Archivo de la etiqueta: Rose Garden

El día que brinqué… al norte

mexico 2010 (47) (Large)POR Denys San Jorge Rodríguez

No hay dudas que cuando un cubano va a viajar al exterior… se protege. ¡Claro! Por si acaso, “se salvaguarda y muy bien” con todo lo posible sobre la faz de la isla que va desde un resguardo de Yemayá, hasta un baño espiritual con flores bien blancas, o un azabache, o un Ojito de Santa Lucía, quizás una tirita algo roja, un elegguá y lo más importante… un diente de ajo.                                                         Cuando me invitaron a exponer en Marzo del 2010 a Tecate en México recordé de pronto a Yunquiel, un amigo bautense que un día fue y brincó a los Estados Unidos por ahí mismo. ¡Quizás según Yunqui debía protegerme! El Yunqui, como le decíamos en el barrio lo recuerdo como algo increíble. El Yunqui, me dijo que llevó en su viaje de no retorno varias “prendas”, según él había brincado al norte por problemas económicos y allí, en Tecate fue donde tiró un diente de ajo de su huerto personal de La Minina en Bauta donde vivía, pero también tiró uno al salir de Cuba, otro cuando entró al aeropuerto del DF. igual, y también al salir de territorio mexicano tiró su último diente de ajo que llevó de Bauta. Este último me dijo lo sembró allí en la tierra en el suelo gringo. Bien profundo para que floreciese. ¿Cómo era posible? Gastar ajo, y probar para que otro obtuviese su cultivo en tierras desconocidas, con los tremendos precios del ajo de la isla.                Pero un viaje a México, a exponer en la frontera con los Estados Unidos puede resultar una fiesta innombrable. Cuando me invitaron a exponer en Marzo del 2010, decidí no pensar como mi amigo Yunquiel que tanto se auto protege, se lo dije y muy emocionado me pedía que llevara un dientecito de ajo, por si acaso y si yo… decidía algo. ¿Qué podría decidir? Quedé en silencio viendo aquel mensaje electrónico, donde me pedía que tirase un diente de ajo al salir de Bauta, otro a punto de salir de Cuba, uno al llegar al DF y otro en la galería donde expondría… Recuerdo que se despidió amistosamente enviándome un fuerte abrazo como… “Yunquiel alias el Ajo”. ¿Pero Ajo? El ajo está muy caro Yunqui, menos comprar una ristra de ajo completa, no se puede estar comprando ajo para botar en cada esquina por un gustazo espiritual, siempre he pensado eso pero Yunquiel no. Allí expondría en la Galería de Tecate, de Baja California mi muestra fotográfica Habana Tomada, con más de una docena de fotografías que representaban todo ese posible y real abanico del consumismo norteamericano en Cuba, y que yo veía a mi alrededor en los cumpleaños de los niños…                      Los cumpleaños de los niños… en la isla, puede resultar alarmante. Los padres retratan a sus hijos y después le piden por encargos a los fotógrafos que en Fotoschop les peguen superhéroes como Batman y Spiderman, animados de Disney, princesas, monstruos como Shrek y hasta villanos. ¿Por qué? ¿Cómo es posible? Inspirado en esta diatriba realicé mi serie Habana Tomada, que si bien exageraba algo la situación, era en sí mi complicidad al gesto noble de los padres y la acción por encargo del fotógrafo comercial en cada barrio cubano.  Pero en Marzo del 2010 salí de viaje y no usé ajo, llegué al norte de la frontera tecatense invitado por la gran artista mexicana Laura Castanedo. Un viaje a México DF. y ver su fastuosidad desde el aire es impresionante, fui a Toluca y después de perder un vuelo llegué una noche a Tijuana y en una guagua fui al día siguiente hasta el pueblo de Tecate. En ese viaje fui viendo la frontera herida con cruces que evocaban los miles de muertos en ese inmenso muro y del otro lado aquel… ahora nuestro “antiguo enemigo”.                                           Hace unos días corrían las noticias por todo el planeta: “Se abrirán embajadas en Washington y La Habana a partir del 20 de julio”. Mi amigo Yunquiel, me escribió desde California aclarándome que el Presidente Barack Obama debía tener un buen diente de ajo que lo protegiese y sino él se lo fabricaría con orishas africanos, que la cosa no se podía joder y que él invocaría con ajo… me comentó además que él a pesar de haberse ido, pedía por Obama: “Pá que tó esto se diera! ¡Pa que no se echara pá atrá! ¡Pá que nadie lo jodiera!                               Obama, decía al Mundo que Este es un paso histórico”, lo dijo a la Humanidad entera y confesó: “Pido al Congreso que dé pasos necesarios para levantar el embargo que impide a los americanos viajar a Cuba (…) Hay estadounidenses que quieren viajar a Cuba. Hay empresas estadounidenses que quieren invertir en Cuba”. Lo dijo junto al Vicepresidente Joe Biden, en el Rose Garden de la Casa Blanca y Yunquiel me escribía emocionado desde Playas de San Diego al instante donde tenía un huerto de cultivos de ajo bajo paneles solares de última generación, en lo alto de un rascacielos.              Anteriormente estuve en el 2007 con Nelson Herrera Ysla y dos amigas más. Recuerdo que en aquella ocasión no llevé ningún diente de ajo, también en Tijuana brincamos al norte y nos retratamos con un pie en México y otro en la arena que llevaba a Playas de San Diego. De allí le traje a mi vecina Florencia una piedra del suelo norteamericano, me las pidió y yo no le pregunté, solo se las traje. Pensé en mi amigo bautense más conocido por Yunquiel alias el Ajo, que toda su vida la ha basado en el ajo como solución de vida y salvamento. Traté de buscar aquel retoño insular o aquella mata que de seguro había florecido en el punto fronterizo tecatense, y que según Yunkiel me aclaró: ¡Mi matica de ajo Denys! ¡Búscala que seguro floreció y retrátate con ella! Miré a mí alrededor y no encontré nada, el ajo bautense-cubano en Tecate no floreció…                                                                                                   Miré a mi amiga Giovanna y su esposo Cesar mientras me retrataban más allá de la reja de hierro, justo al lado de la bandera estadounidense y sonreí a la cámara fotográfica. Sonreí mirando la ruta por donde caminó un día mi amigo bautense y suspiré. Yo decidí regresar a Bauta con mucho orgullo, y regresaba con aquella imagen preciosa en la frontera tecatense. Salía de allí directo a tomar una cerveza Tecate en el centro del pueblo que daban gratis al entrar a la propia fábrica.                                                                                              El día anterior Habana Tomada se inauguró y había quedado hermosa. Mi amigo Emilio escribía en su web “Tecate tomada” con mucha lucidez y yo tenía en mi bolsillo una buena cabeza de ajo que compré en el mercado y que prometí a mi amigo bautense que vivía en Playas de San Diego. Pero ni la usé, menos la tiré en ningún punto acordado para mi protección. Tomé no solo el diente de ajo, sino la cabeza de ajo completa que había llevado, y no lo sembré en el suelo desértico del norte de Tecate como acordé con el buen amigo bautense Yunquiel, solo lo tiré bien lejos del otro lado y muy cerca y a los pies del guardia fronterizo que tenía un M16 en sus manos. El tipo no se percató nunca del ajo al lado de su bota, pero si tenía una cara de tranca del carajo. Era sin dudas… mi espaldarazo a la Ley de Ajuste Cubano.

mexico 2010 (48) (Large)

Callejón de los Perros/Julio 2015.