Archivo de la etiqueta: Padre Ángel Gaztelu

El Padre Ángel Gaztelu en la memoria de los bautenses

El Padre Ángel Gaztelu en la memoria de los bautenses

Por Denys San Jorge Rodríguez

Soy de los que piensa que en cada pueblo de Cuba hay una historia increíble que contar y cada una de estas inspira a crear una obra de arte. El hallazgo de nuevos documentos locales, de imágenes poco dadas a la luz y que han permanecidos engavetadas al margen de la historia oficial, forma igual parte de nuestra historia y tiene su más profunda importancia llegando a convertirse en la historia de todos, bien lo sabía el poeta Carlos Jesús Cabrera y más recientemente el coleccionista cubanoamericano Emilio Cueto con el cuál en varias ocasiones he hablado del tema y que un día me afirmó de la importancia de estas pequeñas historias locales dispersas en cada pueblo de Cuba.

Durante varios años hurgando en esa vieja gaveta del recuerdo y el olvido para realizar varios proyectos en torno a Bauta, me fueron apareciendo en muchas familias obreras de estas, la huella del Reverendo Padre Mons. Ángel Gaztelu Gorriti, (Navarra, 1914 – Miami, 2003), quien desde 1940 llegó a la Iglesia Nuestra Señora de la Merced de Bauta y que sin dudas todas estas fotografías encontradas llamaron mucho mi atención.

Este hallazgo que fui agrupando de casi medio centenar de fotos y que en muchos casos nunca sus propietarios las habían mostrado, fueron capturadas algunas por estos mismos miembros de familias, otras han llegado anónimas y buena parte creadas por fotógrafos locales como Abelardo Rodríguez, Baudilio Camaraza (Grant), Oriol, Lu-Rey, Arrate y Erenio, me demostraron la importancia de esta fotografía comercial y local como testimonio en el cursar de los años, resguardando la memoria histórica y me inspiró entonces a manipularlas y crear una serie de collages sobre discos de Long Playing que bajo el título de “Nuestro Ángel Gaztelu”, expuse en el pasado evento “Taller Orígenes y el espíritu actual[1]” realizado en la Biblioteca Municipal de Bauta y me han servido igual para crear un documental en proceso con estos entrevistados.

El Padre Ángel Gaztelu surgía para mi asombro en cada álbum familiar de estas familias, de manera imprevista a mis ojos en fotos de bodas, bautizos, catequesis, comuniones, reuniones, eventos sociales y muchas otras, se mantenía así en la memoria latente de estos bautenses con mucho orgullo, como un eco en el espacio del tiempo en muchas de estas imágenes inéditas que nunca habían aparecido publicadas y comenzó así a surgir igual para mi asombro en otros recortes de prensa locales y en revistas Ariguanabo. Tal es el caso de Acela Forte quien me mostró un recorte del periódico El Mundo donde aparecía su mamá junto al Padre Gaztelu cuando este llevó al batey de Cayo de la Rosa a la Virgen Mambisa en la década del cincuenta en su peregrinación por Occidente; también Zoe Larrea Díhigo guardó con afecto sus fotos junto a Gaztelu cuando ella estuvo en el Colegio Parroquial Academia José Martí y lo mismo sucede con Mery Ordáz; Olga Reyes conserva las suyas cuando ella impartió clases en aquel colegio y Berna Cordero Sánchez tenía con recelo aquella imagen de 1942 cuando la iniciación de la Juventud Católica en Bauta, como otras fotos en el interior de la iglesia y un recorte de prensa que mostraba “una misa de campaña” en que aparecía Gaztelu oficiándola en conmemoración a las víctimas del 13 de marzo; Eliecer Torres y José Manuel Cruz Méndez (Pepe) en Playa Baracoa me facilitaron fotos de cuando la inauguración de la Capilla Nuestra Señora de la Caridad y ese día vino el Cardenal Arteaga, como otras de misas y peregrinaciones por esas calles costeras que ellos guardan con afecto.

