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La cultura de Bauta ayer y hoy

La cultura de Bauta ayer y hoy

1 001 (Large)Por Denys San Jorge Rodríguez

Bauta, en lo cultural tiene mucho que contar, ya que es un lugar que nunca ha estado quieto y es mi deber tratar de hablar de todos sin excepción. Para mi orgullo, Bauta es un municipio que ha creado y que ha respirado buena cultura a través de toda su historia, llevándola muy adentro, en la sangre; y los artistas e intelectuales que la visitan o la “escuchan”, cuando llegan a interactuar con nosotros desde la capital habanera, México o el propio Washington D.C., se sienten impresionados, atraídos y seducidos por la energía cultural que se respira en el terruño cada día. Como me dijo un amigo recientemente, y muy agradecido, con mucho orgullo: en Bauta la “cosa” es distinta, no hay comparación.

Hace ya unos años el escritor y periodista Miguel Terry Valdespino, quien siente a este pueblo muy adentro y a sus amigos artistas, me aseveró que Bauta era algo así a una capital cultural de la antigua provincia de La Habana en toda su extensión. Hoy, dividida en dos, y en la parte que nos tocó estar repartidos, su latido es intenso en esta rama, que repercute incluso en la propia capital, Artemisa, con la mayoría de las obras plásticas y de artistas bautenses en lugares prominentes y privilegiados de dicha ciudad. Es muy cierto. Viene a tono entonces el proverbio popular cuando plantea que uno cosecha lo que siembra, es un hecho que se esparció consecutivamente desde hace décadas. Como también en muchas ocasiones se ha afirmado que los pueblos que tienen memoria y la conservan, o al menos “se atreven” a conservarla, progresan, quizás ahí esté la receta oculta. Aunque sea poco a poco, avanzan a un buen ritmo trascendiendo a lo universal. Así dicen y es verdad.

El despegue cultural se debe en gran parte al Mons. Ángel Gaztelu Gorriti, (Navarra, 1914–Miami, 2003), quien vino a bendecir con toda su bondad esta tierra, en la que ofició desde inicios de la década de 1940 hasta el año 1957. Después, nombres como el del poeta Carlos Jesús Cabrera Enríquez, calificado por Alberto Guerra Naranjo como un poeta del dolor, y que falleciera hace dos años, son inseparables de este terruño. Carlos, gran admirador del Padre Gaztelu, nos enseñó apasionadamente a creer a través de sus ensayos en el fenómeno de Orígenes, fue un gran promotor cultural con su peña Tarde de Pueblo y creó, desde Bauta, obras como el poemario multi-premiado El restaurador anónimo, ensayos que recopiló en Se busca un título, la colección de cuentos Con zarpas de terciopelo y su novela Este era tu deseo.

Para mi orgullo, anteriormente existieron personalidades que tuvieron gran repercusión en la cultura del municipio, como el maestro Carlos Valdés Rosas y ese otro poeta del dolor, el masón Julio Carrasco Herrera, cuyos bustos fueron develados en el parque municipal en la década de 1940. Este último inspiró a sus coterráneos a que le dedicaran una calle, cerca de mi casa, en la primera mitad del siglo XX, que me enorgullece y que bien merece el rescate de su nombre para los transeúntes. Bien lo sabe Abilio Estévez, que desde Barcelona, donde reside, me ha contado anécdotas interesantes de cuando él caminaba por ese mismo trillo asfaltado donde residió su familia, que después dejó de llamarse así y devino en el popular Callejón de los Perros (mi barrio), y hasta lo ha citado en sus novelas publicadas en Europa y en ensayos que vieron la luz en la revista de la Uneac, La Gaceta de Cuba; también lo sabe Emilio Ichikawa, que vivía ahí mismo, muy cerca de mi casa y donde creó sus libros: El pensamiento agónico o La escritura y el límite.

