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¿Callejoperrenses?

¿Callejoperrenses?

14POR Denys San Jorge

En medio de Navidades, recibí un saludo inesperado y muy afectuoso. Mi amigo Franky, desde Canadá mandaba un afectivo abrazo, con un mensaje desde Montreal a mi familia con la cierta ironía que caracteriza su excelente literatura: “abrazos a los callejoperrenses”.Francisco García González (Franky),nunca puede dejar de escribir sin dejar nota de su buen humor y aparte de ser caimitense del poblado de Caimito del Guayabal se nombraba estando aquí con orgullo como un bautense ahí en lo profundo de la Calle Martí, y un día ironizando igual, me dijo que yo vivía en “DogAlley”. Estaba igualmente en lo cierto.

El Callejón de los Perros, era el lugar donde crecí junto a Ediel (El Pulga), Eduardito, Yeney, Mayelín y Ramón (Cajetilla), tambien con Raulito y su hermano Pitico, igual con mi hermano Evelio. “Teóricamente” es mi barrio, mi cuadra o al menos nuestros “ancestros” se la apropiaron cien metros más abajo e hicieron suya. Eso lo sabe desde Barcelona Abilio Estévez, quien tenía su familia ahí en el originario Callejón de los Perros, y también Emilio Ichikawa, en Homestead, Florida, quien nació en esa calle nombrada también en los años 40 como Julio Carrasco, en honor a un poeta nacido en San Juan de los Remedios y en condición de emigrado radicado en Bauta, quien falleciera el 20 de octubre de 1928.

En el Diccionario de la Lengua Española (en su 22.ª edición), de 2001, muestra como el adjetivo gentilicio, es aquel que «denota la procedencia geográfica de las personas». Hipotéticamente El Callejón… era un camino entre palmeras que conducía a la antigua laguna, donde el Marqués de Monte Hermoso tenía su Hato del Ariguanabo, dicen que a inicios de siglo te detenías ahí y solo veías al oeste lo que sería mi cuadra que era solo monte y yerbazales, más allá… no había futuro en aquella bajada, menos procedencia geográfica para identificarse en un gentilicio.

Pero para inicios de la década del cuarenta, del antiguo y verdadero Callejón de los Perros,se desprendieron dos delgadas líneas en forma de calle que era todo un potrerillo formando una manzana. La zona había sido tomada por emigrantes que armaron algún chalet de renta y otros pinareños que llegaron ocupando el potrerillo, armando así ciertas casascon el objetivo de entrar a trabajar como “bautenses”, en la moderna fábrica textil del americano Hedges. Poco después la zona del potrerillo la fueron urbanizando y sus habitantes, no quisieron nombrarse como “potrerillenses”, y comenzaron a nombrarla Callejón de los Perros, sin el consentimiento de los otros de cien metros más arriba.

Cosas del cubaneo y la indisciplina, con aquello lapidario a plan de machete de: “Lo hice porque me dio la gana”. Era verdad. Según en un artículo publicado ahora en la Revista Palabra Nueva, del mes pasado de octubre, cuando publica “¡Oh, la idiosincrasia!”, un texto de año 1949, publicado originalmente en la revista norteamericana Selecciones del Reader´sDigest, nos muestra algo que pudiese venir a tono con aquellos que un día ocuparon mi barrio: “Jamás habléis de lógica con los cubanos, pues esta implica razonamiento y mesura, y ellos son hiperbólicos y desmesurados”.

No era lógicoentender para aquellos primarios “callejoperrenses” quienes ponían bonita su cuadra más arriba, pero tampoco desacertado la intención de los emigrantes en el nuevo barrio más abajo, de hacerse notar frente a una clase media superiory obrera de bautenses bien orgullosa. Cuando los originarios “callejoperrenses” o “carrascoenses” vieron la desfachatez de los “extranjeros”, quizás pudieron sentirse indignados al ver como aquellos emigrantes del potrerillo se apropiaban de sus gentilicios a pocos metros. Me hizo recordar a Alberto (el Gallego), un día sentado en mi casa cuando me comentó de aquel Alcalde Jorge Godínez cuando nombró el otro Callejón de los Perros creado por la indisciplina social o aquel “Callejoncito”, con su nombre en vida.