Si bien son famosos los matrimonios celebrados en Bauta a intelectuales de la Cultura Cubana, también el Padre Gaztelu bendecía la unión en su templo de obreros[2], estas fotos de bodas realizadas por el abundan aquí, tal es el caso de Mirta Rodríguez Ordáz quien con afecto guarda las fotos de sus padres; mi querida amiga Hortensia Presmanes con más de noventa años guarda las suyas y también Lilia Mabaldi; como mismo Norma Llanes guarda con afecto un viejo álbum con las fotos de su primer matrimonio en la Capilla de Playa Baracoa; también Juanito Estévez y Ada Valdés atesoran su álbum familiar cuando se casaron; como también para Altagracia Estrada han sido muy importantes los recuerdos de su hermana en el viejo batey industrial de Cayo de la Rosa y de su boda bendecida por el Padre Gaztelu, dándole eco en una revista Ariguanabo donde Burke Hedges[3] entraba junto a ella en la Iglesia; en otras se veía al párroco por aquel batey industrial junto a los niños en las clases de catecismo y con la Juventud Católica e igualmente en la inauguración del busto al fundador de la Textilera Mr. Dayton Hedges el 20 de mayo de 1943.

Si bien se conoce las clásicas imágenes del Padre Ángel Gaztelu con los origenistas, en aquellos almuerzos famosos y junto a la glorieta en el parque municipal que han recorrido medio mundo, también hay otras como parte de ese intercambio y fiel testimonio con los bautenses a su huella dejada aquí. Son estas fotografías solo una parte de esas decenas de familias con los que he tenido el privilegio de disfrutar de primera mano sus recuerdos católicos que aún recuerdan al párroco español, apreciar estas fotos que permanecieron en el tiempo a buen resguardo entre álbumes con mucho afecto y orgullo por aquel hombre que vino a bendecir con toda su bondad esta tierra y en la que ofició desde 1940 hasta el año 1957.

Denys San Jorge

Callejón de los Perros/Bauta

Agosto/2017

 

[1] Evento fundado en Bauta por las especialistas de la Biblioteca Municipal María Virginia Pérez y Silvia Amaro hace ya 21 años, con el objetivo de rescatar la historia local del Grupo Orígenes y la figura del Padre Ángel Gaztelu.

[2]Olga Noa y Manuel Díaz: “Suntuosa boda”, en Revista Ariguanabo. Cayo de la Rosa, Bauta. 1949, Núm. 73, p 5.

[3] Hijo de Dayton Hedges, fundador de la Compañía Textilera Ariguanabo de Cayo de la Rosa en Bauta.

Anuncios

Manolo Manguera: Solamente le regalaría un kake a Pelé

Manolo Manguera: Solamente le regalaría un kake a Pelé

IMG_20160810_130743

POR Denys San Jorge

Bauta como todo pueblo de Cuba, ha tenido sus historias y sus personajes populares que trascendieron, estos han sido seres humanos fabulosos que quedaron en el imaginario colectivo de los bautenses.

Sus distintas épocas tuvieron sus “personajes populares”, como el pelotero Antonio Lorenzo (Pilla), aquel doctor Emilio Sorondo y el Padre Ángel Gaztelu, entre muchos otros. Bien lo supo aquel historiador Rene Valdés Acosta en su libro Con la Kodak del Recuerdo y los Viejos Cafés Bautenses, donde mencionó allí a muchos de estos “personajes populares” a inicios de siglo XX. En Con la Kodak… su autor nos hablaba de aquellos personajes locales que se perdieron en el tiempo como Don Ramón el malojero, el Negro Silvestre, Viera el Loco, Tristán Cordovéz, Magín el chino yAura coja, entre otros…

Dayton Hedges, el empresario que hizo la Textilera Ariguanabo, fue igualmente un personaje popular en el imaginario colectivo de sus obreros bautenses. Como mismo lo fue mi amigo Charles el Sastre, tan querido en Bauta y fallecido un tiempo atrás, se recordó siempre en el imaginario local como aquel sastre famoso que existió en Bauta y que trabajaba el codiciado “casimir inglés”.

También recuerdo como este pueblo tuvo otros en los años noventa del Período Especial, como Capetillo, Pata de Cloche y Armandito, recuerdode estos las caricaturas primarias de AlenLauzán sobre estos bautenses y que están hoy en el Museo Municipal de la localidad.

En los últimos tiempos un personaje local y muy sui-géneris ha trascendido ese imaginario colectivolocal y ha llegado hasta la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños (EICTV), donde un día inspiró a un cineasta y le hiciera un documental. Para mi amigo Alfredo Valdés, el bautense Manolo Manguera es todo un personaje popular, más cuando iza sobre su casa las banderas brasileñas, igualmente lo sabe el pintor Ezequiel Sánchez en Miami y seguro en Brasil muchos aún lo recuerdan del pasado mundial cuando estuvo por allá.