Bauta, ha tenido además intelectuales como el masón René Valdés Acosta, nuestro primer historiador municipal, con una visión muy revolucionaria en toda su dimensión, y que tanto nos legó en ese libro llamado Con la Kodak del Recuerdo y los Viejos Cafés Bautenses, publicado en la década del cuarenta y del que el propio Abilio Estévez guarda un ejemplar con mucho celo.

Volviendo al Padre Gaztelu, autor del poemario Gradual de laudes, que bien sabía de la importancia de la cultura y de su palpitar en su época, se sintió atrapado más que nadie en este otro Edén cubano y convirtió su parroquia en el punto de fuga para que varios creadores, conducidos por José Lezama Lima, expresaran lo más universal y lo mejor de lo cubano. Apareció entonces en el territorio, gracias a él, esa amalgama de intelectuales que después ha trascendido como Grupo Orígenes. Ellos dejaron, para deleite de nosotros, una huella inmortal en las grandes obras que hasta hoy se encuentran en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en Bauta, y en la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad, en la Playa de Baracoa. Estos templos recibieron un día al gran Guillermo Cabrera Infante, para bautizar a su querida hija Ana, seguro vino otras veces, como el destacado Guy Pérez Cisneros, igualmente colaborador de Orígenes. Aquí mismo en Bauta Eliseo Diego leyó por primera vez “En la calzada de Jesús del Monte”. También hubo matrimonios tan célebres y trascendentales como los de Eliseo Diego y Bella García Marruz, o las nupcias del destacado Domingo Ravenet con su querida Raquel Ramírez, quienes llegaron al pueblo para unirse bajo la bendición del Padre Gaztelu.

El Premio Nobel de Literatura John Steinbeck, afirmó: Por el grosor del polvo en los lomos de los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de su pueblo”, y eso no ocurre en la tan activa Biblioteca Municipal, donde no hay polvo y constantemente se hacen eventos, peñas… y en la que un buen día las especialistas María Virginia Pérez y Silvia Amaro fundaron ese proyecto tan maravilloso que no ha tenido fin: “Tras la huella de Orígenes”, en busca de los pasos que comenzaron los origenistas en la localidad en la década del cuarenta del pasado siglo XX. Este evento se ha mantenido con un rigor exquisito en esa biblioteca, ahora en manos de su directora Damaris Camacho, con una serie de eventos anuales en honor al Padre Gaztelu y un grupo maravilloso de tesoreras literarias como Mercedes Rodríguez, una de las más veteranas y activas trabajadoras de la cultura en el municipio.

A estas citas han acudido decenas de personalidades durante todos estos años para honrar a los origenistas, entre ellas: Mons. Carlos Manuel de Céspedes, José María Vitier, Luigi Bonazzi Nuncio Apostólico del Vaticano en Cuba, Ciro Bianchi, Pablo Armando Fernández, Cintio Vitier, Lina de Feria, Fina García Marruz y Guillermo Rodríguez Rivera. También han venido a disímiles espacios culturales de la Biblioteca, para homenajear al Padre Gaztelu y a Orígenes, pues han creído en nuestro pasado, Eduardo Heras León, Senel Paz, Alberto Guerra Naranjo y Luis García Peraza, entre muchos otros.

Pero es esa Biblioteca, tan cercana espacialmente a la Iglesia Católica, el lugar donde hace más de sesenta años el Padre Gaztelu tenía su Academia José Martí para formar ahí seres humanos con una inmensa bondad y mucho patriotismo, enseñar el cultivo a la identidad, a la cultura nacional y local, vinculando la historia con lo religioso. El sitio está hechizado con su buena energía, según nos comentara en el interior de la Iglesia el poeta Roberto Manzano, quien afirmaba estar sintiendo al propio Padre Gaztelu y a los origenistas a su alrededor. Todos quedamos orgullosos y sonreímos. Era esa sensación que solo un poeta e intelectual sabe percibir, más cuando lleva la cultura nacional y su historia tan adentro.

