcelona, como mismo mi antiguo vecino el bautense Emilio Ichikawa es también un “callejoperrense” o un “carrascoense”que seguro leyó muchas veces al poeta del dolor Julio Carrasco. Lo sabe igual Raulito en Tampa, quien se considera con orgullo del Callejón.

Franky tiene mucha razón cuando me dijo desde Montreal: “Aquí los latinos decimos montrealenses y los de la provincia de Quebec, quebecuás o quebecos”. Yo nunca me he preguntado si me siento montrealense o no, vivo aquí y ya, ahora funciono en modo montrealense anglófono, no sé si sienta sentimientos de pertenencia a esta ciudad que sin dudas me ha dado mucho, Montreal es una ciudad amable, aquí el capitalismo fluye sin agresividad, no sé quién me roba mi plusvalía, pero eso no me importa, mi ladrón de plusvalía es todo un caballero y hasta me permite soñar con un “futuro mejor””.

La última vez que vino, estuvo aquí en mi casa dentro del Callejón de los Perros, conversamos mucho. No sabría cómo identificarlo a él, si caimitense o guayabalense. en su condición de emigrante honorario y prestigioso,en estepotrerillo urbanizadosería todo un“callejoperrense”, ya que varios amigos tiene por aquí, que le estiman, que bien podría darle el título honorifico de Hijo Ilustre del barrio o del potrerillo godinense, aunque ahora él sea todo uncaballero canadiense.

Si le aplicamos nuestra lógica matemática, decimos con orgullo que somos de todo un poco, somos hasta “helenos” como la lógica del cubaneo y propensos a incrementar nuestros gentilicios, si por casualidad mañana me mudo para Antillas, en Holguín, donde sería un antillense y eso el pintor Ezequiel Sánchez Silva lo sabe. Sin dudas estos “callejoperrenses” diseminados por el orbe, seguirán asumiendo su gentilicio nativo y siendo “cubanos” en todo su esplendor, como mi buen estimado amigo Franky, estén todos donde estén.

Denys San Jorge Rodríguez

Callejón de los Perros

Noviembre 2016

FOTO 1. Antiguo “potrerillo” en 1935, devenido en Callejón de los Perros y Julio Carrasco a la fuerza por un grupo de emigrantes pinareños, después calle Jorge Godínez. Hoy mi cuadra (Callejón de los Perros). Vista de la esquina de la zanja.