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DENYS SAN JORGE: ARMADO CON TODOS SUS HIERROS

Por Manuel Alejandro Hernández Barrios

DENYS SAN JORGE Foto de Cayo La Rosa, Bauta. 1958 (2)¿Qué se aprende del hierro?

El hierro enseña. Se aprende mucho, pero en mi caso es una cuestión muy íntima. Un misterio heredado y la importancia que le he dado a un grupo de simples objetos (herramientas, tuercas, arandelas, metales que durante años estuvieron en cualquier rincón…) a partir de la muerte de mi padre, con los que decidí a partir de aquí comenzar una obra artística, rescatando la memoria personal y marcada por la experiencia familiar, que me han servido de mucha inspiración.

 Vulcano o Hefestos… ¿Quién es Denys San Jorge?

Un soñador que no puede estar quieto pues arde. Que le gusta variar, cambiar. Viene intrínseco con mi personalidad. Siempre estoy imaginando algún proyecto nuevo, tratando de forjar una obra, de lograr una idea que diga de por sí con un mensaje más allá de su soporte, o de sus propios límites que imponen de por sí todas las vivencias cotidianas. Pero a tono con mi obra, y con mi personalidad prefiero a Oggún, quien simboliza el hierro, los metales y es dueño de las herramientas.

Katiuska y Kalashnikov coquetean mirando los Everglades (detalle instalación) 2010

DESARME 2008

 Con esta tónica entre hierros, con metales y herramientas has creado series fotográficas de fuerte impacto visual como Desarme. ¿Cómo surgieron?

Desarme, surge como las otras obras con esta índole visual producto de una intensa búsqueda dentro de mi trabajo creativo, armando y desarmando objetos de mecánica sobre una plancha de acero, donde aludía a un universo muy personal de referentes simbólico. Posteriormente vino una serie fotográfica “El espía francés a unos kms del campo de concentración”, y la instalación “Cambio de Estado” realizada y expuesta esta última en San Pancho, México en el 2009, y la serie instalativa “Katiuska y Kalashnikov coquetean mirando los Everglades”, que se expusiera en la expo colectiva El Extremo de la bala: una década de arte cubano, en el Pabellón Cuba.

La Virgen de Papá y mi sueño con el Cobre IMPRESION DIGITAL 50x61cm

 De tus piezas fotográficas La Virgen de Papá y mi sueño con el Cobre, es una de mis predilectas por su fuerte carga simbólica. ¿Cómo surge esta obra?

Esta obra tiene igualmente una gran importancia simbólica para mí. Imagínate, los hierros de mi padre y la Virgen de la Caridad, que dos detonantes. Surge para un proyecto colectivo que me invitó la curadora Sussette Martínez Montero con más de cincuenta artistas cubanos, y se llamó “Del símbolo a la metáfora”, exponiéndose en el Centro Cultural “Padre Félix Varela”, en diciembre del 2011 aquí en la capital. Posteriormente bajo el título “Virgen de la Caridad del Cobre. Miradas múltiples en la plástica de Cuba”, la muestra fue llevada a México y se expuso en la Galería Central del Centro Nacional de las Artes de México (Cenart), y en la Catedral Metropolitana de México DF. Durante este año 2014 se expuso nuevamente en tierras mexicanas ahora en Querétaro, en la Galería Libertad.

HABANA TOMADA 2008

 ¿Por qué Habana Tomada?

Te digo que Habana Tomada fue una serie digamos por encargo. De esas que surgen de improvisto en el andar, y a uno le resulta interesante y aplica. Fue expuesta primariamente en 2008 en la muestra colectiva “I like America does america like me”, en una galería en Cataluña, España. Es una serie que juega con el Kitsch, con lo popular y con el referente local y que ha transitado por varias muestras entre ellas dentro del evento “Arslatina” expuesto en 2009 en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de La Habana. Seguidamente en el 2010 la expuse en mi exposición personal “Inventario #68”, en la Fundación Ludwig de La Habana y ese mismo año viajé a México exponiéndola en la Galería de la ciudad de Tecate en Baja California.

¿Qué se aprende de viajar al extranjero?

De viajar al extranjero se aprenden muchas cosas, se logran experiencias. Se ve otro horizonte y uno se retroalimenta. Creo que es necesario.