Bauta tiene una paladar en homenaje a Mongo P, creada por la artesana Zoila Díaz. Por este espacio han pasado incontables intelectuales de la cultura cubana de dentro y fuera de la isla.

En el Municipio han nacido o vivido grandes caricaturistas como René de la Nuez y Roberto Hernández Guerrero, decimistas como Homero Montesinos Viñas, actores como Rogelio Blaín y Enrique Molina, periodistas como Fulvio Fuentes y fotorreporteros como Félix Arencibia. Su primer graduado de la Academia San Alejandro, en la década del cincuenta y con Título de Oro, camina hoy por las calles de Bauta y es el escultor Alberto Fernández Perera, con obras emplazadas en la Logia Salvador Cisneros de la localidad y en diferentes lugares de Cuba.

También desde Bauta se han realizado guiones de cine y obras literarias, como las escritas en la calle Martí por el narrador y guionista de cine Francisco García González: ¿Qué quieren las mujeres?, Historia sexual de la nación, y cuentos como En el kilómetro 36, que inspiró la película Lisanka y su relato La cosa humana, llevado al cine recientemente por el cineasta Gerardo Chijona. También en esa misma calle, vivió la joven cineasta Jessi Lezcano cuando hizo su cortometraje de ficción Moscú Rojo, a partir de un cuento de mi autoría.

Para mi orgullo, ingresé en esa Casa de Cultura Municipal, donde un día conocí al caricaturista y pintor Ezequiel Sánchez Silva, al escultor Orlando Rodríguez López y al pintor Domingo Pérez Vidal, tres buenos amigos y tres maestros de las últimas generaciones de artistas en este pueblo. Ezequiel, que después fundó el Grupo Guerrero, en honor a nuestro caricaturista insigne, junto a Yosvany Tejeiro y Alen Lauzán, y que colaboró en aquella publicación nombrada El Puente de la Sección de Literatura del Club UNESCO de Bauta y en pleno Período Especial, del que aún veo hoy mi ejemplar hecho a mano, y me encantan esos textos que ahí aparecen, de Héctor de la Torre Borchardt, Alberto Basabé y Alberto Domingo.

Diferentes intelectuales han enarbolado bien alto el orgullo por la cultura cubana como el escultor Juan Narciso Quintanilla, con su obra al Titán de Bronce, en el parque municipal, que develara Eusebio Leal, y que un día junto a Karoll W. Pérez, realizara el monumento más alto al Che Guevara a nivel mundial, con una altura de 8.73 metros y 26 toneladas de peso, hace unos años atrás en La Coruña, España. También Karoll, se unió en su momento a Humberto Escuela en el grupo Hoyo Colorado, donde entonó aquella canción protesta “Di que noque rodó el mundo, contra la administración de George W. Bush, y también ha realizado diferentes videoclips como el que le hiciera a Pedrito Calvo. De este pueblo son también Joel Cuesta, de la clásica agrupación de los Van Van y Abelito Gutiérrez de Adalberto Álvarez y su Son. También este pueblo, le inspiró mucho a Adalberto Rabeiro, llamado El Niño de Bauta, quien fundó el Grupo Cristal, que mantiene su peña en el Museo Municipal con un buen impacto en la localidad.

Bauta, desde la Cultura, rememora muchas emociones como las sentidas junto a “El Ñengue” Quiala, que cantó en la Orquesta Ritmo Oriental; ha inspirado al laudista Edwin Vichot, a la cantante Mitza Hernández, a Gilberto Morales (Guambím), a la banda de Los Zenith, que aún hoy después de décadas tienen una popular peña; como mismo la tiene el músico Israel García (El Cachy) con su Grupo Cachiván, quien le ha dedicado también canciones a su pueblo.