Hace unos días escuché a Yunisisleidys, una bautense típica y fastuosa, “con tremendo cuerpazo”, un orgullo de cubana en todo su esplendor y que tenía a su paso medio tráfico que chocharon casi unos con los otros (9bicitaxis, un lada, una moto Karphaty soviética, una araña de caballos y un camión KP3)todos parados por el parque municipal del pueblo, viendo pasar a esta cubana cruzando el Paseo del Sardiné, y vimos cómo le piropeó a un tipo nada más y nada menos que al propio Manolo Manguera: “Papi cuando me vas a regalar un “keycito” de esos”. A lo que Manolo, le respondió con picardía: “Solamente le daría uno EdsonArantes do Nascimento”, y ella le respondió haciendo un gesto con sus largas uñas acrílicas media indignada y muy orgullosa de su cuerpo de estirpe cubana: ¿Manolo quien coño es ese papi?

Todos reímos mirándola con su pregunta… Pero también quedamos atónitos. ¿Cómo que a Pelé? Quién no conoce en Bauta a Manolo Manguera, se podría decir que está loco con esa respuesta a semejante hembra bautense. ¿Cómo negarle algo Yunisisleidys? Es que Manolo Manguera, un bautense de esos de pura cepa es bien fanático al fútbol y de Brasil… y la bautense para colmo iba vestida con una licra de la bandera alemana que cubría sus protuberantes muslos, en todo su esplendor a lo que ya era una enemiga en potencia.

Manolo Manguera, todo un personaje popular, sabe a ciencia cierta que Yunisisleidys, es también un personaje popular en el imaginario de muchos hombres bautenses, pero, aunque ella se vista hasta con la licra de la banderita gringa, la misma que él puso en este pasado Clásico de Béisbol sobre su casa, el no entiende, el negocio es el negocio y solo le regalaría un Kake de los que vende sin dudas como dice con orgullo… “al gran Pelé o toda la escuadra brasileña”.

Denys San Jorge

Callejón de los Perros/Bauta

agosto/2017

FOTO: Junto a Manolo Manguera y su carrito popular.

Ariguanabo, aquel algodón, aquella fábrica…

denys-san-jorge-en-cayo-la-rosa-5-large

POR Denys San Jorge

Hoy, como todos los días, pasé bien temprano en la mañana por Cayo de la Rosa, ese minúsculo pueblo dentro de la geografía bautense, quizás olvidado como las viejas raíces de sus árboles laureles, pero con el orgullo de tener para muchos, un gran pasado textil.

No siempre, pero a veces en este antiguo batey sus húmedos amaneceres se encuentran en una profunda neblina, que los abraza y consume. Hoy pude sentir la rica frialdad. Hoy hizo neblina. Cuentan que cuando la laguna estaba llena de agua, la neblina misteriosa que cubría aquel mar de agua dulce, solo se compararía al algodón que allí se fabricaba o a la propia blancura de las nubes en el cielo. Tan compacta. Tan impenetrable. Tan blanca…

Pero, cada vez que paso, miro allí a su fábrica sin su función primaria, su urbanización y agradables casas con aquel estilo de vida norteamericana, que aún hoy persisten en todo su esplendor y en la mayoría de sus casos, se conservan increíblemente. Cayo de la Rosa, aquel enigmático lugar en medio de la laguna más grande de Cuba, nombrada como Ariguanabo… me llamó un día la atención en su silencio sepulcral y la estática de su arquitectura de la era Republicana, abrazada después por una Modernización de hormigón, dentro de aquel paraíso detenido y hasta olvidado por el destino.

Llegando de pronto a inspirarme a caminar… y seguir una pista tras otra de viejos textileros, en busca de datos, rastreando valiosas fotos de casa en casa, recortes de prensa y rescatando esos recuerdos de la Textilera Ariguanabo para mi novela Avenida Dayton Hedges y el documental en proceso Cayo de la Rosa: Un Paraíso Textil, ambos en torno a este lugar desde su fundación hasta la actualidad, donde fueron muchas las sorpresas y entre ellas, el conocer de cómo aquel norteamericano y dueño del batey textil, apoyó intensamente, a pesar de ser protestante al Padre Ángel Gaztelu, donando en la década del cuarenta cuantiosas sumas de dinero para la restauración de la Iglesia Nuestra Señora de la Merced en Bauta.