Hay obras de arte que dejan a uno con la boca abierta ¿te ha pasado alguna vez?

Me ha pasado varias vecez en distintas circunstancias. De niño era una costumbre ir en el parque local a la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced en Bauta y allí me detenía a mirar los cuadros de Mariano Rodríguez y René Portocarrero, me fascinaban mucho. Recuerdo que en otra ocasión fui a la parroquia de Nuestra Señora de la Caridad en Playa Baracoa, y vi un mural que ascendía al techo de Portocarrero, y también aquella escultura muy suspendida en el aire del escultor mexicano Alfredo Lozano y quedé muy asombrado con su madera esculpida y aquel Cristo tan hermosamente tallado. En ambos casos quedaba seducido ante aquellas imágenes que no entendía, pero llamaban de sobremanera mi atención. Siempre dije al contemplarlas que quería ser algo así a un pintor. Sentía al verlas raras sensaciones, las mismas que siento aún hoy al detenerme frente a ellas. No importa las vecez que las mires, siempre te van a seducir. He ahí la importancia del arte, de llegar a lo más profundo.

Como a los dioses griegos necesitaste una mano amiga o un compañero para forjar el escudo vital ¿tus cíclopes tienen nombre?

Mi vida ha estado marcada por muy buenos amigos y maestros de los que he aprendido aquí en Bauta. De quienes he tratado de seguir su ejemplo. Quienes me han apoyado y me han orientado. Nombres han ido muchos. Mi primer amigo fue mi padre que ya no está, ha sido algo muy importante en mi vida. Respeto la amistad, y creo en ella, creo en esos amigos que están en las buenas y en las malas, y que se han incorporado con los años al andar como Francisco García González, Miguel Terry Valdespino, Ezequiel Sánchez Silva, Orlando Rodríguez López, y Carlos Jesús Cabrera este último, quién falleciera recientemente.

 Con tu juventud has incursionado dentro de la plástica con excelentes obras dentro de la fotografía y en la instalación, pero como diría el escritor Kafka “La Literatura tiene el salario del Diablo”. ¿Por qué ese giro repentino a la literatura?

No fue un giro de pronto, venía escribiendo pequeños relatos, cuentos desde el mismo año de 2005 en que murió mi padre y me inspiré viendo los cuentos de mi amigo Francisco García González. Pienso que también fueron las circunstancias quien me impulsó a tomar este camino. Necesitaba respirar. Cambiar de pronto. Dejar los pinceles, las artes visuales.

 Tu juventud denota que te queda mucho por hacer, pero ¿cuáles son tus proyectos inmediatos?

Acabo de terminar una novela que durante casi dos años llevo realizando titulada “Avenida Dayton Hedges”. Ha sido un proyecto el cual me he apasionado mucho. Quería escribir algo más profundo y más allá del cuento. Pero quería escribir algo en torno a Bauta, algo que estuviese involucrada la historia del pasado de mi familia y algo por así decirlo fresco, algo inédito.

 Pero con Avenida Dayton Hedges, ¿por qué apuestas?

Con esta he apostado por una historia que no imaginé que estuviese tan latente y hubiese permanecido en el tiempo en Bauta. He tratado de rescatar del olvido a través de una novela de ficción una asombrosa historia que tiene como protagonista una extinta Fábrica Textil y el pequeño caserío de Cayo la Rosa donde está enclavado desde su fundación en 1931.

Para llegar a escribir, comencé a investigar. Anduve por los alrededores de la extinta industria donde está enclavada esta fábrica hoy en cenizas, y buscando testimonios en ese propio pueblo, y desde Bauta a San Antonio de los Baños a donde primero llegó aquel americano, también anduve por Caimito del Guayabal hasta Ceiba, en Corralillo, en Playa Santa Fe, por Playa Baracoa hasta la capital cubana. Siguiendo la ruta una detrás de otra, entrevistándome con veteranos que nacieron en aquel paraje industrial. No te niego ha sido una experiencia maravillosa comenzar un proyecto a partir de testimonios de hombres y mujeres que nacieron allí en aquel lugar, en el que sus padres fueron fundadores cuando llegó aquel extranjero, donde ellos fueron partícipes de la creación de un pueblo próspero y de una fábrica que llegó a ser la más importante del mundo. Ha sido mágico oír a esos “hoy ancianos”, que mientras te hablan te demuestran ese orgullo por un lugar de historia hoy destruido, donde había una Textilera y miles de metros de tejidos en producción constante, un aeropuerto, un terreno de béisbol, una urbanidad que aún hoy mantiene su mismo estilo de construcción, de hechos trascendentales entre “el antes y el después” de nuestra historia, de relatos fascinantes de sobreproducción de tejidos y que esas personas te narran sus vivencias hasta inicios del año noventa del siglo pasado con mucho orgullo, de jornadas laborales, de trabajar incesantemente para lograr una meta y que te demuestran toda esa pasión durante toda una vida entre el algodón, a la entrega a una fábrica con sus colosales maquinarias textiles por donde crecieron de niños y anduvieron frente a una fábrica rodeada por un inmenso mar de agua dulce, de la Laguna Ariguanabo.