Diferentes creadores han emigrado hacia acá, asumiendo el terruño muy adentro como los pintores Ezequiel Sánchez Silva, Águedo Alonso, Ángel Silvestre, Adrián Infante y el poeta Jesús Sama Pacheco, otros en cambio, también han partido de ella y la han criticado, la han sufrido y hasta también la han amado o quizás la han añorado, como Alen Lauzán, quién hizo en pleno Período Especial aquellas caricaturas emblemáticas con protagonistas populares del pueblo y que hace poco realizó un dibujo ingenuo y muy fastuoso desde Chile, de una vista aérea en su estilo de toda la geografía bautense, con mucho detalle, un dibujo que para mí es el mejor que ha hecho, sin ironía y sin choteo, con un fascinante colorido y que ahora está en un costado del cine teatro Suárez. También esta Iván de la Nuez, que escribe relatos desde Europa sobre su natal Playa de Baracoa, ahí en la costa bautense. Al igual Yerandy Pozo quién hizo aquí obras de humor gráfico, descontextualizando el Tanque del Acueducto y el Teatro Municipal, devenido este último en un momento trágico en Funeraria; cómo mismo hiciera sus obras Yan Cuan desde el pueblo de Corralillo; o el teatro que soñara Dagoberto Luaces en su momento; y el narrador Luis Delgado Alfonso con aquel cuento El prospecto sobre un pelotero local publicado en la antología de cuentos de pelota Escribas en el Estadio y que ahora desde Grecia, realiza fotografías y estrenó en un festival europeo su primer cortometraje de ficción titulado Another Walk Around.

Otros creadores de la plástica siguen soñándola entre sus calles día a día bajo el fuerte sol y las actuales circunstancias, como el caricaturista Yoemnis Batista, quien a humorizado su pueblo; Rael Capote ha obsequiado mosaicos al Vaticano; Oslier Pérez esculpe en la Cubalina; Javier Trutié funde sus creaciones al rojo vivo del duro bronce; y el maestro Mendiola desde Playa Baracoa se hace sentir con sus pinceles entre el rugir de las olas. Juan José Jordán escribe sus obras de teatro desde la loma de Anafe; también la sueñan en el teatro Isbel García, actual director del grupo Danza Unidos; o el grupo de Teatro al Límite de Jorge Juan Fernández (El Chino); desde aquí la poeta Mireisy García se inspira; un Tomás Delfín Hernández escribe una novela fastuosa que ganó premios sobre las realidades de un pasado desgarrador, como el escritor y editor Osvaldo de la Caridad Padrón Guás, este último con su peña De puño y Letra, es un promotor increíble y por su espacio cultural han transitado intelectuales como Daniel Chavarría, Senel Paz y Omar Felipe Mauri. Esta localidad tiene en su Casa de Cultura su grupo de rumba Obbaniké y mantiene su Brigada de Instructores de Arte José Martí, con creadores como Dianelis González, William González (El Tati), Bárbara, Rosmery y Sandra Fonseca, entre otros.

Para mí pensar en Bauta es recordar otros amigos artistas e intelectuales con los que crecí como la trovadora Ivette Pacheco, Yosvany Tejeiro, Litza Quesada, Vilma Vidal, Aliett Kramer, Inti Abascal, la pintora naif Dionis Arango, Anita y Onil Frade, o el pintor Johan García y su padre Robertico. Es pensar en esa historia local con esos cuadros de Mariano Rodríguez y el vía crucis de René Portocarrero, en la Iglesia Católica, que me sedujeron desde niño. Cuando crecí, traté de aprender esa historia local, tan importante y latente, donde después me motivaron a crear una peña como la creada por mi amigo Osvaldo de la Caridad Padrón De puño y Letra, en honor igualmente al Padre Gaztelu en esa misma Biblioteca Municipal, y que nombré Mezcla que aunque ahora estén ambas detenidas por falta de presupuesto… transitaron destacados intelectuales como René de la Nuez, Andrés Vasques de Sola, Rafael Acosta de Arriba, Jorge Rivas Rodríguez, Arístides Hernández Guerrero (Ares), Nelson Herrera Ysla, Isabel Pérez, Virginia Alberdi, Araceli Carranza, Chrislie Pérez e igualmente los coleccionistas cubanoamericanos Emilio Cueto y Jesús Fernández Torna, y al verse aquí han quedado seducidos con los recuerdos, palpitantes en el pueblo, de Orígenes y la historia local.