Hoy, mientras iba en la camioneta entre la fría neblina, sentí las mismas sensaciones que cuando contemplé por primera vez la fábrica textil de niño, o cuando hace unos años decidí buscar viejas fotos, documentos textiles o una lanzadera… siempre me pasa, y pienso entonces en los miles de obreros que laboraron ahí por décadas y en aquel norteamericano fundador. Muchos imaginan aún, que en el mítico batey suenan los ecos de las lanzaderas, los miles de telares, cardas y equipos norteamericanos, y también maquinarias soviéticas, que movían un pueblo entero, y bajo esa frialdad imagino aquel 22 de septiembre de 1931, cuando en él, comenzaran a laborar los primeros bautenses, gracias a aquel hombre llamado Dayton Hedges, que le dio vida, trabajo y mucho orgullo al pueblo de Bauta.

Recuerdo justo el pasado 22 de septiembre, cuando pasaba en camioneta por ese pueblo y hacía una intensa neblina… y un veterano amigo bautense y ex-obrero textil, al que aprecio mucho con casi ya ochenta años a sus espaldas, se me acercó con la última revista Palabra Nueva de la Iglesia Católica, y me mostró con mucho asombro un titular: ¿Un socialista llamado Dayton Hedges?, ya yo sabía de la existencia de la revista y del texto ahí publicado, pero para su asombro era increíble después de tantos años… aquel titular donde se mostraba ahí ese texto premiado, de mi amigo el periodista Miguel Terry Valdespino, que mencionaba mis proyectos y de este norteamericano, que un día él de niño conoció, que le estrechó la mano y hasta le daba un centavo por ir diario a la escuela para estudiar. Era asombroso.

Mi amigo, el anciano textilero, me fue leyendo un párrafo final de este artículo premiado con mucho orgullo: “Es justo que todos sepan que, bajo la ruina total del presente, ayer latió una fábrica pujante y vigorosa, la más excelsa de su tipo en América Latina por espacio de dos décadas, una fábrica pujante y amada con igual fervor, y a veces hasta el delirio, por sus patronos y obreros”. Era simplemente su fábrica, su microcosmos, la misma industria en la que conoció al viejo Hedges fundador, en la que tuvo su primer Chevrolet en la época capitalista, en la que estuvo igual en la milicia, donde conoció de cerca a Fidel y al Che, e hizo trabajos voluntarios con pasión, donde vio soviéticos como Kosiguin, checos, búlgaros y personalidades como Jean Paul Sartre, Angela Davis o la cosmonauta Valentina Tereshkova, entre muchos otros, que venían para ver el esplendor de la industria textil y donde un día hasta contempló, escenas filmadas de la película cubana Retrato de Teresa… por entre la maquinaria Índigo.

Solo me miró con una lágrima que caía de pronto por su mejilla, recordándome la primera vez, que cuando me conoció y vio mi interés por la vieja Textilera, por telares, por norteamericanos y obreros socialistas, me aclaró con desconfianza: ¡No pierdas el tiempo ya nosotros y todo ahí… estamos en el olvido! ¡No encontrarás nada! Adonde yo solo le respondí con mucho optimismo: ¡Es nuestra historia textil debemos salvarla! Recuerdo que en aquel momento me miró y quizás hasta pensó que era testarudo, insistente o porfiado de ir a veces, hasta contra la corriente, quizás sin esperanza de encontrar nada en el vacío misterioso de años y décadas. Pero insistí… Ahora el anciano textilero, me miraba y me dijo con orgullo, refiriéndose a mi andar en busca de toda la historia olvidada de la textilera: “Denys, has desempolvado mi pasado sin temor, sin los prejuicios que tuvimos nosotros, has revivido mi niñez, has amado mi fábrica igual que yo, no sabes el tesoro que tienes en tus manos y no sabes cuánto te lo agradezco…”

En Cayo de la Rosa con los años, poco a poco se fueron extinguiendo el sonar de telares, se fueron apagando las maquinarias y se sabe que la famosa Índigo, ya no teñirá más la mezclilla, pero cada obrero bautense, recuerda con pasión y dolor la vieja fábrica, que dio vida y esperanza, suerte y orgullo a la familia cubana, de pertenecer a esta industria.