 Siendo esta novela un proyecto atrevido o ambicioso, en la que estas enfrascado y que con tanta pasión te has entregado ¿qué sueños tienes con Avenida Dayton Hedges?

Lograr publicarla algún día y que todas esas personas que me brindaron sus testimonios, y su apoyo durante mucho tiempo, a los cuales le he dedicado algún capítulo en la novela, vean ahí reflejado un pedazo de nuestra historia local y de sus vidas. Eso me va a enorgullecer mucho.

 He podido apreciar en la web de Radio Artemisa que te han promocionado tu novela y otro proyecto tuyo relacionado con la Textilera pero de índole documental. ¿De qué trata este?

Las noticias sobre la novela y el documental en Radio Artemisa han sido increíbles el impacto que ha tenido. Fue escrita por la periodista Maricela Menéndez quién comentó en la web y en la Radio primeramente sobre mi novela que venía escribiendo desde hacía un tiempo y sacó una reseña bajo el título: Rescatan a Dayton Hedges en Bauta”. Por ahí comenzó todo. Al otro día en el pueblo muchas personas fueron por mi casa a preguntarme. Otros me comentaron por la calle que lo habían escuchado, y si era cierto que yo estaba escribiendo algo sobre la Textilera Ariguanabo, y del… “americano”. Les afirmé que sí. Con los días fueron llegando a mi casa muchas personas con recortes que me fueron regalando y otros me prestaron disímiles fotos, objetos, periódicos, y hasta fragmentos de revistas del pasado capitalista y posterior a la Revolución en aquel paraje. De por sí todas las imágenes eran hermosas. Fue una experiencia hermosa cuando comencé a recopilar tanta información. Como señaló mi amigo el periodista Miguel Terry Valdespino en su blog Cubano de la Loma, donde escribió sobre mi novela y en que estoy del todo de acuerdo: “Bauta entera guardaba, de manera cómplice, una historia que se negaba a morir entre la abulia y el desgano del depredador y el “bostezador” contemporáneo de la Isla de Cuba”.

Pero era mucha información visual, y llegué a un punto que supe que toda esa información no iba a poder usarla en un texto literario. Le propuse entonces a mi colega bautense Yessi Lezcano, quien recientemente se había graduado de la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual del ISA, y quien había realizado su tesis a partir de un cuento de mi autoría al corto audiovisual Moscú Rojo, unirse a mí en este proyecto donde ambos estamos codirigiendo este proyecto documental nombrado “Cayo la Rosa: un paraíso textil”, en el que estamos enfrascados y vamos a sacarlo para el próximo año 2015.

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¿Mezcla?

Es una peña que comencé en Bauta en enero del 2011, en la Biblioteca Municipal con el caricaturista cubano Ares como primer invitado, el cual ha asistido en varias ocasiones. Por ahí ya han pasado excelentes personalidades y amigos de la Cultura Cubana, como el Premio Nacional de Artes Plásticas y caricaturista cubano René de la Nuez; el crítico de arte y periodista Jorge Rivas Rodríguez; Isabel Pérez editora y curadora de la Revista Arte Cubano; el crítico de arte Nelson Herrera Ysla; el actor y director de cine Jorge Molina; las curadoras de arte Sussette Martínez y Virginia Alberdi; los escritores cubanos Eduardo Heras León, Carlos Jesús Cabrera, Miguel Terry Valdespino, Raúl Aguiar y Yoss; el caricaturista Adán, jóvenes creadores como la periodista Susana Gómez Bugallo y la curadora y crítica de arte Chrislie Pérez; el intelectual español Andrés Vásques de Sola, y el coleccionista cubanoamericano Sr. Jesús Fernández Torna, presidente de la Fundación Torna & Prado Fine Art Colection de los EE.UU.