Hoy Bauta hereda mucha energía y vibra en la cultura, por los que han dejado su huella de alguna forma, estén o no estén físicamente con nosotros y por aquellos que aman y luchan por la Cultura Cubana aquí dentro, como ese Departamento de Programación y su directora Bárbara Cabrera Brito, que junto a los artistas insisten en los sueños, contra todas las barreras posibles o raras mentalidades.

Decir Bauta es pensar en buenos amigos de la Cultura Cubana que ya no están, como la periodista Maricela Menéndez, el músico Adalberto Rabeiro, el compositor Carlos García y el poeta Carlos Jesús Cabrera, que nos iluminan por el buen camino.

Creo bien claro, como decía Theodor Heuss: Cada pueblo tiene la ingenua convicción de ser la mejor ocurrencia de Dios y los bautenses nunca nos quedamos atrás, nunca nos dormimos, aunque la pelea sea dura sabiendo que muchas cosas no estén bien o se fantasee en difíciles circunstancias y hasta se sufra con pasión por la cultura. Por todo, me viene entonces el encantador verso de José Lezama Lima, pienso en aquel poético Padre Gaztelu, en esa Iglesia Católica con tanta historia y de la que todos estamos orgullosos por el patrimonio que resguarda y a un lado del busto del poeta del dolor, Julio Carrasco, y descontextualizo a mi libre antojo estas líneas en la actualidad para este pueblo con mucho orgullo: porque nacer aquí ha sido una fiesta innombrable.

1. RENE DE LA NUEZ fotos de Juan de Dios (Large)El caricaturista René de la Nuez

Carlos Por JUAN DE DIOS MARIÑO (Large) (Large)

 

 

 

 

El poeta Carlos Jesús Cabrera

DSC08709 (Large) La periodista Maricela Menéndez

ORIGENES BAUTA 2012 (27) (Large) (Large)
El pintor Ezequiel Sanchez Silva

IMG_1819 (Large) El laudista Edwin Vichot

TERTULIA OSVALDO (8) (Large) La artesana Zoila Díaz y fundadora de la Paladar El Tanque

Boletín El Puente-1994 El Puente de la Sección de Literatura del Club UNESCO de Bauta

1. EL RESTAURADOR ANÓNIMO (1) (Large) (Large) Poemario de Carlos Jesus Cabrera

Foto DENYS SAN JOGE 2013 (4) (Large) el músico Israel García (El Cachy) con su Grupo Cachiván

DSC00902 (Large) Biblioteca Municipal

24-9-2014 Rojo (Large) Obra de Yerandy pozo

DSC00899 (Large) Biblioteca Municipal

20160318_143005 (Large) museo municipal

denyssanjorge@gmail.com

Callejón de los Perros/Bauta

Junio/2016

FOTO 1: Portada al catálogo del Homenaje a Roberto Hernández Guerrero, Bauta, 1987.

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Las crónicas de Alter Ego nos restauran de la memoria*

2013 editorial UNICORNIO portada DENYS SAN JORGE

(…en torno al libro de ensayos: “Se busca un título” publicado por la Editorial Unicornio en el 2012 por el escritor bautense Carlos Jesús Cabrera)