Ahora, se transforma totalmente lo que fue la Textilera Ariguanabo, pero para viejos textileros y amigos bautenses, ha sido muy impactante ver desvanecer su colosal fábrica en los últimos años, y ver desaparecer frente a sus ojos los últimos telares donde un día trabajaron, y hasta rozaron con su cuerpo, telares y maquinarias que movían el algodón, con el que nacieron, crecieron, amaron con delirio y hasta sufrieron, en una fábrica en la que soñaron bajo los impactos trepitosos de lanzaderas, toda una vida entera entre los tejidos de gingham, y los famosos driles de Ariguanabo.

denys-san-jorge-en-cayo-la-rosa-4-largecayo-denys-2-largecayo-de-la-rosa-un-paraiso-textil-large

 denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Septiembre/2016

El Arca cubana de Emilio Cueto

a8e88de5-e5f8-408e-b1f0-0d7457396eb3 (Large)

Por Denys San Jorge

denyssanjorge@gmail.com

                                                                             A Emilio Cueto que desde Washington cada día,                                                                                 se encuentra rodeado entre el ácaro prodigioso…

La primera vez que supe del coleccionista cubanoamericano Emilio Cueto fue dentro de un lada ruso bajo el calor cubano y fue el ensayista y crítico de arte Rafael Acosta de Arriba, quien me comentó que una fotografía de mi autoría salía en una antología sobre la Patrona de Cuba, realizada por este cubanoamericano que tenía además la más importante colección sobre Cuba en el exterior y en lo más profundo de Washington.

Salí del auto soviético con la duda y con la interrogante, acerca de mi obra fotográfica: “La Virgen de Papá y mi sueño con el cobre”, en aquel libro que según Acosta de Arriba era el mejor libro realizado sobre la Virgen y para Cuba de los últimos tiempos, y ahí estaba mi obra que en un momento se expuso en en la Catedral de la Ciudad de México y aquí en el Arzobispado de la Habana, y ahora en aquel proyecto donde su autor era un desconocido coleccionista y… cubanoamericano para mí. Mis interrogantes eran muchas con mi obra y aquel hombre. ¿Cómo había llegado ahí… a Washington? Pero… ¿Quien era Emilio Cueto? ¿Un cubanoamericano? La incertidumbre automática que nos rodea.

Busque en internet y aquel Emilio Cueto, salía en todas las redes sociales y mostraban en fotos todo su peregrinaje por las bibliotecas de Cuba a las que fue. Recorriendo el país y cargando de regalo para el público cubano un libro prodigioso sobre nuestra Cachita, donde estaban agrupados muchos intelectuales, habían pintores, músicos, arquitectos, escritores… donde salían publicados disímiles objetos de su propia colección llamada como: La Emilioteca y donde estaba para mi orgullo esa obra fotográfica que un día realicé.

   Cuando vi las fotos de su Emilioteca… en Cubadebate y en un texto titulado: La Emilioteca: Toda Cuba en el corazón de Washington, quede atónito con ganas de estar un día ahí en ese interior. ¿Cómo sería posible? Tanta historia nacional y tan lejos, tan distante de la tierra más hermosa… tan distante de su epicentro y solo me cuestionaba intrigante. ¿Por qué un hombre se ha preocupado y con tanto amor por tantos objetos insulares diseminados  y olvidados por el mundo?

Emilio Cueto, es un hombre extraordinario y de lema afirma que: “Nada de lo cubano me es ajeno”. Sabe la importancia de la historia local y de todo un pueblo del que un día fue desgarrado, el más que nadie sabe de nostalgias, de añoranzas… y si se pierde esta historia desaparece el núcleo, el átomo, el epicentro de toda una nación, que de seguro si no hubiese sido por su noble labor a la que un día se propuso rescatar, estarían destinados al olvido y a desaparecer en cualquier rincón del mundo, los objetos y los más hermosos e importantes documentos insulares. Hace unos meses tuve el privilegio de invitarlo a Bauta, y al momento él accedió y escuchamos una conferencia que nos dio en torno a su libro La Virgen de la Caridad del Cobre en el alma del pueblo cubano en mi peña MEZCLA en Bauta. Fue una tarde grandiosa, de cubanía y de devoción a Cachita. Ahí me obsequió un ejemplar dedicado por él y anduvo por Bauta y se deleitó con los cuadros de Mariano Rodríguez y René Portocarrero en la Iglesia Católica de Bauta, donde un día radicó el Grupo Orígenes y el Padre Gaztelu. Recuerdo cuando nos comentó que un amigo suyo nombrado Rolando Fernández, fue quien le sugirió el nombre a su colección: La Emilioteca, y nos decía como se propuso que este libro iba llegar a todas las bibliotecas cubanas y así lo cumplió con su peregrinar insular.