 ¿Cuál es tu papel en la UNEAC provincial?

Actualmente estoy como Vicepresidente de la UNEAC en la provincia de Artemisa. Es una organización que durante toda su historia ha agrupado lo mejor de la intelectualidad cubana y para mí es un orgullo hoy pertenecer a ella.

 ¿Bauta?

Para mí ser de Bauta es algo maravilloso. Porque había un Tanque de la Conaca a la entrada del pueblo, porque había una colosal Textilera Ariguanabo. Porque un día arribó al pueblo el Padre Angel Gaztelu y surgió el Grupo Orígenes en ese parque municipal, y por estas calles transitaron los músicos José Ardevol y Julián Orbón, los escritores Cintio Vitier, Eliseo Diego, Gastón Baquero, Bella y Fina García Marruz, José Rodríguez Feo y los artistas de la plástica René Portocarrero, Mariano Rodríguez, Mario Carreño, Raúl Milián y el escultor Alfredo Lozano. En cierta ocasión Emilio Ichikawa, en reseña crítica sobre mi trabajo de las artes visuales, mostró que: Bauta es un pueblo cosmopolita. Incluso promiscuo. Es campo y costa. Criollez y extranjería”. Por todo, me viene entonces el encantador verso de José Lezama Lima y recontextualizar, a mi libre antojo estas líneas en la actualidad por este minúsculo pueblo: “porque nacer aquí ha sido mi fiesta innombrable”. Es verdad.

 Volviendo al mítico Oggún, a tus excelentes fotografías de mecanismos de hierro y visualidades bélicas. ¿Qué nuevos proyectos dentro del universo de la plástica se aproximan?

Este diciembre cierro con la literatura después de escribir por casi dos años esta novela sobre la Textilera Ariguanabo. Quiero volcarme en el panorama de las Artes Visuales, ahora necesito otro giro. Estoy proyectando nuevas ideas, y maquinando ya una nueva serie que desearía exponer el próximo año. Entre fotografías e instalaciones, se mantiene el hierro, los metales y las herramientas.

 ¿Cuál es tu fuente de inspiración, el método más útil, la bebida perfecta, la sustancia imprescindible, la mejor técnica?

Bueno te diré que no me gusta la bebida, menos fumo. Prefiero la Coca Cola, soy muy adicto a los dulces y a la buena comida cubana. Pero mi fuente de inspiración para realizar mi trabajo indudablemente siempre ha sido y son las circunstancias. Esas que inspiran a veces hasta de madrugada y fortalecen, aunque te hagan sufrir. Cuando no están yo las busco, las provoco, esa es la verdad. Como diría el poeta español Antonio Machado “Caminante no hay camino se hace camino al andar”.

 Has incursionado en el universo de las Artes Visuales donde te graduaste de la Academia San Alejandro, has publicado libros en Cuba y en el extranjero, un cuento tuyo se ha llevado a un corto audiovisual, conduces una peña en Bauta donde has invitado a importantes personalidades de la Cultura Cubana. ¿Cómo te gustaría que te vieran? ¿Como el artista de la plástica que escribe? ¿Cómo el escritor que tiene una peña?

Me gusta que me vieran como dicen algunos y se refieren a mí como “el muchacho del Callejón de los Perros, de Bauta”. Para mí es un orgullo el barrio. De ahí vengo de ese microcosmos. De un barrio cualquiera, como otro en Cuba. Un barrio que no es marginal, pero que se inunda cuando viene un buen ciclón, más cuando los dirigentes no limpian como es debida la zanja que abraza el barrio y entonces el agua llega como decimos en buen cubano “al pecho”. Que me vean como alguien que aprecia la amistad, que me vean como el pintor del barrio, el vecino “que anda con los yerros de su viejo”, el socio que escribe. En fin como Denys San Jorge, y siempre… muy armado por si acaso, con todos los hierros de papá.

Revista CRITICA. Universidad Autónoma de Puebla. México 2007portada periodico CAIMAN BARBUDO 2012