POR Denys San Jorge Rodríguez

La primera vez que estuve algo cerca y supe de Alter Ego, como saber que existía… ese gran escritor que es hoy Carlos Jesús Cabrera, fue como en una situación medio que raptado dentro de un moscovich ruso. Entre un viaje Bauta-Boyeros-Bejucal y una escala en el psiquiátrico de La Habana [aquí hubo un antes y un después en la obra del gran escritor] donde dos amigos artistas Orlando Rodríguez López y Ezequiel Sánchez Silva, con los que iba destino UNEAC, decidieron hacerle una visita al otro que estaba hospitalizado en ese centro médico. Y yo ahí con miedo, apendejado… lo admito, y decidí quedarme dentro de la nave rusa, con temor a ese lugar y a Alter Ego [que por gusto no estaba ahí]. Recuerdo que los otros demoraron en su visita y tuve que subir las ventanillas encerrándome a pesar del calor, pues el moscovich comenzó a ser asediado por otros pacientes que venían a mí buscando: cigarros, comida, sexo… una experiencia tenebrosa con sudor y miedo.

Hace par de años Emilio Ichikawa, me comentó desde Miami vía mail, acerca de la poesía de Carlos Jesús Cabrera [dato que no sabía y le pregunté… ¿Quién coño es Carlos Jesús Cabrera?] el otro me afirmó, que era la mejor que se había escrito y era un orgullo para él de que en Cuba y más aún: “en nuestra Bauta” existiese un poeta de la talla de Carlos, tan descomunal… El restaurador anónimo, daba pie a ello a un libro extinto. Pero para nada anónimo, ¿Anónimo? Como plantease Francisco García González cuestionando, en nota crítica del Caimán Barbudo hace un tiempo atrás. Ese libro nos pertenecía a todos, éramos parte del, era irrevocable. “El otro” desde el monstruo, solo estaba deseoso y me exigía un ejemplar para él, que se lo mandase con alguna “mula”… yo siempre evadí el envío [al monstruo una candela… eso pensé] además también ya no quedaban ejemplares de ese libro de Alter Ego disponible… ya que fue un éxito editorial.

¿Pero como era posible? Ver escritor de esa valía recluido en un centro como aquel en Boyeros. Hace unos días me le acerque a Carlos Jesús Cabrera y le mostré el libro de Emilio Ichikawa, La escritura y el límite publicado aquí en Cuba, [tantas vecez leído y analizado por todos de mano en mano, gastado, sucio, mutilado, llegando al final hasta mi…un libro valioso, con hoy guardo con aprecio]. No pensaba asombrarlo, nunca imaginé eso. Dicho libro La escritura y el límite, que Alter Ego, nunca había visto desde su publicación en 1998 para mi asombro [y el del…] el autor lo había mencionado junto con Rolando Sánchez, Walter Benjamín, Mishima y Kenzaburo Oe, como también como Weber y Comte. Yo lo sabía pero Alter Ego no, nunca se había percatado, nadie se lo había dicho, un libro “extinto también”. ¿Cómo era posible? No importaba que el otro lo mencionara haciendo referencia e incluyéndolo en un párrafo que hablaba de manicomios y suicidios. Escritores también desgarrados y mutilados en un abismo sin fondo, quizás como yo dentro del moscovich aquel día. Alter Ego se conmovió al no saber de esa nota y estaba feliz por salir en esa página. La experiencia y la unión eran sin igual con los ojos enrojecidos, no importaba ese potaje intelectual de tanta soga y harakiri, de tanta muerte, sudor y miedo. Lo importante es que estaba ahí en esa página, ¿Qué importaba encontrarse entre harakiris y miedo?, y en la página donde el otro [por gusto no] lo comparaba junto a Rolando Sánchez, Walter Benjamín, Mishima y Kenzaburo Oe, sino por su talento desmedido, pues Carlos es tan grandes como esos otros, tan importante.

El escritor cubano Francisco García González en algún momento me habló de Carlos Jesús Cabrera, de su amistad y de la obra literaria del otro. Ya Alter Ego no estaba hospitalizado, había superado esa etapa. Como aquellos autores que hacía referencia el amigo filósofo. Residía ahora en su Rosa Marina natal, en un pequeño punto de la geografía bautense que le servía de inspiración, de horizonte para comenzar a crear después de diez años inactivo. Estaba trabajando además como asesor literario en la Casa de Cultura Municipal en Bauta y ahí fue donde lo conocí de verdad y ha surgido una amistad inquebrantable. Su obra es de un incalculable valor artístico el que posee, la cuentística, la novela Este era tu deseo, de fuerte contenido fue el regreso del hijo pródigo a las letras cubanas. Un gran regreso.