La pasión de Emilio Cueto por Cuba es increíble, asegura que es un seguidor del tema cubano por el mundo: “Desde hace 5 décadas, al menos. Primero lo hice físicamente y hoy en día esto se ha complementado con las búsquedas a través de internet”. Su casa museo en Washington es fascinante. Ahí hay de todo. Como mismo asegura el con un hermoso espacio dedicado al Apóstol José Martí y banderas cubanas en cada rincón. Con una extensa colección de periódicos norteamericanos de 1895-1898, que reportan nuestra guerra de independencia y noticias de expediciones mambisas. Vajillas preciosas con emblemas cubanos, grabados coloniales y entre sus más viejos tesoros el mapa de 1525 de Bordone, impreso en Venecia. Entre los objetos más raros están precisamente las láminas santiagueras del Departamento Oriental (objeto de su último libro pues son las únicas conocidas como asegura), donde tiene un suelto de 1764 impreso en La Habana, así como un hermoso cuerno de pólvora de hacia 1763-5 referente a la toma de La Habana por los ingleses que aparece en su libro de mapas y aprecia lo que él llama “efímeras de papel”, que son los impresos que terminan rápidamente en la papelera (el programa de teatro, el ticket del tranvía, la caja de fósforos vacía…) y que, por su rareza, se convierten en extraordinarios exponentes de nuestra cultura material y espiritual. Desde un papel, un objeto, o una pequeña botella de leche de la Bauta republicana que le obsequiaron en su visita a este pueblo… todo lo atrae y seduce, en su mirada se ve la sinceridad y la gratitud que transmite.

Recientemente el doctor Eduardo Torres Cuevas presentó en la Biblioteca Nacional de Cuba su último proyecto: Las litografías santiagueras del Departamento Oriental de la Isla de Cuba, como parte de la colección facsimilar de Raros y Valiosos de esta institución cubana que hará llegar próximamente a las bibliotecas provinciales.

Cuando le mostré las fotos del interior de su casa (que salían en Cubadebate) a un amigo católico de Bauta, me confesó que Emilio Cueto, era algo así al Noé cubano de nuestros tiempos, el patriota por excelencia que todos queremos tener de amigo y que queremos imitar, y afirmaba que ese hombre desde Washington sabía la importancia de la historia cubana, de su legado a la posterioridad nacional y universal, como del valor de cada documento, objeto o papel diseminado por cualquier país que el mismo fue rescatando y agrupando en su casa especie de Arca cubana y moderna que estaba anclada en su apartamento a pocos kilómetros de la Casa Blanca y bien cerca de la Embajada Cubana en Washington D.C.

Daban ganas de estar igualmente ahí dentro (en su casa) con sus palabras aquella tarde en Bauta. Por entre fotos en cada rincón. Para deleitarse de la Patria hallada en todos esos papeles, planos, mapas, objetos… La Patria de todos. Su casa navega con rumbo cierto, rescatando sueños, con la fe de resguardar la ínsula, por coleccionar con mucho amor y pasión nuestra Patria esparcida en los rastros que los cubanos han dejado durante siglos en todos los puntos cardinales.

Desde Bauta recibimos siempre hermosas sorpresas de “La Emilioteca”, que responde a nuestras solicitudes a distancia con una rapidez sin igual. En mi caso personal cuando le he solicitado datos e información sobre la extinta Textilera Ariguanabo, el mambí bautense Baldomero Acosta o masones como Perfecto Lacoste, el amigo Cueto responde inmediatamente al llamado desde la isla con sorpresas asombrosas que de seguro no las hay ni… en la Luna. Han sido estos datos, informaciones increíbles y rastros de vieja papelería extraviada que me ha asombrado y le estoy agradecido.

Emilio Cueto regresa a Itaca, tiene un Arca moderna y se acerca el diluvio… Su colección colosal navega al servicio de todos, y es allí donde de seguro todos queremos estar; allí, donde a buen cuidado y resguardo de tempestades históricas, Cueto la timonea con su pasión y entrega por toda una isla con esa historia tan fascinante, mas cuando la marea agradecida comience a subir.