En la Grecia antigua, los griegos usaron diferentes gentilicios y decían que eran “helenos”, los que fueron derribados con lanza y espadas en la batalla de las Termópilas, se denominaron así mismos como helenos. Para Homero, que en la Ilíada afirma, como las fuerzas griegas que asediaban Troya aparecen con tres calificativos disímiles: los argivos, los dánaos y los aqueos, pero no dejan de ser puros griegos. Igual cierto mambí procedente de que llegó en la invasión a Bauta

En la República los de Bauta bien pudieran ser hoyocoloraenses por aquel Hoyo Colorado que salía en el libro del Censo de 1943. Hoy sería mejor nombrarse bautenses y derivarían en un variopinto de gentilicios microscópicos, como: yumurienses, santaemilienses, belicaenses y hasta en cubalinenses, esta última por aquella compañía petrolera Cuban Line Corporation, que había en una loma cerca del pueblo y derivó en un barrio urbanizado por el cubaneo popular comoCubalina.

Pero para el Alcalde Godínez en 1946, nunca imaginaría que quizás basura y alcaldía era sinónimo de callejón o potrerillo, quizás ni sabía qué en los siglos pasados en el mediterráneo, el “heleno” adoptó un significado más extendido, refiriéndose a los pueblos civilizados, en contraposición con el término bárbaro, que aludía a los incivilizados, pero el lío “armado” entre los “callejoperrenses” y “carrascoense” del este contra los del oeste bautense había que arreglarlo un poco en aquel siniestro lugar donde todos querían ser los “helenos”, tan propenso a verter basura, donde ya se habían asentados algunos emigrantes y puso su nombre “Jorge Godínez” a aquel “callejoncito”.El Alcalde no quería lío en el pueblo, al menos para las próximas elecciones. Entonces los del oeste, comenzarían a nombrarse muy orgullosos con el gentilicio del Alcalde como “godinenses” y los emigrantes pinareños en la zona ocupada del oeste comenzaron a insinuar que les resultaba más interesante, que podrían pasar ahora hasta por “londinenses”.

Podríamos hasta aceptar un día que alguien nos insinúe en mi barrio que somos “godínenses”, como bien me afirmó Alberto (el Gallego), o “carrascoense” como un día me insinuó el poeta Carlos Jesús, que tanto admirara al poeta masón Julio Carrasco, nombrado como un poeta del dolor.

Frankyaunque no le gustaba la poesía admiraba al poeta del dolor y tiene razón cuando escribe cuentos de emigrantes como: “RememberClifford”, y aunque aquí tenía un variopinto de gentilicios antes de emigrar, ahora tiene otros y dice que: “quizás sea aprendiz de “montrealense” o de escritor “montrealense, y parte de esta ciudad es a través de lo que escribo y leo, que nada o poco tiene que ver con Montreal”.

Como mismo José Ramón (Cajetilla) siente orgullo por su gentilicio y no lo olvida, en Miami fue a un concierto de un destacado músico cubano que tiene familia en nuestro barrio y le “gritó” desde el público muy orgulloso: “¡La Gente del Callejón de los Perros!”, y el cantante comenzó a buscar “aquel” que dijo el nombre del barrio suyo también y al identificarlo, lo abrazó con alegría y recordó de seguro cuando jugaban juntos baseball en el terreno de la Vallita o Cayo de la Rosa, donde Cajetilla terminó cantando y bailando en aquel emblemático concierto, junto al cantante y compositor cubano.

La misma sensación del gentilicio la tuve hace unos días, cuando el bloguero Manuel Alejandro, me dijo que tenía algunos “seguidores callejoperrenses” que compartían mis post por Twitter sin yo saber… y estaba en lo cierto, si entendemos que mi Blog es El Callejón de los Perros.

Tampoco Yeney y Mayelín, aunque emigraron y sean ahora unas miamenses en todo su esplendor dejaría de identificarse con el gentilicio del barrio. Igualmente, Ediel (El Pulga) emigrado en Barcelona y Eduardito por San Sebastián, quienes adoptaron nuevos gentilicios, nunca dejarán de ser “callejoperrenses”, aunque ahora se consideran barcelonistas porque le van a Messi cuando juega en el Barcelona, como mismo mi antiguo vecino el bautense Emilio Ichikawa es también un “callejoperrense” o un “carrascoense”que seguro leyó muchas veces al poeta del dolor Julio Carrasco. Lo sabe igual Raulito en Tampa, quien se considera con orgullo del Callejón.