Ahora Carlos Jesús Cabrera, nos asombra y vislumbra [como siempre] después de recibir varios premios y el premio provincial de La pupila insomne a la obra de toda su vida, decidió reunir en un cuaderno, las crónicas realizadas [entre el antes, el después y… del moscovich]. Pero: ¿Por qué no publicar otra novela? Un cuaderno de cuento como El llanto del arpista, o uno de poesía como El restaurador anónimo, tan codiciado desde “el otro lado” u otra de un éxito tal como; Este era tu deseo, y aprovechar la oportunidad editorial. Pero no, es que Alter Ego, siempre piensa en los otros, artistas, intelectuales, amigos a los que en su vida él le ha dedicado tiempo, páginas y relatos críticos. Y también es una obra fuerte, merecedora de valores y premios, meritoria de la oportunidad. Ensayos publicados en el periódico el habanero [extinto ya] donde pasó lo mejor de la vanguardia artística, literaria y de pensamiento de la “antigua Habana”, de Cuba y de Bauta toda.

Para mi orgullo tuve la oportunidad de ilustrar la portada de este libro, y ver como Bauta cuenta con intelectuales como Carlos Jesús Cabrera, que en palabras de Whitman: “Quien toca a este libro, toca a un hombre”, que nos asombra ahora con un cuaderno así. Eso no falla. Un libro que muestra en su mayoría, la cultura que ha pasado por Bauta, en los últimos veinte años. Uniendo a fenómenos vanguardistas como el Grupo Orígenes con el Padre Ángel Gaztelu, con intelectuales de la talla de Francisco García González, Emilio Ichikawa, Ezequiel Sánchez Silva, Mongo P, Miguel Terry Valdespino, Erdwin Vichot e Israel García Fernández, entre otros tantos nacionales como Leonardo Padura, Senel Paz, Amir Valle, Roberto Zurbano y Gerardo Chijona, también textos críticos con temas nacionales e internacionales de pensamiento cultural y literario.

Creo es la inspiración o deuda de Carlos Jesús Cabrera, o el deseo de restaurarnos del olvido de esos años a nosotros, ese olvido que inspira y fortalece a pesar de todo y de sus circunstancias, de reintegrarnos de la memoria de papeles engavetados y de entre miles de recortes en un archivo bibliotecológico. Que nadie sabe que existen, que se publicaron, salvo los protagónicos que fueron homenajeados en su momento, orgullosos del hecho y que aún los conservan, como de contar con la amistad del escritor.

En un solo libro para gloria de todos, las crónicas de Alter Ego y Carlos Jesús Cabrera. Crónicas de altos valores como las de Guillermo Cabrera Infante, colosales. Como le dije en una ocasión a Miguel Terry Valdespino, este es un libro para los amigos y de los amigos, de todos nosotros, es de un importante clan… como Orígenes y movimientos vanguardistas, estuvo en lo cierto. Periódicos amarillos que con el tiempo, en desuso cualquier cubano puede usarlo en un acto sanitario, dígase otro harakiri o seppuku como el de Mishima o el mejor samurái, esos que llevan como el escritor japonés, la escritura muy al límite con miedo, a ese límite oculto, solitario que es el oficio de escribir. La letra herida, mutilada. El deleite máximo del arte contra el cuerpo. En buena hora, las letras nos devuelven la memoria de todos con un total éxito, arrasador.

Callejón de los Perros/Bauta-Cuba.

Enero 2013

*Palabras leídas en la presentación del libro Se busca un título en la Feria del libro en Artemisa 2013.

 

presentación PATRIA INTERIOR en la FERIA ARTEMISA 2013  (1) (Large)