Callejón de los Perros/Bauta

Marzo/2016

Caridad del Cobre-Emilo Cueto (110) (Large) (Large)

Con Emilio Cueto en la peña MEZCLA en Bauta, 2015

 

 

 

 

 

 

 

 

Las crónicas de Alter Ego nos restauran de la memoria*

2013 editorial UNICORNIO portada DENYS SAN JORGE

(…en torno al libro de ensayos: “Se busca un título” publicado por la Editorial Unicornio en el 2012 por el escritor bautense Carlos Jesús Cabrera)

POR Denys San Jorge Rodríguez

La primera vez que estuve algo cerca y supe de Alter Ego, como saber que existía… ese gran escritor que es hoy Carlos Jesús Cabrera, fue como en una situación medio que raptado dentro de un moscovich ruso. Entre un viaje Bauta-Boyeros-Bejucal y una escala en el psiquiátrico de La Habana [aquí hubo un antes y un después en la obra del gran escritor] donde dos amigos artistas Orlando Rodríguez López y Ezequiel Sánchez Silva, con los que iba destino UNEAC, decidieron hacerle una visita al otro que estaba hospitalizado en ese centro médico. Y yo ahí con miedo, apendejado… lo admito, y decidí quedarme dentro de la nave rusa, con temor a ese lugar y a Alter Ego [que por gusto no estaba ahí]. Recuerdo que los otros demoraron en su visita y tuve que subir las ventanillas encerrándome a pesar del calor, pues el moscovich comenzó a ser asediado por otros pacientes que venían a mí buscando: cigarros, comida, sexo… una experiencia tenebrosa con sudor y miedo.

Hace par de años Emilio Ichikawa, me comentó desde Miami vía mail, acerca de la poesía de Carlos Jesús Cabrera [dato que no sabía y le pregunté… ¿Quién coño es Carlos Jesús Cabrera?] el otro me afirmó, que era la mejor que se había escrito y era un orgullo para él de que en Cuba y más aún: “en nuestra Bauta” existiese un poeta de la talla de Carlos, tan descomunal… El restaurador anónimo, daba pie a ello a un libro extinto. Pero para nada anónimo, ¿Anónimo? Como plantease Francisco García González cuestionando, en nota crítica del Caimán Barbudo hace un tiempo atrás. Ese libro nos pertenecía a todos, éramos parte del, era irrevocable. “El otro” desde el monstruo, solo estaba deseoso y me exigía un ejemplar para él, que se lo mandase con alguna “mula”… yo siempre evadí el envío [al monstruo una candela… eso pensé] además también ya no quedaban ejemplares de ese libro de Alter Ego disponible… ya que fue un éxito editorial.

¿Pero como era posible? Ver escritor de esa valía recluido en un centro como aquel en Boyeros. Hace unos días me le acerque a Carlos Jesús Cabrera y le mostré el libro de Emilio Ichikawa, La escritura y el límite publicado aquí en Cuba, [tantas vecez leído y analizado por todos de mano en mano, gastado, sucio, mutilado, llegando al final hasta mi…un libro valioso, con hoy guardo con aprecio]. No pensaba asombrarlo, nunca imaginé eso. Dicho libro La escritura y el límite, que Alter Ego, nunca había visto desde su publicación en 1998 para mi asombro [y el del…] el autor lo había mencionado junto con Rolando Sánchez, Walter Benjamín, Mishima y Kenzaburo Oe, como también como Weber y Comte. Yo lo sabía pero Alter Ego no, nunca se había percatado, nadie se lo había dicho, un libro “extinto también”. ¿Cómo era posible? No importaba que el otro lo mencionara haciendo referencia e incluyéndolo en un párrafo que hablaba de manicomios y suicidios. Escritores también desgarrados y mutilados en un abismo sin fondo, quizás como yo dentro del moscovich aquel día. Alter Ego se conmovió al no saber de esa nota y estaba feliz por salir en esa página. La experiencia y la unión eran sin igual con los ojos enrojecidos, no importaba ese potaje intelectual de tanta soga y harakiri, de tanta muerte, sudor y miedo. Lo importante es que estaba ahí en esa página, ¿Qué importaba encontrarse entre harakiris y miedo?, y en la página donde el otro [por gusto no] lo comparaba junto a Rolando Sánchez, Walter Benjamín, Mishima y Kenzaburo Oe, sino por su talento desmedido, pues Carlos es tan grandes como esos otros, tan importante.