Franky tiene mucha razón cuando me dijo desde Montreal: “Aquí los latinos decimos montrealenses y los de la provincia de Quebec, quebecuás o quebecos”. Yo nunca me he preguntado si me siento montrealense o no, vivo aquí y ya, ahora funciono en modo montrealense anglófono, no sé si sienta sentimientos de pertenencia a esta ciudad que sin dudas me ha dado mucho, Montreal es una ciudad amable, aquí el capitalismo fluye sin agresividad, no sé quién me roba mi plusvalía, pero eso no me importa, mi ladrón de plusvalía es todo un caballero y hasta me permite soñar con un “futuro mejor””.

La última vez que vino, estuvo aquí en mi casa dentro del Callejón de los Perros, conversamos mucho. No sabría cómo identificarlo a él, si caimitense o guayabalense. en su condición de emigrante honorario y prestigioso,en estepotrerillo urbanizadosería todo un“callejoperrense”, ya que varios amigos tiene por aquí, que le estiman, que bien podría darle el título honorifico de Hijo Ilustre del barrio o del potrerillo godinense, aunque ahora él sea todo uncaballero canadiense.

Si le aplicamos nuestra lógica matemática, decimos con orgullo que somos de todo un poco, somos hasta “helenos” como la lógica del cubaneo y propensos a incrementar nuestros gentilicios, si por casualidad mañana me mudo para Antillas, en Holguín, donde sería un antillense y eso el pintor Ezequiel Sánchez Silva lo sabe. Sin dudas estos “callejoperrenses” diseminados por el orbe, seguirán asumiendo su gentilicio nativo y siendo “cubanos” en todo su esplendor, como mi buen estimado amigo Franky, estén todos donde estén.

Denys San Jorge Rodríguez

Callejón de los Perros

Noviembre 2016

FOTO 1. Antiguo “potrerillo” en 1935, devenido en Callejón de los Perros y Julio Carrasco a la fuerza por un grupo de emigrantes pinareños, después calle Jorge Godínez. Hoy mi cuadra (Callejón de los Perros). Vista de la esquina de la zanja.

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Estoy pál agua…

el-arte-de-flotar-carboncillo-lienzo-73x100cm-largePOR Denys San Jorge

Dice la jerga popular que “el artista flota, es un corcho”. Quizás sea cierto y para muchos sea una diatriba. Como que siempre a los cubanos le han interesado las posibilidades del clásico proverbio insular“flotar o hundirse”y ha estado unido a la vida práctica y en cualquier medio, en esas circunstancias actuales e insulares. Sea en el negocio, en el trabajo, en el día a día o mar adentro… Ha sido sin dudas una detonante y una preocupación matemática el resultado final en la que todos saben que impera el clásico de, dos más dos es igual a cuatro y a veces ni queremos meter un dedo en el agua esa…

Desde niño –y aún hoy– era común escuchar igualmente en el refranero popular: “Estoy pá un bote” y estaba consciente –en aquel momento– que mi tierra era el centro del mundo y no había más. Pero, siempre me llamó la atención la frase a veces lapidaria cuando se pronunciaba a mi lado. No lo niego. Mientras crecía oía cómo iban desapareciendo algunos amigos y vecinos, y tampoco me creía el chiste que la tierra era redonda, menos que giraba. Me agradaba la mística idea antigua, de la tierra sobre la tortuga y los elefantes. Era más gráfica, más a lo cómic.

Con el tiempo comencé a entender que,en Cuba los cubanos armaban una balsa, un bote, un almendrón de los cincuenta, algo que llamaban “artefacto” ypartían al infinito e imaginaba que,al impactar con el borde del horizonte, podrían caerse de la tierra –y de no ser redonda– más debajo de aquellos elefantes y la tortuga al abismo. Siempre me cuestionaba… ¿adónde iban mis vecinos?Con los años escuché un día del Mariel y definitivamente me aclararon que la tierra no era redonda, que había más tierras, más agua… y que nadie se caía más allá de los elefantes y la tortuga, ya que estos no existían, pero sí que “los artefactos” se hundían en un abismo verdadero que era el mar –con mis vecinosincluidos– y entendí que había mucha agua, entre mi barrio y la meta.