El escritor cubano Francisco García González en algún momento me habló de Carlos Jesús Cabrera, de su amistad y de la obra literaria del otro. Ya Alter Ego no estaba hospitalizado, había superado esa etapa. Como aquellos autores que hacía referencia el amigo filósofo. Residía ahora en su Rosa Marina natal, en un pequeño punto de la geografía bautense que le servía de inspiración, de horizonte para comenzar a crear después de diez años inactivo. Estaba trabajando además como asesor literario en la Casa de Cultura Municipal en Bauta y ahí fue donde lo conocí de verdad y ha surgido una amistad inquebrantable. Su obra es de un incalculable valor artístico el que posee, la cuentística, la novela Este era tu deseo, de fuerte contenido fue el regreso del hijo pródigo a las letras cubanas. Un gran regreso.

Ahora Carlos Jesús Cabrera, nos asombra y vislumbra [como siempre] después de recibir varios premios y el premio provincial de La pupila insomne a la obra de toda su vida, decidió reunir en un cuaderno, las crónicas realizadas [entre el antes, el después y… del moscovich]. Pero: ¿Por qué no publicar otra novela? Un cuaderno de cuento como El llanto del arpista, o uno de poesía como El restaurador anónimo, tan codiciado desde “el otro lado” u otra de un éxito tal como; Este era tu deseo, y aprovechar la oportunidad editorial. Pero no, es que Alter Ego, siempre piensa en los otros, artistas, intelectuales, amigos a los que en su vida él le ha dedicado tiempo, páginas y relatos críticos. Y también es una obra fuerte, merecedora de valores y premios, meritoria de la oportunidad. Ensayos publicados en el periódico el habanero [extinto ya] donde pasó lo mejor de la vanguardia artística, literaria y de pensamiento de la “antigua Habana”, de Cuba y de Bauta toda.

Para mi orgullo tuve la oportunidad de ilustrar la portada de este libro, y ver como Bauta cuenta con intelectuales como Carlos Jesús Cabrera, que en palabras de Whitman: “Quien toca a este libro, toca a un hombre”, que nos asombra ahora con un cuaderno así. Eso no falla. Un libro que muestra en su mayoría, la cultura que ha pasado por Bauta, en los últimos veinte años. Uniendo a fenómenos vanguardistas como el Grupo Orígenes con el Padre Ángel Gaztelu, con intelectuales de la talla de Francisco García González, Emilio Ichikawa, Ezequiel Sánchez Silva, Mongo P, Miguel Terry Valdespino, Erdwin Vichot e Israel García Fernández, entre otros tantos nacionales como Leonardo Padura, Senel Paz, Amir Valle, Roberto Zurbano y Gerardo Chijona, también textos críticos con temas nacionales e internacionales de pensamiento cultural y literario.

Creo es la inspiración o deuda de Carlos Jesús Cabrera, o el deseo de restaurarnos del olvido de esos años a nosotros, ese olvido que inspira y fortalece a pesar de todo y de sus circunstancias, de reintegrarnos de la memoria de papeles engavetados y de entre miles de recortes en un archivo bibliotecológico. Que nadie sabe que existen, que se publicaron, salvo los protagónicos que fueron homenajeados en su momento, orgullosos del hecho y que aún los conservan, como de contar con la amistad del escritor.

En un solo libro para gloria de todos, las crónicas de Alter Ego y Carlos Jesús Cabrera. Crónicas de altos valores como las de Guillermo Cabrera Infante, colosales. Como le dije en una ocasión a Miguel Terry Valdespino, este es un libro para los amigos y de los amigos, de todos nosotros, es de un importante clan… como Orígenes y movimientos vanguardistas, estuvo en lo cierto. Periódicos amarillos que con el tiempo, en desuso cualquier cubano puede usarlo en un acto sanitario, dígase otro harakiri o seppuku como el de Mishima o el mejor samurái, esos que llevan como el escritor japonés, la escritura muy al límite con miedo, a ese límite oculto, solitario que es el oficio de escribir. La letra herida, mutilada. El deleite máximo del arte contra el cuerpo. En buena hora, las letras nos devuelven la memoria de todos con un total éxito, arrasador.

Callejón de los Perros/Bauta-Cuba.

Enero 2013

*Palabras leídas en la presentación del libro Se busca un título en la Feria del libro en Artemisa 2013.

 

presentación PATRIA INTERIOR en la FERIA ARTEMISA 2013  (1) (Large)