La exposición personal “Ilusiones sumergidas” del artista de la plástica Gerlys Álvarez Chacón, expuesta en la Galería CASA 8, está anclada en la calle 8 como un bote, con todas sus ilusiones pueblerinas o globales, ahí en el centro del Vedado capitalino. Nos propone como tema el aislamiento, en todas sus manifestaciones, donde el clásico…“flotar o hundirse”, está presente y el agua es la protagonista de sus sugerentes composiciones.

Ahora, con estas propuestas expuestas en la calle ocho del Vedado y que han marcado a millones de cubanos, han mutado un poco a sus proposiciones formales primarias y se ha dibujado el mismo, sobre el soporte, mirando más allá al infinito del horizonte o “abajo” a donde se hunde su mar en el abismo. Con estas obras solo nos cuestionamos y nos hace pensar: ¿Y después que todos se han ido por esa agua? Quizás nos quedamos en soledad, solo diciendo un triste adiós, hundiéndonos en un mar con todas las ilusiones en soledad como bien plantea el artista.

Cuando comencé a disfrutar hace años de las obras del pintor Gerlys, me hizo recordar la historia épica de un bautense “vecino” y amigo de mi familia, que salió publicada en el periódico chileno The Clinic, escrito por el narrador cubano Francisco García González. Una historia desgarradora, que muchos se pudieran identificar, como mismo nos identificamos todos con estas obras deGerlys. El balsero, el bote, la balsa fecunda, su propio autorretrato, el agua… son los protagonistas.

La exposición “IlusionesSumergidas”, es el reflejo de la sociedad cubana actual con todos sus sueños cotidianosy eso puede apreciarse magistralmente en sus obras como “El via-cruxis de un náufrago”,donde el artista yace crucificado sobre esa agua, y es quizás esa agua foránea, la interna o la realidad circundante que agobia al artista y nos hechiza como espectador a un posible viaje. Mejor viaje elíptico no pudiese ser dentro de la utopía del arte con estas obras.

Cuando me detuve frente a la obra “Cambio”, imaginé una nostalgia a los otros, supuse una partida o un encerramiento, a ese aislamiento que el artista convoca con estas piezas, sin embargo, en otras piezas no hay agua posible pero quizás son el motor impulsor para coquetear con el límite, ese que nos impone las vivencias cotidianas, que nos impulsan o nos detienen, como el tríptico “Autocensura”.

Gerlys, es uno de esosartistasdentro el Arte Cubano que pinta su pueblo de Mariel, su gente y es un cubano de esos que no deja de mirar esos otros horizontes sobre el soporte visual, dónde están reflejados “los otros”, que se han ido y que también pinta, que quizás hasta imaginan como fantasmas desde el soporte al pintor del pueblito de Mariel, como “el otro” que ha quedado rodeado de esa agua que le inspira. El agua tormentosa.

El artista, goza con el dibujo, quizás sean sus sabias intenciones de permanecer sitiado por tanta agua yflotar, menos “hundirse” en esa agua, donde logra un nivel de detalle increíble en sus obras, escenificando magistralmente a través de su discurso poético, eso que Virgilio Piñera llamó “la maldita circunstancia del agua por todas partes”, con esa línea divisoria y agresiva que nos impulsa al riesgo, y en vez de pedir el clásico bote…mirando sus obras exclamamos a los cuatro vientos: ¡Estoy pál agua! ¿Por qué no?

Y quizás sea el agua de un río, una poceta o una cuba de madera, pero sin dudas es el agua pictórica de Gerlys,que, aunque no logremos flotar como un corcho y solo nos hundamos en esascircunstancias del artista que también son nuestras, lo gozaremos cada día con todas nuestras ilusiones posibles que seguirán flotando a la deriva y eso el artista, lo sabe.

el-via-cruxis-de-un-naufrago-carboncillo-lienzo-150x80cm-largeEl via-cruxis de un naúfrago

triptico-autocensura-mutis-carboncillo-lienzo-86x120cm-large

tríptico-Autocensura

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De izq a derecha, el artista con camisa a azul.

Denys San Jorge Rodríguez

Callejón de los Perros/Bauta

Diciembre/2016

FOTO 1: El arte de flotar-carboncillo lienzo-73x100cm